
TABLA DE CONTENIDO
I. INTRODUCCIÓN
2. Cómo comprender mejor la Biblia
Términos utilizados en el Manual de la iglesia
La iglesia es el objeto supremo de la consideración de Cristo
Base bíblica de la organización de la iglesia
Importancia de la organización
Propósitos misioneros de la organización
El modelo del Nuevo Testamento
La organización de la obra hoy
Bosquejo de la organización denominacional
Autoridad de la iglesia en la iglesia primitiva
La Asociación General es la autoridad suprema
PASTORES Y OTROS EMPLEADOS DE LA IGLESIA
Un ministerio divinamente establecido
CÓMO ORGANIZAR, UNIR Y DISOLVER IGLESIAS Y GRUPOS
Procedimiento para desorganizar o expulsar una iglesia
El cuidado de los miembros, registros y fondos
El crecimiento de un discípulo
El amor, la marca distintiva de un discípulo
Razones por las que los miembros serán disciplinados
LOS DIRIGENTES Y LAS ORGANIZACIONES DE LA IGLESIA LOCAL
Los departamentos y otros órganos auxiliares
Ministerio Adventista de las Posibilidades
Asuntos Públicos y Libertad Religiosa
Ministerio de las Publicaciones
Escuela Sabática y Ministerio Personal
Escritos del Espíritu de Profecía
Ministerio de Mayordomía Cristiana
Servicio de instalación en el cargo
Comisión de Nombramientos y el proceso de elección
Delegados para el Congreso de la Asociación
LOS CULTOS Y OTRAS REUNIONES DE LA IGLESIA
El lugar de la música en la adoración
La importancia de mantener la unidad
La Escuela Sabática y el culto de adoración
Las reuniones administrativas de la iglesia
La Junta Directiva y sus reuniones
Consejos financieros generales
El elevado llamado de Dios en Cristo Jesús
El estudio de la Biblia y la oración
Nuestra relación con la comunidad
La reverencia por el lugar de culto
Los medios de comunicación modernos
La recreación y el entretenimiento
MATRIMONIO, DIVORCIO Y NUEVO CASAMIENTO
Posición de la Iglesia sobre el divorcio y el nuevo casamiento
Ministerio de la iglesia local en favor de las familias
CREENCIAS FUNDAMENTALES DE LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA
2. Estructuras sugerentes para el culto (véase la p. 117-119)

I. INTRODUCCIÓN
1. EL LIBRO DE DIOS
A lo largo del tiempo Dios se ha comunicado muchas veces y de muchas maneras a través de hombres inspirados (Hebreos 1: 1-2; Amós 3: 7). La recopilación escrita de esas revelaciones se llama la Biblia o Santas Escrituras. En esta lección aprenderemos sobre esa comunicación y sobre la naturaleza de la Palabra de Dios.
OBJETIVOS
1. Comprender el anhelo divino por comunicarse con el ser humano.
2. Observar el proceso de la Inspiración y la relevancia que tienen las Santas Escrituras.
3. Apreciar los mensajes de la Biblia e integrarlos en los diferentes aspectos de la vida.
ESTUDIO
I. UN DIOS QUE SE COMUNICA
La Biblia muestra en multitud de ocasiones el deseo divino de comunicarse con el hombre. A Dios le agrada mantener intensos vínculos con las personas y mostrarles el camino correcto.
1. ¿Cómo se comunica Dios?
a. Por medio de la naturaleza.
«Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Salmos 19: 1).
«Lo invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas» (Romanos 1: 20).
b. Por medio de la Biblia.
«La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. La declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan» (Apocalipsis 1: 1).
c. Por medio de su mayor revelación: Jesús.
«Jesús le dijo: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14: 6).
«Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo» (Hebreos 1: 1-2).
2. ¿Por qué se comunica Dios?
a. Porque le agrada relacionarse con los seres humanos.
«Y se cumplió la Escritura que dice: “Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia”, y fue llamado amigo de Dios» (Santiago 2: 23).
«Jehová hablaba con Moisés cara a cara, como habla cualquiera con su compañero…» (Éxodo 33: 11).
«Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a conocer» (Juan 15: 13-15).
b. Porque desea que conozcamos la verdad, lo correcto.
«La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo» (Juan 1: 9).
«Las obras de sus manos son verdad y juicio; fieles son todos sus mandamientos, afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y rectitud» (Salmos 111: 7-8).
c. Porque anhela consolarnos.
«Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén recibiréis consuelo» (Isaías 66: 13).
«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación» (2 Corintios 1: 3).
3. ¿Cómo era la comunicación antes del pecado?
«Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Los bendijo Dios y les dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra”» (Génesis 1: 27-28).
4. ¿Cómo afectó el pecado a esa comunicación?
«Entonces dijeron a Moisés: —Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos» (Éxodo 20: 19).
5. ¿Qué hizo Dios para continuar comunicándose?
Nos regaló las Escrituras.
«Las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza» (Romanos 15: 4).
Así surge la Biblia. Una verdadera biblioteca (es lo que significa la palabra biblia) compuesta por 66 libros que se agrupan en dos bloques. A cada bloque se le llama “testamento” y uno corresponde a los mensajes de Dios antes del nacimiento de Jesús (Antiguo Testamento) y el otro a los mensajes de parte de Jesús y para la Iglesia (Nuevo Testamento). En la Biblia descubrimos muchos tipos de textos diferentes. Hay relatos, poesía, música, biografías, leyes, cartas e, incluso, ilustraciones. Entre tanta variedad hay un tema reincidente: mostrarnos la certeza de la salvación.
II. UN LIBRO INSPIRADO POR DIOS
1. ¿De quién fue la iniciativa de escribir la Biblia?
«Pero ante todo entended que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo» (2 Pedro 1: 20-21).
La palabra que emplea Pedro para decir “inspirado” en el original es theopneustos que significa ‘soplado por Dios’. Podríamos asociar la imagen con un barco de vela que es llevado de un lugar a otro gracias al viento. La comparación nos permite entender que Dios es el agente de inspiración pero que el escritor inspirado no es un instrumento pasivo. La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas para que las declaraciones de los hombres se conviertan en Palabra de Dios.
2. ¿Qué indicios tenemos para creer que Dios los inspiró?
a. El testimonio de los autores.
«Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla en presencia de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre» (Isaías 30: 8).
«El espíritu de Jehová habla por mí, su palabra está en mi lengua» (2 Samuel 23: 2).
«…pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo» (Gálatas 1: 12).
b. La coherencia de su mensaje. La Biblia se escribió en un período de 1600 años. Los autores son de lo más variado: pastores, sacerdotes, artesanos, pescadores e, incluso, algún médico. Sin embargo, la Palabra de Dios se presenta coherentemente y mostrando la unidad de su mensaje.
c. La perfección de sus normas y enseñanzas.
«La ley de Jehová es perfecta: convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel: hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos: alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro: alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio: permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad: todos justos. Deseables son más que el oro, más que mucho oro refinado; y dulces más que la miel, la que destila del panal. Tu siervo es, además, amonestado con ellos; en guardarlos hay gran recompensa» (Salmos 19: 7-11).
d. La veracidad histórica de sus declaraciones.
Hay muchas evidencias de la veracidad histórica de la Biblia. Por ejemplo, la biblioteca de Ebla. Las tablillas halladas en Ebla, al norte de Siria, demuestran que los nombres de los patriarcas eran comunes en torno al 2300 a. C. Las costumbres de los patriarcas que se relatan en el texto del Génesis se hallan reflejadas en las tablillas encontradas en las bibliotecas de Nuzi o de Mari. Otro ejemplo tiene que ver con los hititas. Durante mucho tiempo solo eran mencionados por la Biblia hasta que en Bogazkoy, Turquía, se descubrieron sus restos e, incluso, multitud de archivos. Muchos de sus textos legales son de un estilo literario semejante a algunas partes del Pentateuco.
e. El valor científico de sus concepciones:
• la tierra cuelga sobre nada
«Él extiende el Norte sobre el vacío, cuelga la tierra sobre la nada» (Job 26: 7).
• el peso del aire
«Al darle peso al viento y fijar la medida de las aguas» (Job 28: 25).
Si bien la Biblia no es un libro científico en el sentido actual de la palabra, sí que refleja verdades que han sido ratificadas por la ciencia. En ocasiones, incluso, debemos comprender la realidad del conocimiento de su época. Por ejemplo, tanto en Levítico 11: 6 como en Deuteronomio 14: 7, se considera a la liebre como un rumiante. A la luz de la clasificación biológica actual no lo sería pero los hebreos consideraban la cecotrofia (ingerir las heces blandas) como un acto de rumiar. Por esa razón se clasifican a las liebres como rumiantes.
f. El cumplimiento de sus profecías. Es fascinante la precisión de las profecías mesiánicas. Por ejemplo, Miqueas, profetizó el lugar del nacimiento de Jesús 700 años antes de que ocurriera.
«Pero tú, Belén Efrata, tan pequeña entre las familias de Judá, de ti ha de salir el que será Señor en Israel; sus orígenes se remontan al inicio de los tiempos, a los días de la eternidad» (Miqueas 5: 2).
«Cuando Jesús nació, en Belén de Judea, en días del rey Herodes, llegaron del oriente a Jerusalén unos sabios» (Mateo 2: 1).
g. Su poder para transformarnos.
«No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree, del judío primeramente y también del griego» (Romanos 1: 16).
«¿Con qué limpiará el joven su camino? ¡Con guardar tu palabra!» (Salmos 119: 9).
h. Su conservación y difusión a pesar de haber sido perseguida.
«…pues habéis renacido, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre, porque: “Toda carne es como hierba y toda la gloria del hombre como flor de la hierba; la hierba se seca y la flor se cae, mas la palabra del Señor permanece para siempre”. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada» (1 Pedro 1: 23-25).
3. ¿Cuánto está inspirado en la Biblia?
«Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia…» (2 Timoteo 3: 16).
4. ¿Hasta cuándo tendrá validez y autoridad?
«La hierba se seca y se marchita la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre» (Isaías 40: 8).
«El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mateo 24: 35).
III. ¿POR QUÉ ESTUDIAR LA BIBLIA?
1. Es la Palabra de Dios que nos habla.
«Por lo cual también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, porque cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes» (1 Tesalonicenses 2: 13).
2. Para conocer la Verdad.
«Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad» (Juan 17: 17).
«Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino» (Salmos 119: 105).
«Entonces respondiendo Jesús, les dijo: — Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios» (Mateo 22: 29).
3. Para seguir el ejemplo de Cristo.
a. Jesús respetaba profundamente la Palabra.
«La Escritura no puede ser quebrantada» (Juan 10: 35).
b. Jesús conocía a fondo la Escritura.
«Y comenzando desde Moisés y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían» (Lucas 24: 27).
c. Jesús la obedecía.
«Se le acercó el tentador y le dijo: —Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: —Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, lo puso sobre el pináculo del Templo y le dijo: —Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues escrito está: “A sus ángeles mandará acerca de ti”, y “En sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra”. Jesús le dijo: —Escrito está también: “No tentarás al Señor tu Dios”. Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: —Todo esto te daré, si postrado me adoras. Entonces Jesús le dijo: —Vete, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás”» (Mateo 4: 3-10).
d. Jesús afirma su autoridad.
«No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir» (Mateo 5: 17).
e. Jesús la pone como norma para juzgar las tradiciones humanas.
«…invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas» (Marcos 7: 13).
«…otros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Dios mandó diciendo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y “El que maldiga al padre o a la madre, sea condenado a muerte”, pero vosotros decís: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte’, ya no ha de honrar a su padre o a su madre”. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: “Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí, pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres”» (Mateo 15: 3-9).
4. Para saber cómo alcanzar la salvación.
a. Escrita para nuestra instrucción.
«Las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza» (Romanos 15: 4).
b. Nos hacen sabios para la salvación.
«…y que desde la niñez has sabido las Santas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús» (2 Timoteo 3: 15).
c. Testifican de Jesús.
«Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí» (Juan 5: 39).
d. Para tener vida en su nombre.
«Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre» (Juan 20: 30-31).
e. Poder de Dios para salvación.
«No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree, del judío primeramente y también del griego» (Romanos 1: 16).
5. Para vivificar nuestras vidas y transformarlas.
«¿Con qué limpiará el joven su camino? ¡Con guardar tu palabra!» (Salmos 119: 9).
RESUMEN
Las Sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, constituyen la Palabra de Dios escrita, transmitida por inspiración divina. Los autores inspirados hablaron y escribieron impulsados por el Espíritu Santo. Por medio de esta Palabra, Dios comunica a los seres humanos el conocimiento necesario para alcanzar la salvación. Las Sagradas Escrituras son la revelación suprema, autoritativa e infalible de la voluntad divina. Son la norma del carácter, el criterio para evaluar la experiencia, la revelación definitiva de las doctrinas, un registro fidedigno de los actos de Dios realizados en el curso de la historia. (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 13)
OPORTUNIDADES
1. Al comprender el anhelo divino por comunicarse con el ser humano, tenemos la enorme oportunidad de dialogar con él.
2. Al observar el proceso de la Inspiración y la relevancia que tienen las Santas Escrituras, podemos ser conscientes de lo especiales y beneficiosas que son para nosotros.
3. Al apreciar los mensajes de la Biblia e integrarlos en los diferentes aspectos de la vida, nos sentimos seguros de que Dios nos acompaña.
PROMESA
Jesús nos promete que si confiamos en su Palabra, tendremos vida eterna.
«De cierto, de cierto os digo que el que guarda mi palabra nunca verá muerte» (Juan 8: 51).

2. CÓMO COMPRENDER MEJOR LA BIBLIA
Han pasado siglos desde que la Biblia fuese escrita y, en ocasiones, pudiera parecer un texto lejano a nosotros. Nada más lejos de la realidad, las Santas Escrituras siguen siendo una comunicación eficaz como lo fueron en el pasado. Eso sí, se debe comprender que es un libro especial que implica actitudes especiales.
OBJETIVOS
1. Reconocer los conceptos básicos que nos llevan a una mejor comprensión de la Biblia.
2. Experimentar la presencia del Espíritu Santo en el estudio de las Santas Escrituras.
3. Integrar la actitud adecuada para que la Palabra clarifique nuestras vidas, se concrete en realidades y fortalezca la fe.
ESTUDIO
I. CONCEPTOS BÁSICOS
1. ¿Quién la puede entender?
«La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los sencillos» (Salmos 119: 130).
2. ¿Quién debe guiarnos en su lectura?
«Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada» (Santiago 1: 5).
3. ¿Cómo llegaremos a comprenderla bien?
a. Si deseamos hacer la voluntad de Dios.
«El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta» (Juan 7: 17).
b. Interpretándola adecuando lo espiritual a lo espiritual.
«De estas cosas hablamos, no con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual» (1 Corintios 2: 13).
c. La profecía no se debe a una interpretación personal.
«Pero ante todo entended que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada…» (2 Pedro 1: 20).
d. No añadiendo ni quitando nada.
«Toda palabra de Dios es limpia; él es escudo para los que en él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda y seas hallado mentiroso» (Proverbios 30: 5-6).
«No añadiréis a la palabra que yo os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová, vuestro Dios, que yo os ordeno» (Deuteronomio 4: 2).
«Yo advierto a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro» (Apocalipsis 22: 18).
e. Averiguando cuidadosamente los detalles de las Escrituras.
«Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí» (Juan 5: 39).
4. ¿Qué ejemplo dieron los bereanos?
«Estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así» (Hechos 17: 11).
5. ¿Quiénes son llamados bienaventurados?
«Sed hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos» (Santiago 1: 22).
«Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas, porque el tiempo está cerca» (Apocalipsis 1: 3).
II. ¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN EL ESTUDIO DE LA BIBLIA?
1. ¿Quién nos guía a la verdad?
«Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir» (Juan 16: 13).
«Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido» (1 Corintios 2: 12).
2. ¿Quién trae a nuestra mente los mensajes inspirados?
«Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho» (Juan 14: 26).
3. ¿Quién nos ilumina para que comprendamos la Palabra?
«De estas cosas hablamos, no con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio, el espiritual juzga todas las cosas, sin que él sea juzgado por nadie. ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién lo instruirá? Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo» (1 Corintios 2: 13-16).
En el proceso de comunicación entre Dios y el hombre hemos de distinguir tres etapas. La primera hace referencia a la declaración de lo verdadero por parte de Dios; la llamamos revelación. La segunda, al proceso que capacita a ciertas personas, llamadas profetas, para escribir lo que Dios les ha notificado, se denomina inspiración. El resultado de esa maravillosa colaboración entre el hombre y Dios son las Santas Escrituras. La tercera, gracias una vez más al Espíritu Santo, es la que habilita a los lectores de la Biblia para comprender los mensajes escritos y se llama iluminación.
III. PRINCIPIOS DE INTERPRETACIÓN
1. Solo la Biblia.
«¡A la ley y al testimonio! Si no dicen conforme a esto, es porque no les ha amanecido» (Isaías 8: 20).
Lutero ratificó este principio cuando estableció la expresión Sola scriptura indicando que la única autoridad e inspiración residen en la Biblia, que en ella se encuentran las claves para su interpretación.
2. La totalidad de la Biblia.
«Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia…» (2 Timoteo 3: 16).
3. La Biblia permanece.
«La hierba se seca y se marchita la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre» (Isaías 40: 8).
4. La Biblia se explica a sí misma.
«Y comenzando desde Moisés y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían» (Lucas 24: 27).
5. La Biblia es y proporciona claridad.
«Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendrían tras ellos. A estos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles» (1 Pedro 1: 10-12).
IV. PASOS PARA LA INTERPRETACIÓN DE UN TEXTO BÍBLICO
[Extraído de Reid, George W., Entender las Sagradas Escrituras, Buenos Aires: ACES, 2010, pág. 406]
1. Volvernos al Señor en oración.
«Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente» (1 Corintios 2: 14).
a. Pidiendo sabiduría.
«Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada» (Santiago 1: 5).
b. Pidiendo la dirección del Espíritu Santo.
«Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?» (Lucas 11: 13).
2. Leer el texto. El mismo Jesús, antes de interpretar el Antiguo Testamento, leía el texto.
«Vino a Nazaret, donde se había criado; y el sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Se le dio el libro del profeta Isaías y, habiendo abierto el libro, halló el lugar donde está escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a predicar el año agradable del Señor”» (Lucas 4: 16-19).
3. Emplear la mejor lectura posible. Debemos usar una versión de la Biblia que no añada ni quite nada.
«No añadiréis a la palabra que yo os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová, vuestro Dios, que yo os ordeno» (Deuteronomio 4: 2).
«Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás» (Deuteronomio 12: 32).
«Yo advierto a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro» (Apocalipsis 22: 18-19).
En la actualidad, existen tres tipos de traducciones de la Biblia. Las que se acercan más al lenguaje original que a la lengua a la que se traduce y que se denominan traducciones literales o de correspondencia formal. También están las que se preocupan más por la comprensión en la lengua traducida que en el original. A estas se las denomina traducciones dinámicas o de equivalencia dinámica. Y, las traducciones que, en un esfuerzo de actualización de la Biblia, se apartan del original para que sea un texto más común a lo empleado hoy día, se las denomina paráfrasis. Para realizar una investigación bíblica son recomendables las traducciones literales. Para disfrutar de la lectura del texto son más agradables las traducciones dinámicas.
4. Considerar el texto original. Es de suma importancia tener en cuenta que la Biblia fue escrita en hebreo, arameo y griego y que existen detalles lingüísticos que matizan el significado de los conceptos. Recurrir a comentarios y diccionarios bíblicos permite percibir esos matices.
5. Investigar el contexto. El mismo Jesús hace mención al contexto de algunos textos bíblicos.
«Él, respondiendo, les dijo: —¿No habéis leído que el que los hizo al principio, “hombre y mujer los hizo”, y dijo: “Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre. Le dijeron: —¿Por qué, pues, mandó Moisés darle carta de divorcio y repudiarla? Él les dijo: —Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así» (Mateo 19: 4-8).
Hay dos factores a considerar con relación al contexto. Primero, el factor histórico. Los textos bíblicos fueron escritos en un momento de la historia, en un lugar específico y bajo situaciones concretas. Segundo, el factor literario. Considerar el lugar que ocupa el texto que estamos estudiando en el libro al que pertenece es de gran valor para comprender las razones de su composición.
6. Analizar el texto. Es importante realizar un bosquejo del texto que se está estudiando. Nos permitirá tener una visión general del significado. Considerar, además, el género literario. No es lo mismo leer texto histórico, que texto en poesía o un texto legal.
7. Comprender el significado teológico del texto. Hemos de identificar los mensajes que comprende el texto que estamos leyendo. Por ejemplo, al leer Génesis 1-2 o Mateo 19: 1-2 podemos discernir la teología del matrimonio.
8. Aplicar el texto. Se deben llevar a la práctica los mensajes comprendidos. Además, se deben considerar profundamente las promesas divinas.
«Estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. […] Todas estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, que vivimos en estos tiempos finales» (1 Corintios 10: 6, 11).
«Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar, pues aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado» (Hebreos 12: 1-4).
RESUMEN
La comprensión de las Santas Escrituras precisa un método que respete la naturaleza divino-humana de la Biblia, potencie las verdades de su mensaje, lleve a la práctica lo entendido y fortalezca la fe. De ahí que sea sumamente relevante la actitud que tengamos ante el texto bíblico. «Quienes abordan el estudio de la Palabra deben hacerlo con fe, con el espíritu humilde de un aprendiz que desea oír lo que dice la Biblia. Deben estar dispuestos a someter todas las presuposiciones, todas las opiniones y las conclusiones de la razón al juicio y a la corrección de la propia Palabra. Con esta actitud el estudiante de la Biblia puede acudir directamente a la Palabra, y mediante un estudio cuidadoso puede alcanzar una comprensión de lo esencial para la salvación con independencia de las explicaciones humanas, por útiles que sean estas. El mensaje bíblico se vuelve significativo para una persona así». (George W. Reid, Entender las Sagradas Escrituras, Buenos Aires: ACES, 2010, pág. 406).
OPORTUNIDADES
1. Al reconocer los conceptos básicos que nos llevan a una mejor comprensión de la Biblia, tenemos la posibilidad de mejorar nuestro conocimiento sobre la voluntad de Dios.
1. Al experimentar la presencia del Espíritu Santo en el estudio de las Santas Escrituras, podemos vivir la certeza de una vida orientada correctamente.
2. Al integrar la actitud adecuada para que la Palabra clarifique nuestras vidas, se concrete en realidades y fortalezca la fe, sentimos que caminamos junto a Jesús en un diálogo frecuente.
PROMESA
Se nos promete que lo escrito en la Biblia no solo es para que seamos perseverantes y tengamos consuelo sino para que vivamos en la esperanza.
«Las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza» (Romanos 15: 4).
II. LA SOLUCIÓN AL PECADO
3. EL ORIGEN DE LA VIDA
La Biblia no presenta duda ninguna sobre Quién creó el mundo y cómo lo creó. Dios es el único autor del universo y de las criaturas que en él habitan. Al Señor le agrada compartir y, en su inmensa generosidad, crea.
OBJETIVOS
1. Identificar el origen de la vida.
2. Investigar sobre las características de la creación del mundo y de su Creador.
3. Reconocer a Dios como el Creador de todo y compartir esta creencia.
ESTUDIO
I. DIOS CREADOR
1. ¿Quién es el Autor de lo creado?
«Levantad en alto vuestros ojos y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres y ninguna faltará. ¡Tal es la grandeza de su fuerza y el poder de su dominio! […] ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance» (Isaías 40: 26, 28).
«Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo» (Hebreos 1: 1-2).
«Toda casa es hecha por alguien; pero el que hizo todas las cosas es Dios» (Hebreos 3: 4).
2. ¿Cómo creó Dios?
«Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos; y todo el ejército de ellos, por el aliento de su boca. Él junta como montón las aguas del mar; él pone en depósitos los abismos. ¡Tema a Jehová toda la tierra! ¡Tiemblen delante de él todos los habitantes del mundo!, porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió» (Salmos 33: 6-9).
«Alaben el nombre de Jehová, porque él mandó, y fueron creados. Los hizo ser eternamente y para siempre; les puso ley que no será quebrantada» (Salmos 148: 5-6).
3. ¿Es igual la creación divina a la creatividad humana?
«Él hizo con su poder la tierra, con su saber puso en orden el mundo y con su sabiduría extendió los cielos» (Jeremías 10: 12).
«… el cual da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fueran» (Romanos 4: 17).
La primera gran diferencia es que Dios tiene el poder y el saber para construir mundos y dar vida. La segunda, es que el Señor crea de la nada (se llama creación ex nihilo) y el hombre necesita de un material inicial para poder transformarlo. En Génesis se usa el verbo bara’ que en el contexto significa ‘crear de la nada’.
4. Por tanto, ¿cuál es el origen del universo?
«En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Génesis 1: 1).
II. EL RELATO DE LA CREACIÓN
1. ¿Por qué medio se comprende la Creación?
«Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía» (Hebreos 11: 3).
Tanto el Creacionismo como el Evolucionismo parten de una hipótesis no demostrable puesto que nadie estaba en el primer momento de la creación tomando registros. La fe y solo la fe fundamenta una u otra creencia. La fe en una creación por parte de Dios, además, aporta esperanza, algo que no se halla en otras creencias.
2. ¿En qué etapas fue creado el mundo? Génesis 1-2:
a. Primer día: la luz.
«Dijo Dios: “Sea la luz.” Y fue la luz. Vio Dios que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas. Llamó a la luz “día”, y a las tinieblas llamó “noche”. Y fue la tarde y la mañana del primer día».
b. Segundo día: el firmamento.
«Luego dijo Dios: “Haya un firmamento en medio de las aguas, para que separe las aguas de las aguas.” E hizo Dios un firmamento que separó las aguas que estaban debajo del firmamento, de las aguas que estaban sobre el firmamento. Y fue así. Al firmamento llamó Dios “cielos”. Y fue la tarde y la mañana del segundo día».
c. Tercer día: tierra, mar y vegetación.
«Dijo también Dios: “Reúnanse las aguas que están debajo de los cielos en un solo lugar, para que se descubra lo seco.” Y fue así. A la parte seca llamó Dios “tierra”, y al conjunto de las aguas lo llamó “mares”. Y vio Dios que era bueno. Después dijo Dios: “Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol que dé fruto según su especie, cuya semilla esté en él, sobre la tierra.” Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana del tercer día».
d. Cuarto día: solo, luna y estrellas.
«Dijo luego Dios: “Haya lumbreras en el firmamento de los cielos para separar el día de la noche, que sirvan de señales para las estaciones, los días y los años, y sean por lumbreras en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.” Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para que señoreara en el día, y la lumbrera menor para que señoreara en la noche; e hizo también las estrellas. Las puso Dios en el firmamento de los cielos para alumbrar sobre la tierra, señorear en el día y en la noche y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana del cuarto día».
e. Quinto día: seres marinos y aves.
«Dijo Dios: “Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en el firmamento de los cielos.” Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su especie, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y los bendijo Dios, diciendo: “Fructificad y multiplicaos, llenad las aguas en los mares y multiplíquense las aves en la tierra.” Y fue la tarde y la mañana del quinto día».
f. Sexto día: animales terrestres, ser humano y sistema de alimentación.
«Luego dijo Dios: “Produzca la tierra seres vivientes según su especie: bestias, serpientes y animales de la tierra según su especie.” Y fue así. E hizo Dios los animales de la tierra según su especie, ganado según su especie y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra.” Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Los bendijo Dios y les dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Después dijo Dios: “Mirad, os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, así como todo árbol en que hay fruto y da semilla. De todo esto podréis comer. Pero a toda bestia de la tierra, a todas las aves de los cielos y a todo lo que tiene vida y se arrastra sobre la tierra, les doy toda planta verde para comer.” Y fue así. Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana del sexto día».
g. Séptimo día: el sábado.
«Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos. El séptimo día concluyó Dios la obra que hizo, y reposó el séptimo día de todo cuanto había hecho. Entonces bendijo Dios el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. Éstos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados».
3. ¿Cómo creó al hombre?
«Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente» (Génesis 2: 7).
Este texto es muy significativo para comprender la naturaleza humana. Al ser humano se le identifica una parte material (normalmente, en el Antiguo Testamento, se la llama basar que significa ‘cuerpo’) y, además, el aliento de vida (en el Antiguo Testamento se le suele llamar ruaj) que, combinadas, crean una ser vivo completo e indivisible al que se le llama ‘ser viviente’ (en hebreo, nefes hayah).
4. ¿Qué duración tenían los días del relato de la Creación?
La expresión «tarde y mañana» (el ciclo de oscuridad y de luz de un día) más lo que implica el uso de números cardinales en hebreo (son números definidos), indica períodos de 24 horas.
5. ¿Con qué objetivo fue creado el mundo?
«Porque así dice Jehová, que creó los cielos. Él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso. No la creó en vano, sino para que fuera habitada la creó: “Yo soy Jehová y no hay otro”» (Isaías 45: 18).
A Dios le agrada relacionarse con sus criaturas, por ello las crea y disfruta con su desarrollo.
III. PROPUESTAS DE COMPORTAMIENTO EN EL RELATO DE LA CREACIÓN
1. ¿Qué día se debía reposar para reencontrarse con Dios a través de la Creación?
«…porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó» (Éxodo 20: 11).
2. ¿Qué prueba se pidió al hombre para que expresase su libertad y su obediencia?
«Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: “De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”» (Génesis 2: 16-17).
3. ¿En qué debía emplear el tiempo el hombre?
«Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara» (Génesis 2: 15).
4. ¿Qué institución esencial fundó?
«Después dijo Jehová Dios: “No es bueno que el hombre esté solo: le haré ayuda idónea para él.” Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viera cómo las había de llamar; y el nombre que Adán dio a los seres vivientes, ése es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia, a toda ave de los cielos y a todo ganado del campo; pero no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer un sueño profundo sobre Adán y, mientras éste dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar. De la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: “¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Será llamada ‘Mujer’, porque del hombre fue tomada.” Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne» (Génesis 2: 18-24).
El ser humano, por tanto, es la combinación del hombre y de la mujer. Ambos constituyen la imagen de Dios en paridad y complementariedad.
IV. LA NUEVA CREACIÓN
1. Con relación a la nueva creación del mundo, ¿qué vio Juan?
«Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado y el mar ya no existía más» (Apocalipsis 21: 1).
2. ¿Qué relación hay entre Génesis 1-2 y Apocalipsis 21-22?
La Biblia comienza y concluye con el mismo asunto: la creación. Mientras que Génesis 1 y 2 relatan la historia de la primera creación, Apocalipsis 21 y 22 describen la historia del mundo recreado. Dios es el Creador y sus criaturas los habitantes de este planeta.
3. ¿En qué se parecerá la Tierra Nueva al Edén?
«Edificarán casas y morarán en ellas; plantarán viñas y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán de la obra de sus manos» (Isaías 65: 21-22).
4. ¿A qué se podrá comparar la nueva Creación?
«Antes bien, como está escrito: “Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman”» (1 Corintios 2: 9).
RESUMEN
Dios reveló en las Escrituras el relato auténtico e histórico de su actividad creadora. El Señor creó el universo y, en una creación reciente de seis días, hizo “los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay”, y reposó en el séptimo día. De ese modo, estableció el sábado como un monumento perpetuo conmemorativo de la obra que llevó a cabo y completó durante seis días literales que, junto con el sábado, constituyeron la misma unidad de tiempo que hoy llamamos semana. Dios hizo al primer hombre y a la primera mujer a su imagen, como corona de la Creación, y les dio dominio sobre el mundo y la responsabilidad de cuidar de él. Cuando el mundo quedó terminado, era “bueno en gran manera”, proclamando la gloria de Dios (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 94).
OPORTUNIDADES
1. Al identificar el origen de la vida, tenemos la oportunidad de señalar con admiración quien es su autor.
2. Al investigar sobre las características de la creación de la tierra y las acciones de su Creador, podemos clarificar nuestra manera de ver el mundo.
3. Al compartir esta creencia, sentimos lo que significa ser criaturas agradecidas y leales.
PROMESA
Si volvemos nuestra mirada hacia el Creador y confiamos en él, seremos salvos.
«¡Mirad a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro!» (Isaías 45: 22).
4. EL MAL, EL PECADO Y SUS CONSECUENCIAS
Desde tiempos inmemoriales, el problema del mal ha preocupado y continúa preocupando al hombre. ¿Con quién se ha originado? ¿Con Dios? ¿En el cielo? ¿En la tierra?
OBJETIVOS
1. Resolver la aparente disonancia entre la naturaleza amorosa de Dios y el problema del mal en el mundo.
2. Investigar sobre el pecado y sus consecuencias.
3. Interesarse en compartir estas verdades con los que viven en las tinieblas.
ESTUDIO
I. DIOS ES AMOR
1. ¿Cómo es definido Dios?
«El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor» (1 Juan 4: 8).
2. ¿Qué otras cualidades de su carácter son mencionadas?
«Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectos. Es un Dios de verdad y no hay maldad en él; es justo y recto» (Deuteronomio 32: 4).
3. ¿En qué está fundado el gobierno de Dios?
«Justicia y derecho son el cimiento de tu trono; misericordia y verdad van delante de tu rostro» (Salmos 89: 14).
4. ¿Qué condición prevalecía en el cielo y en todo el universo?
«¡Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra obedeciendo a la voz de su precepto! ¡Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos que hacéis su voluntad! ¡Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío! ¡Bendice, alma mía, a Jehová!» (Salmos 103: 20-22).
