EL PASTOR Y LOS EXÉGETAS:

La hermenéutica a través del lente del Salmo 23

Richard M. Davidson

Introducción

El proceso hermenéutico, tal como surge según el propio testimonio de la Escritura, puede esbozarse en una comparación general con el Decálogo bíblico (“Diez Palabras”) de Éxodo 20. Así como la primera tabla de “Cuatro Palabras” trata de la relación divino-humana (vertical), existen cuatro principios generales que surgen de la naturaleza divino-humana de la Escritura, los cuales constituyen presuposiciones fundacionales que sustentan todo el esfuerzo hermenéutico.1

De manera similar, así como la segunda tabla de “Seis Palabras” en el Decálogo abarca las relaciones humanas (horizontales), las pautas hermenéuticas específicas para el intérprete pueden organizarse bajo seis encabezados básicos. Hace muchos años leí un libro titulado God’s Finger Wrote Freedom (El dedo de Dios escribió la libertad)2, en el cual el autor argumentaba que cada “mandamiento” del Decálogo es en realidad una salvaguarda que permite la libertad de experimentar los diez principios positivos de los Diez Mandamientos establecidos por Dios.

Me gustaría sugerir que el “Decálogo Hermenéutico” que surge de la Escritura constituye asimismo una salvaguarda que preserva nuestra libertad de recibir el significado del pasaje bíblico que Dios intenta impartirnos. «La verdad nos hará libres» (Juan 8:32). Veamos cómo se desarrolla esto en el caso del Salmo 23.3

El Decálogo Hermenéutico (“Primera Tabla”) y el Salmo 23

I. Sola Scriptura (“Solo la Escritura”)

Primero, el principio de sola Scriptura (Isaías 8:20) nos libera de la tiranía de la tradición, la filosofía, la ciencia, la razón y la experiencia (Mateo 15:3, 6; 1 Timoteo 6:20; Proverbios 14:12). Estas ya no son las normas autoritativas por las cuales leemos e interpretamos la Biblia. La Biblia es libre de estas restricciones. La Biblia y solo la Biblia es la regla de nuestra fe y práctica, y solo por la Escritura debemos juzgar qué es la verdad.

Somos liberados para leer la Escritura sin tener que criticar lo que dice mediante nuestra razón. Tenemos que criticar cualquier otro libro y fuente de información en el mundo, pero cuando acudimos a la Escritura (y a los escritos de Elena de White, que han cumplido la prueba bíblica de un profeta verdadero), podemos respirar “oxígeno puro” de verdad, y usar nuestra razón, guiada por el Espíritu, no para criticar, sino para recibir y entender la Escritura (Isaías 66:2).

No necesitamos aceptar las tradiciones de los padres de la iglesia con respecto al significado alegórico del Salmo, ni ser influenciados por las disecciones, conjeturas y reconstrucciones histórico-críticas o las deconstrucciones postmodernas del texto. ¡Podemos participar en la interpretación del salmo aceptando sus propias afirmaciones!

II. Tota Scriptura (“Por la Totalidad de la Escritura”)

Segundo, el principio de tota Scriptura (2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 3:14-16) nos libera para aceptar toda la Escritura, todo el Salmo 23, no solo la parte que encaja en una cosmovisión predeterminada. Buscamos ver el salmo a la luz de la totalidad de la Escritura y su propia cosmovisión, en lugar de imponer nuestra propia cosmovisión sobre el texto. Por ejemplo, cuando el encabezamiento del Salmo 23 establece que es un “Salmo de David” (mizmor ledavid), no necesitamos tener una hermenéutica de la sospecha con respecto a la autenticidad de tal encabezamiento, sino que, con una hermenéutica del consentimiento, somos libres de aceptar todo lo que el texto dice, incluyendo el encabezamiento, sin tomar el escalpelo del redactor para realizar una cirugía al texto.

III. Analogía de la Escritura (“La Escritura interpreta a la Escritura”)

La totalidad de la Escritura implica la tercera presuposición: si toda la Escritura es inspirada por el mismo Espíritu, entonces hay una armonía subyacente entre las diversas partes de la Palabra. La “analogía de la Escritura” nos libera para permitir que la Escritura interprete a la Escritura (Lucas 24:27; 1 Corintios 2:13). Como Jerome Skinner ha demostrado en su tesis doctoral recientemente defendida sobre los salmos davídicos con encabezamientos históricos, la partícula hebrea lamed en la frase mizmor ledavid (“Salmo de David”), utilizada en los encabezamientos de 73 salmos del Salterio, es un lamed de autoría, lo que indica que el autor de estos salmos (incluido el Salmo 23) es David.4  Somos liberados para observar los libros históricos (1 Samuel 16) y ver el trasfondo de David como un joven pastor, así como salmos paralelos como el Salmo 78, que describe cómo Dios tomó a David del pastoreo para ser un rey pastor.

Con el principio bíblico de la analogía de la Escritura, somos libres de aceptar la consistencia y claridad de la Biblia, sin tener que recurrir a una deconstrucción de su significado según agendas posmodernas o poscoloniales de política de poder.

IV. Las cosas espirituales se disciernen espiritualmente

Como cuarto principio liberador, las cosas espirituales se disciernen espiritualmente (1 Corintios 2:11, 14). A través de la obra del Espíritu Santo, tenemos la libertad en su poder para comenzar a dejar de lado nuestras propias presuposiciones sesgadas y captar la cosmovisión de la Escritura; libertad para ver cada vez más claramente el significado de la Biblia a través de su iluminación y ser cambiados por esa Palabra en nuestras vidas personales (Juan 5:46-47; 7:17; Salmo 119:33).

Con estos cuatro poderosos principios básicos de libertad hermenéutica, que surgen de la propia Escritura, podemos sondear las profundidades y elevarnos a las alturas de la verdad, la belleza y la bondad en nuestra exégesis. Al captar esta visión positiva del efecto liberador de estos principios fundacionales, podemos explorar el texto bíblico con nueva pasión y gozo al aplicar los seis pasos prácticos de interpretación que surgen del testimonio y la precedencia de la Escritura. ¡Disfrutemos de ese gozo apasionado con respecto al Salmo 23!.

El “Decálogo” Hermenéutico (Segunda Tabla) y el Salmo 23

V. Texto y Traducción

A diferencia de muchos pasajes de la Escritura, existe un acuerdo generalizado sobre la unidad e integridad del texto. No se muestran variantes textuales en el aparato crítico de la Biblia Hebraica Stuttgartensia (BHS) para este salmo completo. Somos libres de tomar el texto completo tal como se lee y tratar de captar su significado. La traducción es sencilla, aunque, como veremos, nos aguardan algunas sorpresas.

VI-X. Otros pasos hermenéuticos prácticos de interpretación

En lo que sigue, integraré los diversos pasos prácticos del proceso hermenéutico que emergen del testimonio de la propia Escritura (pasos VI al X), a medida que avanzamos brevemente a través del salmo. Estos incluyen: (VI) Contexto histórico/Preguntas de introducción; (VII) Contexto literario y análisis; (VIII) Análisis gramatical/sintáctico/semántico; (IX) Contexto/Análisis teológico; y (X) Aplicación homilética.5

Encabezamiento: “Un Salmo de David”

Como ya hemos señalado, el encabezamiento mizmor ledavid nos informa que el autor de este Salmo del Pastor es David. Cuando vamos a 1 Samuel 16, encontramos el trasfondo histórico de la propia experiencia de David como pastor en su juventud. Asaf continúa utilizando la metáfora del pastor al describir la naturaleza del reinado de David: “Eligió a David su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas; de tras las paridas lo trajo, para que apacentase a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad. Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, y los pastoreó con la pericia de sus manos” (Salmo 78:70-72).

Somos libres de examinar los diversos tipos de imaginería pastoril en el salmo a través de los ojos de un pastor y, especialmente, desde el conocimiento de los patrones de comportamiento de una oveja. Podemos ayudarnos en esta búsqueda con los conocimientos de los pastores vascos modernos, que nos informan sobre las características de las ovejas6, y con la topografía de las áreas donde David probablemente guiaba a sus ovejas en la zona de Belén. También podemos reunir pistas de un significado más profundo a partir de la gramática, la sintaxis, los estudios de palabras, la estructura literaria y el contexto teológico más amplio a medida que avanzamos por la poesía del salmo.

Versículo 1: “Jehová es mi pastor; nada me faltará” Una sorpresa nos aguarda ya en la línea inicial de la poesía. La palabra para “pastor” en hebreo proviene del verbo ra'ah, que tiene dos significados para la misma grafía: “pastorear” y “gustar, ser afectuoso con, deleitarse en, asociarse como un amigo”.7  Así, en el texto consonántico “sin puntos” (recordemos que en el texto hebreo original solo había consonantes, no vocales), el verbo puede traducirse como “mi pastor” o “mi amigo”. El texto masorético (TM) puntúa esta palabra como ro'i (“mi pastor”), pero bien podría puntuarse como re'i (“mi amigo”, como en Cantares 5:16).