II. EL MAL EN EL CIELO
1. ¿Cómo se llama la transgresión de la Ley de Dios?
«Todo aquel que comete pecado, infringe también la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley» (1 Juan 3: 4).
2. ¿Con quién se originó el pecado?
«El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo» (1 Juan 3: 8).
«Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, pues es mentiroso y padre de mentira» (Juan 8: 44).
3. ¿Quién era Lucifer?
«Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios. Allí estuviste, y en medio de las piedras de fuego te paseabas» (Ezequiel 28: 14).
4. ¿Qué carácter tenía al principio?
«Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló en ti maldad» (Ezequiel 28: 15).
5. ¿Cómo se manifestó por primera vez el pecado?
«Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra, y delante de los reyes te pondré por espectáculo» (Ezequiel 28: 17).
En la Biblia se emplean los reyes de Tiro y Babilonia como una descripción figurada de Lucifer. De igual manera que los reyes de esas naciones eran personas de elevada posición y distinción social, Lucifer era un ángel principal en el cielo. Lucifer es un término latín que significa ‘portador de luz’ y en el original hace referencia a un brillo tan llamativo como el de Venus. Del esplendor pasó a ser agente de oscuridad oscuridad y a llamarse Satanás (‘Adversario’).
6. ¿Qué llevó al pecado, rebelión y caída de Lucifer?
«Tú que decías en tu corazón: “Subiré al cielo. En lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono y en el monte del testimonio me sentaré, en los extremos del norte; sobre las alturas de las nubes subiré y seré semejante al Altísimo”» (Isaías 14: 13-14).
7. ¿Qué le sucedió entonces a Satanás?
«¡Cómo caíste del cielo, Lucero, hijo de la mañana! Derribado fuiste a tierra, tú que debilitabas a las naciones» (Isaías 14: 12).
8. ¿Qué sucedió, no solo a Satanás, sino a los ángeles que le acompañaron en la desobediencia y rebelión?
«Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él» (Apocalipsis 12: 9).
«Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propio hogar, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día» (Judas 1: 6).
III. EL MAL EN LA TIERRA
1. ¿Qué orden dio Dios a nuestros primeros padres en el jardín del Edén?
«Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: “De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”» (Génesis 2: 16-17).
2. ¿Cómo puede Satanás transformarse?
«Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz» (2 Corintios 11: 14).
3. ¿Cómo se transformó Satanás para hablar a Eva?
«La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, y dijo a la mujer: —¿Conque Dios os ha dicho: “No comáis de ningún árbol del huerto”? La mujer respondió a la serpiente: —Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis”» (Génesis 3: 1-3).
4. ¿A quién llamó Jesús mentiroso y padre de mentira?
«Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, pues es mentiroso y padre de mentira» (Juan 8: 44).
5. ¿Con qué mentira engañó Satanás a Eva?
«Entonces la serpiente dijo a la mujer: —No moriréis. Pero Dios sabe que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y el mal» (Génesis 3: 4-5).
6. ¿Cómo cedieron Eva y Adán a la seducción de Satanás?
«Al ver la mujer que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió al igual que ella» (Génesis 3: 6).
7. ¿Qué entró entonces en la tierra?
«Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» (Romanos 5: 12).
IV. EL PECADO Y SUS CONSECUENCIAS
Siendo el pecado humano una transgresión de la perfecta Ley de Dios, provocada por Satanás, se derivan una serie de consecuencias importantes.
1. Necesidad de una expiación.
Toda transgresión debe ser seguida de expiación. Solo así puede ser revindicada la sabiduría del Legislador y la perfección y continuidad de la Ley. ¿Cómo debe ser expiado el pecado?
Por el sacrificio y la muerte.
El libro de Job nos presenta el marco desde una perspectiva cósmica de la situación de nuestro mundo (Job 1-2). La controversia entre Cristo y Satanás toma la tierra como campo de batalla. La única forma de restaurar el estado inicial del ser humano es con la muerte de Cristo.
2. ¿Qué sufrimiento fue anunciado a Eva?
«A la mujer dijo: —Multiplicaré en gran manera los dolores en tus embarazos, con dolor darás a luz los hijos, tu deseo será para tu marido y él se enseñoreará de ti» (Génesis 3: 16).
Se debe recordar que el mensaje de estos versículos no expresa el deseo de Dios sino los efectos colaterales del pecado en este mundo. La propuesta de Dios para Adán y Eva es que fuesen una pareja en paridad y complementariedad no en desigualdad y discriminación. De igual manera, el trabajo debiera ser un instrumento para la autorrealización personal y no una carga.
3. ¿Qué sufrimiento fue anunciado a Adán?
«Y al hombre dijo: —Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer y comiste del árbol de que te mandé diciendo: “No comerás de él”, maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida, espinos y cardos te producirá y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres y al polvo volverás» (Génesis 3: 17-19).
4. ¿Qué relación existe entre el pecado y la muerte?
«…sino que cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido. Entonces la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte» (Santiago 1: 14-15).
«…porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Romanos 6: 23).
«Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» (Romanos 5: 12).
5. ¿Qué había dicho Dios a Adán y Eva, a este respecto?
«Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: “De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”» (Génesis 2: 16-17).
«…pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis”» (Génesis 3: 3).
V. CAUTIVERIO BAJO SATANÁS
1. ¿De quién es hecho esclavo el que es vencido?
«Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción, pues el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció» (2 Pedro 2: 19).
2. ¿A favor de quién perdió Adán el dominio de la tierra?
«Le dijo el diablo: —A ti te daré todo el poder de estos reinos y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada y a quien quiero la doy. Si tú, postrado, me adoras, todos serán tuyos» (Lucas 4: 6-7).
«Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera» (Juan 12: 31).
«No hablaré ya mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo y él nada tiene en mí» (Juan 14: 30).
«…y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado» (Juan 16: 11).
3. ¿Bajo qué dominio está el mundo entero?
«Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno» (1 Juan 5: 19).
4. ¿De qué potestad necesita ser libertado, cuando alguien se salva?
«…para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados» (Hechos 26: 18).
VI. SEPARACIÓN DE DIOS
1. ¿Qué hicieron Adán y Eva después de haber pecado?
«Luego oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba por el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto» (Génesis 3: 8).
2. ¿Qué hacen nuestras iniquidades entre nosotros y Dios?
«…pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios y vuestros pecados han hecho que oculte de vosotros su rostro para no oíros» (Isaías 59: 2).
3. ¿Cómo llama el apóstol Pablo al hombre en sus pecados?
«…porque, si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida» (Romanos 5: 10).
VII. PÉRDIDA DE LA VISIÓN CLARA DE LAS REALIDADES ESPIRITUALES Y ETERNAS
1. ¿Cómo queda el entendimiento humano debido al pecado?
«…teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón» (Efesios 4: 18).
2. ¿Cómo percibe el hombre natural las cosas de Dios?
«Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente» (1 Corintios 2: 14).
VIII. INCAPACIDAD DEL HOMBRE PARA CORREGIRSE A SÍ MISMO
1. ¿Cómo es descrito el corazón humano?
«Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?» (Jeremías 17: 9).
2. ¿Qué lucha hay entre el espíritu y la carne?
«…porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais» (Gálatas 5: 17).
«Lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que detesto, eso hago…Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no habita el bien, porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago… pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros» (Romanos 7: 15, 18-19, 23).
3. ¿Puede el hombre por sí solo cambiar su corazón?
«¿Podrá cambiar el etíope su piel y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer el bien, estando habituados a hacer lo malo?» (Jeremías 13: 23).
4. ¿Podrá alguien hacer limpio lo inmundo?
«¿Quién hará puro lo inmundo? ¡Nadie!» (Job 14: 4).
5. ¿Cuál es entonces la condición humana?
«¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?» (Romanos 7: 24).
RESUMEN
Dios hizo al hombre y a la mujer a su imagen, con individualidad propia, y con la facultad y la libertad de pensar y obrar. Aunque los creó como seres libres, cada uno es una unidad indivisible de cuerpo, mente y espíritu, que depende de Dios para la vida, el aliento y todo lo demás. Cuando nuestros primeros padres desobedecieron a Dios, negaron su dependencia de él y cayeron de su elevada posición. La imagen de Dios en ellos se desfiguró y quedaron sujetos a la muerte. Sus descendientes participan de esta naturaleza caída y de sus consecuencias. Nacen con debilidades y tendencias hacia el mal. Pero Dios, en Cristo, reconcilió al mundo consigo mismo y, por medio de su Espíritu Santo, restaura en los mortales penitentes la imagen de su Hacedor. Creados para la gloria de Dios, se los llama a amarlo a .l y a amarse mutuamente, y a cuidar del ambiente que los rodea (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 108).
OPORTUNIDADES
1. Al resolver la aparente disonancia entre la naturaleza amorosa de Dios y el problema del mal en el mundo, tenemos la oportunidad de comprender mejor lo que acontece en nuestro mundo.
2. Al investigar sobre el pecado y sus consecuencias, podemos entender que en Cristo hay una solución completa a esta situación.
3. Al interesarnos en compartir estas verdades con los que viven en las tinieblas, sentimos que somos agentes de bien y verdad.
PROMESA
Aunque hayamos cometido graves pecados, si los confesamos, Dios nos promete perdón.
«Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1: 9).
5. LAS PROFECÍAS MESIÁNICAS
Hemos visto la situación en que el pecado puso al hombre. ¿Habrá una solución? ¡Sí! La salvación es Cristo, «el Deseado de todas las naciones» (Hageo 2: 7).
OBJETIVOS
1. Conocer las diferentes profecías mesiánicas que se registran en la Biblia.
2. Formular las características de la naturaleza de Jesús a través de estas profecías.
3. Admirar los esfuerzos realizados por Cristo con el objetivo de redimirnos.
ESTUDIO
I. PROMESA A LOS PATRIARCAS
1. ¿A quién fue hecha la primera profecía mesiánica?
«Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón» (Génesis 3: 15).
2. ¿Qué promesa fue hecha a Abrahán?
«En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz» (Génesis 22: 18).
3. ¿Qué promesa fue hecha a Isaac?
«Habita como forastero en esta tierra. Yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras y confirmaré el juramento que hice a Abraham, tu padre. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y daré a tu descendencia todas estas tierras, y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente…» (Génesis 26: 3-4).
4. ¿Qué promesa fue hecha a Jacob?
«Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente…» (Génesis 28: 14).
5. ¿Qué promesa fue hecha a Judá?
«No será quitado el cetro de Judá ni el bastón de mando de entre sus pies, hasta que llegue Siloh; a él se congregarán los pueblos» (Génesis 49: 10).
Tanto el evangelio de Mateo (1: 1-17) como el de Lucas (3: 23-38) incluyen las genealogías de Jesús para que se comprenda su linaje y el cumplimiento profético de estas promesas. En la genealogía de Mateo, además, se resalta la idea de que no importa la condición social, de raza o género de los antepasados de Cristo. Todo tipo de personas tuvieron la oportunidad de ser colaboradores de la gracia divina. Dicha condición se sigue dando en nuestro días.
II. TESTIMONIO DE LOS PROFETAS
1. Descendería de David (Mateo 1: 1; Lucas 3: 32).
«En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo justo, que actuará conforme al derecho y la justicia en la tierra» (Jeremías 33: 15).
2. Nacería de una virgen (Lucas 1: 27).
«Por tanto, el Señor mismo os dará señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel» (Isaías 7: 14).
De igual manera que Jesús (“Jehová salvará”, Mateo 1: 21) expresa la misión del Mesías, Emanuel (“Dios con nosotros”) refleja su naturaleza divino-humana. El nombre, además, fortalece el concepto de identificación y vínculo de Dios con los seres humanos.
3. Lugar de su nacimiento: Belén (Lucas 2: 4-7).
«Pero tú, Belén Efrata, tan pequeña entre las familias de Judá, de ti ha de salir el que será Señor en Israel; sus orígenes se remontan al inicio de los tiempos, a los días de la eternidad» (Miqueas 5: 2).
4. El precursor, Juan el Bautista (Mateo 3: 1-3).
«“Yo envío mi mensajero para que prepare el camino delante de mí. Y vendrá súbitamente a su Templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros, ya viene”, ha dicho Jehová de los ejércitos» (Malaquías 3: 1).
«Voz que clama en el desierto: “¡Preparad un camino a Jehová; nivelad una calzada en la estepa a nuestro Dios! […] Entonces se manifestará la gloria de Jehová y toda carne juntamente la verá, porque la boca de Jehová ha hablado”» (Isaías 40: 3, 5).
5. Año en que debía comenzar su ministerio (Lucas 3: 1).
«Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, poner fin al pecado y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, sellar la visión y la profecía y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas; se volverán a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y nada ya le quedará. El pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario, su final llegará como una inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Por otra semana más confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después, con la muchedumbre de las abominaciones, vendrá el desolador, hasta que venga la consumación y lo que está determinado se derrame sobre el desolador» (Daniel 9: 24-27). [Ver estudio 32, sección III, punto 6].
6. Características de sus enseñanzas y obras (Lucas 4: 18).
«El espíritu de Jehová, el Señor, está sobre mí, porque me ha ungido Jehová. Me ha enviado a predicar buenas noticias a los pobres, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel…» (Isaías 61: 1).
7. Cómo entraría en Jerusalén (Mateo 21: 1-11).
«¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Da voces de júbilo, hija de Jerusalén! Mira que tu rey vendrá a ti, justo y salvador, pero humilde, cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna» (Zacarías 9: 9).
8. La traición de Judas (Mateo 27: 3).
«Yo les dije: “Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo”. Entonces pesaron mi salario: treinta piezas de plata. Jehová me dijo: “Échalo al tesoro. ¡Hermoso precio con que me han apreciado!”. Tomé entonces las treinta piezas de plata y las eché en el tesoro de la casa de Jehová» (Zacarías 11: 12-13).
9. Serían horadados sus manos y pies (Lucas 23: 33).
«Perros me han rodeado; me ha cercado una banda de malignos; desgarraron mis manos y mis pies… Repartieron entre sí mis vestidos y sobre mi ropa echaron suertes» (Salmos 22: 16,18).
10. Sería escarnecido (Mateo 27: 29).
«Todos los que me ven se burlan de mí; tuercen la boca y menean la cabeza, diciendo: “Se encomendó a Jehová, líbrelo él; sálvelo, puesto que en él se complacía”» (Salmos 22: 7-8).
11. Le darían a beber vinagre (Mateo 27: 34).
«Me pusieron además hiel por comida y en mi sed me dieron a beber vinagre» (Salmos 69: 21).
12. Tendría sepultura honrosa (Marcos 15: 43-46).
«Se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte. Aunque nunca hizo maldad ni hubo engaño en su boca…» (Isaías 53: 9).
13. Triunfaría de la muerte (Mateo 28: 6; Marcos 16: 6).
«Jehová quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá descendencia, vivirá por largos días y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará sobre sí las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los poderosos repartirá el botín; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores» (Isaías 53: 10-12).
III. CEREMONIAS Y FIESTAS PREFIGURATIVAS
1. ¿Cómo es llamado el servicio del santuario terrestre?
«Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto…» (Hebreos 9: 9).
Dios no exigía los sacrificios para calmar su ira. Esa no es la naturaleza de Dios. Los sacrificios eran una expresión didáctica para que se fuera consciente de la inmensidad del amor de Dios que se manifiesta al anonadase hasta la humanidad y morir por nosotros. De igual manera que era injusto y doloroso que un animal sin mancha ni culpa alguna muriese de forma violenta, sería injusto que el Mesías padeciera y muriera por nosotros. Pero en el símbolo se recuerda la preocupación y el compromiso divino que es capaz de llegar a la muerte de tanto que nos ama.
2. ¿Qué contraste establece la epístola a los Hebreos entre el sacerdocio levítico y el sacerdocio de Cristo?
«Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; pero este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable. Por eso puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo, porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo» (Hebreos 7: 23-27).
3. ¿Qué contraste establece la misma epístola entre los sacrificios del santuario y el sacrificio de Cristo?
«En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Ciertamente, todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados. Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios. Allí estará esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. Y así, con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados» (Hebreos 10: 10-14).
4. ¿Cómo presentó Juan el Bautista a Cristo?
«Al siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: “¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!”» (Juan 1: 29).
5. ¿Cómo representaba la fiesta de Pascua a Jesucristo?
«Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, como sois, sin levadura, porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros» (1 Corintios 5: 7).
IV. EL CUMPLIMIENTO DE LAS PROFECÍAS
1. Cuando vino el cumplimiento del tiempo, ¿a quién envió Dios?
«Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos» (Gálatas 4: 4-5).
RESUMEN
Al analizar las diferentes profecías mesiánicas, tenemos la constancia de que Dios, desde un principio, pensó en una alternativa al problema del pecado. A través del tiempo, el Señor reveló esta alternativa a sus hijos y hoy sigue mostrando cómo pondrá fin a este conflicto gracias a Cristo. En las profecías mesiánicas observamos que:
1. El Mesías es el adversario de Satán y que le vencerá.
2. Cristo bendice a los que le obedecen.
3. Estemos en la situación en la que estemos, Jesús nunca nos abandonará y, además, nos aportará oportunidades y posibilidades.
4. Es una persona que actúa conforme a derecho y justicia.
5. No tuvo a menos hacerse uno como nosotros y se nos presentó como un indefenso bebé, un niño equilibrado y un hombre maduro y bueno.
6. Es la máxima manifestación de la gloria divina.
7. Trajo y traerá noticias de consuelo a los oprimidos y de libertad a los que viven cualquier tipo de esclavitud.
8. Tiene poder sobre la muerte y es la verdadera solución a nuestra problemática.
OPORTUNIDADES
1. Al conocer las diferentes profecías mesiánicas que se registran en la Biblia, tenemos la posibilidad de comprender la profunda preocupación de Dios por los seres humanos.
2. Al formular las características de la naturaleza de Jesús a través de estas profecías, podemos tomarlas como modelo para aplicarlas a nuestra vida.
3. Al admirar los esfuerzos realizados por Cristo con el objetivo de redimirnos, sentimos que somos personas queridas por Dios y anhelamos tener un sentimiento recíproco.
PROMESA
Gracias a que Cristo, el Mesías, murió por nosotros, nada nos podrá separar del amor de Dios.
«Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Romanos 8: 38-39).
6. LA OBRA SALVADORA DE CRISTO
Hemos visto cómo las consecuencias del pecado nos habían colocado en una condición de perdición. Jesús, como mediador entre Dios y los hombres, vino para traer la solución a esas consecuencias y conseguir así nuestra salvación.
OBJETIVOS
1. Comprender la trascendencia de la obra salvadora de Cristo.
2. Aplicar el conocimiento adquirido a las actitudes personales.
3. Disfrutar de la paz que aporta saber que somos redimidos en Cristo.
ESTUDIO
I. ESTABLECIMIENTO DEL PLAN DE SALVACIÓN
1. ¿Cuándo fue establecido el plan de salvación?
«Él nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos…» (2 Timoteo 1: 9).
El plan de salvación no fue una petición de Adán y Eva tras haber pecado, es iniciativa divina. Tal hecho indica que Dios no abandona al ser humano a su suerte sino que se involucra en su devenir.
«La adoraron todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no estaban escritos desde el principio del mundo en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado» (Apocalipsis 13: 8).
II. EL PLAN DE SALVACIÓN ES UNA MANIFESTACIÓN DE AMOR
1. ¿Cómo prueba Dios su amor para con los hombres?
«De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3: 16).
«Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5: 8).
«…aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)» (Efesios 2: 5).
«En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados» (1 Juan 4: 10).
«Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos» (Juan 15: 13).
«…y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama, nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre…» (Apocalipsis 1: 5).
2. ¿Qué se dice del amor de Cristo?
«…y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios» (Efesios 3: 19)
III. JESÚS HA HECHO LA EXPIACIÓN DE NUESTROS PECADOS
1. ¿Con qué propósito el Mesías soportaría la muerte?
«Jehová quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá descendencia, vivirá por largos días y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada» (Isaías 53: 10).
2. Al final de las setenta semanas, ¿qué haría el Mesías?
«Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, poner fin al pecado y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, sellar la visión y la profecía y ungir al Santo de los santos» (Daniel 9: 24).
3. ¿Qué haría Jesús como nuestro sumo sacerdote?
«Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo» (Hebreos 2: 17).
4. ¿Qué otro nombre es dado a la obra expiatoria de Cristo?
«Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Pero si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo. Él es la propiciación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1 Juan 2: 1-2).
La expiación de Cristo se cumple tanto por nosotros, implicando la muerte de Cristo, como en nosotros, implicando la función intercesora de Cristo.
«En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados» (1 Juan 4: 10).
«…a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados…» (Romanos 3: 25).
El término que se emplea para propiciación es hilasterion que nos aproxima al concepto de substitución. Al morir Jesús por nosotros en la cruz, hizo lo que era de justicia, se puso en nuestro lugar. Tal acción vuelve a atraer al hombre hacia Dios y a Dios hacia el hombre.
IV. JESÚS HA LIBERADO AL HOMBRE DEL CAUTIVERIO DE SATANÁS
1. ¿Qué significa la palabra rescate?
Liberación del cautiverio.
Rescatar deriva de recaptare; re implica intensidad o ‘volver a hacer’ y captare significa ‘tomar’; sería sinónimo de recuperar.
2. ¿Qué ha hecho Jesús en favor del hombre cautivo de Satanás?
«…como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos» (Mateo 20: 28).
«…pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo» (1 Timoteo 2: 5-6).
La Biblia insiste en que el único mediador entre Dios y los seres humanos es Cristo. No existe otra persona, por muy bondadoso o santo que haya sido, que pueda realizar dicha función.
3. ¿Qué significa la palabra redención?
Rescate mediante un precio.
4. ¿Cómo realizó Jesús el rescate del hombre?
«En él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia…» (Efesios 1: 7).
«Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención» (Hebreos 9: 11-12).
«Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: “Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje, lengua, pueblo y nación…» (Apocalipsis 5: 9).
V. JESÚS HA RECONCILIADO AL HOMBRE CON DIOS
1. ¿Qué ha agradado al Padre?
«…porque al Padre agradó que en él habitara toda la plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. También a vosotros, que erais en otro tiempo extraños y enemigos por vuestros pensamientos y por vuestras malas obras, ahora os ha reconciliado» (Colosenses 1: 19-21).
2. ¿Cómo describe el apóstol el ministerio de la reconciliación?
«Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación: Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros…» (2 Corintios 5: 18-20).
3. Estando ya reconciliados, ¿qué podemos esperar?
«…porque, si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación» (Romanos 5: 10-11).
VI. JESÚS NOS ENSEÑÓ EL CAMINO DE LA SALVACIÓN
1. ¿Por qué se admiraba la gente de la doctrina de Jesús?
«Cuando terminó Jesús estas palabras, la gente estaba admirada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas» (Mateo 7: 28-29).
2. ¿Qué se dijo de la manera de hablar de Jesús?
«Los guardias respondieron: —¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!» (Juan 7: 46).
Aunque Jesús había crecido en Galilea y su acento debiera reflejar las características fonéticas de esa zona, este texto no se refiere a su forma de pronunciar. El mensaje de Jesús era profundo pero, a su vez, era sencillo; cercano y trascendente, al uso y vivificador. Sus frases superaban la retórica y tocaban el alma. Eso le diferenciaba de cualquier otro orador.
VII. JESÚS NOS LIBERA DEL PODER DEL PECADO
1. Además de la pena del pecado, ¿de qué nos salva Jesús?
«Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mateo 1: 21).
«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4: 13).
2. ¿Qué es necesario para una vida de victoria?
«Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, los echan en el fuego y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos» (Juan 15: 1-8).
3. ¿Quién es el agente de nuestra transformación espiritual?
«…y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de desaparecer» (2 Corintios 3: 13).
VIII. JESÚS NOS INTEGRA EN LA FAMILIA DIVINA
1. ¿Cómo es llamado Jesús?
«A los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos» (Romanos 8: 29).
2. ¿Qué son hechos todos los que reciben a Jesús?
«Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios» (Juan 1: 12).
«Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios, pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados» (Romanos 8: 14-17).
Si existe una palabra en los evangelios que caracteriza el mensaje troncal de Jesús, esa es Abba. Es un término arameo que significa ‘Papá’ y que era empleado de forma cariñosa por los niños. La relación de Jesús era tan intensa con su padre que comúnmente le llamaba Abba. Tal experiencia, según Pablo, la podemos volver a vivir nosotros gracias a la obra salvífica de Jesús.
«Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro» (1 Juan 3: 1-3).
3. En presencia de tan grandes manifestaciones de amor, ¿cuál será nuestra reacción?
«Nosotros lo amamos a él porque él nos amó primero» (1 Juan 4: 19).
RESUMEN
Mediante la vida de Cristo, de perfecta obediencia a la voluntad de Dios, y por medio de sus sufrimientos, su muerte y su resurrección, Dios proveyó el único medio para expiar el pecado humano, de manera que los que por fe aceptan esta expiación puedan tener vida eterna, y toda la Creación pueda comprender mejor el infinito y santo amor del Creador. Esta expiación perfecta vindica la justicia de la Ley de Dios y la benignidad de su carácter; porque no solo condena nuestro pecado, sino también nos garantiza nuestro perdón. La muerte de Cristo es vicaria y expiatoria, reconciliadora y transformadora. La resurrección corpórea de Cristo proclama el triunfo de Dios sobre las fuerzas del mal, y asegura la victoria final sobre el pecado y la muerte a los que aceptan la Expiación. Ella declara el señorío de Jesucristo, ante quien se doblar. toda rodilla en el cielo y en la Tierra (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 145).
OPORTUNIDADES
1. Al comprender la trascendencia de la obra salvadora de Cristo, tenemos la oportunidad de valorar el proyecto de redención divino.
2. Al aplicar el conocimiento adquirido a las actitudes personales, podemos observar cómo se modifica nuestro carácter a imagen de Jesús.
3. Al disfrutar de la paz que aporta saber que somos redimidos en Cristo, sentimos que no nos lo podemos quedar para nosotros mismos y anhelamos compartir tal experiencia.
PROMESA
La Biblia promete que seremos salvos por Cristo Jesús.
«…porque, si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida» (Romanos 5: 10).
7. YO SÉ QUE MI REDENTOR VIVE
Jesús ha muerto para nuestra salvación. Pero no tenemos un Salvador muerto. Resucitó y está vivo en el cielo para completar nuestra salvación.
OBJETIVOS
1. Describir las evidencias de la resurrección de Jesucristo.
2. Diferenciar las funciones del ministerio de Cristo en la tierra y en el cielo.
3. Apreciar la grandeza de la buena nueva de la resurrección de Cristo.
ESTUDIO
I. JESÚS RESUCITÓ
1. ¿Por quiénes fue visto Jesús en el día de su resurrección?
a. María Magdalena.
Leer Juan 20: 11-18.
b. Las mujeres que volvían del sepulcro a la ciudad.
«Jesús les salió al encuentro, diciendo: —¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies y lo adoraron. Entonces Jesús les dijo: —No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán» (Mateo 28: 9-10).
c. Pedro.
«…que decían: —Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón» (Lucas 24: 34).
d. Los discípulos de Emaús.
Leer Lucas 24: 13-31.
e. Los que estaban reunidos mientras Tomás se hallaba ausente.
Leer Juan 20: 19-24.
2. ¿Qué ocurrió ocho días después?
«Ocho días después estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, se puso en medio y les dijo: —¡Paz a vosotros! Luego dijo a Tomás: —Pon aquí tu dedo y mira mis manos; acerca tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: —¡Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo: —Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron» (Juan 20: 26-29).
3. ¿A quiénes apareció Jesús junto al mar de Tiberíades?
«Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al Mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Dídimo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos» (Juan 21: 1-2).
Leer Juan 21: 1-24.
La conversación entre Jesús y Pedro está cargada de connotaciones en el original. Mientras Jesús pregunta a Pedro en dos ocasiones si le ama con amor sublime, Pedro le contesta que le tiene afecto, que su amor es imperfecto. En la tercera ocasión Jesús emplea el verbo de Pedro, rebajando la tensión y haciéndose cercano a su discípulo. Entonces Pedro afirma que le ama de verdad pero de la forma que mejor puede. De igual manera, Jesús espera de nosotros las mejores virtudes pero no le preocupa tomarnos allá donde estamos y hacernos crecer a su lado.
4. ¿Qué otra aparición es mencionada en Galilea?
«Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Cuando lo vieron, lo adoraron, aunque algunos dudaban. Jesús se acercó y les habló diciendo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Amén» (Mateo 28: 16-20).
La resurrección dio una nueva connotación a la cruz que pasaría de ser un instrumento de tortura a un símbolo de salvación. Los discípulos, representando a los cristianos de todos los tiempo, recibieron esa buena nueva juntamente con el mandato de proclamarla a todas las naciones. Dicho mandato permanece vigente para nosotros hoy día. Hubo muerte, hubo resurrección y, por tanto, hay esperanza para todos.
«Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó…» (1 Corintios 15: 16).
5. ¿Cómo es resumido lo que ocurrió durante cuarenta días?
«A ellos también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios» (Hechos 1: 3).
6. ¿Cómo es descrito el último encuentro antes de la ascensión?
«Después los sacó fuera hasta Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Aconteció que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo» (Lucas 24: 50-51).
«Y estando juntos, les ordenó: —No salgáis de Jerusalén, sino esperad la promesa del Padre, la cual oísteis de mí, porque Juan ciertamente bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: —Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Les dijo: —No os toca a vosotros saber los tiempos o las ocasiones que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y lo recibió una nube que lo ocultó de sus ojos» (Hechos 1: 4-9).
II. JESÚS ESTÁ VIVO EN EL CIELO
1. A punto de morir, ¿a quién vio Esteban en el cielo?
«Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba a la diestra de Dios…» (Hechos 7: 55).
Para la persona realmente creyente la muerte es una cuestión transitoria. La entereza de Esteban, como la de los mártires de los primeros siglos se debía a la confianza de que el morir es apenas un breve sueño.
2. Cuando Pablo se dirigía a Damasco, ¿quién le habló?
«Pero, yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente lo rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra oyó una voz que le decía: —Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: —¿Quién eres, Señor? Y le dijo: —Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón» (Hechos 9: 3-5).
3. ¿Quién fue visto y oído por Juan mientras el apóstol se hallaba en Patmos?
«Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas. Yo soy el primero y el último, el que vive. Estuve muerto, pero vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades» (Apocalipsis 1: 17-18).
III. JESÚS ESTÁ EN EL CIELO COMO SUMO SACERDOTE
1. ¿Quién está en el cielo como nuestro sumo sacerdote?
«Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión» (Hebreos 4: 14).
IV. MINISTERIO DE JESÚS EN EL CIELO
1. ¿Cómo entró Jesús en el cielo?
«…donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec» (Hebreos 6: 20).
La figura sacerdotal de Melquisedec tiene un fuerte simbolismo en la Biblia puesto que hace referencia a un orden sacerdotal previo al orden levítico. En Génesis 14: 17-20 se le presenta como rey de Salem y sacerdote del Altísimo, recibiendo los diezmos y bendiciendo a Abrahán. Es nuevamente mencionado en Salmos 110: 4, un salmo mesiánico que anticipa la figura de Jesús. En la epístola a los Hebreos es citado en diez ocasiones (Hebreos 5: 6, 10; 6: 20; 7: 1-2, 10-11, 15, 17, 21).
2. ¿Cómo nos presenta Jesús a su Padre?
«…porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos…» (Hebreos 2: 11).
3. ¿Cómo nos reviste Jesús de su justicia?
«Y según la Ley, casi todo es purificado con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay remisión. Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fueran purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos, porque no entró Cristo en el santuario hecho por los hombres, figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora por nosotros ante Dios. Y no entró para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los tiempos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado» (Hebreos 9: 22-26).
«Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él» (2 Corintios 5: 21).
«En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual lo llamarán: “Jehová, justicia nuestra”» (Jeremías 23: 6).
4. Frente a las acusaciones de Satanás, ¿cómo nos defiende Jesús?
«Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Pero si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo» (1 Juan 2: 1).
5. ¿Por qué puede Jesús socorrernos?
«Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados» (Hebreos 2: 17-18).
«No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (Hebreos 4: 15-16).
No hay nadie que nos comprenda mejor que Jesús, puesto que pasó por cada una de nuestras debilidades y sabe lo que cuesta ser fiel. Anhela que nos acerquemos a él con confianza para que pueda auxiliarnos en toda dificultad.
6. Cuando nos hallamos en dificultades, ¿qué hace Jesús por nosotros?
«Por eso puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos» (Hebreos 7: 25).
7. ¿Qué está preparando Jesús?
«En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros» (Juan 14: 2).
«Antes bien, como está escrito: “Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman”» (1 Corintios 2: 9).
RESUMEN
Con amor y misericordia infinitos, Dios hizo que Cristo, que no conoció pecado, fuera hecho pecado por nosotros, para que nosotros pudiésemos ser hechos justicia de Dios en él. Guiados por el Espíritu Santo, sentimos nuestra necesidad, reconocemos nuestra pecaminosidad, nos arrepentimos de nuestras transgresiones, y ejercemos fe en Jesús como Salvador y Señor, Sustituto y Ejemplo. Esta fe salvífica nos llega por medio del poder divino de la Palabra y es un don de la gracia de Dios.
Mediante Cristo, somos justificados, adoptados como hijos e hijas de Dios y librados del dominio del pecado. Por medio del Espíritu, nacemos de nuevo y somos santificados; el Espíritu renueva nuestras mentes, graba la Ley de amor de Dios en nuestros corazones y nos da poder para vivir una vida santa. Al permanecer en él, somos participantes de la naturaleza divina, y tenemos la seguridad de la salvación ahora y en ocasión del Juicio (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 162).
OPORTUNIDADES
1. Al describir las evidencias de la resurrección de Jesucristo, tenemos la posibilidad de constatar que nos hallamos ante un hecho histórico que genera esperanza.
2. Al diferenciar las funciones del ministerio de Cristo en la tierra y en el cielo, podemos tener la tranquilidad de que Cristo nos sigue cuidando y protegiendo de los ataques del maligno.
3. Apreciar la grandeza de la buena nueva de la resurrección de Cristo. Así sentimos que nuestro horizonte, gracias a Jesús, se expande hacia la eternidad.
PROMESA
El salmista nos recuerda que solo debemos esperar en Dios porque en él abunda la redención.
«Espere Israel en Jehová, porque en Jehová hay misericordia y abundante redención con él» (Salmo 130: 7).
III. EL CAMINO HACIA JESÚS
8. EL AMOR
El amor es el principio de los principios. Define la naturaleza de Dios y las relaciones con sus criaturas. Compensa todo mal con la entrega incondicional y generosa de Jesús. Genera la atmósfera del cielo en un mundo de desequilibrios. y, al final de todo, seguirá siendo el principio de los principios.
OBJETIVOS
1. Descubrir los múltiples sentidos del amor.
2. Plantear el amor como un principio.
3. Vivir en el amor de Cristo.
ESTUDIO
I. RAZONES PARA COMPRENDER Y VIVIR EL AMOR
1. ¿Qué le sucede al hombre?
«Ciertamente me he dado de corazón a todas estas cosas, para poder declarar que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios. Y que los hombres ni siquiera saben qué es amor o qué es odio, aunque todo está delante de ellos» (Eclesiastés 9: 1).
2. Entonces, ¿qué debiéramos pedir?
«Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios y a la paciencia de Cristo» (2 Tesalonicenses 3: 5).
II. AMOR DE DIOS
1. ¿Cuál es la mejor definición de Dios?
«El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor» (1 Juan 4: 8).
2. ¿Cómo se concretó tal amor?
«En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados» (1 Juan 4: 10).
«De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3: 16).
«Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5: 8).
3. Es un amor contagioso.
«En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros lo amamos a él porque él nos amó primero» (1 Juan 4: 17-19).
4. ¿Cómo desea Dios que le amemos a él?
«Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Deuteronomio 6: 5).
5. ¿Cómo se hace evidente el amor hacia Dios?
«Pero Salomón amó a Jehová, y anduvo en los estatutos de su padre David…» (1 Reyes 3: 3).
6. ¿Qué nos pide Jesús?
«Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros» (Juan 13: 34).
7. ¿Con qué se relaciona el amor?
«Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor» (Juan 15: 10).
«…y hago misericordia por millares a los que me aman y guardan mis mandamientos» (Éxodo 20: 6).
«Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés, siervo de Jehová, os ordenó: que améis a Jehová, vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, lo sigáis y lo sirváis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma» (Josué 22: 5).
III. AMOR DE PAREJA
1. ¿Cómo creó Dios al ser humano?
«Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó» (Génesis 1: 27).
El proyecto divino de amor en pareja es entre hombre y mujer y monógamo. Otros modelos se separan del anhelo de Dios y se configuran como irregulares.
2. ¿Cómo debía ser esa relación?
«Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne» (Génesis 2: 24).
«Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida vana que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad. Ésta es tu recompensa en la vida, y en el trabajo con que te afanas debajo del sol» (Eclesiastés 9: 9).
3. ¿Qué imperativo se propone a los esposos?
«Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella…» (Efesios 5: 25).
4. ¿Cómo es el amor entre esposos?
«Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte como la muerte es el amor y duros como el seol los celos. Sus brasas son brasas de fuego, potente llama» (Cantares 8: 6).
5. ¿Qué buena determinación tomó Job?
«Hice pacto con mis ojos, ¿cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?» (Job 31: 1).
La fidelidad es un elemento esencial en el amor de pareja. Tanto es así que Dios lo pone como ejemplo de su relación con su pueblo.
IV. AMOR EN FAMILIA
1. ¿Cuál es el resultado de amar a Dios?
«Y nosotros tenemos este mandamiento de él: “El que ama a Dios, ame también a su hermano”» (1 Juan 4: 21).
2. ¿Cómo debiera ser la relación entre hermanos?
«¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es que habiten los hermanos juntos en armonía!» (Salmo 133: 1).
3. ¿Qué tipo de amor pone como ejemplo Pablo?
«Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros» (Romanos 12: 10).
4. ¿Cómo solucionaron Jacob y Esaú sus diferencias familiares?
«Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándose sobre su cuello, lo abrazó y besó; los dos lloraron» (Génesis 33: 4).
V. AMOR E IGLESIA
1. ¿Qué hace el amor?
«El odio despierta rencillas, pero el amor cubre todas las faltas» (Proverbios 10: 12).
2. ¿Cómo se sabe que somos cristianos?
«En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros» (Juan 13: 35).
La principal característica del cristianismo no es teórica sino vivencial. Al amar se concretan todos los mensajes de Jesús y se convierten en realidad.
3. ¿Cuál era el anhelo de Pablo para con la Iglesia?
«…por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo (de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra), para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios» (Efesios 3: 14-19).
4. ¿Cuál es una característica del fruto del Espíritu?
«Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe…» (Gálatas 5: 22).
5. ¿Cuál es la relación perfecta?
«Sobre todo, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto» (Colosenses 3: 14).
6. ¿A qué es superior el amor en la Iglesia?
«Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviera profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve» (1 Corintios 13: 1-3).
7. ¿Qué características posee?
«El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (1 Corintios 13: 4-7).
VI. AMOR EN LA SOCIEDAD
1. ¿Qué modelo de relación debemos tener con los extranjeros?
«Amaréis, pues, al extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto» (Deuteronomio 10: 19).
2. ¿Y qué modelo propone Jesús con relación a nuestros enemigos?
«Oísteis que fue dicho: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.” Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen» (Mateo 5: 43-44).
La propuesta de Jesús resulta muy difícil si se toma como un mandato externo pero si nuestra relación con Dios es auténtica, sentiremos como él siente y la misericordia se tornará fácil.
3. ¿Cómo debe ser ese amor?
«Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad» (1 Juan 3: 18).
RESUMEN
El amor de verdad lo es todo porque Dios es amor. El amor genera en el ser humano el sentir del Señor y le capacita para comprender el vínculo que le relaciona con todo el universo. El mayor ejemplo de amor que se haya visto es el de Jesús que siendo todo se hizo nada por nosotros.
«El amor que Cristo infunde en todo nuestro ser es un poder vivificante. Da salud a cada una de las partes vitales: el cerebro, el corazón y los nervios. Por su medio las energías más poderosas de nuestro ser despiertan y entran en actividad. Libra el alma de culpa y tristeza, de la ansiedad y congoja que agotan las fuerzas de la vida. Con él vienen la serenidad y la calma. Implanta en el alma un gozo que nada en la tierra puede destruir: el gozo que hay en el Espíritu Santo, un gozo que da salud y vida» (Ellen G. White, Ministerio de curación, pág. 78).
OPORTUNIDADES
1. Al descubrir los múltiples sentidos del amor, tenemos la oportunidad de sabernos amados y amar.
2. Al plantear el amor como un principio, podemos ir más allá de los estereotipos emocionales.
3. Al vivir en el amor de Cristo, sentimos que estamos vinculados con el universo.
PROMESA
Si amamos de verdad, siempre permaneceremos en el Señor.
«Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Juan 4: 16).
9. LA FE
De una manera general, fe es la adhesión de nuestra inteligencia, confianza y obediencia a la palabra de alguien. La fe sobrenatural es un don divino que inspira la adhesión de nuestra inteligencia, confianza y obediencia a la Palabra de Dios.
OBJETIVOS
1. Comprobar la importancia de la fe en la vida de un cristiano.
2. Desarrollar una relación profunda con Dios.
3. Integrar de forma natural la fe en los actos cotidianos.
ESTUDIO
I. NECESIDAD DE LA FE
1. Sin fe, ¿qué es imposible?
«Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan» (Hebreos 11: 6).
2. ¿Cómo se conduce el creyente?
«…porque por fe andamos, no por vista…» (2 Corintios 5: 7).
3. ¿Cómo vive el justo?
«Aquel cuya alma no es recta se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá» (Habacuc 2: 4).
«…pues en el evangelio, la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: “Mas el justo por la fe vivirá”» (Romanos 1: 17).
«Mas el justo vivirá por fe; pero si retrocede, no agradará a mi alma» (Hebreos 10: 38).
El término que emplea Habacuc para fe es emunah que, a su vez, implica algo firme, seguro, estable y fiel. Se asocia con la Palabra de Dios y genera una relación de seguridad tal que podemos vivir confiados. Por eso, en muchas congregaciones, se usa la palabra ‘Amén’ (que deriva de emunah) para apoyar con certeza algo en lo que tenemos fe.
II. CARACTERÍSTICAS DE LA FE
1. ¿Quién da la fe?
«Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno» (Romanos 12: 3).
«…porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios» (Efesios 2: 8).
«…a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu» (1 Corintios 12: 9).
2. En la fe, ¿cómo entra en acción nuestra inteligencia?
«Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan» (Hebreos 11: 6).
3. ¿Cómo entra en acción nuestra confianza?
«…porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan» (Hebreos 11: 6).
4. ¿Cómo se reveló la fe de Abrahán en su obediencia?
«Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba» (Hebreos 11: 8).
Podemos afirmar, por tanto, que la fe se compone de creencia, confianza y consecuencia. La fe tiene fundamento en la verdad y, por ello, necesita conceptos que nos lleven hacia esa verdad. En ese sentido decimos que pertenecemos a una fe. La fe surge de una relación de cercanía con Dios; ese vínculo nos permite confiar plenamente en él. En ese sentido decimos que tenemos fe en Jesús. La fe real no se queda en ideas bellas sino que se concreta en la vida. En ese sentido decimos que vivimos la fe.
III. OBJETO DE LA FE
1. ¿Qué realidades constituyen el objeto de la fe?
«Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve» (Hebreos 11: 1).
2. Por la fe, ¿qué sabemos acerca de la creación del universo?
«Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía» (Hebreos 11: 3).
3. ¿Cómo es aceptado Cristo y su salvación?
«De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna… El que en él cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios… El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él» (Juan 3: 16, 18, 36).
«Entonces le preguntaron: —¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: —Esta es la obra de Dios, que creáis en aquel que él ha enviado» (Juan 6: 28-29).
«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe» (Efesios 2: 8-9).
4. ¿Cómo son recibidas las promesas de Dios?
«A fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas» (Hebreos 6: 12).
IV. CÓMO DESARROLLAR LA FE
1. ¿Cuál es la parte de la Palabra de Dios en el desarrollo de la fe?
«Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Romanos 10: 17).
Nos puede parecer extraño que se aconseje “oír” la Palabra de Dios en lugar de leerla. Hemos de recordar que, en el momento histórico en el que fue escrita la epístola a los Romanos, la mayoría de los creyentes judeocristianos acudían a la sinagoga donde “oían” la Palabra. El texto quiere resaltar que debemos contactar con las Escrituras frecuentemente, sea oyendo, leyendo o viendo.
2. ¿Cuál es la parte de la oración en el desarrollo de la fe?
«Dijeron los apóstoles al Señor: —Auméntanos la fe» (Lucas 17: 5).
«Jesús le dijo: —Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: —Creo; ayuda mi incredulidad» (Marcos 9: 23-24).
3. ¿Para qué necesitamos ejercitar la fe?
a. Para certeza del perdón.
«Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo…» (Romanos 5: 1).
b. Para una vida de unión con Cristo.
«…que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor…» (Efesios 3: 17).
c. Para vencer al pecado.
«Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno» (Efesios 6: 16).
d. Para convivir con el prójimo.
«…porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor» (Gálatas 5: 6).
e. Para trabajar en la iglesia.
«Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: “Creí, por lo cual hablé”, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos» (2 Corintios 4: 13).
f. Para hacer grandes cosas por Dios.
«Jesús les dijo: —Por vuestra poca fe. De cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará; y nada os será imposible» (Mateo 17: 20).
g. Para soportar el sufrimiento.
«…que sois guardados por el poder de Dios, mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo final. Por lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que, sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego), sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. Vosotros, que lo amáis sin haberlo visto, creyendo en él aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso, obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas» (1 Pedro 1: 5-9).
h. Para saber que Dios dirige nuestra vida.
«Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Romanos 8: 28).
V. CUANDO LA FE DESFALLECE
1. ¿Qué hacer cuando la fe desfallece?
«Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: —¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo: —¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?» (Mateo 14: 30-31).
En los salmos encontramos esta situación de vida con frecuencia. Asaf, en Salmos 73: 26, llega a decir: «Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre». La solución siempre pasa por aferrarse a Dios. Podemos leer ejemplos similares en los salmos 22, 40, 142 y 143.
RESUMEN
La fe en Jesús es el eje sobre el que gira la vida cristiana. Dicha fe se basa en la creencia en un Salvador personal, la confianza de que seremos redimidos y la coherencia de una vida consecuente. Va más allá de los datos y se adentra en una experiencia de relación con Dios.
«La fe que es para salvación no es una fe casual, no es el mero consentimiento del intelecto; es la creencia arraigada en el corazón que acepta a Cristo como a un Salvador personal, segura de que él puede salvar perpetuamente a todos los que acuden a Dios mediante él. Creer que él salvará a otros pero que no te salvará a ti, no es fe genuina. Sin embargo, cuando el alma se aferra de Cristo como de la única esperanza de salvación, entonces se manifiesta la fe genuina. Esa fe induce a su poseedor a colocar todos los afectos del alma en Cristo. Su comprensión está bajo el dominio del Espíritu Santo y su carácter se modela de acuerdo con la semejanza divina. Su fe no es muerta, sino una fe que obra por el amor y lo induce a contemplar la belleza de Cristo y a asimilarse al carácter divino» (Ellen G. White, Mensajes selectos, tomo I, pág. 458).
OPORTUNIDADES
1. Al comprobar la importancia de la fe en la vida de un cristiano, tenemos la posibilidad de comprender nuestra propia situación vital.
2. Al desarrollar una relación profunda con Dios, podemos disfrutar de la mejor amistad del universo.
3. Al integrar de forma natural la fe en los actos cotidianos, avanzamos hacia el carácter de Cristo.
PROMESA
Con la fe afianzada en Jesús, vencemos.
«Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos, pues éste es el amor a Dios: que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos, porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe» (1 Juan 5: 1-4).
10. LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE
Cuando una persona se entrega completamente a Dios, puede tener plena certeza de que Dios la acepta y de que sus pecados son perdonados, en otras palabras, la justifica. Y se afirma en ello teniendo fe en las promesas de Dios.
OBJETIVOS
1. Diferenciar la salvación por obras de la salvación por fe.
2. Observar los efectos de la justificación de la fe en nuestras vidas.
3. Disfrutar la paz que me proporciona saber que soy justificado.
ESTUDIO
I. NO POR OBRAS O MÉRITOS PROPIOS
1. ¿Podrá alguien justificarse delante de Dios?
«No entres en juicio con tu siervo, porque no se justificará delante de ti ningún ser humano» (Salmos 143: 2).
2. ¿Puede el hombre ser justificado por las obras de la ley?
«Pero sabemos que todo lo que la Ley dice, lo dice a los que están bajo la Ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios, porque por las obras de la Ley ningún ser humano será justificado delante de él, ya que por medio de la Ley es el conocimiento del pecado» (Romanos 3: 19-20).
La palabra ‘justificado’ tanto en el Antiguo Testamento (hisdiq) como en el Nuevo Testamento (dikaioun) ponen el eje de acción en Dios. El hombre no puede justificarse sino ser justificado.
«Y que por la Ley nadie se justifica ante Dios es evidente, porque “el justo por la fe vivirá”» (Gálatas 3: 11).
El judaísmo de la época del Nuevo Testamento creía que para ser salvo se debían cumplir muchísimos preceptos religiosos. Tal normativa era tan extensa (así lo registra más tarde el Talmud) que era casi imposible cumplir formalmente todos los requisitos.
II. POR EL SACRIFICIO EXPIATORIO DE CRISTO
1. ¿En quién se manifestó la justicia de Dios?
«…a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con miras a manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús» (Romanos 3: 25-26).
2. Así como Adán nos trajo la condenación, ¿qué nos trajo Jesús?
«Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación que produce vida» (Romanos 5: 18).
De la misma manera que por el pecado de Adán toda la humanidad fue imputada, por la muerte de Cristo siendo inocente, su justicia es imputada a todos los que reciben la justificación.
3. ¿Cómo nos trajo Jesús la justificación?
«Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Con mucha más razón, habiendo sido ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira, porque, si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados. seremos salvos por su vida» (Romanos 5: 8-10).
4. ¿Para qué fue Jesús resucitado?
«…el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación» (Romanos 4: 25).
5. Si no somos justificados por las obras, ¿de qué es fruto nuestra justificación?
«…y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús…» (Romanos 3: 24).
6. Justificados por su gracia, ¿de qué seremos herederos?
«…para que, justificados por su gracia, llegáramos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna» (Tito 3: 7).
III. PROMESAS AL QUE ACEPTA A JESUCRISTO
1. ¿Qué promesa se hace al que se vuelve a Jesús como su Redentor?
«Yo deshice como a una nube tus rebeliones y como a una niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí» (Isaías 44: 22).
2. Aunque nuestros pecados sean como la grana o el carmesí, ¿cómo vendrán a ser?
«Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana» (Isaías 1: 18).
3. ¿Serán recordados nuestros pecados?
«Añade: “Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones”» (Hebreos 10: 17).
«Y cuando yo diga al impío: ¡De cierto morirás!, si él se convierte de su pecado y actúa conforme al derecho y la justicia, si el impío restituye la prenda robada, devuelve lo que haya robado y camina en los estatutos de la vida, sin cometer iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá. No se le recordará ninguno de los pecados que había cometido; actuó conforme al derecho y la justicia, y vivirá ciertamente» (Ezequiel 33: 14-16).
4. ¿Dónde serán sepultadas, simbólicamente, nuestras iniquidades?
«¿Qué Dios hay como tú, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en la misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades y echará a lo profundo del mar todos nuestros pecados» (Miqueas 7: 18-19).
5. ¿Cómo se compadece Dios del pecador que se arrepiente?
«Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira y grande en misericordia. No contenderá para siempre ni para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras maldades ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados, porque, como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que lo temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen» (Salmos 103: 8-13).
6. ¿Qué parábola presentó Jesús para ilustrar cómo es recibido por Dios el pecador que vuelve a la casa paterna?
Leer parábola del hijo pródigo en Lucas 15: 11-24.
7. ¿Qué ocurre en el cielo cuando un pecador se arrepiente?
«Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento… Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente» (Lucas 15: 7, 10).
IV. PAZ CON DIOS
1. ¿Cómo llamamos al perdón de nuestros pecados recibido gracias al sacrificio y a los méritos de Cristo?
Justificación.
2. ¿Cómo sabemos que somos justificados?
«Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la Ley» (Romanos 3: 28).
«…sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la Ley, por cuanto por las obras de la Ley nadie será justificado» (Gálatas 2: 16).
«…porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios» (Efesios 2: 8-9).
La justificación por la fe es la clave para distinguir el cristianismo de otras religiones. Este concepto preserva a la iglesia de actitudes sectarias o irregularidades doctrinales.
3. Cuando Satanás quiera desanimarnos debido a nuestros pecados, ¿qué reconfortante certeza podemos tener?
«¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica» (Romanos 8: 33).
4. Siendo, pues, justificados por la fe, ¿cuál es nuestra bienaventurada experiencia?
«Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo…» (Romanos 5: 1).
En la mentalidad semítica, la palabra paz tiene un significado más amplio que en nuestras lenguas. Shalom es mucho más que comodidad y confort, es plenitud. Tener paz es estar tan lleno de Dios que se vive en confianza, certeza y tranquilidad a pesar de los problemas. Gracias a la justificación que nos regala Jesucristo, tenemos una vida plena acontezca lo que acontezca.
RESUMEN
Ser justificados por la fe implica abandonar el deseo de autosalvarnos por nuestras obras y asirnos a la expiación de Cristo Jesús. De esta manera seremos redimidos, nuestros pecados serán limpiados, se olvidarán nuestras ofensas y viviremos en paz.
«Cuando el pecador penitente, contrito delante de Dios, comprende el sacrificio de Cristo en su favor y acepta este sacrificio como su única esperanza en esta vida y en la vida futura, sus pecados son perdonados. Esto es justificación por la fe. Cada alma creyente debe conformar enteramente su voluntad a la voluntad de Dios y mantenerse en un estado de arrepentimiento y contrición, ejerciendo fe en los méritos expiatorios del Redentor y avanzando de fortaleza en fortaleza, de gloria en gloria» (Ellen G. White, Fe y obras, pág. 107).
OPORTUNIDADES
1. Al diferenciar la salvación por obras de la salvación por fe, tenemos la oportunidad de liberarnos del peso de nuestros esfuerzos y cargas.
2. Al observar los efectos de la justificación de la fe en nuestras vidas, podemos liberarnos de nuestras culpas.
3. Al disfrutar la paz que nos proporciona saber que somos justificados, nos sentimos liberados de ansiedades y tensiones.
PROMESA
Al creer en Jesús, se nos promete vida eterna.
«De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida» (Juan 5: 24).
11. El arrepentimiento, reparación del pecado y cambio de vida
El pecador que se hallaba perdido, al recibir a Jesús como su Salvador, se arrepiente de todos sus pecados y desea reparar todo mal hecho en su tiempo de desobediencia.
OBJETIVOS
1. Identificar la naturaleza del verdadero arrepentimiento.
2. Conversar con Dios acerca de la situación en la que estamos.
3. Responsabilizarnos de nuestra realidad y cooperar con la voluntad divina.
ESTUDIO
I. ARREPENTIMIENTO
1. ¿Qué tres elementos se distinguen en el arrepentimiento?
Intelectual (reconocimiento del pecado).
Afectivo (tristeza por el pecado).
Volitivo y activo (cambio de manera de pensar y de proceder, también llamado conversión).
En el Nuevo Testamento hay dos términos para referirse al arrepentimiento. La palabra metamelomai (‘atrición’, en español) que indica un cambio de mentalidad, incluso remordimiento, pero no un cambio de vida. Sería el ejemplo de Judas (Mateo 27: 3). Y la palabra metanoia (‘contrición’, en español) que, además de cambio de mentalidad y sentimiento de tristeza, incluye un cambio de manera de vivir y actuar. Sería el ejemplo de Pedro.
2. ¿Por quién es inspirado el arrepentimiento?
«¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y generosidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?» (Romanos 2: 4).
En ocasiones se podría considerar la benignidad divina como debilidad. Nada más apartado de la realidad, la fortaleza de Dios es su amor por nosotros. Insiste, constantemente, en atraernos por medio de actos de bondad para que, sin coartar nuestra libertad, comprendamos nuestra situación de pecado y anhelemos entregarnos a él.
«A este, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados» (Hechos 5: 31).
«Entonces, oídas estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo: —¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!» (Hechos 11: 18).
«Debe corregir con mansedumbre a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad» (2 Timoteo 2: 25).
3. ¿Cuál era el tema de la predicación de Juan el Bautista?
«…y diciendo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”» (Mateo 3: 2).
4. Al iniciar su ministerio público, ¿qué comenzó Jesús a predicar?
«Decía: “El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!”» (Marcos 1: 15).
«Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: “¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!”» (Mateo 4: 17).
5. ¿Qué dijo Jesús que debía ser predicado en todas las naciones?
«Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras; y les dijo: —Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos al tercer día; y que se predicara en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén» (Lucas 24: 45-47).
6. ¿Qué llamada hizo Pedro a sus oyentes en el día de Pentecostés?
«Pedro les dijo: —Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hechos 2: 38).
«Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo…» (Hechos 3: 19).
«El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 Pedro 3: 9).
7. Según el apóstol Pablo, ¿qué manda Dios a todos los hombres?
«Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan…» (Hechos 17: 30).
II. REPARACIÓN DEL PECADO
1. ¿Qué incluye la reparación del pecado?
La confesión, y cuando sea necesario y posible, la restitución.
2. ¿Hasta qué punto es necesaria la confesión?
«El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia» (Proverbios 28: 13).
3. Arrepentidos, ¿qué hacían los que oían la predicación de Juan el Bautista?
«…y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados» (Mateo 3: 6).
4. ¿Cómo debe ser hecha la confesión?
«Cuando peque en alguna de estas cosas, confesará aquello en que pecó…» (Levítico 5: 5).
5. ¿A quién debe ser hecha directamente la confesión?
«Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad. Dije: “Confesaré mis rebeliones a Jehová”, y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah» (Salmos 32: 5).
Sobre este asunto, afirmaba Juan Crisóstomo (344-407 d. C.): «Confesad vuestros pecados todos los días en oración. ¿Por qué habéis de dudar? No digo que os confeséis a un hombre, tan pecador como vosotros, que os podría despreciar si conociese vuestras faltas, sino que las confeséis a Dios, que os puede perdonar» (Homilía sobre el Salmo I). «No es necesario que haya algún testigo de vuestra confesión. Reconoced vuestras iniquidades, y que solo Dios, sin que nadie sepa, oiga vuestra confesión» (Homilía sobre la Penitencia).
Y Agustín de Hipona (354-430 d. C.): «¿Por qué iría yo a exponer a los hombres las llagas de mi alma? El Espíritu Santo es quien remite los pecados. El hombre no puede hacerlo porque necesita de médico lo mismo que aquel que en él busca el remedio» (Sermón 99, De Verb. Evang. Luc., 7).
6. Si confesamos el pecado directamente a Dios, ¿qué certeza podremos tener?
«Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1: 9).
7. Si alguien ha ofendido al prójimo, ¿a quién debe hacer también confesión de ese pecado?
«Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y presenta tu ofrenda» (Mateo 5: 23-24).
«Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho» (Santiago 5: 16).
8. Si alguien ha perjudicado al prójimo, ¿qué debe hacer además de la confesión de su pecado?
«…entonces, si ha pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño del despojo, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que halló…» (Levítico 6: 4).
En el Antiguo Testamento había un tipo de pecado (‘asam) que se relacionaba con las faltas contra el prójimo y que debía corregirse con la restitución adecuada como parte del proceso de arrepentimiento. Esa misma práctica se aplica a nosotros como cristianos. Así Jesús propone en el Padrenuestro: «Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mateo 6: 12). El verdadero arrepentimiento genera el compromiso de la restitución.
9. ¿Qué prometió hacer Zaqueo como prueba de su verdadero arrepentimiento?
«Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: —Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado» (Lucas 19: 8).
10. ¿Qué dijo entonces Jesús?
«Jesús le dijo: —Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abrahán» (Lucas 19: 9).
RESUMEN
El pecado oscurece la visión de los hombres sobre su condición pero todo se aclara a la luz de Cristo. El verdadero arrepentimiento permite que nuestras vidas mejoren por cuanto somos reconciliados con el cielo. «…cuando el corazón cede a la influencia del Espíritu de Dios, la conciencia se vivifica y el pecador discierne algo de la profundidad y santidad de la sagrada Ley de Dios, fundamento de su gobierno en los cielos y en la tierra“ (Juan 1: 9). La Luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo,” ilumina las cámaras secretas del alma, y quedan reveladas las cosas ocultas. La convicción se posesiona de la mente y del corazón. El pecador reconoce entonces la justicia de Jehová, y siente terror de aparecer en su iniquidad e impureza delante del que escudriña los corazones. Ve el amor de Dios, la belleza de la santidad y el gozo de la pureza. Ansía ser purificado y restituido a la comunión del cielo» (Ellen G. White, El camino a Cristo, pág. 24).
OPORTUNIDADES
1. Al identificar la naturaleza del verdadero arrepentimiento, tenemos la posibilidad de realizar lo que es debido.
2. Al conversar con Dios acerca de la situación en la que estamos, podemos comprender las inmensas oportunidades de mejora que nos propone.
3. Al responsabilizarnos de nuestra realidad y cooperar con la voluntad divina, se manifiesta la evidencia de que la salvación ha llegado a nuestras vidas.
PROMESA
Al arrepentirnos y convertirnos, tendremos el ánimo consolador que solo otorga la presencia divina.
«Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo…» (Hechos 3: 19).
12. LA ORACIÓN
El cristianismo fundamenta su existencia en una relación personal con Dios. El medio apropiado para mantener esa relación personal, además del estudio de la Palabra, es la oración.
OBJETIVOS
1. Definir el significado y propósito de la oración.
2. Orientarse sobre el cómo, cuándo y dónde orar.
3. Colaborar para que se den las condiciones de una comunicación sincera.
ESTUDIO
I. SIGNIFICADO Y PROPÓSITO DE LA ORACIÓN
1. ¿Qué es la oración?
«Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo» (Ellen G. White, El camino a Cristo, pág. 93).
2. ¿Será su propósito informar a Dios de algo que desconoce?
«Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme. Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos, pues aún no está la palabra en mi lengua y ya tú, Jehová, la sabes toda» (Salmos 139: 1-4).
«No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis» (Mateo 6: 8).
3. ¿Será para obligar a Dios a que cambie sus propósitos?
«Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación» (Santiago 1: 17).
4. ¿O será para armonizar al hombre con la voluntad de Dios?
«Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Mateo 6: 10).
«Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye» (1 Juan 5: 14).
5. ¿Por qué otro motivo nos aconseja Santiago que oremos?
«Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada» (Santiago 1: 5).
6. ¿En qué términos nos aconseja Jesús que usemos esta arma poderosa?
«Por eso os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá, porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá» (Lucas 11: 9-10).
«Velad, pues, orando en todo tiempo que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del hombre» (Lucas 21: 36).
II. CUÁNDO, DÓNDE Y CÓMO ORAR
1. ¿Cuándo debemos orar?
«Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús» (1 Tesalonicenses 5: 17-18).
2. ¿Qué tres momentos del día son particularmente mencionados?
«En la tarde, al amanecer y al mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz» (Salmos 55: 17).
3. ¿Dónde debemos orar?
«Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda» (1 Timoteo 2: 8).
«Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público» (Mateo 6: 6).
«Pedro y Juan subían juntos al Templo a la hora novena, que era la de la oración» (Hechos 3: 1).
4. ¿Cómo debemos orar?
«Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor» (Salmos 95: 6).
«Pueblos, ¡esperad en él en todo tiempo! ¡Derramad delante de él vuestro corazón! ¡Dios es nuestro refugio! Selah» (Salmos 62: 8).
5. ¿Cuál es el modelo de oración que nos propone Jesús?
«Vosotros, pues, oraréis así: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos metas en tentación, sino líbranos del mal, porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por todos los siglos. Amén”» (Mateo 6: 9-13).
Jesús no propone un rezo mecánico sino una oración en la que se reconozca la cercanía de Dios (nuestro Padre) y, a la vez, su trascendencia (está en los cielos) y santidad. También el anhelo por realizar lo que le agrada a Dios y que participe de nuestras vidas, hasta de lo más básico. Incluye una relación de generosidad con los demás y de pureza con nosotros. Y todo porque él reina y reinará.
6. ¿Cómo deberíamos orar al hacerlo públicamente?
«Por lo tanto, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento, porque si bendices solo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá “Amén” a tu acción de gracias?, pues no sabe lo que has dicho» (1 Corintios 14: 13-16).
«Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos» (Mateo 6: 7).
Las oraciones en público deben huir de la pomposidad de expresiones complicadas e ininteligibles por el resto de los oyentes. No deben ser tan extensas que cansen y hagan perder la devoción. Deben, sin embargo, renovar y fortalecer.
III. CONDICIONES PARA COMUNICARSE CON DIOS
1. ¿A quién debemos dirigir nuestras oraciones?
«En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo» (Juan 16: 23-24).
2. ¿En qué forma debemos reconocer nuestra dependencia de Dios?
«Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer» (Juan 15: 5).
3. ¿A qué se compara la oración hecha sin fe?
«Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra» (Santiago 1: 6).
4. ¿Qué ejemplo de perseverancia en la oración registra Lucas en su evangelio?
Leer la parábola del juez injusto en Lucas 18: 1-8.
5. ¿Qué relación hay entre obediencia y respuesta a la oración?
«…y cualquiera cosa que pidamos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él» (1 Juan 3: 22).
6. ¿Qué ejemplo de sumisión perfecta al Padre nos dejó Cristo en su oración en Getsemaní?
«Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”… Otra vez fue y oró por segunda vez, diciendo: “Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad”» (Mateo 26: 39, 42).
7. ¿En nombre de quién debemos pedir?
«Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pedís en mi nombre, yo lo haré» (Juan 14: 13-14).
8. ¿Cómo considera Dios la oración del impío?
«Incluso la oración le es abominable al que aparta su oído para no escuchar la Ley» (Proverbios 28: 9).
9. En vista de la proximidad del fin, ¿qué llamamiento nos dirige el Señor?
«El fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios y velad en oración» (1 Pedro 4: 7).
Hoy, como nunca antes, debemos mantener abiertos los canales de diálogo con el cielo. La presión y las ansiedades del momento en que vivimos solo pueden ser compensadas con una franca y espontánea comunicación con Cristo.