En el contexto del Salmo 23, está claro que se refiere a un pastor, pero la ambigüedad semántica podría llevar a uno a asociar el significado de “amigo” con el de pastor, con connotaciones poderosas. ¡El pastor es también un amigo cercano! Por lo tanto, a la oveja no le faltará ninguna cosa buena.

Versículo 2a: “En lugares de delicados pastos me hará descansar” ¿Qué imagen evoca esta línea poética? Solía pensar que describía un lugar verde para que las ovejas comieran hierba de buena calidad, un lugar con abundancia para que la oveja se alimentara. Pero varios indicios sugieren que esta no es la fuerza primordial de las palabras de David:

1. La palabra hebrea utilizada aquí para “pasto” (na'vah) no es la palabra normal para un lugar de alimentación de ovejas; significa “lugar decoroso, encantador, agradable”. El énfasis recae en la belleza y el agrado, no en la comida.

2. La palabra hebrea para “verde” (deshe') es en realidad un sustantivo, no un adjetivo. Se refiere a “hierba tierna, fresca y suave” (cf. Proverbios 27:25).

3. Los hábitos de las ovejas lo verifican. El pastor pastorea a las ovejas temprano en la mañana (3 o 4 a.m.) hasta que el sol empieza a calentar, y luego las lleva a un lugar donde puedan echarse cómodamente a la sombra.

¡Las ovejas no comen echadas! El versículo no habla de ovejas comiendo (aunque esto pueda estar implícito secundariamente). Más bien, el foco está en su lugar de confort después de haber comido, mientras rumian en un lugar de hierba suave, fresca y agradable. Si yo estuviera predicando este salmo, haría la aplicación a la actualidad, donde Dios a veces “nos hace echar”, e invita a “rumiar” su palabra.

Versículo 2b: “Junto a aguas de reposo me pastoreará” (lit. “aguas de descanso/tranquilidad [menukhot]”). Los pastores modernos nos informan que a las ovejas no les gustan las aguas turbulentas; con su pesada lana podrían ahogarse fácilmente, y son malas nadadoras. Así que David describe cómo el buen pastor guía a las ovejas por aguas tranquilas; el pastor, si es necesario, represa el arroyo de flujo rápido para proporcionar aguas calmas donde las ovejas puedan beber. El verbo nahal (“guiar”, en el tronco Piel) no denota fuerza, sino que tiene la idea de guiar suavemente, atrayendo con cuerdas de amistad y amor, como en Isaías 40:11.

Versículo 3a: “Confortará mi alma” Literalmente, “Él hace que mi nephesh [alma/vida] regrese”. El pastor “revive el alma/vida” de la oveja frotándole la nariz y las orejas. Los pastores vascos modernos relatan cómo acuden a cada oveja en algún momento del día, y la oveja le frota la pierna o mordisquea la oreja del pastor, o frota su cara contra su mejilla. Es una imagen de la conexión afectuosa y los actos de reafirmación y aliento del pastor con su oveja.

Versículo 3b: “Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”. Nótese especialmente la palabra hebrea para “sendas”. Siempre imaginé al pastor guiando a las ovejas por senderos de montaña empinados y estrechos. Pero la palabra para “senda” aquí es ma'gal, que se refiere a “huellas de carretas” anchas, un camino amplio. Son sendas “justas” (o “rectas”). El pastor sabe que las ovejas tienen mala vista y no tienen sentido de la orientación. Por eso, cuando es posible, las guía no por senderos estrechos, sino por huellas de carretas, un camino ancho y recto para que lo sigan fácilmente. La frase “por amor de su nombre” indica que el mismo nombre (reputación) del pastor está en juego como buen pastor al asegurarse de que las ovejas estén a salvo.

Versículo 4a: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno”. La palabra hebrea tsalmavet a veces se traduce como “oscuridad profunda”, pero prefiero el significado más literal de “sombra de muerte”. Arqueólogos y geógrafos bíblicos han sugerido que esta frase se refiere a un lugar específico en Israel llamado “el Valle de la Muerte”. Se ha identificado con el Wadi Qilt, que recorre el desierto de Judea desde Jerusalén hasta Jericó. El desfiladero tiene unos 24 kilómetros (15 millas) de longitud total; la parte más estrecha tiene unos 8 kilómetros (5 millas) de largo, con acantilados que alcanzan unos 450 metros (1.500 pies) a cada lado, y espacio para caminar en el fondo de solo 3 a 3,5 metros (10-12 pies) en muchos lugares. (Hubo un asesinato en este valle torrencial la semana antes de que yo lo recorriera; realmente es un “valle de muerte”) . Hay muchas cuevas donde, en tiempos de David, los lobos y otros depredadores podían esconderse. Al final del wadi, al abrirse, mi hijo y yo nos encontramos con todo un rebaño de ovejas, echadas en la hierba agradable a la sombra de los altos acantilados. ¡El significado de este versículo cobró sentido de una manera poderosa!