RESUMEN
La oración es el diálogo que abre el corazón del hombre a los anhelos divinos. Al orar volcamos nuestros sentimientos más íntimos en manos de Aquel que lo puede todo.
«Dios nos habla a través de su Palabra. Conocer su voluntad es parte del crecimiento espiritual, parte de la comunicación con él. La oración es otro aspecto de la comunión con Dios y del proceso de crecer en él. Si la Palabra de Dios es el pan que nutre nuestra alma, la oración es el aliento que la conserva viva. La oración es hablar con Dios, escuchar su voz, arrodillarse arrepentido y levantarse fortalecido por el poder divino. Esto no demanda nada de nosotros mismos, excepto que neguemos nuestro yo, descansemos en su fortaleza y esperemos en él. De ese descanso fluye el poder con el que podemos caminar con Cristo y pelear la batalla espiritual» (Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 193).
OPORTUNIDADES
1. Al definir el significado y propósito de la oración, tenemos la oportunidad de comunicarnos adecuadamente con Dios.
2. Al orientarnos sobre el cómo, cuándo y dónde orar, podemos concretar con mayor facilidad una comunicación más eficaz.
3. Al colaborar para que se den las condiciones de una comunicación sincera, sentimos que, poco a poco, fluye el diálogo con Dios.
PROMESA
El secreto de una petición adecuada es tener constante comunión con Jesús. Con tales condiciones, lo que pidamos, será concedido de acuerdo a la voluntad divina.
«Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho» (Juan 15: 7).
13. UNA VIDA CONSAGRADA
Cuando una persona acepta por la fe a Jesús como su Salvador y pasa por la experiencia de la conversión, desea, a partir de entonces, dedicar su vida completamente a Dios. Consagración es una entrega sin reservas de la vida a Dios.
OBJETIVOS
1. Distinguir las características de una vida consagrada.
2. Experimentar la intensidad de una vida en Cristo.
3. Compartir la experiencia de una vida consagrada con los demás.
ESTUDIO
I. ASPECTOS NEGATIVOS
1. ¿Bastará arrepentirse solamente de algunos pecados?
«Por tanto, casa de Israel, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, dice Jehová, el Señor. Convertíos y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina» (Ezequiel 18: 30).
2. ¿Bastará una renuncia parcial del propio yo?
«Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo» (Lucas 14: 33).
II. ASPECTOS POSITIVOS
1. ¿Cuál es la actitud de Dios hacia los que tienen un corazón dividido?
«¿O pensáis que la Escritura dice en vano: “El Espíritu que él ha hecho habitar en nosotros nos anhela celosamente”?» (Santiago 4: 5).
«No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia por millares a los que me aman y guardan mis mandamientos» (Éxodo 20: 3-6).
2. ¿Cómo debe ser amado Dios?
«“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Este es el principal mandamiento» (Marcos 12: 30).
El sentido de este texto se encuentra fundamentado en el libro de Deuteronomio. Allí se enfatiza la importancia de que la totalidad de nuestro ser se entregue a Dios. Por ejemplo, en Deuteronomio 4: 29 se resalta la idea de que aunque se esté lejos de Dios, si se le busca con toda la intensidad, él se acerca al hombre. En Deuteronomio 10: 12 simplifica la religión indicando que lo único que espera Dios es que se le obedezca y se le ame íntegramente.
3. ¿Cómo se llama la entrega de nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios?
«Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto» (Romanos 12: 1).
III. VICTORIA SOBRE ALGUNOS OBSTÁCULOS
1. ¿Qué dice Jesús sobre el temor de que fallen las cosas necesarias para la vida si buscamos primeramente el reino de Dios y su justicia?
Leer Mateo 6: 25-33.
«Temed a Jehová vosotros sus santos, pues nada falta a los que lo temen. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien» (Salmos 34: 9-10).
«Joven fui y he envejecido, y no he visto justo desamparado ni a su descendencia que mendigue pan» (Salmos 37: 25).
2. Según Jesús, ¿a qué dos señores no podemos servir a la vez?
«Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6: 24).
La traducción “riquezas” hace referencia al dios Mammón que representaba la avaricia por las cosas materiales. En los tiempos de consumismo que vivimos, sería bueno considerar dónde ponemos nuestro corazón.
3. ¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma?
«Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. ¿De qué le servirá al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? ¿O qué dará el hombre a cambio de su alma?» (Mateo 16: 25-26).
4. ¿Cuál fue la experiencia del joven rico?
Leer Mateo 19: 16-24.
5. Según el apóstol Pablo, ¿cuál es la raíz de todos los males?
«…porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron atormentados con muchos dolores» (1 Timoteo 6: 10).
«…porque nada hemos traído a este mundo y, sin duda, nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos ya satisfechos; pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición… A los ricos de este mundo manda que no sean altivos ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos» (1 Timoteo 6: 7-9, 17).
6. ¿Qué es la amistad con el mundo?
«¡Adúlteros!, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios» (Santiago 4: 4).
7. ¿Qué dice el apóstol Juan sobre la amistad del mundo?
«No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque nada de lo que hay en el mundo —los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Juan 2: 15-17).
8. ¿Cómo pueden las influencias familiares afectar a nuestra consagración?
«Porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí…» (Mateo 10: 35-37).
«Otro de sus discípulos le dijo: —Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. Jesús le dijo: —Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos» (Mateo 8: 21-22).
9. ¿Qué será necesario hacer con algunos libros?
«Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su valor, hallaron que era de cincuenta mil piezas de plata» (Hechos 19: 19).
10. ¿Qué se dice de algunos aspectos de la sabiduría de este mundo?
«La sabiduría de este mundo es insensatez ante Dios, como está escrito: “Él prende a los sabios en la astucia de ellos”. Y otra vez: “El Señor conoce los pensamientos de los sabios, y sabe que son vanos”» (1 Corintios 3: 19-20).
«Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén» (1 Timoteo 6: 20-21).
11. ¿Qué hacer con los ídolos y ciertas joyas?
«Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: —Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, limpiaos y mudad vuestros vestidos… Ellos entregaron a Jacob todos los dioses ajenos que tenían en su poder y los zarcillos que llevaban en sus orejas, y Jacob los escondió debajo de una encina que había junto a Siquem» (Génesis 35: 2, 4).
12. ¿Deberá temerse la crítica de los hombres?
«A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos… y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí» (Mateo 10: 32-33, 38).
«Porque el que se avergüence de mí y de mis palabras, de este se avergonzará el Hijo del hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre y de los santos ángeles» (Lucas 9: 26).
«Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres» (1 Corintios 7: 23).
«¡Dejad al hombre cuyo aliento está en su nariz!; porque ¿de qué estima es él digno?» (Isaías 2: 22).
13. ¿Hay que confiar ciegamente en los dirigentes religiosos?
«Esto dijeron sus padres porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesaba que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga» (Juan 9: 22).
14. ¿Qué dice Jesús sobre el temor a las persecuciones?
«No temáis a los que matan el cuerpo pero el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno» (Mateo 10: 28).
IV. EXAMEN DE CONCIENCIA
1. ¿Se aplican a nosotros las palabras de Jesús, «Aún te falta una cosa»?
«Al oír esto, Jesús le dijo: —Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme» (Lucas 18: 22).
2. ¿Se aplica a nosotros la observación dirigida por Jesús a Marta?
«Respondiendo Jesús, le dijo: —Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada» (Lucas 10: 41-42).
María había escogido oír al Maestro. No estaba desatendiendo sus deberes domésticos sino aprovechando la oportunidad de tener a Jesús en casa. Una vida consagrada no implica una vida de abandono de las responsabilidades sino una vida fortalecida por las cercanía de nuestra relación con Jesús.
RESUMEN
Por su muerte en la cruz, Jesús triunfó sobre las fuerzas del mal. Él, que durante su ministerio terrenal subyugó a los espíritus demoníacos, ha quebrantado su poder y asegurado su condenación final. La victoria de Jesús nos da la victoria sobre las fuerzas del mal que aún tratan de dominarnos, mientras caminamos con él en paz, gozo, y en la seguridad de su amor. Ahora, el Espíritu Santo mora en nosotros y nos capacita con poder. Entregados continuamente a Jesús como nuestro Salvador y Señor, somos libres de la carga de nuestras acciones pasadas. Ya no vivimos en las tinieblas, ni en el temor de los poderes malignos, ni en la ignorancia y falta de sentido de nuestro antiguo estilo de vida. En esta nueva libertad en Jesús, somos llamados a crecer a la semejanza de su carácter, manteniendo diariamente comunión con él en oración, alimentándonos de su Palabra, meditando en ella y en su providencia, cantando sus alabanzas,reuniéndonos juntos para adorar y participando en la misión de la iglesia.
También somos llamados a seguir el ejemplo de Cristo al ministrar compasivamente las necesidades físicas, mentales, sociales, emocionales y espirituales de la humanidad. Al darnos en amoroso servicio a aquellos que nos rodean y al dar testimonio de su salvación, Cristo, en virtud de su presencia constante con nosotros por medio del Espíritu, transforma cada uno de nuestros momentos y cada una de nuestras tareas en una experiencia espiritual (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 182).
OPORTUNIDADES
1. Al distinguir las características de una vida consagrada, tenemos la posibilidad de avanzar por el camino adecuado.
2. Al experimentar la intensidad de una vida en Cristo, podemos imaginar y anhelar la eternidad.
3. Al compartir la experiencia de una vida consagrada con los demás, sentimos que nuestros mensajes se llenan de contenido.
PROMESA
Una vida consagrada, amando a Dios, nos procurará que todo sea, finalmente, de beneficio.
«Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Romanos 8: 28).
14. LA OBEDIENCIA
Si el pecado es desobediencia a la voluntad de Dios, la persona que es perdonada y empieza una nueva vida, no debiera vivir más en pecado (Juan 5: 14; 8: 11), sino obedecer a la voluntad de Dios.
OBJETIVOS
1. Distinguir la naturaleza de la verdadera obediencia.
2. Proyectar nuestra vida considerando la voluntad divina.
3. Integrar una conducta que respete lo que a Dios le agrada.
ESTUDIO
I. NECESIDAD DE OBEDECER LA VOLUNTAD DE DIOS
1. ¿Qué es mejor que los sacrificios?
«Entonces Samuel dijo: —¿Acaso se complace Jehová tanto en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a las palabras de Jehová? Mejor es obedecer que sacrificar; prestar atención mejor es que la grasa de los carneros» (1 Samuel 15: 22).
La palabra «obediencia» viene del término latín oboedientia que significa ‘escuchar atentamente’. El texto de Samuel indica con claridad que la actitud es mucho más importante que el acto. Y siempre el acto debiera ser un resultado de la actitud. Dios no nos pide obediencia ciega, sin reflexión ni libertad, sino obediencia voluntaria en la que se interioriza el mensaje divino y se reconoce lo bueno de manera que transforma a la persona. Además, esa obediencia deriva de prestar atención a la Palabra de Dios.
2. ¿Quiénes son los verdaderos miembros de la familia de Jesús?
«Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Marcos 3: 35).
3. ¿Qué debemos procurar conocer?
«Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor» (Efesios 5: 17).
El concepto de voluntad en la Biblia está asociado con lo que a “Dios le gusta” o lo que “Dios quiere”. La voluntad del Señor, por tanto, sería aquello que a Dios le gusta. Al ser la religión una relación entre la persona y Dios, es de vital importancia saber qué es lo que le agrada al Señor para establecer los vínculos más sanos y adecuados.
II. ¿CÓMO CONOCER LA VOLUNTAD DE DIOS?
1. Por la conciencia.
«…mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusándolos o defendiéndolos sus razonamientos…» (Romanos 2: 15).
2. Por la Palabra de Dios.
«En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti» (Salmos 119: 11).
«…pero se ha manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para que obedezcan a la fe…» (Romanos 16: 26).
3. Por la Ley de Dios.
«Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu Ley» (Salmos 119: 18).
En algunos textos la voluntad de Dios es una expresión sinónima a la Ley de Dios. Por ejemplo en Salmos 40: 8 indica: «el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu Ley está en medio de mi corazón». El salmista aúna su gustar con el gustar de Dios y descubre que en el centro de esta relación se encuentra la Ley. O Romanos 2: 17-18: «Tú te llamas judío, te apoyas en la Ley y te glorías en Dios; conoces su voluntad e, instruido por la Ley, apruebas lo mejor». La palabra empleada para Ley de Dios en el Antiguo Testamento (torah) también se asocia con indicar o señalar. La Ley, por tanto, es el mejor indicador para saber la voluntad divina.
4. Por las enseñanzas de Jesús.
«Si me amáis, guardad mis mandamientos» (Juan 14: 15).
«Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando» (Juan 15: 14).
III. EJEMPLO DE JESÚS
1. ¿Qué no buscaba Jesús?
«He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió» (Juan 6: 38).
«No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió» (Juan 5: 30).
2. ¿Cuál era el placer de Jesús?
«…y diciendo luego: “He aquí, vengo, Dios, para hacer tu voluntad”, quita lo primero para establecer esto último» (Hebreos 10: 9).
3. ¿Cuál era su comida?
«Jesús les dijo: —Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra» (Juan 4: 34).
4. Y, ¿cuál era esa voluntad?
«Esto es bueno y agradable delante de Dios, nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Timoteo 2: 3-4).
La voluntad de Dios no es un rígido destino (fatum) que debemos cumplir por su caprichosa autoridad. Todo lo contrario, la voluntad de Dios es un amplio camino de libertad hacia la salvación. En ese camino se discurre por lo correcto haciendo acopio de la gracia ofrecida por Cristo y compartiendo esa esperanza con los demás.
5. ¿Qué papel desempeñó la obediencia de Jesús en el plan de salvación?
«Así como por la desobediencia de un hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos» (Romanos 5: 19).
6. ¿Hasta dónde fue Jesús obediente?
«Mas aún, hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Filipenses 2: 8).
IV. LA OBEDIENCIA, EXPERIENCIA DEL CREYENTE
1. ¿Qué sucedió a los judíos, incluyendo sacerdotes, cuando se convirtieron?
«La palabra del Señor crecía y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe» (Hechos 6: 7).
2. ¿Qué sucedió a los gentiles cuando se convirtieron?
«Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí, para conducir a los gentiles a la obediencia. Y lo he hecho de palabra y de obra…» (Romanos 15: 18).
3. ¿Cómo debe comportarse el creyente?
«Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado. Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia…» (1 Pedro 1: 13-14).
Pedro, al emplear la expresión “ceñid los lomos”, hace referencia a la imagen del trabajador que se apretaba el cinto para realizar una tarea de cierta envergadura. En nuestros días sería similar a “arremangarse” para empezar una labor. ¿Cómo se puede “arremangar” el conocimiento? Sin lugar a dudas, Pedro conocía perfectamente la naturaleza humana y nuestra tendencia a ser demasiado contemplativos. La obediencia va más allá del discurso; hace que nuestras teorías se concreten en realidades.
4. ¿Existe verdadera fe sin obras de obediencia?
«Así también la fe, si no tiene obras, está completamente muerta» (Santiago 2: 17).
Dado que para el pensamiento hebreo una de las tres características de la fe verdadera es la consecuencia, no puede existir fe sin obras.
5. ¿Qué nos enseñó Jesús a pedir?
«Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Mateo 6: 10).
6. ¿Cómo debe ser hecha la voluntad de Dios?
«…no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios» (Efesios 6: 6).
7. ¿Cuál será el resultado de la obediencia en nuestras vidas?
«Al obedecer a la verdad, mediante el Espíritu, habéis purificado vuestras almas para el amor fraternal no fingido. Amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro…» (1 Pedro 1: 22).
En este versículo hay tres expresiones que manifiestan la profundidad de la relación que manifiesta la verdadera obediencia. En primer lugar, “no fingido”. La obediencia de verdad genera autenticidad, no hay impostura en nuestras actitudes sino sentimientos sinceros. Después, “entrañablemente”. No es una relación que surge desde el interés de lo razonado sino desde la ternura de lo más íntimo de nuestras entrañas. Por último, “puro”. La verdadera obediencia no necesita de conveniencias ni artificios; es como el corazón de un niño, sencillo e inocente.
V. RECOMPENSA DEL OBEDIENTE
1. ¿Cuál será el destino de los desobedientes?
«…mientras que a vosotros, los que sois atribulados, daros reposo junto con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo» (2 Tesalonicenses 1: 7-8).
2. ¿Quiénes entrarán en el reino de los cielos?
«No todo el que me dice: “¡Señor, Señor!”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mateo 7: 21).
3. ¿Para quiénes es Jesús autor de eterna salvación?
«…y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que lo obedecen…» (Hebreos 5: 9).
4. ¿Quiénes obtendrán la promesa?
«…pues os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa» (Hebreos 10: 36).
RESUMEN
La obediencia verdadera está íntimamente relacionada con oír a Dios y prestarle la atención debida. En esa escucha activa (sea atendiendo a nuestra conciencia, leyendo su Palabra, interiorizando su Ley o reflexionando sobre la vida de Jesús) comprendemos qué es lo que le gusta, su voluntad. Y, de entre todas las cosas que le gustan, lo que más le agrada es que seamos salvos y conozcamos la verdad. Por esa razón, Jesús obedeció hasta las últimas consecuencias: la muerte en la cruz. La cruz es la máxima expresión de la obediencia y del anhelo divinos. Bajo ese modelo construimos una obediencia que nos relaciona con Dios, transformándonos a nosotros y nuestros vínculos con los demás.
OPORTUNIDADES
1. Al distinguir la naturaleza de la verdadera obediencia, tenemos la oportunidad de enfocar adecuadamente nuestra existencia.
2. Al proyectar nuestra vida considerando la voluntad divina, podemos avanzar en santificación con la mirada puesta en la Tierra Nueva.
3. Al integrar una conducta que respete lo que a Dios le agrada, sentimos cómo somos transformados hacia la benignidad.
PROMESA
Si vivimos prestando atención a Dios y a su palabra, permaneceremos para siempre.
«Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Juan 2: 17).
IV. LA LEY DE DIOS
15. LOS DIEZ MANDAMIENTOS
La voluntad de Dios se expresa de un modo particular a través de su Ley. La Ley de Dios se encuentra resumida en los Diez Mandamientos.
OBJETIVOS
1. Recordar la importancia de los Diez Mandamientos.
2. Reformular nuestro concepto de las leyes divinas.
3. Valorar la Ley de Dios como guía e instrumento de claridad.
ESTUDIO
I. PROMULGACIÓN DE LA LEY
1. Cuando Dios liberó a su pueblo de Egipto, ¿cómo promulgó su Ley?
«Entonces Jehová habló con vosotros de en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, pero a excepción de oír la voz, ninguna figura visteis. Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra: los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra» (Deuteronomio 4: 12-13).
2. ¿Dónde están registrados los Diez Mandamientos?
«No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia por millares a los que me aman y guardan mis mandamientos. No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tome su nombre en vano. Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó. Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No dirás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo» (Éxodo 20: 3-17).
3. ¿Fue dada la Ley solamente para los judíos?
«El fin de todo el discurso que has oído es: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre» (Eclesiastés 12: 13).
II. PERFECCIÓN DE LA LEY
1. ¿Qué atributo inspirado es aplicado a la Ley de Dios?
«La ley de Jehová es perfecta: convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel: hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos: alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro: alumbra los ojos» (Salmos 19: 7-8).
2. ¿Qué más se dice del carácter santo de la Ley?
«De manera que la Ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno» (Romanos 7: 12).
La Ley es santa porque es un instrumento que nos ayuda a conocer lo que a Dios le agrada. De igual manera, La Biblia es santa puesto que nos lleva a relacionarnos con Dios; el sábado es santo porque nos proporciona un tiempo de encuentro con el Señor. Nosotros somos santos cuando, además de asemejarnos a Cristo en conducta, somos instrumentos que acercan a otras personas a Dios.
3. ¿Por qué medio nos viene el conocimiento del pecado?
«Porque por las obras de la Ley ningún ser humano será justificado delante de él, ya que por medio de la Ley es el conocimiento del pecado» (Romanos 3: 20).
«¿Qué, pues, diremos? ¿La Ley es pecado? ¡De ninguna manera! Pero yo no conocí el pecado sino por la Ley; y tampoco conocería la codicia, si la Ley no dijera: “No codiciarás”» (Romanos 7: 7).
En este sentido la Ley es como un espejo, refleja la realidad de nuestra vida. La Ley no tiene la culpa de lo que vemos reflejado, solo manifiesta lo que hay. Por lo tanto, la Ley es una preciosa oportunidad para reconocernos y, si es preciso, pedir al Señor que modifique nuestro reflejo, o sea, nuestra vida.
4. Habiendo pecado todos, ¿cómo somos justificados?
«…por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús…» (Romanos 3: 23-24).
5. ¿Qué función ejerce, pues, la Ley con relación a nosotros y a Cristo?
«De manera que la Ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe» (Gálatas 3: 24).
6. ¿Por qué norma seremos juzgados?
«Así hablad y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad» (Santiago 2: 12).
«Todos los que sin la Ley han pecado, sin la Ley también perecerán; y todos los que bajo la Ley han pecado, por la Ley serán juzgados…» (Romanos 2: 12).
III. JESÚS Y LOS DIEZ MANDAMIENTOS
1. ¿Vino Jesús para abrogar o substituir los Diez Mandamientos?
«No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir, porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; pero cualquiera que los cumpla y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos» (Mateo 5: 17-19).
El término que Jesús emplea para ‘cumplir’ (pleroo) indica que vino a llevar a su máxima expresión lo que se indica en la Ley. De hecho, nadie como Jesús respetó a su Padre, alejándose de idolatrías y llenando de contenido su nombre. Nadie como Jesús observó el sábado, ofertando salud y esperanza. Nadie honró a sus padres como él. Hasta en el momento de máxima tortura tuvo palabras de apoyo para su madre. Nadie como Cristo respetó a los seres humanos hablando en verdad, respetando sus propiedades y sus libertades, haciéndolos personas.
2. ¿Qué nueva dimensión espiritual dio Jesús a la Ley?
«Oísteis que fue dicho a los antiguos: “No matarás”, y cualquiera que mate será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga “Necio” a su hermano, será culpable ante el Concilio; y cualquiera que le diga “Fatuo”, quedará expuesto al infierno de fuego… Oísteis que fue dicho: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón» (Mateo 5: 21-22, 27-28).
3. ¿Cómo denunció Jesús a los que sustituían los mandamientos de Dios por tradiciones o mandamientos de hombres?
«Respondiendo él, les dijo: —¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? […] ya no ha de honrar a su padre o a su madre”. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición… pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres» (Mateo 15: 3, 6, 9).
Jesús hace referencia a los preceptos (mitsvot) de los judíos que se habían convertido en una carga para los creyentes del primer siglo. La halakah (así se denominaba a este conjunto de mandatos) era sumamente casuística y promovía comentarios y excepciones continuas, lo que confundía y anonadaba al creyente sincero. Jesús retoma el sentido primero de los mandamientos para que se comprenda realmente su esencia. Los Diez Mandamientos, tal y como los presenta Jesús, no deben generar una actitud legalista sino vivificadora.
4. ¿Qué debía hacer el joven rico para obtener la vida eterna?
«Él le dijo: —¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino uno: Dios. Pero si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos» (Mateo 19: 17).
5. ¿Cómo resumió Jesús los Diez Mandamientos?
«Entonces los fariseos, cuando oyeron que había hecho callar a los saduceos, se reunieron. Y uno de ellos, intérprete de la Ley, preguntó para tentarlo, diciendo: —Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la Ley? Jesús le dijo: —“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas» (Mateo 22: 34-40).
En realidad, si analizamos los Diez Mandamientos, podemos observar que se dividen en dos bloques. Los mandamientos que hacen referencia a nuestra relación con Dios y los mandamientos que hacen referencia a nuestra relación con los hombres. Jesús realiza una síntesis excepcional en su respuesta yendo al núcleo de la Ley: el amor.
6. ¿Qué dijo Jesús acerca de la perpetuidad de la Ley?
«Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la Ley» (Lucas 16: 17).
IV. LOS APÓSTOLES Y LOS DIEZ MANDAMIENTOS
1. Según el apóstol Pablo, ¿la justificación por la fe invalida la necesidad de cumplir la Ley?
«Luego, ¿por la fe invalidamos la Ley? ¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la Ley» (Romanos 3: 31).
2. ¿Qué tenía más importancia que ser judío o gentil?
«La circuncisión nada significa, y la incircuncisión nada significa; lo que importa es guardar los mandamientos de Dios» (1 Corintios 7: 19).
Los mandamientos de Dios resultan de principios atemporales y universales. Las normas, como la circuncisión, se atienen a concreciones temporales y locales. Debemos enfocar nuestra mirada en los principios de tal manera que formen parte de nuestro ser y de manera natural surjan los comportamientos diarios.
3. Según Santiago, ¿cuán totalmente debe ser guardada la Ley de Dios?
«Porque cualquiera que guarde toda la Ley, pero ofenda en un punto, se hace culpable de todos, pues el que dijo: “No cometerás adulterio”, también ha dicho: “No matarás”. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la Ley» (Santiago 2: 10-11).
Se ha de recordar que el concepto de pecado está relacionado con el de trayectoria. Una flecha no puede ir en dos direcciones a la vez. Cuando obviamos algún mandamiento, estamos generando una trayectoria errónea que no nos conducirá hacia lo correcto. Por ello se nos sugiere que respetemos cada propuesta de los mandamientos.
4. Según el apóstol Juan, ¿cómo sabemos que conocemos a Dios?
«En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: “Yo lo conozco”, pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él» (1 Juan 2: 3-4).
5. ¿Cómo manifestamos nuestro amor a Dios?
«Pues este es el amor a Dios: que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos» (1 Juan 5: 3).
Juan insiste en aclarar que guardar los mandamientos de Dios no tiene dificultad. Una de las estrategias de Satanás ha sido la de asociar los mandamientos con formalismo, pesadez e imposibilidad. Nada más lejos de la realidad. Los Diez Mandamientos nos ayudan a vivir mejor, de forma espontánea y en continuo crecimiento espiritual; hacen que nos liberemos de las cargas de nuestra existencia y, por ello, el viaje se nos hace más ligero, sin esclavitudes; y, gracias a nuestra relación con Cristo, se convierten en oportunidad y realidad.
6. ¿Cuál sería una de las características de la iglesia de los últimos días?
«Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» (Apocalipsis 12: 17).
«Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús» (Apocalipsis 14: 12).
V. CÓMO GUARDAR LA LEY
1. ¿Qué debemos amar?
«¡Cuánto amo yo tu Ley! ¡Todo el día es ella mi meditación! […] Aborrezco a los hombres hipócritas, pero amo tu Ley» (Salmos 119: 97, 113).
2. ¿Dónde estará la Ley para aquel que ama a Dios?
«En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti» (Salmos 119: 11).
«Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días —dice el Señor—: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios y ellos me serán a mí por pueblo» (Hebreos 8: 10).
3. ¿Qué consejo nos dio Jesús?
«Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil» (Mateo 26: 41).
4. ¿Qué necesitamos pedir en oración?
«Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu Ley» (Salmos 119: 18).
«Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno» (Salmos 139: 23-24).
5. ¿Qué más necesitamos pedir?
«Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad» (Salmos 119: 35).
VI. PROMESA PARA EL CUMPLIDOR DE LA LEY
1. ¿Qué experimentan los que aman la Ley de Dios?
«Mucha paz tienen los que aman tu Ley, y no hay para ellos tropiezo» (Salmos 119: 165).
2. ¿Quiénes son llamados bienaventurados?
«Bienaventurados los íntegros de camino, los que andan en la Ley de Jehová» (Salmos 119: 1).
3. ¿Qué bendiciones son prometidas a los que cumplen los mandamientos de Dios?
«Acontecerá que si oyes atentamente la voz de Jehová, tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová, tu Dios, te exaltará sobre todas las naciones de la tierra» (Deuteronomio 28: 1).
«Sin embargo, no quisisteis subir, sino que fuisteis rebeldes al mandato de Jehová, vuestro Dios. Os pusisteis a murmurar en vuestras tiendas, diciendo: “Porque Jehová nos aborrece, nos ha sacado de la tierra de Egipto, para entregarnos en manos del amorreo y destruirnos. ¿A dónde subiremos? Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazón, al decir: ‘Este pueblo es mayor y más alto que nosotros, las ciudades son grandes y están amuralladas hasta el cielo. Allí también vimos a los hijos de Anac”» (Deuteronomio 1: 26-28).
4. ¿Qué galardón habrá para los que guardan los mandamientos?
«Tu siervo es, además, amonestado con ellos; en guardarlos hay gran recompensa» (Salmos 19: 11).
RESUMEN
Los grandes principios de la Ley de Dios están incorporados en los Diez Mandamientos y ejemplificados en la vida de Cristo. Expresan el amor, la voluntad y el propósito de Dios con respecto a la conducta y a las relaciones humanas, y son obligatorios para todas las personas en todas las épocas. Estos preceptos constituyen la base del pacto de Dios con su pueblo y son la norma del Juicio divino. Por medio de la obra del Espíritu Santo, señalan el pecado y despiertan el sentido de la necesidad de un Salvador. La salvación es totalmente por la gracia y no por las obras, y su fruto es la obediencia a los Mandamientos. Esta obediencia desarrolla el carácter cristiano y da como resultado una sensación de bienestar. Es evidencia de nuestro amor al Señor y de nuestra preocupación por nuestros semejantes. La obediencia por fe demuestra el poder de Cristo para transformar vidas y, por lo tanto, fortalece el testimonio cristiano (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 322).
OPORTUNIDADES
1. Al recordar la relevancia de los Diez Mandamientos, tenemos la posibilidad de situarnos en un espacio de verdad.
2. Al reformular nuestro concepto de las leyes divinas, podemos comprender que son la clave de la verdad y, por lo tanto, de la plena libertad.
3. Al valorar la Ley de Dios como guía e instrumento de claridad, sentimos que hay concreción en el itinerario hacia la Tierra Nueva.
PROMESA
Dios promete bendiciones a la persona que lo respeta y disfruta de sus mandamientos.
«Bienaventurado el hombre que teme a Jehová y en sus mandamientos se deleita en gran manera» (Salmos 112: 1).
16. LOS MANDAMIENTOS ACERCA DE DIOS
Desde la misma introducción de los Diez Mandamientos nos encontramos con un Dios cercano que pretende una relación personal. De ahí que, esos primeros mandatos sean propuestas de un vínculo de respeto y cercanía con el Señor.
OBJETIVOS
1. Descubrir el porqué de los tres primeros mandamientos.
2. Formular una relación mejor con Dios.
3. Integrar estos conceptos en mi vida.
ESTUDIO
I. EL DIOS REDENTOR
1. ¿Con qué características se presenta Dios?
«Habló Dios todas estas palabras: “Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre”» (Éxodo 20: 1-2).
«Jehová, nuestro Dios, hizo un pacto con nosotros en Horeb. No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros, todos los que estamos aquí hoy vivos. Cara a cara habló Jehová con vosotros en el monte, de en medio del fuego. Yo estaba entonces entre Jehová y vosotros para comunicaros la palabra de Jehová, porque vosotros tuvisteis temor del fuego y no subisteis al monte. Él dijo: Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre» (Deuteronomio 5: 2-6).
En la expresión «Yo soy Jehová, tu Dios» hay todo un manifiesto de la relación de Dios con las personas. Por un lado está el nombre ‘Jehová’ (compuesto por cuatro consonantes, YHWH, llamadas tetragrama) que indica cercanía. Hace referencia a Aquél que es pero, a su vez, a Aquél que está. Dios es fuente de existencia y compañía constante. Por el otro ‘Dios’ (en el original se emplea ’Elohim) que nos recuerda al Señor del universo, al Rey de reyes. Y, entre ambos títulos, Yo y tú. Una relación tan intensa que conduce a la liberación de cualquiera de las esclavitudes.
II. EL PRIMER MANDAMIENTO
1. ¿Comparte Dios su relación con otros dioses?
«No tendrás dioses ajenos delante de mí» (Éxodo 20: 3; Deuteronomio 5: 7).
La relación de Dios con nosotros hace que todo lo demás sea ajeno. El mandamiento nos libera de las personas que aspiran a ser más que personas, de las cosas que se convierten en más que cosas, de las ideas que obsesionan y nos hacen perder de vista al único Dios.
2. ¿Cómo se califica Dios con respecto a sus relaciones?
«No te inclinarás ante ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, es un Dios celoso» (Éxodo 34: 14).
«Entonces Josué dijo al pueblo: —No podréis servir a Jehová, porque él es un Dios santo y un Dios celoso que no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados» (Josué 24: 19).
III. EL SEGUNDO MANDAMIENTO
1. ¿Qué dice el segundo mandamiento?
«No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia por millares a los que me aman y guardan mis mandamientos» (Éxodo 20: 4-6).
Para confundir una imagen o una escultura con el mismo Dios debe haber un problema de relación. Si pensamos que el Señor es un instrumento (está ahí para cumplir todos mis deseos sin que me preocupe de entender su voluntad) es muy probable que lo confundamos con cosas, objetos mágicos. Si, por el contrario, recordamos que Dios es una persona y buscamos una relación íntima con él, llegaremos a amarle y a respetar sus directrices.
IV. NO HACER IMÁGENES PARA RENDIRLES CULTO
1. ¿Por qué no apareció Dios en forma visible en Horeb?
«Guardad, pues, mucho vuestras almas, pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego, para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de hombre o de mujer…» (Deuteronomio 4: 15-16).
«Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres» (Hechos 17: 29).
2. ¿Cuál es el significado original de la palabra ídolo?
«Tomada del griego eidólon, ‘imagen’» (Joan Corominas y Jos. A. Pascual, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, Madrid: Gredos, 1983, vol. V, pág. 774).
3. ¿Qué se dice de las imágenes de escultura?
«Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, pero no hablan; tienen ojos, pero no ven; orejas tienen, pero no oyen; tienen narices, pero no huelen; manos tienen, pero no palpan; tienen pies, pero no andan, ni hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen y cualquiera que confía en ellos» (Salmos 115: 4-8).
«Los ídolos de las naciones son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca y no hablan; tienen ojos y no ven; tienen orejas y no oyen; tampoco hay aliento en sus bocas. Semejantes a ellos son los que los hacen y todos los que en ellos confían» (Salmos 135: 15-18).
4. ¿Cómo describe Isaías la costumbre de rendir culto a imágenes?
«Los que modelan imágenes de talla, todos ellos son nada, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos, para su confusión, son testigos de que los ídolos no ven ni entienden… No saben ni entienden, porque cerrados están sus ojos para no ver y su corazón para no entender» (Isaías 44: 9, 18).
Escribió Agustín de Hipona: «Y, para que ninguno de los gentiles diga: yo no adoro la imagen, sino solamente lo que la imagen significa, debemos entender que ellos adoran a la criatura antes que al Creador. Ahora entended bien: aquel que adora a la imagen convierte la verdad de Dios en mentira» (Sermón XCVII).
5. ¿Qué otra descripción presenta Jeremías?
Leer sobre los ídolos en Jeremías 10: 3-11.
6. ¿Qué dice Habacuc del que confía en imágenes?
«“¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo, la estatua de fundición que enseña mentira, para que el artífice confíe en su obra haciendo imágenes mudas? “¡Ay del que dice al palo: “Despiértate”; y a la piedra muda: “Levántate”! ¿Podrán acaso enseñar? Aunque está cubierto de oro y plata, no hay espíritu dentro de él» (Habacuc 2: 18-19).
7. ¿Puede una imagen librarnos de la tribulación?
«¿A quién me asemejáis, me igualáis y me comparáis, para que seamos semejantes? Sacan oro de la bolsa y pesan plata con balanzas; contratan a un platero para que de ello haga un dios, y se postran y lo adoran. Luego se lo echan sobre los hombros, lo llevan y lo colocan en su lugar; allí se está, sin moverse de su sitio. Le gritan, pero tampoco responde ni libra de la tribulación. Acordaos de esto y avergonzaos. ¡Volved en vosotros, rebeldes!» (Isaías 46: 5-8).
V. NO ADORAR IMÁGENES
1. ¿Qué significan las palabras «adoración», «veneración» y «culto»?
«Adorar», del lat. adorare. Reverenciar o rendir culto a un ser que se considera de naturaleza divina.
«Venerar», del lat. venerare. Respetar en sumo grado a alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que representa o recuerda.
«Culto», del lat. cultus. Homenaje externo de respeto y amor que el cristiano tributa a Dios, a la Virgen, a los ángeles, a los santos y a los beatos» (Diccionario de la lengua española. Edición del Tricentenario).
2. ¿Han aceptado los ángeles la adoración de hombres?
«El ángel me dijo: “Escribe: ‘Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero’”. Y me dijo: “Estas son palabras verdaderas de Dios”. Yo me postré a sus pies para adorarlo, pero él me dijo: “¡Mira, no lo hagas! Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que mantienen el testimonio de Jesús. ¡Adora a Dios!”. (El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía)» (Apocalipsis 19: 9-10).
«Yo, Juan, soy el que oyó y vio estas cosas. Después que las hube oído y visto, me postré a los pies del ángel que me mostraba estas cosas, para adorarlo. Pero él me dijo: “¡Mira, no lo hagas!, pues yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas y de los que guardan las palabras de este libro. ¡Adora a Dios!”» (Apocalipsis 22: 8-9).
3. ¿Con qué palabras es condenado el culto de los ángeles?
«Que nadie os prive de vuestro premio haciendo alarde de humildad y de dar culto a los ángeles (metiéndose en lo que no ha visto), hinchado de vanidad por su propia mente carnal…» (Colosenses 2: 18).
4. ¿Aceptaron Pablo y Bernabé ser adorados?
Leer en Hechos 14: 8-15.
5. ¿Pedro admitió la adoración? ¿Por qué?
«Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirlo y, postrándose a sus pies, lo adoró. Pero Pedro lo levantó, diciendo: —Levántate, pues yo mismo también soy un hombre» (Hechos 10: 25-26).
6. ¿Por qué no deben los hombres ser adorados?
«…por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios…» (Romanos 3: 23).
VI. SOLO DIOS DEBE SER ADORADO
1. ¿Quién es el único que debe ser adorado?
«Entonces Jesús le dijo: —Vete, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás”» (Mateo 4: 10).
2. ¿A quiénes no debe ser dada la alabanza que solo pertenece a Dios?
«¡Yo, Jehová, este es mi nombre! A ningún otro daré mi gloria, ni a los ídolos mi alabanza» (Isaías 42: 8).
3. ¿Cómo debe ser adorado Dios?
«Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren. Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren» (Juan 4: 23-24).
La relación con Dios debe surgir desde lo más íntimo del hombre. Debe ser viva y revitalizante, auténtica y honesta.
4. ¿Quién es el único mediador entre Dios y los hombres?
«Pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre…» (1 Timoteo 2: 5).
«Jesús le dijo: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14: 6).
5. Aunque pudiera haber otros mediadores, ¿serían necesarios teniendo en cuenta las promesas de Jesús?
«Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11: 28).
«Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí, y al que a mí viene, no lo echo fuera» (Juan 6: 37).
VII. QUÉ HACER CON LAS IMÁGENES
1. Cuando servimos a Dios con sinceridad y verdad, ¿qué hacemos?
«Ahora, pues, temed a Jehová y servidlo con integridad y verdad; quitad de en medio de vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río y en Egipto, y servid a Jehová» (Josué 24: 14).
«No harás para ti escultura ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra» (Deuteronomio 5: 8).
«No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo, Jehová, vuestro Dios» (Levítico 19: 4).
2. ¿A qué renuncia la persona que se convierte?
«Ellos mismos cuentan de nosotros cómo nos recibisteis y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero…» (1 Tesalonicenses 1: 9).
3. ¿De qué debemos huir?
«Por tanto, amados míos, huid de la idolatría» (1 Corintios 10: 14).
4. ¿Con qué consejo termina el apóstol Juan su primera epístola?
«Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén» (1 Juan 5: 21).
VIII. EL TERCER MANDAMIENTO
1. ¿Qué opina Dios de la falta de respeto a su persona.
«No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tome su nombre en vano» (Éxodo 20: 7; Deuteronomio 5: 11).
En primer lugar, recordemos que en la Biblia el nombre representaba la esencia de la persona; desvalorizar el nombre divino es desvalorizar a Dios mismo. Segundo, Dios es Dios y no tolera que se le considere con superficialidad. Su amor por nosotros es tan intenso que se siente completamente decepcionado cuando no lo apreciamos como se merece. Se debe recordar que este mandamiento no solo se refiere al hablar sino a todo acto comunicativo. Una vida de respeto a Dios es uno de los mejores mensajes que se pueden proporcionar.
RESUMEN
La primera parte de los Diez Mandamientos nos sitúa en la relación del hombre con Dios. Esa relación personal nos recuerda que si bien Dios es cercano (Jehová) también es el Señor del universo (‘Elohim) y que debemos considerar ambos aspectos de su persona. Por ello, nos pide una relación de exclusividad, una relación de persona a persona, aunque de profundo respeto.
OPORTUNIDADES
1. Al descubrir el porqué de los tres primeros mandamientos, tenemos la oportunidad de comprender más profundamente a Dios.
2. Al formular una relación mejor con Dios, podemos apreciar cómo dicha relación se intensifica.
3. Al integrar estos conceptos en mi vida, sentimos que somos íntimos del Creador.
PROMESA
Si tratamos a Dios como es debido, nos promete poder y paz.
«Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad… Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz» (Salmos 29: 2,11).
17. EL CUARTO MANDAMIENTO
Una de las grandes bendiciones que el hombre ha recibido de Dios tiene que ver con el sábado. El cuarto mandamiento nos recuerda su importancia y la necesidad de hacer de dicho día un momento de encuentro.
OBJETIVOS
1. Identificar cuál es el verdadero día de reposo.
2. Investigar sobre la vigencia del cuarto mandamiento en nuestros días.
3. Apreciar la oportunidad que nos otorga el sábado para encontrarnos con Dios.
ESTUDIO
I. EL CUARTO MANDAMIENTO
1. ¿Qué dice el cuarto mandamiento?
«Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó» (Éxodo 20: 8-11).
2. ¿Qué se dice del carácter espiritual de la observancia del cuarto mandamiento?
«Si retraes del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamas “delicia”, “santo”, “glorioso de Jehová”, y lo veneras, no andando en tus propios caminos ni buscando tu voluntad ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová. Yo te haré subir sobre las alturas de la tierra y te daré a comer la heredad de tu padre Jacob. La boca de Jehová lo ha hablado» (Isaías 58: 13-14).
Isaías nos presenta algunas de las claves para vivir de forma adecuada el día del sábado. En primer lugar, nos recuerda que es el día santo de Jehová y que debemos dejar a un lado nuestras apetencias personales para disfrutar de un momento excelso. Propone que sea una “delicia”, que lo convirtamos en un tiempo de exquisiteces, un tiempo al que anhelemos volver durante la semana.
A su vez, debiera ser un día especial, dedicado al Señor, un momento en que podamos ver el mundo con sus ojos. E insiste en que debiera tener toda la gloria de un día de Dios, un día de fiesta en el que el centro de todo sea el Señor del cielo y la tierra. Un día tan especial que nos haga sentir la atmósfera del cielo y anhelar la Tierra Nueva.
II. EL SÁBADO NO ES UN DÍA SOLAMENTE JUDÍO
1. Años antes de Abrahán, antepasado de los judíos, ¿qué se dice del sábado?
«Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos. El séptimo día concluyó Dios la obra que hizo, y reposó el séptimo día de todo cuanto había hecho. Entonces bendijo Dios el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación» (Génesis 2: 1-3).
El séptimo día recibe el nombre de “sábado” de estos versículos en los que se menciona el verbo shabbat (‘reposó’ o ‘cesó’). Dios no necesitaba descansar por su condición de Todopoderoso pero sí que anhelaba crear un tiempo en el que nos pudiéramos encontrar con él, dejando a un lado los asuntos cotidianos. Dios, además, bendice el sábado. Esa bendición tiene como objetivo que superemos el mundo de los objetos y nos adentremos en el disfrute de lo espiritual.
Como diría Joshua Heschel: «En el tempestuoso océano del tiempo y la fatiga hay islas de sosiego en las que el hombre puede entrar en puerto y reclamar su dignidad. La isla es el séptimo día, el shabbat, un día de desprendimiento de las cosas, instrumentos y asuntos materiales, y de adhesión al espíritu» (Joshua Heschel, El “shabbat”: su significado para el hombre de hoy, Bilbao: Desclée de Brouwer, 1989, pág. 42).
2. En la travesía del desierto, antes de que el Decálogo fuera dado en el Sinaí, ¿qué día era considerado por Dios para ser santificado?
«En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno. Todos los príncipes de la congregación fueron y se lo hicieron saber a Moisés. Él les dijo: —Esto es lo que ha dicho Jehová: “Mañana es sábado, el día de reposo consagrado a Jehová; lo que tengáis que cocer, cocedlo hoy, y lo que tengáis que cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobre, guardadlo para mañana”. Ellos lo guardaron hasta el día siguiente, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó ni apestó. Entonces dijo Moisés: —Comedlo hoy, porque hoy es sábado dedicado a Jehová; hoy no hallaréis nada en el campo. Seis días lo recogeréis, pero el séptimo día, que es sábado, nada se hallará» (Éxodo 16: 22-26).
3. ¿El sábado sería solo para los judíos o también para los otros pueblos?
«Bienaventurado el hombre que hace esto, el hijo del hombre que lo abraza: que guarda el sábado para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer lo malo» (Isaías 56: 2).
4. ¿Para quiénes, dijo Jesús, fue hecho el sábado?
«También les dijo: —El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado» (Marcos 2: 27).
III. JESÚS GUARDABA EL SÁBADO
1. ¿Cuál era la costumbre de Jesús?
«Vino a Nazaret, donde se había criado; y el sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer» (Lucas 4: 16).
El texto de Lucas no solo indica que Jesús iba a la sinagoga de forma constante sino que conocía a la perfección la liturgia y el contenido de los textos bíblicos que se leían cada semana. De hecho, elige ir a Nazaret el día que se leía el texto de Isaías 61: 1 que hacía referencia al Mesías redentor.
2. ¿Qué dijo Jesús sobre la verdadera observancia del sábado?
«Él les dijo: —¿Qué hombre entre vosotros, si tiene una oveja y esta se le cae en un hoyo, en sábado, no le echa mano y la saca? Pero, ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, está permitido hacer el bien en sábado» (Mateo 12: 11-12).
3. ¿Vino Jesús para abolir la ley?
«No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir» (Mateo 5: 17).
4. ¿Cuál debe ser la actitud del cristiano?
«El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo» (1 Juan 2: 6).
5. Hasta la muerte de Jesús, ¿cómo guardaron sus discípulos el sábado?
«Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea lo siguieron y vieron el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo. Al regresar, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el sábado, conforme al mandamiento» (Lucas 23: 55-56).
IV. LOS PRIMEROS CRISTIANOS GUARDABAN EL SÁBADO
1. Según el Nuevo Testamento, ¿cuál es el día que inmediatamente precede al primer día de la semana?
«Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro» (Mateo 28: 1).
2. Unos quince años después de la muerte de Jesús, ¿qué hicieron Pablo y Bernabé en un día de sábado?
«Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un sábado y se sentaron. Después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los altos dignatarios de la sinagoga mandaron a decirles: —Hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad» (Hechos 13: 14-15).
3. El sábado siguiente, no ya a los judíos en la sinagoga, sino a los gentiles, ¿qué hicieron Pablo y Bernabé?
«El siguiente sábado se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios» (Hechos 13: 44).
El libro de los Hechos da evidencia de que, aunque Jesús había resucitado hacía tiempo, se siguió observando el séptimo día.
4. Casi veinte años después de la muerte de Jesús, ¿cómo era guardado aún el sábado?
«Un sábado salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración. Nos sentamos y hablamos a las mujeres que se habían reunido» (Hechos 16: 13).
5. En ocasión de la destrucción de Jerusalén, que ocurrió el año 70, cerca de cuarenta años después de la muerte de Jesús, ¿cómo sería guardado el sábado por los cristianos?
«Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado…» (Mateo 24: 20).
«Las palabras “ni en día de Sábado” suponen a los primeros cristianos aún fieles a la Ley, como era el caso» (M. J. Lagrange, Evangile selon Saint Matthieu, Paris: Gabalda Éd., 1948, 8ª edición, pág. 462).
V. EL SÁBADO ES UN DÍA CRISTIANO
1. ¿Qué nos recuerda el sábado?
«…porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó» (Éxodo 20: 11).
2. Si el sábado nos recuerda al Creador, ¿por qué tienen los cristianos más razón para guardarlo que los judíos?
«Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho» (Juan 1: 3).
«Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él» (Colosenses 1: 16).
«Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo» (Hebreos 1: 1-2).
3. ¿Qué más nos recuerda el sábado?
«Tú hablarás a los hijos de Israel y les dirás: En verdad vosotros guardaréis mis sábados, porque es una señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico» (Éxodo 31: 13).
«Y les di también mis sábados, para que fueran por señal entre yo y ellos, para que supieran que yo soy Jehová que los santifico» (Ezequiel 20: 12).
4. Si el sábado nos recuerda al Dios que nos santifica, ¿por qué tienen, otra vez, más razón los cristianos para guardar el sábado que los judíos?
«Pero por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención…» (1 Corintios 1: 30).
VI. EL SÁBADO COMO MARCA DEL REMANENTE
1. ¿Cómo se describe a la iglesia remanente de los últimos días?
«Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» (Apocalipsis 12: 17).
El texto deja claro que la iglesia remanente guarda todos los mandamientos de Dios, incluido el mandamiento relativo al sábado. El sábado, según el libro del Apocalipsis, se constituirá en la marca que diferenciará al pueblo de Dios de la marca de la Bestia (Apocalipsis 13: 16-17). [Ver lección 31]
VII. EL SÁBADO EN LA TIERRA NUEVA
1. ¿Qué día será guardado por la eternidad?
«“Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí”, dice Jehová, “así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrán todos a adorar delante de mí”, dice Jehová» (Isaías 66: 22-23).
RESUMEN
El bondadoso Creador, después de los seis días de la creación, descansó el séptimo día, e instituyó el sábado para todos los hombres, como un monumento conmemorativo de la creación. El cuarto Mandamiento de la inmutable Ley de Dios requiere la observancia del séptimo día, sábado, como día de reposo, adoración y ministerio, en armonía con las enseñanzas y la práctica de Jesús, el Señor del sábado. El sábado es un día de agradable comunión con Dios y con nuestros hermanos. Es un símbolo de nuestra redención en Cristo, una señal de nuestra santificación, una demostración de nuestra lealtad y una anticipación de nuestro futuro eterno en el Reino de Dios. El sábado es la señal perpetua del pacto eterno entre él y su pueblo. La gozosa observancia de este tiempo sagrado de una tarde a la otra tarde, de la puesta del sol a la puesta del sol, es una celebración de la obra creadora y redentora de Dios (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 345).
OPORTUNIDADES
1. Al identificar el verdadero día de reposo, tenemos la certeza de cuál es el auténtico día del Señor.
2. Al investigar sobre la vigencia del cuarto mandamiento en nuestros días, podemos establecerlo como momento de encuentro semanal sabiendo que es la voluntad de Dios.
3. Al apreciar la oportunidad que nos otorga el sábado para encontrarnos con Dios, sentimos que estamos anticipando la eternidad en este mundo.
PROMESA
Si observamos el sábado como es debido, disfrutaremos de los momentos más excelsos de nuestra vida.
«…entonces te deleitarás en Jehová. Yo te haré subir sobre las alturas de la tierra…» (Isaías 58: 14).
18. EL DÍA DEL SOL
Según el cuarto mandamiento, el séptimo día debe ser observado cómo sábado. En su lugar, algunas personas observan el primer día de la semana. ¿Cómo ocurrió ese cambio? ¿Fue autorizado por Dios?
OBJETIVOS
1. Identificar por qué no se observa en muchas iglesias el sábado como día del Señor.
2. Investigar sobre el origen de esta práctica.
3. Incorporar la verdadera práctica mandada por Dios.
ESTUDIO
I. EL DÍA DEL SOL
1. En los evangelios, ¿cómo es llamado el sexto día de la semana?
«Era día de la preparación y estaba para comenzar el sábado» (Lucas 23: 54).
2. ¿Y el séptimo?
«Al regresar, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el sábado, conforme al mandamiento» (Lucas 23: 56).
3. ¿Y el día siguiente?
«El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas» (Lucas 24: 1).
4. En honor del sol, ¿cómo es llamado hoy el primer día de la semana en algunos idiomas?
Día del Sol. Por ejemplo, sunday en inglés; Sonntag en alemán.
5. ¿Qué advertencias son dadas en Deuteronomio contra el culto del sol?
«No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército del cielo, te dejes seducir, te inclines ante ellos y los sirvas, porque Jehová, tu Dios, los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos» (Deuteronomio 4: 19).
«Cuando se halle entre los tuyos, en alguna de las ciudades que Jehová, tu Dios, te da, un hombre o una mujer que haya hecho lo malo ante los ojos de Jehová, tu Dios, traspasando su pacto, que haya ido a servir a dioses ajenos y se haya inclinado ante ellos, ya sea ante el sol, la luna o todo el ejército del cielo, lo cual yo he prohibido, y te sea dado aviso, entonces investiga muy bien. Si resulta ser cierto que tal abominación ha sido hecha en Israel, sacarás a las puertas de tu ciudad al hombre o a la mujer que haya cometido esta mala acción, sea hombre o mujer, y los apedrearás hasta que mueran» (Deuteronomio 17: 2-5).
6. ¿En su reforma, qué hizo Josías con las imágenes del sol introducidas en Jerusalén y Judá?
«Fueron derribados en su presencia los altares de los baales, e hizo pedazos las imágenes del sol que estaban puestas encima; despedazó también las imágenes de Asera, las esculturas y estatuas fundidas, las desmenuzó y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios» (2 Crónicas 34: 4).
Leer más en 2 Reyes 23: 5-11.
7. ¿A quiénes vio Ezequiel adorando al sol en el propio templo de Jerusalén?
«Me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová, y vi que junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, había unos veinticinco hombres, con sus espaldas vueltas al templo de Jehová y con sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente» (Ezequiel 8: 16).
8. ¿Cómo llamaban los romanos al primer día de la semana?
Dies solis (día del sol) y era dedicado a la divinidad pagana Sol Invictus.
9. En el siglo III d. C., ¿qué hizo el emperador Aureliano, hijo de una sacerdotisa del culto al sol y adorador fanático de él?
«Decretó al sol señor del Imperio Romano y en su honor instituyó una nueva corporación sacerdotal» (Robert Leo Odom, Sunday in Roman Paganism, Washington, D.C.: Review and Herald, 1944, págs. 153-154).
10. El 7 de marzo del 321 d. C., ¿qué ley publicó el emperador Constantino?
«Descansen todos los jueces, la plebe de las ciudades y los oficios de todas las artes el venerable día del sol. Pero trabajen libre y lícitamente en las faenas agrícolas los establecidos en los campos, pues acontece con frecuencia, que en ningún otro día se echa el grano a los surcos y se plantan vides en los hoyos más convenientemente, a fin de que con ocasión del momento no se pierda el beneficio concedido por la celestial providencia» (Código de Justiniano, libro 3, título 12, párrafo 2).
II. LA IGLESIA CATÓLICA SUSTITUYÓ LA OBSERVANCIA DEL SÁBADO POR LA DEL DOMINGO
1. ¿Cuál es la primera referencia bíblica a la lucha de los romanos contra los judíos?
«Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila, su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos salieran de Roma» (Hechos 18: 2).
2. El año 70, ¿por quién fue tomada Jerusalén?
Por el ejército romano.
«Pero cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado» (Lucas 21: 20).
3. ¿Cuándo llegó al máximo la impopularidad de los judíos en el Imperio Romano?
Después de la represión de la revuelta de los judíos, bajo Bar Kojba, en 135 d. C., reinando el emperador Adriano.
4. Para no ser confundidos con los judíos, ¿qué empezaron a hacer muchos cristianos?
Observar el día del sol.
5. ¿Qué motivos fueron dados para justificar este procedimiento?
«Celebramos esta reunión general el día del sol, por ser el día primero, en que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo, y el día también en que Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos» (Justino, Apología I, 67, Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1954, vol. 116, pág 258).
6. ¿Cómo se pronuncia en el siglo IV el historiador Eusebio acerca de este cambio?
«Todas las cosas que se debían hacer en sábado, nosotros hemos transferido para hacer en Domingo, como más apropiadas para hacer en él, porque él es preeminente y primero en dignidad y más honorable que el Sábado Judaico» (Eusebio de Cesarea, Comentario a los Salmos XCI en J. P. Migne, Patrología Griega, T. 23, col. 1171).
7. En 364 d. C., ¿qué canon fue publicado por el Concilio de Laodicea?
El canon 29: «Los cristianos no deben judaizar ni estar ociosos en sábado, sino deben trabajar en ese día. Al contrario, deben honrar el Domingo y abstenerse, cuanto sea posible, en su calidad de cristianos, de trabajar en ese día. Si persistieren en judaizar, sean anatemas en el nombre de Cristo» (C. J. Hefele, Histoire des Conciles d’après les Documents Originaux, Paris: Goschler et Delarc, 1869, T. II, pág. 154-155).
8. ¿Cómo reconoce la Iglesia Católica la responsabilidad de haber cambiado la observancia del sábado por el primer día de la semana?
«Agradó a la Iglesia de Dios cambiar el culto y celebración del Día del Sábado por el Día del Domingo» (Catechismus Concilii Tridentini, pars. III, cáp. IV, 25, pág. 467).
III. LA BIBLIA CONDENA TAL CAMBIO
1. ¿Qué poder se levantaría en la tierra?
«¡Nadie os engañe de ninguna manera!, pues no vendrá sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto, que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios» (2 Tesalonicenses 2: 3-4).
2. ¿Qué intentaría cambiar ese poder?
«Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará y pensará en cambiar los tiempos y la Ley; y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo» (Daniel 7: 25).
3. ¿Aceptará Dios esta sustitución hecha por hombres?
«Respondiendo él, les dijo: —¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? […] habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: “Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí, pues en vano me honran,
enseñando como doctrinas mandamientos de hombres”» (Mateo 15: 3, 7-9).
4. ¿Qué debemos hacer?
«Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: —Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5: 29).
RESUMEN
El cambio del día de descanso del sábado al domingo se realizó en contra del mandato divino. El mismo Jesús respetó el sábado tras su muerte y no resucitó hasta el día siguiente por lo que no nos encontramos ante un asunto sin importancia. Nuestra fidelidad hacia el día del Señor refleja nuestra lealtad para con él.
OPORTUNIDADES
1. Al identificar por qué no se observa en muchas iglesias el sábado como día del Señor, tenemos la oportunidad de señalar el día que es correcto.
2. Al investigar sobre el origen de esta práctica, podemos afirmar una creencia que es vital para el cristianismo.
3. Al incorporar la verdadera práctica mandada por Dios, sentimos que respetamos al Señor y su voluntad.
PROMESA
Al ser fieles a las propuestas divinas, Dios nos guarda.
«Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; a los fieles guarda Jehová y retribuye con creces al que procede con soberbia» (Salmos 31: 23).
19. LOS MANDAMIENTOS ACERCA DE LAS PERSONAS
OBJETIVOS
1. Definir más valores de los Diez Mandamientos.
2. Formular propuestas de mejora personal.
3. Integrar el amor a los demás de forma que sea espontáneo y natural.
ESTUDIO
I. EL QUINTO MANDAMIENTO
1. ¿Qué mandato requiere Dios sobre el trato a los padres?
«Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da» (Éxodo 20: 12).
Este es el único mandamiento que se acompaña de una promesa. Honrar a los padres es manifestar respeto por los que nos han precedido, lo que crea una cadena de dignidad que mejora la calidad de vida.
2. ¿Qué consejos da el libro de Proverbios sobre prestar atención a los padres?
«Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre» (Proverbios 1: 8).
«Escuchad, hijos, la enseñanza de un padre; estad atentos, para adquirir cordura» (Proverbios 4: 1).
«El hijo sabio recibe el consejo del padre, pero el insolente no escucha las reprensiones» (Proverbios 13: 1).
3. ¿Cómo lo ratifica el Nuevo Testamento?
«“Honra a tu padre y a tu madre” —que es el primer mandamiento con promesa—, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra» (Efesios 6: 2-3).
4. ¿Qué cuestiona Jesús a los escribas y fariseos?
«…pero vosotros decís: “Basta que diga un hombre al padre o a la madre: ‘Es Corbán (que quiere decir: “Mi ofrenda a Dios”) todo aquello con que pudiera ayudarte’,” y no lo dejáis hacer más por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a éstas» (Marcos 7: 11-13).
Leer más en Mateo 15: 1-9.
Para Jesús no hay ninguna artimaña ni normativa que se pueda aplicar para evitar el mandamiento de respetar y ayudar a los padres.
II. EL SEXTO MANDAMIENTO
1. ¿Qué indica Dios sobre quitar la vida?
«No matarás» (Éxodo 20: 13).
Una diferencia marcada entre los hijos de Dios y los hijos de pecado se sitúa entre la paz y la violencia. Fortalecer el amor hacia nuestro prójimo inmuniza contra el deseo de agresión. Ser pacificador es signo de íntima relación con Dios: «Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios» (Mateo 5: 9).
2. ¿Cómo aclara Jesús este mandamiento?
«Oísteis que fue dicho a los antiguos: “No matarás”, y cualquiera que mate será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga “Necio” a su hermano, será culpable ante el Concilio; y cualquiera que le diga “Fatuo”, quedará expuesto al infierno de fuego. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo pronto con tu adversario, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante» (Mateo 5: 21-26).
Se debe reflexionar sobre el impacto de la actitud agresiva en nuestros días porque la normalización de los pensamientos impulsivos y visualización de imágenes violentas se han generalizado.
«Todo acto de injusticia que contribuya a abreviar la vida, el espíritu de odio y de venganza, o el abrigar cualquier pasión que se traduzca en hechos perjudiciales para nuestros semejantes o que nos lleve siquiera a desearles mal, pues “cualquiera que aborrece a su hermano, es homicida” (1 Juan 3: 15), todo descuido egoísta que nos haga olvidar a los menesterosos y dolientes, toda satisfacción del apetito, o privación innecesaria, o labor excesiva que tienda a perjudicar la salud; todas estas cosas son, en mayor o menor grado, violaciones del sexto mandamiento» (Ellen G. White, Historia de los patriarcas y profetas, págs. 316-317).
III. EL SÉPTIMO MANDAMIENTO
1. ¿Qué manda Dios acerca de las relaciones sexuales?
«No cometerás adulterio» (Éxodo 20: 14).
2. Según Jesús, ¿hasta dónde llega este mandamiento?
«Oísteis que fue dicho: “No cometerás adulterio.” Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón» (Mateo 5: 27-28).
3. ¿Qué más indica?
«También fue dicho: “Cualquiera que repudie a su mujer, déle carta de divorcio.” Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere, y el que se casa con la repudiada, comete adulterio» (Mateo 5: 31-32).
4. ¿Qué indica Pablo sobre las prácticas erróneas de sexualidad.
«¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales… Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; pero el que fornica, contra su propio cuerpo peca» (1 Corintios 6: 9, 18).
5. ¿Cuáles son algunas de las obras de la carne que se oponen al trabajo del Espíritu Santo?
«Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne, porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la Ley. Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios» (Gálatas 5: 16-21).
IV. EL OCTAVO MANDAMIENTO
1. ¿Qué indica Dios sobre la propiedad ajena?
«No hurtarás» (Éxodo 20: 15).
El mandamiento nos enseña a respetar la oportunidad de mayordomía de los demás. Todo lo material es de Dios y lo ha cedido a las personas para su desarrollo y crecimiento como tales. Romper esa relación es desequilibrar la propuesta divina. Apreciar lo que tenemos y respetar lo que tienen los demás es apreciar la participación de Dios en nuestras vidas.
2. ¿Qué norma económica nos beneficia más?
«En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir”» (Hechos 20: 35).
V. EL NOVENO MANDAMIENTO
1. ¿Cómo nos orienta Dios sobre la sinceridad?
«No dirás contra tu prójimo falso testimonio» (Éxodo 20: 16).
2. La mentira termina por esclavizarnos. ¿Qué es lo único que nos hace libres?
«…y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Juan 8: 32).
3. ¿Qué nos aconseja Pablo?
«Por eso, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros» (Efesios 4: 25).
4. ¿Y Juan?
«Os he escrito, no porque seáis ignorantes de la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad» (1 Juan 2: 21).
VI. EL DÉCIMO MANDAMIENTO
1. ¿Qué indica el último mandamiento sobre la codicia?
«No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo» (Éxodo 20: 17).
Nos hallamos ante un mandamiento que no se refiere tanto a acciones como a sentimientos. La ambición, la avaricia, la envidia, la mezquindad, el afán son tendencias que inhiben el crecimiento de las personas puesto que los sumergen en anhelos inacabables. La generosidad, el reconocimiento, el desinterés, por el contrario, ayudan a los seres humanos a empatizar y a desarrollarse de forma auténtica.
2. ¿Con qué los compara Jesús?
En la parábola del sembrador, con las semillas que cayeron entre espinos.
«Los que fueron sembrados entre espinos son los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, el engaño de las riquezas y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y la hacen infructuosa» (Marcos 4: 18-19).
3. ¿Cuál es un excelente modelo a tener en cuenta?
«El alma generosa será prosperada: el que sacie a otros será también saciado» (Proverbios 11: 25).
RESUMEN
La Biblia nos orienta sobre lo que somos y cómo nos tenemos que relacionar entre sí. Y así nos hablan de lo relevante que es amar y respetar a nuestros padres, a nuestra familia, a nuestra gente. Y, también, a los que no consideramos nuestros. También nos recuerda que las propiedades son de Dios y que hemos de respetar lo que ha permitido que los demás tengan.
Nos aconseja cuál es la relación amorosa correcta y cuáles son las inadecuadas. Nos advierte de la necesidad de vivir en sinceridad para no ser esclavos de irrealidades ni parcialidades. Y nos enseña a enfocar nuestros anhelos de forma tal que nos conviertan en mejores personas.
OPORTUNIDADES
1. Al definir más valores de los Diez Mandamientos, tenemos la oportunidad de apreciar mejor las orientaciones divinas.
2. Al formular propuestas de mejora personal, podemos concretar lo que se ha aprendido.
3. Al integrar el amor a los demás de forma que sea espontáneo y natural, sentimos que caminamos hacia el modelo de Jesús.
PROMESA
Dios nos otorgará lo que le pidamos si guardamos sus mandamientos.
«…y cualquiera cosa que pidamos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él» (1 Juan 3: 22).