Versículo 4b: “Porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. Al pasar por el profundo valle de muerte, en medio de muchos peligros, la oveja no teme debido a la presencia del pastor. La cláusula “tú estarás conmigo” connota la intimidad entre la oveja y el pastor. La “vara” (shebet) suele referirse a una vara utilizada para castigar a los enemigos. Probablemente medía unos 60-90 cm (2-3 pies) de largo, como la vara del pastor vasco actual, y se usaba para proteger a las ovejas de los lobos y otros depredadores. El “cayado” (mish'enet) era el bastón de pastor de unos 2,5 metros (ocho pies) de largo con un gancho en el extremo, que podía usarse para rescatar a las ovejas si caían en barrancos u otros lugares peligrosos de difícil acceso. El pastor estaba preparado para cuidar de la oveja en cualquier emergencia.

Versículo 5: “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”. La “mesa en presencia de los enemigos” quizás alude a que el pastor limpia el terreno de plantas venenosas y prepara un lugar para que coman, protegidas de los “enemigos”: lobos, leones y osos al acecho. El redil tenía una gran tinaja de barro con aceite de oliva y una gran tinaja de piedra con agua. Al entrar las ovejas en el redil por la noche, el pastor mete la mano en la tinaja de aceite y pone ungüento en la cabeza de la oveja para sanarla y aliviarla. Extrae cuencos de agua de la vasija de barro de agua fresca para que la oveja sumerja el hocico hasta los ojos si tiene fiebre, y beba hasta refrescarse. Una por una, el pastor cuida individualmente de las necesidades de las ovejas.

Versículo 6: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días”. La palabra hebrea para “seguir” es radaph, que en realidad significa “perseguir”. Algunos han sugerido que el “Bien” y la “Misericordia” se refieren a los dos perros pastores que arrean (“persiguen”) a las ovejas. Y la oveja morará en la casa (“presencia”) del pastor divino para siempre (literalmente, “por longitud de días”).

El significado teológico (tipológico) más profundo del salmo

Comúnmente hacemos la aplicación de este salmo a nuestras vidas como las ovejas bajo el cuidado protector del Pastor divino. Pero sugiero que hay un significado más profundo que a menudo se ha pasado por alto. Los estudiosos han reconocido que, en la estrategia compositiva inspirada de la disposición de los salmos en el Salterio, los salmos con un significado similar se colocaban a menudo juntos en grupos temáticos.

Un estudio cuidadoso del Salmo 22 muestra que este es un salmo mesiánico, indicado como tal dentro del salmo a medida que avanza tipológicamente más allá de la experiencia de David hacia la del Nuevo David. El salmo es citado repetidamente por Jesús y los escritores de los Evangelios al representar la experiencia de Jesús en la cruz. Comienza con “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” y termina con “¡Consumado es!”.8

Pero el Salmo 22 no está aislado en el libro de los Salmos; es parte de una trilogía en el Salterio. El Salmo 24 es una liturgia de entrada real, y también es, en última instancia, un Salmo mesiánico que apunta a la ascensión de Jesús y su entrada en el cielo, entre el grito antifonal de los ángeles: “¡Alzad, oh puertas, vuestras cabezas... y entrará el Rey de gloria! ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, él es el Rey de la gloria”.9

Entre el Salmo de la Cruz y el Salmo de la Corona, se encuentra el Salmo 23. Sugiero que este salmo no es solo un bonito “confortador” para el pueblo de Dios. Téngase bien en cuenta: ¡el salmo del Pastor fue cantado por una oveja (o cordero)!: “Jehová es mi pastor”.