20. LA LEY Y LA GRACIA
Siendo que el creyente no se encuentra ya bajo la Ley, sino bajo la Gracia, ¿está exento de guardar los mandamientos de Dios? ¿Será la fe un sustituto de la obediencia a la santa Ley de Dios? ¿Habrá una oposición entre la Ley y la Gracia?
OBJETIVOS
1. Diferenciar las funciones de la Ley y de la Gracia.
2. Investigar sobre el equilibrio de una vida en la Gracia y acorde a la Ley.
3. Integrar lo comprendido en la vida diaria.
ESTUDIO
I. PROPÓSITO DE LA LEY
1. ¿Cuál es la naturaleza de la Ley de Dios?
«De manera que la Ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno» (Romanos 7: 12).
«La ley de Jehová es perfecta: convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel: hace sabio al sencillo» (Salmos 19: 7).
La Ley refleja el carácter de Dios. Cuando no existía el pecado, todo era orden y equilibrio, y el amor gobernaba. El pecado ha desdibujado ese orden y equilibrio pero la Ley sigue siendo santa, justa y buena; sigue mejorando a las personas y convirtiendo a los sencillos en sabios.
2. ¿A qué es comparada la Ley?
«Si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, ese es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural; él se considera a sí mismo y se va, y pronto olvida cómo era. Pero el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace» (Santiago 1: 23-25).
3. Delante del espejo de la Ley, ¿qué descubre el hombre al «mirarse» en él?
«…porque por las obras de la Ley ningún ser humano será justificado delante de él, ya que por medio de la Ley es el conocimiento del pecado» (Romanos 3: 20).
«La ley produce ira; pero donde no hay Ley, tampoco hay transgresión» (Romanos 4: 15).
«Antes de la Ley ya había pecado en el mundo; pero donde no hay Ley, no se inculpa de pecado» (Romanos 5: 13).
«Pero ahora estamos libres de la Ley, por haber muerto para aquella a la que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. ¿Qué, pues, diremos? ¿La Ley es pecado? ¡De ninguna manera! Pero yo no conocí el pecado sino por la Ley; y tampoco conocería la codicia, si la Ley no dijera: “No codiciarás”. Pero el pecado, aprovechándose del mandamiento, produjo en mí toda codicia porque sin la Ley, el pecado está muerto» (Romanos 7: 6-8).
El objetivo de la Ley de Dios no es solucionar el problema del pecado sino indicar qué es pecado. La solución al pecado solo deriva de la muerte expiatoria de Jesús. El pecado solo se hace consciente cuando tenemos la Ley para que nos lo muestre, que lo defina. Esa misma cualidad nos indica el trayecto hacia Jesús y hacia la vida.
«Todo aquel que comete pecado, infringe también la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley» (1 Juan 3: 4).
4. Al reconocerse pecador, ¿cómo se siente el hombre?
«Pero sabemos que todo lo que la Ley dice, lo dice a los que están bajo la Ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios…» (Romanos 3: 19).
5. ¿Cuál es la pena final del pecado?
«Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» (Romanos 5: 12).
«…por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios…» (Romanos 3: 23).
6. Sin solución humana para el pecado, ¿hacia quién dirige la Ley al hombre?
«De manera que la Ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe» (Gálatas 3: 24).
El “guía” (en algunas versiones dice “ayo”) al que se refiere el término original no era otro que un siervo que se dedicaba a la educación inicial de los niños. En muchas ocasiones los acompañaba hasta la escuela mientras les repasaba los deberes. De igual manera, la Ley nos toma de la mano indicándonos el camino hacia Jesús y aconsejándonos en nuestros deberes cotidianos.
II. LA GRACIA DE CRISTO
1. Cuando el pecado abundó, ¿qué sobreabundó?
«La Ley, pues, se introdujo para que el pecado abundara; pero cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia…» (Romanos 5: 20).
2. ¿Cómo se manifestó la gracia de Cristo?
«…y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con miras a manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús» (Romanos 3: 24-26).
«Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Con mucha más razón, habiendo sido ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira, porque, si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida» (Romanos 5: 8-10).
3. ¿Cuál es el resultado final de la gracia de Cristo?
«Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Romanos 6: 23).
4. Entonces, ¿cómo somos salvos?
«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe» (Efesios 2: 8-9).
5. Habiendo recibido por fe la gracia de Cristo, ¿cuál es la experiencia del creyente?
«Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo…» (Romanos 5: 1).
III. NO BAJO LA LEY, SINO BAJO LA GRACIA
1. ¿Cuál es ahora la situación del creyente?
«El pecado no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la Ley, sino bajo la gracia» (Romanos 6: 14).
2. ¿En qué sentido se puede decir que no estamos bajo la Ley?
«Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Lo que era imposible para la Ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne…» (Romanos 8: 1-3).
Lo que se abolió en la cruz, por la Gracia de Cristo, no fue la Ley sino la condenación. Jesús padeció la muerte que la Ley demandaba de los pecadores para que todos tuvieran posibilidad de salvación.
3. ¿Habrá condenación para el creyente que está en Cristo?
«¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros» (Romanos 8: 33-34).
IV. LA GRACIA ESTABLECE LA NECESIDAD DE GUARDAR LA LEY
1. Siendo el pecado la transgresión de la ley, ¿podemos continuar desobedeciéndola después de haber recibido la Gracia de Cristo?
«¿Qué, pues? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la Gracia? ¡De ninguna manera!» (Romanos 6: 15).
2. ¿Invalidamos, pues, la Ley?
«Luego, ¿por la fe invalidamos la Ley? ¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la Ley» (Romanos 3: 31).
V. LA GRACIA CONDUCE A LA OBSERVANCIA DE LA LEY
1. ¿Qué hace el que conoce a Cristo?
«En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: “Yo lo conozco”, pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él» (1 Juan 2: 3-4).
2. ¿Cómo probamos nuestro amor a Dios?
«Pues este es el amor a Dios: que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos» (1 Juan 5: 3).
La obediencia no es un instrumento de salvación sino que es la evidencia de que la Gracia actúa en los seres humanos. Una persona obediente manifiesta exteriormente la conversión que está viviendo gracias al Espíritu Santo.
3. ¿Dónde pasa a estar la Ley de Dios?
«Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré…» (Hebreos 10: 16).
4. ¿Cuál será nuestra forma de vivir después de la manifestación de la gracia de Dios?
«La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad, y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Él se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tito 2: 11-14).
RESUMEN
La Ley y la Gracia son las dos caras de una misma moneda. La Ley forma parte de la naturaleza del universo y responde al funcionamiento de las personas. La Gracia compensa el problema del universo y da solución al pecado sin olvidarse de la Ley. Ambas coexisten porque surgen del amor y del orden, de un Dios de amor y orden.
«La gracia de Cristo y la ley de Dios son inseparables. En Jesús la misericordia y la verdad se encontraron. […] Era el representante de Dios y el ejemplo de la humanidad. Presentó ante el mundo lo que la humanidad podría llegar a ser cuando se uniera por fe con la divinidad. El unigénito Hijo de Dios tomó sobre sí la naturaleza del hombre y estableció su cruz entre la tierra y el cielo. Mediante la cruz, el hombre fue atraído a Dios, y Dios al hombre. La justicia se inclinó desde su puesto elevado y sublime, y las huestes celestiales, los ejércitos de la santidad, se acercaron a la cruz, inclinándose con reverencia, pues en la cruz se satisfizo la justicia» (Ellen G. White, Mensajes selectos, tomo 1, págs. 409-410).
OPORTUNIDADES
1. Al diferenciar las funciones de la Ley y de la Gracia, tenemos la oportunidad de descubrir la trascendencia de la redención por Jesús.
2. Al investigar sobre el equilibrio de una vida en la Gracia y acorde a la Ley, podemos concretar el camino de la santificación.
3. Al integrar lo comprendido en la vida diaria, sentimos que la generosidad divina también nos hace generosos para con los demás.
PROMESA
La naturaleza de Dios, que existe en generosidad y magnanimidad, nos proporciona su Gracia. Solo nos toca caminar de forma íntegra y recibir lo mejor de él.
«Mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios que habitar donde reside la maldad, porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad» (Salmos 84: 10-11).
21. Los principios y las normas
Hemos visto que la Ley de Dios resumida en los Diez Mandamientos, permanece en vigor. Sin embargo, el apóstol Pablo dice que el fin de la Ley es Cristo (Romanos 10: 4). ¿Significa que la Ley de Dios terminó cuando Cristo murió en la cruz? ¿Abolió Cristo la Ley de los Diez Mandamientos no siendo hoy necesario su cumplimiento?
OBJETIVOS
1. Distinguir entre los principios y las normas.
2. Observar las diferentes funciones y aplicaciones de las leyes universales y no universales de la Biblia.
3. Interiorizar los principios de Dios en nuestra vida.
ESTUDIO
I. LA LEY MORAL O DECÁLOGO
1. ¿Qué se dice sobre los Diez Mandamientos?
«Estas palabras las pronunció Jehová con potente voz ante toda vuestra congregación, en el monte, de en medio del fuego, la nube y la oscuridad, y no añadió más. Luego las escribió en dos tablas de piedra, que me entregó a mí» (Deuteronomio 5: 22).
2. ¿Quién escribió estos mandamientos?
«Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte Sinaí, dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios» (Éxodo 31: 18).
3. ¿Dónde fueron colocados?
«Entonces me volví, descendí del monte y puse las tablas en el Arca que había hecho. Allí están todavía, como Jehová me lo mandó» (Deuteronomio 10: 5).
II. OTRAS LEYES
1. Aparte de la Ley moral, ¿dio Dios otras leyes a su pueblo?
«Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra: los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra. A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñara los estatutos y juicios, para que los pusierais por obra en la tierra a la que vais a pasar para tomar posesión de ella» (Deuteronomio 4: 13-14).
En la Biblia encontramos tanto leyes no universales como leyes universales. Las leyes no universales fueron dadas al pueblo de Israel para su desarrollo y equilibrio social. Un grupo específico de esas leyes son las leyes civiles. Dentro de esas leyes no universales también tenemos un grupo de leyes que fueron dadas por Dios para que se comprendiera el plan de redención.
Se presentaba por medio de símbolos y figuras que debían cumplirse con prácticas religiosas. Las leyes universales eran aplicables a cualquier persona y cualquier momento de la historia. Las leyes naturales, las leyes sobre salud y la alimentación, las leyes relacionadas con la conducta sexual y, por supuesto, los Diez Mandamientos forman parte de este grupo.
III. LEYES CIVILES
Ejemplos de algunas leyes civiles, aplicables mientras existiesen las condiciones para las que fueron instituidas:
1. ¿Qué leyes había sobre los siervos?
«Estas son las leyes que les propondrás. “Si compras un siervo hebreo, seis años servirá, pero al séptimo saldrá libre, de balde» (Éxodo 21: 1-2).
2. ¿Qué leyes se referían a actos de violencia?
«El que hiera a alguien, haciéndolo así morir, él morirá» (Éxodo 21: 12).
Este tipo de leyes, en las que hay una orden taxativa sin considerar circunstancias, se denominan leyes apodícticas. Únicamente decretan: “Harás así…”
3. ¿Qué leyes se aplicaban a problemas entre vecinos?
«Si alguien abre un pozo o cava una cisterna, y no la tapa, y cae allí un buey o un asno, el dueño de la cisterna pagará el daño, resarciendo a su dueño, y el animal muerto será suyo. “Pero si el buey de alguien hiere al buey de su prójimo causándole la muerte, entonces venderán el buey vivo y se repartirán el dinero, y también se repartirán el buey muerto. Pero si era notorio que el buey acostumbraba cornear, y su dueño no lo hubiera guardado, pagará buey por buey, y el buey muerto será suyo» (Éxodo 21: 33-36).
Las leyes que consideran circunstancias y diferentes escenarios se denominan casuísticas. Casi siempre comienzan con una condición (en este caso, si un buey hiere a otro). Después considera las situaciones (en este caso, o es involuntario, o se ha convertido en una práctica a la que el dueño no pone recaudo). Y, finaliza con una serie de medidas con relación a cada caso.
4. ¿Qué estaba legislado sobre los préstamos?
«Cuando prestes dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portarás con él como usurero ni le cobrarás intereses» (Éxodo 22: 25).
IV. LEYES SANITARIAS
1. ¿Dónde se encuentran las leyes sobre los animales comestibles, o limpios, y no comestibles, o impuros?
Leer Levítico 11: 1-45.
2. ¿Conocía ya Noé la distinción entre animales limpios e inmundos?
«De todo animal limpio tomarás siete parejas, cada macho con su hembra; pero de los animales que no son limpios, una pareja, un macho con su hembra» (Génesis 7: 2).
3. ¿Siguen haciendo falta esas leyes, posiblemente más que en el pasado?
«Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma» (3 Juan 1: 2).
La ley alimentaria surge en momentos específicos de alimentación nómada. Expresa con claridad las carnes que son nocivas para las personas y las que no, aunque el anhelo de Dios es que avancemos hacia la dieta previa al pecado. Como indica Génesis 1: 29: «Después dijo Dios: «Mirad, os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, así como todo árbol en que hay fruto y da semilla. De todo esto podréis comer».
V. LEYES CEREMONIALES
1. ¿Cuáles son algunas de las leyes ceremoniales?
«Esta es la ley del holocausto, de la ofrenda, del sacrificio por el pecado, del sacrificio por la culpa, de las consagraciones y del sacrificio de paz, que Jehová dio a Moisés en el monte Sinaí, el día en que mandó a los hijos de Israel que presentaran sus ofrendas a Jehová en el desierto de Sinaí» (Levítico 7: 37-38).
2. ¿Qué fiestas o sábados religiosos anuales formaban parte de esas leyes?
Leer Levítico 23.
3. Mientras los Diez Mandamientos estaban dentro del Arca de la Alianza, ¿dónde fueron puestas esas otras leyes?
«Tomad este libro de la Ley y ponedlo al lado del Arca del pacto de Jehová, vuestro Dios; que esté allí como testigo contra ti» (Deuteronomio 31: 26).
VI. LA MUERTE DE CRISTO Y LA LEY
1. ¿Cómo entender la declaración de Pablo de que «el fin de la ley es Cristo»?
«…pues el fin de la Ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree» (Romanos 10: 4).
La palabra «fin» tiene dos acepciones:
a. Terminación, algo que se acaba (por ejemplo, “el fin de todo es la muerte”).
b. Objetivo, propósito, finalidad (por ejemplo, “terminar una carrera”).
2. ¿Qué leyes han tenido su final en Cristo, bajo la acepción de terminación al ser completadas?
Las leyes ceremoniales.
a. ¿Qué eran esas leyes en relación a Cristo?
«La Ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan» (Hebreos 10: 1).
b. ¿A la muerte de Cristo qué ocurrió con el velo del templo?
«Entonces el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se partieron…» (Mateo 27: 51).
c. ¿Qué pasó con esas leyes expresadas en ordenanzas o ritos?
«…aboliendo en su carne las enemistades (la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas), para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz…» (Efesios 2: 15).
d. ¿Después de Cristo hay que seguir esas leyes?
«Él anuló el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, y la quitó de en medio clavándola en la cruz. Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Por tanto, nadie os critique en asuntos de comida o de bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o sábados. Todo esto es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo» (Colosenses 2: 14-17).
Es bien fácil de comprender que las leyes ceremoniales ya tuvieron su momento y cumplieron su fin didáctico y ahora solo son un recordatorio del método pedagógico divino. El ejemplo más claro es el del cordero que figuraba el sacrificio de Cristo. Una vez cumplido tal sacrificio por Jesús, ya no se precisaba hacer dichos sacrificios que hacían referencia al evento esperado.
3. Bajo la acepción de objetivo, propósito, finalidad, ¿hay una Ley cuyo fin sea llevarnos a Cristo? ¿Cuál?
La Ley moral.
a. ¿Qué muestra esa Ley?
«…porque por las obras de la Ley ningún ser humano será justificado delante de él, ya que por medio de la Ley es el conocimiento del pecado» (Romanos 3: 20).
b. ¿A qué la compara Santiago?
«Si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, ese es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural; él se considera a sí mismo y se va, y pronto olvida cómo era. Pero el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace» (Santiago 1: 23-25).
c. ¿A quién nos conduce?
«De manera que la Ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe» (Gálatas 3: 24).
d. ¿Cuál es el «detergente» capaz de “limpiar” el pecado?
«…y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados…» (Romanos 3: 24-25).
e. ¿Cómo es el hombre justificado?
«¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la Ley» (Romanos 3: 27-28).
f. Justificado por la fe, ¿está el hombre dispensado de guardar la Ley moral?
«Pero ahora, aparte de la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la Ley y por los Profetas» (Romanos 3: 21).
RESUMEN
En la Biblia hallamos un cuerpo legal bastante extenso. Su objetivo es que las personas conozcan cómo proceder en cada momento de la vida. Dichas leyes se pueden dividir en leyes no universales, aplicables al pueblo de Israel en un momento de la historia, que son de tipo civil o ceremonial; a las que podemos llamar normas. Y en leyes universales, que responden a la naturaleza de los seres humanos y, por tanto, no varían; a las que podemos llamar principios. Las normas son siempre una concreción temporal de los principios. La finalidad de todas ellas es la de llevarnos a Cristo.
«Muchos confunden estos dos sistemas y se valen de los textos que hablan de la ley ceremonial para tratar de probar que la ley moral fue abolida; pero esto es pervertir las Escrituras. La distinción entre los dos sistemas es clara. El sistema ceremonial se componía de símbolos que señalaban a Cristo, su sacrificio y su sacerdocio. Esta ley ritual, con sus sacrificios y ordenanzas, debían los hebreos seguirla hasta que el símbolo se cumpliera en la realidad de la muerte de Cristo, Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Entonces debían cesar todas las ofrendas de sacrificio. Tal es la ley que Cristo quitó de en medio y clavó en la cruz (Colosenses 2: 14). Pero acerca de la ley de los diez mandamientos el salmista declara: “Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos.” (Salmos 119: 89). Y Cristo mismo dice: “No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir” y recalca en todo lo posible su aserto, “porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5: 17, 18). En estas palabras Cristo enseña, no solo cuáles habían sido las demandas de la Ley de Dios, y cuáles eran entonces, sino que además ellas perdurarán tanto como los cielos y la tierra. La ley de Dios es tan inmutable como su trono. Mantendrá sus demandas sobre la humanidad a través de todos los siglos» (Ellen G. White, Historia de los patriarcas y profetas, pág. 380).
OPORTUNIDADES
1. Al distinguir entre los principios y las normas, tenemos la oportunidad de comprender mejor el fondo de las formas religiosas.
2. Al observar las diferentes funciones y aplicaciones de las leyes universales y no universales de la Biblia, podemos identificar lo verdaderamente esencial en la vida espiritual.
3. Al interiorizar los principios de Dios en nuestra vida, sentimos que es mucho más fácil concretarlos en normas y conductas.
PROMESA
Gracias a Jesús, todos somos nivelados en la salvación; y las leyes que nos distinguían nos hacen iguales en Cristo y herederos de la esperanza.
«Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos según la promesa» (Gálatas 3: 28-29).
V. EL MÁS ALLÁ
22. EL ESTADO INCONSCIENTE DE LOS MUERTOS
¿Dónde están los muertos? ¿Gozan de consciencia? En caso de que estén inconscientes, ¿habrá una esperanza de que puedan volver a vivir? ¿Cómo? Estas son preguntas a las que nadie puede contestar por experiencia propia. Encontramos, sin embargo, una clara respuesta en la Palabra de Dios.
OBJETIVOS
1. Localizar los pasajes bíblicos que hacen referencia a la muerte.
2. Investigar sobre el inframundo y el ultramundo.
3. Integrar estas verdades en nuestra vida cotidiana.
ESTUDIO
I. ¿DÓNDE ESTÁN LOS MUERTOS?
1. ¿El patriarca David está ya en el cielo?
«David no subió a los cielos, pero él mismo dice: “Dijo el Señor a mi Señor: ‘Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies’”» (Hechos 2: 34-35).
2. ¿Los héroes de la fe de todos los tiempos gozan ya de la bienaventuranza?
«Pero ninguno de ellos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, recibió lo prometido, porque Dios tenía reservado algo mejor para nosotros, para que no fueran ellos perfeccionados aparte de nosotros» (Hebreos 11: 39-40).
3. ¿Dónde estuvo Jesús entre su muerte y su resurrección?
«Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según la costumbre judía de sepultar. En el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no se había puesto a nadie. Allí, pues, por causa de la preparación de la Pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús» (Juan 19: 40-42).
«El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro, y vio quitada la piedra del sepulcro. […] Jesús le dijo: —¡Suéltame!, porque aún no he subido a mi Padre; pero ve a mis hermanos y diles: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”» (Juan 20: 1, 17).
4. ¿Dónde están, pues, los muertos?
«¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?» (Salmos 30: 9).
5. ¿Cómo es llamado el sepulcro en el Antiguo Testamento?
«Porque no dejarás mi alma en el seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción» (Salmos 16: 10).
En el Antiguo Testamento el sepulcro es llamado “seol” en 65 ocasiones. No aparecen muchas referencias sobre las prácticas funerarias en la Biblia. Parece que se solía cerrar los ojos de los fallecidos (Génesis 46: 4) como símbolo de alguien que duerme. Se despedían de su ser querido (Génesis 50: 1) e, inmediatamente lo amortajaban por cuestiones sanitarias.
En la Biblia no se observa ninguna costumbre de intentar mantener el cuerpo como hacían culturas cercanas como la egipcia (solo se menciona esa práctica con Jacob y José por el lugar donde se encontraban). Posiblemente, porque comprendían que su tiempo había concluido y que solo quedaba la espera de la resurrección. El cuerpo se solía dejar en una fosa o en una tumba, de ahí el empleo de “seol”.
6. ¿Cómo es llamado el sepulcro en el Nuevo Testamento?
«Porque no dejarás mi alma en el Hades ni permitirás que tu Santo vea corrupción» (Hechos 2: 27).
En el Nuevo Testamento el sepulcro es llamado “hades” en once ocasiones. No se presenta como un lugar de castigo intermedio, concepto que sí existía en la época del Nuevo Testamento. Jesús se opone a cualquier doctrina que se relacione con algo similar al purgatorio.
II. ESTADO INCONSCIENTE DE LOS MUERTOS
1. ¿Pueden los muertos continuar pensando?
«Pues sale su aliento y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos» (Salmos 146: 4).
2. ¿Saben alguna cosa?
«Porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más recompensa. Su memoria cae en el olvido» (Eclesiastés 9: 5).
3. ¿Conocen las maravillas y justicia de Dios?
«¿Manifestarás tus maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? ¿Será proclamada en el sepulcro tu misericordia o tu verdad en el Abadón? ¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas y tu justicia en la tierra del olvido?» (Salmos 88: 10-12).
4. ¿Están pensando en Dios?
«Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el seol, ¿quién te alabará?» (Salmos 6: 5).
5. ¿Están alabando a Dios?
«No alabarán los muertos a Jah, ni cuantos descienden al silencio…» (Salmos 115: 17).
6. ¿Experimentan amor, odio o envidia?
«También perecen su amor, su odio y su envidia» (Eclesiastés 9: 6a).
7. ¿Pueden comunicarse con los vivos?
«Ya nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol» (Eclesiastés 9: 6b).
8. ¿Conocen lo que está ocurriendo con sus familias vivas?
«Si sus hijos reciben honores, no lo sabrá; si son humillados, no se enterará» (Job 14: 21).
9. ¿Tienen alguna actividad?
«Todo lo que te venga a mano para hacer, hazlo según tus fuerzas, porque en el seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo ni ciencia ni sabiduría» (Eclesiastés 9: 10).
10. ¿Qué contraste establece Isaías entre los muertos y los vivos?
«Pues el seol no te exaltará ni te alabará la Muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán en tu verdad. El que vive, el que vive, este te dará alabanza, como yo hoy. El padre hará notoria tu verdad a los hijos» (Isaías 38: 18-19).
Se observa con claridad que la Biblia establece una distinción diáfana entre vivos y muertos. No existe conexión alguna entre ellos. Al morir dejamos de existir, así de sencillo.
III. EL SUEÑO DE LA MUERTE
1. ¿Cómo se refiere Pablo a aquellos que ya murieron?
«Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza» (1 Tesalonicenses 4: 13).
2. ¿Qué dijo Jesús acerca de Lázaro?
«Dicho esto, agregó: —Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy a despertarlo. Dijeron entonces sus discípulos: —Señor, si duerme, sanará. Jesús decía esto de la muerte de Lázaro, pero ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: —Lázaro ha muerto…» (Juan 11: 11-14).
3. ¿Qué se dice de los que han muerto en la fe de Jesús?
«…y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que murieron en Cristo perecieron» (1 Corintios 15: 17-18).
4. ¿Qué significa la palabra “cementerio”?
La palabra cementerio (en griego koimeterion, del verbo koimao que se traduce por ‘acostarse’, ‘dormir’) significa ‘lugar para dormir’, ‘dormitorio’.
La comparación entre la muerte y el sueño es muy frecuente en toda la Biblia. Algunos ejemplos más de esta metáfora son Deuteronomio 31: 16, 1 Reyes 2: 10, Job 14: 12, Daniel 12: 2, Mateo 9: 24 y Hechos 7: 60. Es una forma delicada de indicar la muerte sin generar temor y evitando supersticiones. Además, lleva implícito el concepto de resurrección. Todo sueño concluye con un despertar.
IV. LA RESURRECCIÓN, ÚNICA ESPERANZA DE VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE
1. Si no hay una esperanza de vida futura, ¿cómo podemos considerarnos?
«Si solamente para esta vida esperamos en Cristo, somos los más dignos de lástima de todos los hombres» (1 Corintios 15: 19).
2. ¿En quién está nuestra esperanza?
«Pero ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho» (1 Corintios 15: 20).
3. ¿Qué hará Cristo con los que murieron en su fe?
«Pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida» (1 Corintios 15: 21-23).
4. ¿Cómo podemos alentarnos?
«El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras» (1 Tesalonicenses 4: 16-18).
La resurrección es un nuevo acto creador de Dios. En su amor por nosotros hizo lo indecible entregando a su hijo; su resurrección fue la prueba de que su poder vence sobre la muerte. El mismo poder que hizo cielos y tierra, resucitará a sus hijos.
RESUMEN
La muerte llega a todos sin considerar condición alguna. Es la tiranía del pecado que deshace existencias sin piedad. Y queda la nada. No hay inframundo ni ultramundo, no hay purgatorios ni cielos. Solo el recuerdo en los cercanos y en el corazón de Dios. Y solo Dios puede solucionar este problema porque el dador de vida tiene el poder de retomarla. Por esa razón, la Biblia compara la muerte con el dormir sin sueños. En el momento preciso, el Señor llamará a la existencia a los que ya no están.
OPORTUNIDADES
1. Al localizar los pasajes bíblicos que hacen referencia a la muerte, tenemos la posibilidad de crear el marco de conocimiento correcto.
2. Al investigar sobre el inframundo y el ultramundo, podemos descubrir que todo es mucho más sencillo y esperanzador.
3. Al integrar estas verdades en nuestra vida cotidiana, sentimos que compartirlas con los demás es un imperativo.
PROMESA
Una de las promesas más esperanzadoras de la Biblia.
«Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron» (Apocalipsis 21: 4).
23. RESPUESTA A ALGUNAS OBJECIONES
Algunos textos, que aparentemente contradicen la doctrina bíblica del estado inconsciente de los muertos, deben leerse teniendo en cuenta el texto original griego, las reglas de interpretación literaria y el contexto en que se encuentran.
OBJETIVOS
1. Demostrar la coherencia de la Biblia con relación al estado inconsciente de los muertos.
2. Investigar sobre el contexto de algunos textos poco claros para nuestra cultura.
3. Ratificar la confianza en el texto bíblico.
ESTUDIO
I. LA PROMESA DE JESÚS AL MALHECHOR ARREPENTIDO
«Entonces Jesús le dijo: —De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23: 43).
Jesús no podía haber prometido estar aquel viernes en el Paraíso con el malhechor arrepentido, por las razones siguientes.
1. Es seguro que el malhechor no murió aquel viernes. Lo que el texto indica es que solamente le quebraron las piernas, naturalmente para que no huyera, mientras que con Jesús no sucedió así porque ya había muerto.
«Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas al primero y asimismo al otro que había sido crucificado con él. Pero cuando llegaron a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas» (Juan 19: 32-33).
2. Aquel mismo viernes Jesús no fue al Paraíso, sino a la sepultura, donde quedó hasta el día de la resurrección; de hecho, en ese día, él mismo dijo a María Magdalena que aún no había subido a su Padre.
«Dicho esto, se volvió y vio a Jesús que estaba allí; pero no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: —Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el jardinero, le dijo: —Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo llevaré. Jesús le dijo: —¡María! Volviéndose ella, le dijo: —¡Raboni!—que significa: “Maestro”—. Jesús le dijo: —¡Suéltame!, porque aún no he subido a mi Padre; pero ve a mis hermanos y diles: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”. Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos la noticia de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas» (Juan 20: 14-18).
3. En el texto original griego no aparece la conjunción «que» (hoti en griego), la cual hubiera sido empleada, como lo fue en Marcos 14: 30 y Lucas 22: 61, si Jesús hubiera dicho «que» en aquel mismo día el malhechor habría estado con él en el Paraíso.
4. El malhechor pidió: «Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino» (Lucas 23: 42) y la promesa de Jesús está de acuerdo con el pedido. En aquel mismo día, «hoy», le promete que estará con él cuando viniere a buscar a los suyos.
Conclusión: Este texto manifiesta la seguridad de la salvación y no la entrada al cielo en el día en que se fallece.
II. LA PARÁBOLA DEL RICO Y LÁZARO
«Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. En el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces, gritando, dijo: “Padre Abraham, ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama”. Pero Abraham le dijo: “Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quieran pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá”. Entonces le dijo: “Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento”. Abraham le dijo: “A Moisés y a los Profetas tienen; ¡que los oigan a ellos!”. Él entonces dijo: “No, padre Abraham; pero si alguno de los muertos va a ellos, se arrepentirán”. Pero Abraham le dijo: “Si no oyen a Moisés y a los Profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos”» (Lucas 16: 19-31).
Esta parábola no enseña la supervivencia consciente de los muertos, por las razones siguientes.
1. Cuando alguien muere, el cuerpo queda en la sepultura. Si el alma tuviese existencia independiente del cuerpo, ¿podría tener ojos (Lucas 16: 23), lengua (Lucas 16: 24), dedos (Lucas 16: 24), como se menciona en la parábola?
2. Según la concepción corriente, las almas que están en el infierno no pueden hablar con las que se hallan en el cielo, o, como se presenta en la parábola, las que están en el «hades» con las que están en el «seno de Abrahán» (Lucas 16: 22).
Esta es la clave para entender que Jesús está tomando una tradición popular y exagerándola para que en el contraste se pueda reflexionar sobre las implicaciones de lo que se realiza en este mundo con relación a la vida venidera. La expresión “seno de Abrahán” era común en la cultura judía del primer siglo. Ya se registra en 4 de Macabeos 13: 17 cuando indica: «Así si padecemos, nos recibirán Abrahán, Isaac y Jacob, y nos alabarán todos nuestros antepasados» (Alejandro Díez Macho, Apócrifos del Antiguo Testamento, Madrid: Cristiandad, 2002, T. 3, pág. 204). En el Talmud, en Quidusim 72 b, el rabbí Adda bar Ahavah, en el siglo III d-C., indica que se sienta en el seno de Abrahán. Y en Génesis Rabbah 48.8 Abrahán se sienta en el puente de la Gehena e impide que los circuncidados pasen a ese lugar. La hipérbole se puede observar en el contraste entre Lázaro y el hombre rico. Los extremos se intensifican para dar al relato un marcado carácter ficticio.
3. No se trata de una descripción histórica, sino de una parábola, y las parábolas, así como las fábulas y metáforas, son ilustraciones que obedecen a reglas particulares de interpretación. Lo que cuenta no es la exactitud del detalle, sino la enseñanza central que se desea presentar aquí. A los «fariseos, que eran avaros», como se lee poco antes (Lucas 16: 14), Jesús les enseña que en la vida futura habrá un destino diferente de acuerdo con la actitud que cada uno haya tomado en la tierra frente a Dios y a los bienes de este mundo.
4. Que Jesús no supone la posibilidad de vida consciente sin cuerpo después de la muerte se concluye de su referencia a la resurrección como única posibilidad de comunicarse con los vivos: «Si no oyen a Moisés y a los Profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare (resucite) de los muertos» (Lucas 16: 31).
Conclusión: «La conversación sostenida entre Abrahán y el hombre que una vez fuera rico es figurada. La lección que hemos de sacar de ella es que a todo hombre se le ha concedido el conocimiento suficiente para la realización de los deberes que de él se exigen. Las responsabilidades del hombre son proporcionales a sus oportunidades y privilegios. Dios concede a cada uno la luz y la gracia suficientes para que efectúe la obra que le ha dado. Si el hombre deja de hacer lo que una pequeña luz le muestra que es su deber, una mayor cantidad de luz revelará únicamente infidelidad y negligencia en aprovechar las bendiciones concedidas» (Ellen G. White, Palabras de vida del gran Maestro, pág. 209).
III. NO TEMÁIS A LOS QUE MATAN EL CUERPO, MAS EL ALMA NO PUEDEN MATAR
«No temáis a los que matan el cuerpo pero el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno» (Mateo 10: 28).
1. Este texto no sirve para probar la inmortalidad del alma, ya que la segunda parte del versículo dice: «…temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno» (Mateo 10: 28).
2. “Alma” significa en la Biblia, principalmente “el ser entero”. La enseñanza de Jesús aquí es que los hombres solo pueden atentar a nuestro cuerpo o vida actual, pero Dios tiene en sus manos nuestra vida eterna (todo el ser). A pesar de la muerte de nuestro cuerpo, Dios podrá reconstruir la integridad de nuestro ser en la resurrección.
«…por lo cual asimismo padezco esto. Pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día» (2 Timoteo 1: 12).
IV. TENIENDO DESEO DE PARTIR Y ESTAR CON CRISTO
«De ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor…» (Filipenses 1: 23).
El apóstol Pablo es el escritor de la Biblia que más realza la verdad de que la única manera de tener vida consciente después de la muerte es por medio de la resurrección (1 Corintios 15). En la epístola a los Filipenses, dice que prosigue a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
«…prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús» (Filipenses 3: 14).
¿Y cómo lo alcanzaría? «Si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos» (Filipenses 3: 11). Naturalmente, para él, como para todos los creyentes, el primer momento consciente después de la muerte será el encuentro con Cristo en la resurrección.
Conclusión: Pablo no dice que después de morir vaya a estar en el cielo con Jesús enseguida sino que le gustaría que todo acabase ya para poder estar con Jesús.
RESUMEN
Un estudio detallado de aquellos textos que, aparentemente, parecen oponerse a la mortalidad del ser humano nos demuestra que la Biblia es coherente y no presenta un estado intermedio de los que han fallecido. Solo que duermen.
OPORTUNIDADES
1. Al investigar sobre el contexto de algunos textos poco claros para nuestra cultura, podemos apreciar la coherencia bíblica.
2. Al afrontar las lecturas difíciles entendemos en más profundidad el mensaje de salvación.
3. Al ratificar la confianza en el texto bíblico, sentimos que caminamos en la verdad, lo que fortalece nuestra esperanza.
PROMESA
La Biblia nos promete que seremos personas que aportaremos luz a los demás cuando investiguemos su palabra en profundidad.
«Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, que escudriña lo más profundo del corazón» (Proverbios 20: 27).
24. EL ESPIRITISMO
Hemos visto que los muertos están inconscientes, sin que sepan nada de lo que ocurre en este mundo (Job 14: 20-21), ni pueden tener parte en lo que se hace debajo del sol (Eclesiastés 9: 6). Los muertos no se pueden aparecer a los vivos. ¿Quiénes son, pues, los que se manifiestan en los fenómenos espiritistas?
OBJETIVOS
1. Reconocer los efectos destructivos del espiritismo.
2. Examinar el oscurantismo y la superstición a la luz de la Biblia.
3. Rechazar toda práctica espiritista.
ESTUDIO
I. EL ESPIRITISMO EN LA ANTIGÜEDAD
1. ¿Cuál es la primera manifestación espiritista registrada en la Biblia?
«Entonces la serpiente dijo a la mujer: —No moriréis» (Génesis 3: 4).
2. ¿Cómo es el espiritismo desenmascarado?
«Si os dicen: “Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando”, responded: “¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?”. ¡A la ley y al testimonio! Si no dicen conforme a esto, es porque no les ha amanecido. “Pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que, a causa del hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro con altivez» (Isaías 8: 19-21).
3. ¿Cómo advierte Dios contra el espiritismo?
«No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos» (Deuteronomio 18: 10-11).
4. ¿Cómo es condenado el espiritismo?
«…ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominable para Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas cosas abominables Jehová, tu Dios, expulsa a estas naciones de tu presencia» (Deuteronomio 18: 11-12).
«No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo, Jehová, vuestro Dios» (Levítico 19: 31).
«El hombre o la mujer que consulten espíritus de muertos o se entreguen a la adivinación, han de morir; serán apedreados, y su sangre caerá sobre ellos» (Levítico 20: 27).
II. EL ESPIRITISMO EN EL NUEVO TESTAMENTO
1. ¿Cómo es mencionada la enemistad entre Cristo y Satanás?
«¿Qué armonía puede haber entre Cristo y Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?» (2 Corintios 6: 15).
2. ¿Qué hizo Jesús a muchos endemoniados?
«Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y clamaron diciendo: —¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos. Y los demonios le rogaron diciendo: —Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos. Él les dijo: —Id. Ellos salieron y se fueron a aquel hato de cerdos, y entonces todo el hato de cerdos se lanzó al mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas. Los que los apacentaban huyeron y, llegando a la ciudad, contaron todas las cosas y lo que había pasado con los endemoniados» (Mateo 8: 28-33).
«Una mujer, cuya hija tenía un espíritu impuro, luego que oyó de él vino y se postró a sus pies. La mujer era griega, sirofenicia de origen, y le rogaba que echara fuera de su hija al demonio. Pero Jesús le dijo:
—Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros. Respondió ella y le dijo: —Sí, Señor; pero aun los perros, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. Entonces le dijo: —Por causa de esta palabra, vete; el demonio ha salido de tu hija. Cuando la mujer llegó a su casa, halló a la hija acostada en la cama, y que el demonio había salido de ella» (Marcos 7: 25-30).
3. Aunque los demonios lo confesaron, ¿qué les hizo Jesús?
«Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu impuro, que gritó: —¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios. Entonces Jesús lo reprendió, diciendo: —¡Cállate y sal de él! Y el espíritu impuro, sacudiéndolo con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: —¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus impuros, y lo obedecen?» (Marcos 1: 23-27).
4. ¿Cuál fue la actitud de los apóstoles hacia el espiritismo?
«Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, gritaba: —¡Estos hombres son siervos del Dios Altísimo! Ellos os anuncian el camino de salvación Esto lo hizo por muchos días, hasta que, desagradando a Pablo, se volvió él y dijo al espíritu: —Te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora» (Hechos 16: 16-18).
5. ¿Qué se hizo con libros que trataban de espiritismo?
«… de tal manera que hasta los pañuelos o delantales que habían tocado su cuerpo eran llevados a los enfermos, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían. Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: “¡Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo!”. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: “A Jesús conozco y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois?”. El hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era glorificado el nombre del Señor Jesús. Muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su valor, hallaron que era de cincuenta mil piezas de plata» (Hechos 19: 12-19).
6. ¿Qué ocurriría en los últimos días?
«Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios…» (1 Timoteo 4: 1).
7. ¿Se manifiesta Cristo en las reuniones espiritistas?
«”Entonces, si alguno os dice: “Mirad, aquí está el Cristo”, o “Mirad, allí está”, no lo creáis, porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dicen: “Mirad, está en el desierto”, no salgáis; o “Mirad, está en los aposentos”, no lo creáis» (Mateo 24: 23-26).
8. ¿Cuál es el destino del espiritismo?
«Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”» (Apocalipsis 21: 8).
«Pero los perros estarán afuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo aquel que ama y practica la mentira» (Apocalipsis 22: 15).
III. ¿DE DÓNDE VIENE EL ESPIRITISMO?
1. Si el espiritismo es condenado por Dios, entonces, ¿de dónde viene?
Del diablo y de sus ángeles.
2. ¿Cuán poderosos son los ángeles?
«Y se presentó un ángel del Señor y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, lo despertó, diciendo: “Levántate pronto.” Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: “Cíñete y átate las sandalias.” Él lo hizo así. Y le dijo: “Envuélvete en tu manto y sígueme.” Pedro salió tras el ángel, sin saber si lo que el ángel hacía era realidad; más bien pensaba que veía una visión. Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma. Salieron y pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él» (Hechos 12: 7-10).
«¡Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra obedeciendo a la voz de su precepto!» (Salmos 103: 20).
3. ¿Cuántas clases de ángeles hay?
«Entonces hubo una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón. Luchaban el dragón y sus ángeles, pero no prevalecieron ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él» (Apocalipsis 12: 7-9).
4. ¿Cómo se disfraza Satanás?
«Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz» (2 Corintios 11: 14).
5. ¿Puede Satanás hacer milagros?
«El advenimiento de este impío, que es obra de Satanás, irá acompañado de hechos poderosos, señales y falsos milagros…» (2 Tesalonicenses 2: 9).
«Son espíritus de demonios, que hacen señales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso» (Apocalipsis 16: 14).
«También hace grandes señales, de tal manera que incluso hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres» (Apocalipsis 13: 13).
IV. ¿APARECIÓ SAMUEL EN ENDOR?
1. ¿Cómo consultó Saúl a Dios y qué respuesta obtuvo?
«Consultó Saúl a Jehová, pero Jehová no le respondió ni por sueños ni por el Urim ni por los profetas» (1 Samuel 28: 6).
A pesar de que la práctica de consulta a los muertos estaba radicalmente prohibida por los textos del Antiguo Testamento, la gran cantidad de tumbas del período israelita con vasijas para la ultratumba, muestran que gran parte del pueblo tenía esas creencias.
2. Siendo que consultar a los muertos estaba prohibido por Dios, Deuteronomio 18: 10-12, ¿es posible que el profeta Samuel, ya fallecido, contestara?
No.
«No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominable para Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas cosas abominables Jehová, tu Dios, expulsa a estas naciones de tu presencia» (Deuteronomio 18: 10-12).
3. Si hubiera sido Samuel el que apareció, ¿habría consentido en ser adorado?
«—¿Cuál es su forma?— le preguntó él. —Un hombre anciano viene, cubierto de un manto— respondió ella. Comprendió Saúl que era Samuel, y cayendo rostro en tierra, hizo una gran reverencia» (1 Samuel 28: 14).
Una técnica muy común entre médiums o agoreros a los que se les pedía un oráculo era la de la ambigüedad. La pitonisa de Endor no indica que sea Samuel quien se presenta; es una interpretación de Saúl con relación a los vagos datos descriptivos que recibe. De hecho, no le aporta ningún dato que no conociese el rey Saúl.
Comparar con: «Yo me postré a sus pies para adorarlo, pero él me dijo: “¡Mira, no lo hagas! Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que mantienen el testimonio de Jesús. ¡Adora a Dios!” (El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía)» (Apocalipsis 19: 10).
«Yo, Juan, soy el que oyó y vio estas cosas. Después que las hube oído y visto, me postré a los pies del ángel que me mostraba estas cosas, para adorarlo. Pero él me dijo: “¡Mira, no lo hagas!, pues yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas y de los que guardan las palabras de este libro. ¡Adora a Dios!”» (Apocalipsis 22: 8-9).
4. ¿Murieron todos los hijos de Saúl, de acuerdo con la predicción del supuesto Samuel, al día siguiente?
«Junto contigo, Jehová entregará a Israel en manos de los filisteos; mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos. Jehová entregará también al ejército de Israel en manos de los filisteos» (1 Samuel 28: 19).
Su hijo Is-boset ni estaba con ellos ni murió ese día, sino tiempo después: «Cuando entraron en la casa, Is-boset dormía sobre su lecho en la alcoba; lo hirieron y lo mataron; luego le cortaron la cabeza y tomándola caminaron toda la noche por el camino del Arabá» (2 Samuel 4: 7).
5. ¿Qué se lee sobre la razón por la que murió Saúl?
«Así murió Saúl a causa de su rebelión con que pecó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina, y no consultó a Jehová; por esta causa lo mató, y traspasó el reino a David hijo de Isaí» (1 Crónicas 10: 13-14).
V. DEFENSA CONTRA EL ESPIRITISMO
1. ¿Qué libro debe ser consultado?
«Si os dicen: “Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando”, responded: “¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?”. ¡A la ley y al testimonio! Si no dicen conforme a esto, es porque no les ha amanecido» (Isaías 8: 19-20).
2. ¿Cuál debe ser nuestra actitud de espíritu?
«Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar» (1 Pedro 5: 8).
3. ¿A quién debemos sujetarnos?
«Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros» (Santiago 4: 7).
4. ¿Qué más se debe hacer?
«Pero este género no sale sino con oración y ayuno» (Mateo 17: 21).
RESUMEN
El espiritismo fue y es una trampa de Satanás para engañar a las personas e introducirles en un mundo de supersticiones y ceguera espiritual. Es un asunto muy grave con el que no se debe jugar.
«Los que enseñan el espiritismo se presentan en forma agradable y seductora para engañaros, y si escucháis sus fábulas quedaréis entrampados por el enemigo de la justicia, y perderéis ciertamente vuestra recompensa. Una vez que os haya vencido la influencia fascinadora del gran engañador, estaréis envenenados y su influencia mortífera adulterará y destruirá vuestra fe en que Cristo es el Hijo de Dios, y dejaréis de fiar en los méritos de su sangre. Los que son seducidos por esta filosofía se ven privados de su recompensa por los engaños de Satanás. Fían en sus propios méritos, ejercen una humildad voluntaria, y aún están dispuestos a hacer sacrificios y degradarse, entregando su intelecto a una creencia sumamente insensata, y aceptando las ideas más absurdas por intermedio de seres que para ellos son sus amigos difuntos. Satanás ha enceguecido de tal manera sus ojos y pervertido su juicio, que no perciben el mal y siguen las instrucciones de los supuestos amigos difuntos, que aseveran ser ahora ángeles de una esfera superior» (Ellen G. White, Joyas de los testimonios, tomo I, pág. 96).
OPORTUNIDADES
1. Al reconocer los efectos destructivos del espiritismo, tenemos la oportunidad de aferrarnos más a Jesús.
2. Al examinar el oscurantismo y la superstición a la luz de la Biblia, podemos ayudar a otros contra la esclavitud de Satanás.
3. Al rechazar toda práctica espiritista, sentimos que estamos amparados por la protección divina.
PROMESA
En momentos de miedo hemos de recordar que Dios está de nuestro lado y no hay nada que temer.
«…Esto sé: Dios está a mi favor. En Dios, cuya palabra alabo, en Jehová, cuya palabra alabo, en Dios he confiado. No temeré…» (Salmos 56: 9-11).
25. LA RESURRECCIÓN
Ya vimos que el hombre queda inconsciente después de la muerte. Sin embargo, hay una esperanza, la esperanza de la resurrección.
OBJETIVOS
1. Resolver bíblicamente el problema de la muerte.
2. Desarrollar una fe esperanzada.
3. Incorporar la creencia de la resurrección en el estilo de vida.
ESTUDIO
I. LA RESURRECCIÓN - ÚNICO ACCESO A LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE
1. Consumido por su enfermedad, ¿cuál era la esperanza de Job?
«Pero yo sé que mi Redentor vive, y que al fin se levantará sobre el polvo, y que después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios. Lo veré por mí mismo; mis ojos lo verán, no los de otro. Pero ahora mi corazón se consume dentro de mí» (Job 19: 25-27).
Job llama a su redentor como go’el que es una palabra hebrea que hacía referencia a un pariente que se involucraba en las desgracias familiares para resolverlas. Era aquella persona que compraba la propiedad que se había perdido (Levítico 25: 25-34) o proporcionaba herederos cuando alguien había muerto sin ellos (es el caso de Noemí en Rut 4: 1-6). Para nosotros, como para Job, Dios es el pariente querido que hace lo posible para rescatarnos de las desgracias acaecidas, incluso la muerte.
2. ¿Qué esperaba también David?
«En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza» (Salmos 17: 15).
3. ¿Cómo expresó Isaías la misma esperanza?
«Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra entregará sus muertos» (Isaías 26: 19).
4. ¿Cuál es la esperanza futura para los que creen en Jesús?
«Y la voluntad del Padre, que me envió, es que no pierda yo nada de todo lo que él me da, sino que lo resucite en el día final. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final» (Juan 6: 39-40).
5. ¿Quién es el Autor de la resurrección?
«Le dijo Jesús: —Yo soy la resurrección y la vida…» (Juan 11: 25).
6. ¿Cuáles eran los dos grandes temas del mensaje del apóstol Pablo?
«Algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos discutían con él. Unos decían: —¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: —Parece que es predicador de nuevos dioses. Esto decían porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección…» (Hechos 17: 18).
El eje de la esperanza cristiana esta basado en la resurrección de Jesús. El ser humano no posee la cualidad de la inmortalidad. El único ser que posee esa característica es Dios. Y él promete hacernos copartícipes de ella.
7. ¿Qué capítulo entero de una epístola dedicó Pablo al asunto de la resurrección?
Leer 1 Corintios 15.
II. LA RESURRECCIÓN EN 1 CORINTIOS 15
1. ¿Qué consecuencias habría si no hubiese resurrección?
«…porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación y vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios, porque hemos testificado que Dios resucitó a Cristo, al cual no resucitó si en verdad los muertos no resucitan. Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que murieron en Cristo perecieron. Si solamente para esta vida esperamos en Cristo, somos los más dignos de lástima de todos los hombres» (1 Corintios 15: 13-19).
2. ¿Cuál es el punto de partida para saber que hay resurrección?
«Primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún y otros ya han muerto. Después apareció a Jacobo y después a todos los apóstoles. Por último, como a un abortivo, se me apareció a mí. Yo soy el más pequeño de los apóstoles, y no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. Sea yo o sean ellos, así predicamos y así habéis creído. Pero si se predica que Cristo resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?» (1 Corintios 15: 3-12).
3. Una vez resucitado, ¿qué es Cristo para los que duermen?
«Pero ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho» (1 Corintios 15: 20).
4. ¿Cómo responde Pablo a los que dudan de la certeza de la resurrección?
«Pero preguntará alguno: “¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?”. Necio, lo que tú siembras no vuelve a la vida si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, sea de trigo o de otro grano. Y Dios le da el cuerpo que él quiere, y a cada semilla su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces y otra la de las aves. Hay cuerpos celestiales y cuerpos terrenales; pero una es la hermosura de los celestiales y otra la de los terrenales. Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en resplandor. Así también sucede con la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal y hay cuerpo espiritual» (1 Corintios 15: 35-44).
5. ¿Qué ocurrirá cuando suene la última trompeta?
«Os digo un misterio: No todos moriremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados, pues es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción y que esto mortal se vista de inmortalidad. Cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: “Sorbida es la muerte en victoria”. ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? ¿Dónde, sepulcro, tu victoria?, porque el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la Ley. Pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo» (1 Corintios 15: 51-57).
III. CUÁNDO OCURRIRÁ LA RESURRECCIÓN
1. ¿De cuántas resurrecciones nos habla Jesús?
«No os asombréis de esto, porque llegará la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Juan 5: 28-29).
2. ¿Cuándo ocurrirá la resurrección de los que duermen en Jesús?
«Pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida» (1 Corintios 15: 21-23).
3. ¿Cómo se describe esa resurrección?
«Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras» (1 Tesalonicenses 4: 13-18).
4. ¿Cuándo será la recompensa de los justos?
«…y serás bienaventurado, porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos» (Lucas 14: 14).
«Yo ya estoy próximo a ser sacrificado. El tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida» (2 Timoteo 4: 6-8).
5. ¿Cómo es llamado el que tiene parte en la primera resurrección?
«Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años» (Apocalipsis 20: 6).
6. ¿Cuándo ocurrirá la segunda resurrección?
«Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección» (Apocalipsis 20: 5).
7. ¿Cómo es llamada la segunda resurrección?
«…y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Juan 5: 29).
8. ¿Quiénes sufrirán la segunda muerte?
«Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”» (Apocalipsis 21: 8).
9. ¿Cuál será la experiencia de los que hayan pasado por la resurrección de vida?
«Y oí una gran voz del cielo, que decía: “El tabernáculo de Dios está ahora con los hombres. Él morará con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron”. El que estaba sentado en el trono dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas”. Me dijo: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas”. Y me dijo: “Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tiene sed, le daré gratuitamente de la fuente del agua de vida. El vencedor heredará todas las cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo» (Apocalipsis 21: 3-7).
10. ¿Qué decisión se nos propone?
«A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, de que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia…» (Deuteronomio 30: 19).
Se pueden identificar cinco momentos en los que se produce algún tipo de resurrección. El primero es cuando Jesús resucita y que es el elemento esencial de la fe en nuestra resurrección. El segundo momento es el de algunos santos que resucitaron en la resurrección de Jesús (Mateo 27: 52) y que dieron testimonio de la resurrección del Mesías. Tercero, la resurrección especial de aquellos que crucificaron a Jesús cuando regrese de nuevo (Apocalipsis 1: 7). Cuarto, la resurrección de los justos en la segunda venida de Cristo y antes del milenio (1 Corintios 15 y 1 Tesalonicenses 4). Y, por último, la resurrección de los malvados al final del milenio (Apocalipsis 20).
RESUMEN
La paga del pecado es la muerte. Pero Dios, el único que es inmortal, otorgará vida eterna a sus redimidos. Hasta ese día, la muerte constituye un estado de inconsciencia para todos los que han fallecido. Cuando Cristo, que es nuestra vida, aparezca, los justos resucitados y los justos vivos serán glorificados, y todos juntos serán arrebatados para salir al encuentro de su Señor. La segunda resurrección, la resurrección de los impíos, ocurrirá mil años después (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 479).
OPORTUNIDADES
1. Al resolver bíblicamente el problema de la muerte, tenemos la posibilidad de ampliar nuestro horizonte y soñar como Dios sueña.
2. Al desarrollar una fe esperanzada, podemos constatar que la vida cobra sentido.
3. Al incorporar la creencia de la resurrección en el estilo de vida, sentimos que es un sentimiento tan precioso que no dejamos de compartirlo.
PROMESA
El mismo Jesús afirmó la promesa de que aquellos que creen en él, resucitarán.
«Le dijo Jesús: —Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» (Juan 11: 25).
VI. LA BIENAVENTURADA ESPERANZA
26. LA SEGUNDA VENIDA DE JESÚS
La segunda venida de Jesús, mencionada unas 300 veces en el N.T. es una de las doctrinas básicas de las Santas Escrituras.
OBJETIVOS
1. Describir cómo acontecerá la segunda venida de Cristo.
2. Planear cómo debiera afectar dicha creencia en la vida.
3. Participar en la proclamación de esta bendita esperanza.
ESTUDIO
I. JESÚS ANUNCIA SU SEGUNDA VENIDA
1. ¿Qué promesa categórica hizo Jesús a sus discípulos?
«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis» (Juan 14: 1-3).
La idea de la segunda venida se registra bajo diferentes términos. El primero se asocia con la ‘llegada’ (parousía) de un rey o de cualquier autoridad política. En ese sentido, la llegada desde los cielos como Rey de Reyes manifestará su autoridad suprema. Un segundo significado estaría relacionado con la ‘aparición’ (epifaneia) o la encarnación. En la segunda venida se manifestará la concreción de Jesús como el redentor de los hombres. El tercer sentido se vincula con la revelación o el descubrimiento (apokalypsis) en gloria y majestad de nuestro Señor. Todos ellos manifiestan la grandeza del momento evocado.
2. ¿Qué extenso discurso dedicó el Maestro a su segunda venida y a los acontecimientos con ella relacionados?
Leer Mateo 24 y 25.
3. Ante el sumo sacerdote y el sanedrín, ¿qué solemne declaración hizo Jesús?
«Pero él callaba y nada respondía. El Sumo sacerdote le volvió a preguntar: —¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Jesús le dijo: —Yo soy. Y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder de Dios y viniendo en las nubes del cielo» (Marcos 14: 61-62).
II. LA BIENAVENTURADA ESPERANZA DE LOS CREYENTES
1. Mientras Jesús ascendía al cielo, ¿qué declaración hicieron los ángeles?
«Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales les dijeron: —Galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como lo habéis visto ir al cielo» (Hechos 1: 10-11).
2. ¿Cómo llama Pablo a la esperanza de la segunda venida de Jesús?
«…y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo» (Tito 2: 12-13).
3. ¿Cómo se refiere Santiago a este acontecimiento?
«Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor se acerca» (Santiago 5: 7-8).
4. ¿Cómo contesta Pedro a los que dudan del cumplimiento de la promesa de la segunda venida de Jesús?
«Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, [...] pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.» (2 Pedro 3: 5, 7).
5. ¿Y cómo se refiere el apóstol Juan al mismo acontecimiento?
«Ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados» (1 Juan 2: 28).
«Este vino a Jesús de noche y le dijo: —Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él» (Juan 3: 2).
6. ¿Cómo se saludaban los primeros cristianos?
«El que no ame al Señor Jesucristo, sea anatema. ¡El Señor viene!» (1 Corintios 16: 22).
7. ¿Con qué palabras se expresa el deseo supremo de la Iglesia?
«…¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!» (Apocalipsis 22: 20).
III. PROPÓSITO DE LA SEGUNDA VENIDA
1. ¿Cuál será el propósito de la segunda venida de Cristo?
«…porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras» (Mateo 16: 27).
2. ¿Qué ocurrirá, respectivamente, con los justos que entonces estén muertos y los justos vivos?
«El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor» (1 Tesalonicenses 4: 16-17).
«Os digo un misterio: No todos moriremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados, pues es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción y que esto mortal se vista de inmortalidad» (1 Corintios 15: 51-53).
3. ¿Qué promesa se cumplirá entonces?
«Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis» (Juan 14: 3).
4. ¿Qué glorioso plan se completará con la segunda venida de Jesús?
«…así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan» (Hebreos 9: 28).
IV. ¿CÓMO VENDRÁ JESÚS?
1. ¿La segunda venida de Jesús será un acontecimiento visible?
«Así que, si os dicen: “Mirad, está en el desierto”, no salgáis; o “Mirad, está en los aposentos”, no lo creáis, porque igual que el relámpago sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre» (Mateo 24: 26-27).
2. ¿Cuántos lo verán?
«Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo, y todas las tribus de la tierra harán lamentación cuando vean al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria» (Mateo 24: 30).
«He aquí que viene con las nubes: Todo ojo lo verá, y los que lo traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán por causa de él. Sí, amén» (Apocalipsis 1: 7).
3. ¿Ocurrirá en silencio?
«Enviará sus ángeles con gran voz de trompeta y juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro» (Mateo 24: 31).
«El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero» (1 Tesalonicenses 4: 16).
4. ¿Cómo se describe ese acontecimiento?
«Miré, y vi una nube blanca. Sentado sobre la nube, uno semejante al Hijo del hombre, que llevaba en la cabeza una corona de oro y en la mano una hoz aguda» (Apocalipsis 14: 14).
Se puede concluir que la segunda venida tendrá algunas características en cuanto a su forma. Será pública a nivel universal, visible y audible, gloriosa y triunfante, y personal (o sea, física). Además, será cataclísmica y repentina. Hay señales que indican que se aproxima pero llegará en un momento ni calculado ni evidente. Se evita la fecha para que los creyentes vivan una actitud de preparación constante, actitud resultante de una relación con Jesús y no de expectativas ilusorias.
V. REACCIONES EN OCASIÓN DE LA VENIDA DE JESÚS
1. ¿Cómo afectará a los impíos la venida de Cristo?
«Los reyes de la tierra, los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, todo esclavo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes, y decían a los montes y a las peñas: “Caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero, porque el gran día de su ira ha llegado y ¿quién podrá sostenerse en pie?”» (Apocalipsis 6: 15-17).
2. ¿Cuál será la actitud de los justos?
«Se dirá en aquel día: “¡He aquí, este es nuestro Dios! Le hemos esperado, y nos salvará. ¡Este es Jehová, a quien hemos esperado! Nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación”» (Isaías 25: 9).
«Ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados» (1 Juan 2: 28).
Una constante en todas las Escrituras es la del aliciente divino para que los seres humanos se entreguen a Dios. Constantemente se invita a responder ante su Gracia, a avanzar a su lado y a ser imitadores de Jesús.
3. ¿Qué preparación debemos tener para recibirle en paz?
«Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y de embriaguez y de las preocupaciones de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día, porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de la tierra. Velad, pues, orando en todo tiempo que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del hombre”» (Lucas 21: 34-36).
«Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro» (1 Juan 3: 2-3).
RESUMEN
La segunda venida de Cristo es la bienaventurada esperanza de la iglesia, la gran culminación del evangelio. La venida del Salvador será literal, personal, visible y de alcance mundial. Cuando el Señor regrese, los justos muertos resucitarán y, junto con los justos que estén vivos, serán glorificados y llevados al cielo, pero los impíos morirán. El hecho de que la mayor parte de las profecías esté alcanzando su pleno cumplimiento, unido a las actuales condiciones del mundo, nos indica que la venida de Cristo está cerca. El momento cuando ocurrirá este acontecimiento no ha sido revelado y, por lo tanto, se nos exhorta a estar preparados en todo tiempo (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 458).
OPORTUNIDADES
1. Al describir cómo acontecerá la segunda venida de Cristo, tenemos la oportunidad de visualizar uno de los momentos más importantes de la historia.
2. Al planear cómo debiera afectar dicha creencia en la vida, podemos integrar dichos planes a cada proyecto personal.
3. Al participar en la proclamación de esta bendita esperanza, sentimos que somos instrumentos del Señor.
PROMESA
Se nos promete que su venida será en breve.
«El que da testimonio de estas cosas dice: «Ciertamente vengo en breve. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!» (Apocalipsis 22: 20).
27. LAS SEÑALES DE LA SEGUNDA VENIDA DE JESÚS
Así como en el Antiguo Testamento hubo muchas profecías señalando la primera venida de Jesús, de igual manera en el Nuevo Testamento hay muchas profecías que señalan su segunda venida y los acontecimientos que precederán a tan importante evento.
OBJETIVOS
1. Discernir la función real de las señales de la venida de Jesús.
2. Utilizar esta información de forma que genere esperanza.
3. Responsabilizarnos con la información recibida sobre la situación que vivimos.
ESTUDIO
I. HAY QUE MIRAR A LAS SEÑALES
1. ¿Puede fijarse una fecha para la segunda venida de Jesús?
«Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre» (Mateo 24: 36).
La expresión “ni el día ni la hora” no quiere decir que sí se sepa la semana o el mes o el año. El concepto que Jesús quería dejar claro es que no hay una fecha concreta sino que hay que estar atento y activo. Se podría comparar con la experiencia de una mujer que espera un bebé. Los síntomas indican cuán próximo está el nacimiento pero no se conoce el momento exacto. Esa experiencia no quita que la madre no se prepare para el feliz momento, muy al contrario, lo anhela con intensidad.
2. Aunque no pueda fijarse una fecha, ¿qué es posible conocer?
«De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas» (Mateo 24: 32-33).
II. LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN TODO EL MUNDO
1. ¿Qué ocurriría al llegar la hora del juicio?
«En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Decía a gran voz: “¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!”» (Apocalipsis 14: 6-7).
2. ¿Qué vendrá cuando el Evangelio haya sido predicado en todo el mundo?
«Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin» (Mateo 24: 14).
III. POCA FE EN LA TIERRA
1. Aunque el Evangelio se haya predicado en todo el mundo, ¿habrá mucha fe cuando el Hijo del Hombre venga?
«Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?» (Lucas 18: 8).
La pregunta entristece y debiera hacernos reflexionar cada día sobre nuestra relación espiritual. Por otro lado, la pregunta nos desafía a contestar que deseamos la actitud adecuada para que siga habiendo fe en la tierra y que anhelamos el soporte divino.
2. ¿Qué referencia se hace sobre el espiritismo?
«Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios…» (1 Timoteo 4: 1).
3. ¿Qué se dice de la religión puramente nominal en los postreros días?
«También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin templanza, crueles, enemigos de lo bueno, traidores, impetuosos, engreídos, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. A esos, evítalos» (2 Timoteo 3: 1-5).
IV. DECADENCIA DE LAS NORMAS MORALES
1. ¿Cómo se describen los hombres de los últimos días?
Leer 2 Timoteo 3: 1-5.
2. ¿A quiénes compara Jesús los que vivirán en la tierra antes de su segunda venida?
«Pero como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre, pues como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del hombre» (Mateo 24: 37-39).
3. ¿Cómo eran los pensamientos de los antediluvianos?
«Vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos de su corazón solo era de continuo el mal» (Génesis 6: 5).
4. ¿Cómo se describe la decadencia de la importancia del matrimonio?
«…al ver los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas» (Génesis 6: 2).
Al final de los tiempos dos de las instituciones más preciadas por la Biblia (ambas se instituyeron previamente al pecado) serían relativizadas: la familia y el sábado. Una de las funciones del verdadero creyente pasa por resguardar el sentido de dichas instituciones.
5. ¿Cómo se menciona la delincuencia juvenil de estos días?
«Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos…» (2 Timoteo 3: 2).
6. ¿Cómo se repite en nuestros días la ola de criminalidad de los antediluvianos?
«La tierra se corrompió delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia» (Génesis 6: 11).
7. ¿Habrá esperanza de que la situación se mejore?
«…pero los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados» (2 Timoteo 3: 13).
V. CONFLICTOS SOCIALES
1. ¿A qué condiciones compara Jesús las del mundo en los últimos días?
«Asimismo, como sucedió en los días de Lot, cuando comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre y los destruyó a todos» (Lucas 17: 28-29).
2. ¿Qué injusticias sociales son señaladas en Sodoma?
«Esta fue la maldad de Sodoma, tu hermana: soberbia, pan de sobra y abundancia de ocio tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del necesitado» (Ezequiel 16: 49).
3. ¿Cómo describe Santiago las condiciones sociales de los últimos días?
«¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas y vuestras ropas, comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos y su moho testificará contra vosotros y devorará del todo vuestros cuerpos como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días finales. El jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros, clama y los clamores de los que habían segado han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra y sido libertinos. Habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, sin que él os haga resistencia» (Santiago 5: 1-6).
4. ¿Cuál es su consejo?
«Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor se acerca. Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; el Juez ya está delante de la puerta» (Santiago 5: 7-9).