En el nivel más profundo, sugiero, esta oveja no es otra que el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Él confía en su Padre, el Pastor. El significado mesiánico de este salmo se indica no solo por su ubicación compositiva entre otros dos salmos mesiánicos, sino también por su estructura literaria que resalta terminología mesiánica clave. Este salmo tiene una intrincada estructura quiástica:

• A. Presencia: Con Dios (v. 1)

o B. Provisiones: Necesidades suplidas (comer y beber) (vv. 2-3a)

C. Sendas: Justicia (v. 3b)

C. Sendas: Sombra de Muerte (v. 4)

o B. Provisiones: Necesidades suplidas (comer y beber) (v. 5)

• A. Presencia: Con Dios (v. 6).10

El corazón del salmo, los versículos centrales climáticos de su estructura quiástica cuidadosamente elaborada, describe las dos experiencias principales del Cordero: (1) “Me guiará por sendas de justicia” y (2) “aunque ande en valle de sombra de muerte”. En última instancia, solo el Cordero de Dios fue tanto el Justo (totalmente inocente/sin mancha) como aquel que pasó por la sombra de la muerte (como el Cordero Pascual del sacrificio).

El Salmo 22 es el Salmo de la Cruz. El Salmo 24 es el Salmo de la Corona. ¡El Salmo 23 es el Salmo del Cordero Pascual! Y, según el final del salmo, Él finalmente “vivirá para siempre” en la “casa de Jehová”, el santuario celestial. Solo a la luz de esta interpretación mesiánica del Salmo podemos, de la manera más profunda, “seguir sus pasos” como ovejas de Dios (1 Pedro 2:21, 25). La dimensión mesiánica otorga mayor importancia a su aplicación práctica en nuestras vidas. Si el Salmo 23 trata del Cordero de Dios confiando en su Pastor, entonces tiene una relevancia aún más preciosa para nosotros que debemos seguir sus pasos. Podemos caminar en los pasos del Cordero de Dios y, como Él, confiar en el Pastor, en las sendas de justicia, e incluso en el valle de la sombra de muerte.

Conclusión

Los principios hermenéuticos que se encuentran en la Escritura nos liberan como exégetas para sondear las profundidades del Salmo del Pastor, siguiendo las pistas de los contenidos y los contextos. En el Salmo 23, se nos invita a reconocer “¡He aquí el Cordero de Dios!” y, luego, caminando en sus pasos, a “¡Seguir al Pastor!”.

NOTAS Y REFERENCIAS

Ver Richard M. Davidson, “Interpreting Scripture: An Hermeneutical ‘Decalogue,’” JATS 4/2 (1993): 95–114

James J. Londis, God’s Finger Wrote Freedom (Washington DC: Review and Herald, 1978).

Este artículo fue presentado originalmente como la Parte II de un estudio en dos partes sobre los fundamentos bíblicos de la hermenéutica, con ilustraciones tomadas del Salmo 23, durante el Simposio de la Facultad del Seminario Teológico Adventista del Séptimo Día sobre Hermenéutica, en Cancún, México, el 3 de mayo de 2016. La Parte I fue preparada y presentada por Félix Cortez, y consiste en un recorrido histórico de diversas interpretaciones alegóricas, críticas y posmodernas del Salmo 23, las cuales, de alguna manera, devalúan o interpretan erróneamente la lectura literal del Salmo.

Para una presentación académica reciente de la evidencia que respalda la autoría davídica de los salmos introducidos por el encabezamiento mizmor le david, véase Jerome L. Skinner, “The Historical Superscriptions of the Davidic Psalms: An Exegetical, Intertextual, and Methodological Analysis” (tesis doctoral, Andrews University, 2016).

Para encontrar el fundamento bíblico de cada uno de estos pasos hermenéuticos, derivados de la propia Escritura, véase Davidson, “Hermeneutical ‘Decalogue’”, 101–114.

Véase, por ejemplo, James K. Wallace, The Basque Sheepherder and the Shepherd Psalm (Vancouver: Graphos Press, 1956, 1970, 1977); W. Phillip Keller, A Shepherd Looks at Psalm 23 [publicado en español como Un pastor lee el Salmo 23] (Grand Rapids: Zondervan, 1970, 1989).

Para el significado de las palabras hebreas mencionadas a lo largo de este artículo, véanse los léxicos hebreos estándar, BDB y HALOT.

Véase Richard M. Davidson, “New Testament Use of the Old Testament”, JATS 5/1 (1994): 23–26.

Véase Hans LaRondelle, Deliverance in the Psalms: Messages of Hope Today (Berrien Springs, MI: First Impression, 1983), 106–114.

10 Para esta estructura básica y las ideas fundamentales sobre el carácter mesiánico del salmo, estoy en deuda con uno de mis alumnos, Kevin Neidhardt, quien escribió sobre este salmo para una de mis clases del seminario hace muchos años.