VI. IRA ENTRE LAS NACIONES
1. ¿Qué se dice de las naciones de la tierra en los últimos días?
«Las naciones se airaron y tu ira ha venido: el tiempo de juzgar a los muertos, de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra”» (Apocalipsis 11: 18).
2. A pesar de todos los esfuerzos para asegurar la paz y seguridad, ¿qué ocurrirá?
«Cuando digan: “Paz y seguridad”, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán» (1 Tesalonicenses 5: 3).
3. ¿Cómo estarán ocupados los hombres en el Gran Día del Todopoderoso?
«Son espíritus de demonios, que hacen señales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso» (Apocalipsis 16: 14).
RESUMEN
El creyente que tiene fe en la segunda venida halla esperanza en las señales. De igual manera que las profecías del Antiguo Testamento fortalecieron la fe de los primeros discípulos, las señales constatan que lo predicho se cumplirá. Las señales acontecen tanto en la naturaleza como en la sociedad y en el corazón de las personas. Son indicadores que no se pueden obviar porque están diseñados para generar acción en la misión de la iglesia remanente y comprensión de los tiempos.
OPORTUNIDADES
1. Al discernir la función real de las señales de la venida de Jesús, tenemos la posibilidad de evitar ansiedades y temores innecesarios.
2. Al utilizar esta información de forma que genere esperanza, podemos crecer y hacer crecer en la fe.
3. Al responsabilizarnos con la información recibida sobre la situación que vivimos, sentimos que tenemos muchas oportunidades de aferrarnos a Jesús y hallar en él la fuerza para mantenernos fieles.
PROMESA
Las señales nos permiten comprender la situación en la que estamos y la cercanía de la segunda venida de Jesús. Una comprensión que contiene la promesa de libertad sobre ansiedades y miedos.
«…y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Juan 8: 32).
VII. LA SEGURA PALABRA PROFÉTICA
28. LOS REINOS DE ESTE MUNDO Y EL REINO DE DIOS
Vamos a estudiar una profecía que fue escrita hace unos 2600 años, seis siglos antes del nacimiento de Cristo. En ella se presenta un resumen de la historia del mundo hasta la segunda venida de Jesús.
OBJETIVOS
1. Descubrir la historia de la humanidad a través de la profecía de Daniel 2.
2. Aplicar este desarrollo macrohistórico a la historia personal.
3. Asumir el momento histórico en el que vivimos.
ESTUDIO
I. EL SUEÑO DE NABUCODONOSOR
1. ¿Qué dijo Nabucodonosor a los magos a quienes había llamado?
«En el segundo año del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor sueños, y se turbó su espíritu y se le fue el sueño. Hizo llamar el rey a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para que le explicaran sus sueños. Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey. El rey les dijo: —He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño» (Daniel 2: 1-3).
2. ¿Qué contestaron los magos al rey, después de que les hubiera amenazado de muerte si no declaraban el sueño?
«Los caldeos respondieron delante del rey y dijeron: —No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey. Además, ningún rey, príncipe ni señor preguntó cosa semejante a ningún mago ni astrólogo ni caldeo. Porque el asunto que el rey demanda es difícil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no está entre los hombres» (Daniel 2: 10-11).
3. Después que los magos expresaron su incapacidad para hacer lo que el rey exigía, ¿quién se ofreció para interpretar el sueño?
«…y Daniel entró y pidió al rey que le concediera tiempo, que él daría al rey la interpretación» (Daniel 2: 16).
4. Después que Daniel y sus compañeros hubieron orado fervorosamente a Dios, ¿cómo se reveló a Daniel el sueño y su interpretación?
«El secreto le fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo» (Daniel 2: 19).
El concepto de “misterio” es diferente en la Biblia al que se suele tener en nuestros días. Para nosotros suele representar alguna cosa muy recóndita que es imposible de comprender. No es así en la Escritura. “Misterio” es algo que no se conoce y que es revelado por Dios. Al ser revelado es fácilmente comprensible. Esta idea debiera modificar nuestra clasificación de las profecías apocalípticas. No son más difíciles de entender que los eventos que nos acontecen cada día, solo precisamos las claves de su interpretación. Claves que el Señor nos revela en su Palabra.
5. ¿Qué dijo Daniel delante del rey?
«Daniel respondió al rey diciendo: —El misterio que el rey demanda, ni sabios ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. Pero hay un Dios en los cielos que revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los últimos días. Estos son tu sueño y las visiones que has tenido en tu cama…» (Daniel 2: 27-28).
6. ¿Qué dijo Daniel haber visto en la visión de noche?
«Estando tú, rey, en tu cama, te vinieron pensamientos por saber lo que había de suceder en lo por venir; y el que revela los misterios te mostró lo que ha de ser. Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en los demás vivientes, sino para que se dé a conocer al rey la interpretación y para que entiendas los pensamientos de tu corazón. Tú, rey, veías en tu sueño una gran imagen. Esta imagen era muy grande y su gloria, muy sublime. Estaba en pie delante de ti y su aspecto era terrible» (Daniel 2: 29-31).
El verbo ‘ver’ (hozeh) que se encuentra en la expresión «Tú, rey, veías en tu sueño una gran imagen» se emplea en el Antiguo Testamento para visiones proféticas. Tenemos múltiples ejemplos de este uso. Véase, por ejemplo, Isaías 1: 1; 2: 1; 13: 1; Amós 1: 1; Miqueas 1: 1; Habacuc 1: 1, Ezequiel 13: 6 y en Daniel 8: 13, 15 y 26.
7. ¿De qué materiales eran las diferentes partes de la estatua?
«La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido» (Daniel 2: 32-33).
Partes del libro de Daniel son históricas y partes son proféticas. La mayoría de las profecías de Daniel pertenecen al género literario denominado “apocalíptico”. De hecho, Daniel es el autor que inicia y establece ese género. Su homólogo en el Nuevo Testamento es el libro del Apocalipsis. El género apocalíptico tiene varias características. En primer lugar, emplea símbolos para transmitir su mensaje. En Daniel 2 una estatua representa a los reinos humanos y una piedra que cae del cielo al reino de Dios. En otros textos de Daniel aparecen animales comunes y bestias extrañas. En segundo lugar, las visiones suelen presentarse de forma completa, lo que el profeta ve.
En otros géneros proféticos las profecías suelen ser un resumen de lo que ha contemplado el profeta. En la profecía apocalíptica, sin embargo, abundan los detalles y descripciones.
En tercer lugar, se emplea la prosa en lugar de la poesía. La mayoría de las profecías, para ser recordadas con mayor facilidad, eran predichas y escritas en verso. No es el caso de la profecía apocalíptica. Por último, estas profecías prevén el futuro del pueblo de Dios con relación a las naciones en las que está inmerso. En este sentido, aporta visión del devenir de los tiempos y la certeza de que quien está al mando es Dios.
8. ¿Cómo fueron desmenuzados los pies de la estatua?
«Estabas mirando, hasta que una piedra se desprendió sin que la cortara mano alguna, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó» (Daniel 2: 34).
La estatua responde a la manipulación artística de un ser humano. Representa, en ese sentido, el deseo de moldear la historia (de igual manera que se manipulaban los metales o el barro) al deseo de los hombres. La piedra que viene del cielo no es cortada ni tallada por ninguna persona porque se identifica con el poder divino.
9. ¿Qué ocurrió a las otras partes de la estatua?
«Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Pero la piedra que hirió a la imagen se hizo un gran monte que llenó toda la tierra» (Daniel 2: 35).
II. INTERPRETACIÓN DEL SUEÑO
1. ¿A quién representaba la cabeza de oro?
«Este es el sueño. También la interpretación de él diremos en presencia del rey. Tú, rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. Dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tus manos, y te ha dado el dominio sobre todo. Tú eres aquella cabeza de oro» (Daniel 2: 36-38).
En el encabezamiento de la interpretación encontramos la clave de las profecías de Daniel: «Tú, rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad». Cualquier gobierno, dominio o imperio de este mundo existe porque Dios lo permite. El único Rey de Reyes y Señor de señores es Jehová. Él está al control de la historia.
2. ¿Qué representaba el pecho y los brazos de plata?
«Después de ti se levantará otro reino, inferior al tuyo…» (Daniel 2: 39a).
3. ¿Qué representaba el vientre y los muslos de bronce?
«…y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra» (Daniel 2: 39b).
4. ¿Qué otro reino siguió a este?
«Y el cuarto reino será fuerte como el hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, así él lo desmenuzará y lo quebrantará todo» (Daniel 2: 40).
5. ¿Qué simbolizaban los pies y los dedos de barro y de hierro?
«Lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; pero habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste el hierro mezclado con barro cocido. Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, este reino será en parte fuerte y en parte frágil. Así como viste el hierro mezclado con barro, así se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro» (Daniel 2: 41-43).
III. LA INTERPRETACIÓN DEL SUEÑO CONFIRMADA POR LA HISTORIA
1. «Tú eres aquella cabeza de oro»: Babilonia (606-539 a. C.).
El oro simbolizaba con propiedad el carácter de Babilonia, «la ciudad codiciosa de oro» (Isaías 14: 4); «la copa de oro, que embriagó a toda la tierra» (Jeremías 51: 7). La riqueza y los edificios de la ciudad eran una de las maravillas de la antigüedad. Tal era el reino de oro.
2. «Se levantará otro reino inferior al tuyo»: Medo-Persia (539-331 a. C.).
En una sola noche, los medos y los persas se apoderaron de Babilonia. Medo-Persia fue un imperio inferior al de Babilonia, en el sentido de que carecían de las riquezas y el esplendor del anterior, al igual que la plata es inferior al oro.
En el imperio Medo-Persa tuvo una especial relevancia la plata. Los sátrapas (responsables de las diferentes regiones del imperio) pagaban sus impuestos con este preciado metal. Se generalizó su empleo de tal manera que se convirtió en la moneda en uso. Para comprender mejor este período se puede leer el libro bíblico de Ester.
3. «Un tercer reino de bronce»: Grecia (331-168 a. C.).
El cónsul romano Pablo Emilio venció a Perseo, último rey de los macedonios, y así Macedonia (parte de Grecia) pasó a manos de los romanos. Finalmente, en 146 a. C., la antigua Grecia se convirtió en provincia romana.
Los griegos fueron conocidos en Egipto como “los hombres de bronce”. Era el material empleado en sus transacciones comerciales pero, además, se usaba en el armamento para las batallas. El uso del bronce, frente al usual cobre, cambia los modos de la guerra de forma radical por su mayor dureza y facilidad de reciclado.
4. «El cuarto reino será fuerte como hierro»: Roma (168 a. C. a 476 d. C.).
En el siglo III D. C., escribía el obispo de Roma Hipólito: «Es ya el hierro quien gobierna; ya rompe y reduce todo a migajas; ya somete a todos los recalcitrantes; ya vemos todo esto con nuestros ojos» (Tratado del Cristo y del Anticristo, XXXIII).
De igual manera que aconteció con el cobre y el bronce, sucede con el bronce y el hierro. El uso del hierro en la construcción de armas se constituye como una revolución bélica. Además, el Imperio romano, por sus estructuras políticas, desarrolló una notable fortaleza, propia del hierro. De ahí que llegase a imponer la sumisión en todo su imperio, la denominada Pax Romana.
5. «Lo que viste de los pies y los dedos […] será un reino dividido»: el imperio dividido (476 en adelante).
La historia confirmó esta predicción, pues el Imperio Romano perdió su fuerza y cohesión al sucumbir ante las invasiones de los pueblos germánicos, entre los siglos IV y V de nuestra era, y al desmembrarse en varios reinos menores, que vinieron a constituir los modernos estados europeos.
6. El hierro y la arcilla «se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro».
Carlomagno, en el siglo IX; Carlos V, en el siglo XVI; Luis XIV, en el siglo XVIII; Napoleón, en el siglo XIX; y los intentos hechos en la primera guerra mundial (Guillermo II) y la segunda (Hitler) para unir las naciones europeas en un solo gobierno, acabaron en fracaso. Por medio de alianzas matrimoniales se formaron vínculos con el propósito de soldar el desintegrado imperio; pero ninguno obtuvo éxito. La desunión subsiste.
Hasta hoy se pueden observar las idas y venidas, con tratados y alianzas, de las naciones del mundo por intentar unificarse. Intentos fallidos, como previó la profecía.
IV. EL EVENTO SUPREMO DE LA HISTORIA
1. ¿Qué ocurrirá en los días de estos reinos?
«En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre…» (Daniel 2: 44).
2. ¿En qué texto del Nuevo Testamento se anuncia el establecimiento del reino de Dios?
«El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos”» (Apocalipsis 11: 15).
3. ¿Qué acontecimiento se relaciona íntimamente con el establecimiento del reino eterno de Dios?
«Te suplico encarecidamente delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su Reino…» (2 Timoteo 4: 1).
4. ¿Qué pedido nos enseñó Jesús a hacer en nuestras oraciones?
«Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Mateo 6: 10).
RESUMEN
La profecía que se registra en el capítulo dos de Daniel presenta la historia de la humanidad desde el tiempo del profeta hasta nuestros días. El reino de Babilonia es sucedido por Medo-Persia, Grecia, el Imperio romano y la multitud de reinos y naciones de la actualidad. Tal profecía nos muestra, en primer lugar, que Dios se encuentra en el dominio de la historia y que su reino, la solución al problema del mal, llegará de igual manera que llegaron los reinos anteriores. En segundo lugar, que la Biblia es un libro inspirado. Solo de esta forma se podría haber cumplido una profecía que transcurre durante tantos siglos.
OPORTUNIDADES
1. Al descubrir la historia de la humanidad a través de la profecía de Daniel 2, tenemos la oportunidad de comprender qué ha pasado y pasa con este mundo.
2. Al aplicar este desarrollo macrohistórico a la historia personal, podemos interiorizar el sentido de nuestra vida, de nuestras esperanzas.
3. Al asumir el momento histórico en el que vivimos, sentimos que tenemos una misión de consuelo y seguridad para los que no conocen estas verdades.
PROMESA
Se nos promete que, gracias a Cristo, que tiene el poder y dominio sobre la historia, viviremos seguros.
«Y él se levantará y los apacentará con el poder de Jehová, con la grandeza del nombre de Jehová, su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los confines de la tierra» (Miqueas 5: 4).
29. UN PODER POLÍTICO-RELIGIOSO
Las visiones de los capítulos 2 y 7 de Daniel son básicamente paralelas. Describen los poderes que sucesivamente se levantarían hasta el fin del mundo; pero, mientras Daniel 2 (sueño de un rey) describe los eventos desde un punto de vista político, la de Daniel 7 (visión de un profeta) describe los eventos desde el punto de vista religioso.
OBJETIVOS
1. Discernir el significado de Daniel 7.
2. Investigar sobre los detalles de la profecía.
3. Afirmar la participación de Dios en la historia.
ESTUDIO
I. SUMARIO DE LA VISIÓN
1. ¿En qué tiempo fue dada esta visión a Daniel?
«En el primer año de Belsasar, rey de Babilonia, tuvo Daniel un sueño y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño y relató lo principal del asunto» (Daniel 7: 1).
Nos encontramos en torno al 553 a. C., el mismo año en que el rey Ciro vence a Astiages, rey de los medos.
2. ¿Qué referencia se hace de vientos, mar y bestias?
«Daniel dijo: “Miraba yo en mi visión de noche, y vi que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar» (Daniel 7: 2-3).
3. ¿Qué representan simbólicamente los vientos?
Luchas, guerras.
«Llega el estruendo hasta el fin de la tierra, porque Jehová está en pleito contra las naciones; él es el Juez de todo mortal y entregará a los impíos a la espada, dice Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: “Ciertamente el mal irá de nación en nación, y una gran tempestad se levantará desde los extremos de la tierra”. Yacerán los muertos de Jehová en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el otro; no se hará lamentación, ni se recogerán ni serán enterrados, sino que como estiércol quedarán sobre la faz de la tierra» (Jeremías 25: 31-33).
«Traeré sobre Elam los cuatro vientos desde los cuatro puntos del cielo, y los aventaré a los cuatro vientos. No habrá nación a donde no lleguen fugitivos de Elam. Y haré que Elam se acobarde ante sus enemigos y ante quienes buscan su vida. Traeré sobre ellos mal y el ardor de mi ira, dice Jehová, y enviaré espada que los persiga hasta acabar con ellos» (Jeremías 49: 36-37).
4. En la profecía, ¿qué simboliza el agua?
«También me dijo: “Las aguas que has visto, donde se sienta la ramera, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas» (Apocalipsis 17: 15).
5. ¿Qué significan las cuatro bestias?
«Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra» (Daniel 7: 17).
Los poderes aquí representados ya fueron profetizados en Daniel 2: Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma.
6. ¿Qué sucedería tras estos cuatro reinos?
«Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra. Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre» (Daniel 7: 17-18).
7. ¿Qué supone esto?
Que la cuarta bestia permanecerá hasta el fin.
II. LAS CUATRO BESTIAS
1. ¿Cuál era la apariencia del primer animal?
«La primera era como un león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas le fueron arrancadas; fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies, a manera de hombre, y se le dio corazón de hombre» (Daniel 7: 4).
Es muy normal, en la iconografía babilónica, encontrar leones alados. A Nabucodonosor se le compara con el león y el águila en la Biblia (Jeremías 49: 19, 22). Las alas de águila denotan, sin duda, la rapidez con que Babilonia extendió sus conquistas en tiempo de este rey.
«Porque yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas. Formidable es y terrible; de ella misma proceden su justicia y su dignidad. Sus caballos son más ligeros que leopardos, más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán. Vienen de lejos sus jinetes, vuelan como águilas que se apresuran a devorar» (Habacuc 1: 6-8).
2. ¿Cuál era el símbolo del segundo reino?
«Vi luego una segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro. En su boca, entre los dientes, tenía tres costillas; y se le dijo: “Levántate y devora mucha carne» (Daniel 7: 5).
Las bestias no solo representaban características físicas de los reinos (velocidad, fuerza, etc.) sino psicológicas. En el caso de este reino hace referencia a su brutalidad. «Los medos y persas se asemejaban al oso por su crueldad y sed de sangre, pues el oso es un animal cruel y voraz» (Adam Clarke).
3. ¿Cuál era el símbolo del tercer imperio universal?
«Después de esto miré, y otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas. Esta bestia tenía cuatro cabezas; y le fue dado dominio» (Daniel 7: 6).
«Si las alas de águila expresan la rapidez de movimientos en el imperio babilónico, las cuatro alas de ave del leopardo simbolizan la incomparable velocidad de acción del imperio macedónico con Alejandro Magno» (H. Gratan Guinness, Bible Readings for the Home Circle, pág. 216). Las cuatro cabezas simbolizan la división del imperio de Alejandro, después de su muerte, entre Casandro, Lisímaco, Tolomeo y Seleúco. El dominio de este reino no sería solo político o geográfico sino cultural. Hasta hoy día dependemos de los fundamentos del pensamiento instituidos por la cultura helenística.
4. ¿Cuál era el símbolo del cuarto reino?
«Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y vi la cuarta bestia, espantosa, terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos grandes dientes de hierro; devoraba y desmenuzaba, pisoteaba las sobras con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que había visto antes de ella; y tenía diez cuernos. […] Dijo así: “La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará”» (Daniel 7: 7, 23).
«Este reino fue sin duda el Imperio Romano, espantoso, terrible y en extremo fuerte, que llegó a ser como los escritores se complacían en decir, el imperio del mundo entero» (Adam Clarke).
5. ¿Qué simbolizaban los diez cuernos?
«Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y vi la cuarta bestia, espantosa, terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos grandes dientes de hierro; devoraba y desmenuzaba, pisoteaba las sobras con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que había visto antes de ella; y tenía diez cuernos. […] Los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y derribará a tres reyes» (Daniel 7: 7, 24).
El Imperio Romano fue dividido, dando origen a una gran parte de las naciones de la Europa de hoy.
III. EL CUERNO PEQUEÑO
1. ¿Qué deseó saber, sobre todo, Daniel?
«Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y pisoteaba las sobras con sus pies; asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, ante el cual habían caído tres. Este mismo cuerno tenía ojos y una boca que hablaba con gran insolencia, y parecía más grande que sus compañeros. Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y se hizo justicia a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino» (Daniel 7: 19-22).
2. ¿Qué poder representaría el cuerno pequeño?
La estructura católicorromana.
3. ¿Qué detalles del cuerno pequeño describen la Iglesia Romana?
a. La naturaleza. «Diferente de los primeros»
«Los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y derribará a tres reyes» (Daniel 7: 24).
Un rey-pontífice. Como rey, sería débil e insuficiente, un cuerno pequeño; como pontífice, altivo y poderoso, llegaría a ejercer su influencia sobre todo el mundo.
b. Su geografía. «El cuerno pequeño salía entre ellos»
«Mientras yo contemplaba los cuernos, otro cuerno pequeño salió entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros. Este cuerno tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran insolencia» (Daniel 7: 8).
Ese poder saldría del interior del Imperio Romano.
c. Su origen. Este poder ha surgido lentamente, en silencio, sin los acontecimientos bélicos que originaron los otros poderes.
d. Su cronología. «Y tras ellos se levantará otro»
«Los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y derribará a tres reyes» (Daniel 7: 24).
Se levantó después de las invasiones de los bárbaros, representado por los diez cuernos, que dieron origen a las naciones europeas.
e. La destrucción de tres reyes. «Delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros […] delante del cual habían caído tres […] y a tres reyes derribará».
«Mientras yo contemplaba los cuernos, otro cuerno pequeño salió entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros. Este cuerno tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran insolencia. […] asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, ante el cual habían caído tres. Este mismo cuerno tenía ojos y una boca que hablaba con gran insolencia, y parecía más grande que sus compañeros. […] Los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y derribará a tres reyes» (Daniel 7: 8, 20, 24).
Hay aquí una referencia clara a tres poderes arrianos que fueron derribados antes que pudiera ser establecido sin contestación el poder papal: los Hérulos (493), los Vándalos (534) y los Ostrogodos (538).
f. Su visión humana. «Tenía ojos como de hombre».
«Mientras yo contemplaba los cuernos, otro cuerno pequeño salió entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros. Este cuerno tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran insolencia» (Daniel 7: 8).
En sus decisiones tendría un enfoque humano, basado en opiniones y una visión humana, en lugar de un enfoque basado en la visión y orientación de Dios.
g. Su poderío. «Parecía más grande que sus compañeros»
«…asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, ante el cual habían caído tres. Este mismo cuerno tenía ojos y una boca que hablaba con gran insolencia, y parecía más grande que sus compañeros» (Daniel 7: 20).
Puede mencionarse a propósito la pompa más que real de su indumentaria y de sus ceremonias, su extraordinaria riqueza y su influencia sobre los gobernantes a través de los siglos.
h. Su lenguaje. «Una boca que hablaba grandes cosas […] hablará palabras contra el Altísimo».
«Mientras yo contemplaba los cuernos, otro cuerno pequeño salió entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros. Este cuerno tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran insolencia. […] Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará y pensará en cambiar los tiempos y la Ley; y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo» (Daniel 7: 8, 25).
Algunos ejemplos de títulos asumidos por los papas:
• Santo Padre.
• Soberano Pontífice (título que corresponde solo a Jesús: Hebreos 5: 5; 8: 1; 9: 11).
• Jefe o cabeza de la Iglesia (de nuevo, título empleado solo para Jesús: Efesios 1: 22).
• Vicario de Cristo en la tierra (título perteneciente al Espíritu Santo, Juan 14: 15, 16).
• Dios terrestre (Gregorio XIII). Escribió León XIII en una encíclica del 20 de junio de 1894: «Ocupamos en la tierra el lugar de Dios Todopoderoso».
i. Las persecuciones papales.
«Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía […]. Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará y pensará en cambiar los tiempos y la Ley; y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo» (Daniel 7: 21, 25).
Ejemplos:
• Persecuciones contra los valdenses.
• Juan Hus y Jerónimo de Praga.
• La Inquisición.
• La matanza de San Bartolomé.
j. Su actitud hacia la Ley de Dios.
«Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará y pensará en cambiar los tiempos y la Ley; y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo» (Daniel 7: 25).
La osada tentativa del papado contra la Ley de Dios fue el cambio del sábado por el domingo, hecho reconocido por la propia Iglesia Romana.
k. Duración de su supremacía temporal.
«Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará y pensará en cambiar los tiempos y la Ley; y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo» (Daniel 7: 25).
Este período es descrito en Apocalipsis 11: 2 como siendo cuarenta y dos meses y en Apocalipsis 12: 6 como 1260 días o años. Iniciado como vimos en el 538 d. C. se extiende hasta 1798. En esa fecha el papa Pío VI fue hecho prisionero por orden de Napoleón. Por ese tiempo, las leyes de la Iglesia Católica dejan de tener aplicación civil; los fuegos de la Inquisición no se encenderían más. A partir de entonces, la supremacía papal tendría que ejercerse de una manera más sutil.
IV. DESTINO DEL CUERNO PEQUEÑO
1. Para que no desfallezcan los «santos» ante la adversidad, ¿qué le fue mostrado a Daniel en el cielo?
«Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos y se sentó un Anciano de días. Su vestido era blanco como la nieve; el pelo de su cabeza, como lana limpia; su trono, llama de fuego, y fuego ardiente las ruedas del mismo. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; miles de miles lo servían, y millones de millones estaban delante de él. El Juez se sentó y los libros fueron abiertos» (Daniel 7: 9-10).
2. ¿Cuál será el destino final del cuerno pequeño?
«Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes insolencias que hablaba el cuerno; y mientras miraba mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para quemarlo en el fuego» (Daniel 7: 11).
3. ¿Cómo se describe la victoria final de Cristo y de sus santos?
«Miraba yo en la visión de la noche, y vi que con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre; vino hasta el Anciano de días, y lo hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará; y su reino es uno que nunca será destruido. […] Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio, para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo sean dados al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios lo servirán y obedecerán» (Daniel 7: 13-14, 26-27).
Hay que distinguir entre el sistema papal como institución y los miembros de la Iglesia Católica como individuos: «Entre los católicos hay muchos que son cristianos muy concienzudos, y que andan en toda la luz que resplandece sobre ellos; y Dios obrará en favor suyo» (Ellen G. White, Obreros evangélicos, pág. 344).
RESUMEN
Daniel 7, como texto paralelo a Daniel 2, presenta la historia de la humanidad hasta el final de los tiempos. En este capítulo, sin embargo, se hace énfasis en los detalles religiosos y psicológicos de los reinos que se mencionan. Por esta razón, se detiene con mucho mayor detalle a analizar la cuarta bestia, su monstruosidad y el poder que de ella deriva. La profecía, además, incluye una referencia cronológica para situar temporalmente algunas de las actividades del cuerno pequeño. Concluye con la visión del juicio final en la que se manifiesta la victoria de Jesús y de sus seguidores.
OPORTUNIDADES
1. Al discernir el significado de Daniel 7, tenemos, nuevamente, la oportunidad de comprender qué ha pasado y pasa con este mundo.
2. Al investigar sobre los detalles de la profecía, podemos identificar el conflicto universal en el que estamos envueltos.
3. Al afirmar la participación de Dios en la historia, sentimos que hay seguridad a su lado y que, al final, seremos victoriosos.
PROMESA
Daniel 7 nos presenta la promesa de un nuevo reinado de paz y eternidad.
«Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará; y su reino es uno que nunca será destruido» (Daniel 7: 14).
30. EL AUGE DE LA APOSTASÍA
El poder políticorreligioso descrito en Daniel 7 es presentado de nuevo en Apocalipsis 13, con nuevos informes relativos a su ulterior desarrollo.
OBJETIVOS
1. Descubrir cuál es la bestia del mar y la bestia terrestre.
2. Formular una idea clara de cuáles son los propósitos y los métodos de ambos poderes.
3. Rechazar cualquier adoración que no sea la de Dios.
ESTUDIO
I. LA PRIMERA BESTIA DE APOCALIPSIS 13
1. ¿Cómo se describe la primera bestia de Apocalipsis 13?
«Me paré sobre la arena del mar y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos: en sus cuernos tenía diez diademas, y sobre sus cabezas, nombres de blasfemia» (Apocalipsis 13: 1).
Aunque en la versión Reina Valera se lee “me paré” la mayoría de manuscritos más tempranos indican “se paró”, haciendo referencia al dragón que se colocó en la arena del mar esperando a su primera aliada, un monstruo (la palabra griega therion, además de ‘bestia’, tendría el significado de ser monstruoso) que simboliza un poder políticorreligioso.
2. ¿Qué detalles identifican esta visión con la de Daniel 7?
a. Ella contiene el león, el oso, el leopardo de cuatro cabezas, los diez cuernos y el cuerno pequeño.
«Me paré sobre la arena del mar y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos: en sus cuernos tenía diez diademas, y sobre sus cabezas, nombres de blasfemia. La bestia que vi era semejante a un leopardo, sus pies eran como de oso y su boca como boca de león. El dragón le dio su poder, su trono y gran autoridad» (Apocalipsis 13: 1-2).
b. El dragón le dio poder y autoridad.
«La bestia que vi era semejante a un leopardo, sus pies eran como de oso y su boca como boca de león. El dragón le dio su poder, su trono y gran autoridad» (Apocalipsis 13: 2).
En paralelo con:
«…asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, ante el cual habían caído tres. Este mismo cuerno tenía ojos y una boca que hablaba con gran insolencia, y parecía más grande que sus compañeros» (Daniel 7: 20).
c. Un nombre blasfemo.
«Me paré sobre la arena del mar y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos: en sus cuernos tenía diez diademas, y sobre sus cabezas, nombres de blasfemia. […] También se le dio boca que hablaba arrogancias y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar por cuarenta y dos meses. Y abrió su boca para blasfemar contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo y de los que habitan en el cielo» (Apocalipsis 13: 1, 5-6).
En paralelo con:
«Mientras yo contemplaba los cuernos, otro cuerno pequeño salió entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros. Este cuerno tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran insolencia. […] Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará y pensará en cambiar los tiempos y la Ley; y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo» (Daniel 7: 8, 25).
La palabra “blasfemias” en el Antiguo Testamento hace referencia a aquellos que intentan igualarse con Dios o la autodeificación.
d. Atacó a los santos.
«Se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación» (Apocalipsis 13: 7).
En paralelo con:
«Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía. […] Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará y pensará en cambiar los tiempos y la Ley; y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo» (Daniel 7: 21, 25).
e. Tuvo el poder durante 42 meses.
«También se le dio boca que hablaba arrogancias y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar por cuarenta y dos meses» (Apocalipsis 13: 5).
En paralelo con:
«Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará y pensará en cambiar los tiempos y la Ley; y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo» (Daniel 7: 25).
3. ¿Cómo describe el apóstol Pablo a este mismo poder?
«Nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño. Al contrario, si hablamos es porque Dios nos aprobó y nos confió el evangelio. No procuramos agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones» (1 Tesalonicenses 2: 3-4).
4. Herido de muerte al final de los 1260 años de supremacía temporal, ¿cómo se describe el resurgimiento del papado?
«Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Toda la tierra se maravilló en pos de la bestia y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: “¿Quién como la bestia y quién podrá luchar contra ella?”» (Apocalipsis 13: 3-4).
5. ¿Cómo sería reconocido su poder?
«Se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. La adoraron todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no estaban escritos desde el principio del mundo en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado» (Apocalipsis 13: 7-8).
II. LA SEGUNDA BESTIA DE APOCALIPSIS 13
1. ¿Qué poder representaría la segunda bestia de Apocalipsis 13?
Los Estados Unidos de América.
2. ¿Qué características identifican la segunda bestia con los Estados Unidos de América?
a. Su cronología. Surge cuando la primera bestia fue herida de muerte al final de los 1260 años de supremacía temporal.
b. Su geografía. «Otra bestia que subía de la tierra» (Apocalipsis 13: 11).
Mientras que la primera bestia subió del «mar», lo que indica su surgimiento entre los pueblos y naciones del mundo de entonces (Apocalipsis 17: 15), la segunda sube de la «tierra», lo que indica que este poder se levantaría donde antes no habría «pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas».
c. El carácter de su gobierno. «Tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero» (Apocalipsis 13: 11).
Esto indica su constitución democrática.
III. LA IMAGEN DE LA PRIMERA BESTIA
1. ¿Cómo acabaría por hablar la segunda bestia?
«Después vi otra bestia que subía de la tierra. Tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como un dragón» (Apocalipsis 13: 11).
2. ¿Cómo procedería con relación a la primera bestia?
«Ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes señales, de tal manera que incluso hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Engaña a los habitantes de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que le hagan una imagen a la bestia que fue herida de espada y revivió» (Apocalipsis 13: 12-14).
3. ¿Qué imagen del papado sería apoyada por este poder?
El protestantismo apóstata unido al Estado con el objetivo de imponer dogmas religiosos por medio de leyes civiles.
«Engaña a los habitantes de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que le hagan una imagen a la bestia que fue herida de espada y revivió» (Apocalipsis 13: 14).
«Cuando las iglesias de nuestra tierra (Estados Unidos), uniéndose en los puntos de fe que son mantenidos en común por ellas, influencien al Estado para dar fuerza a sus decretos y para sostener sus instituciones, entonces la América protestante habrá formado una imagen de la jerarquía romana» (Ellen G. White, La historia de la redención, págs. 381-382).
4. ¿Con qué marca intentará señalar este poder a todos?
«Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente…» (Apocalipsis13: 16).
5. ¿Qué medios serán empleados para obligar a todos a recibir esa marca?
«…y que ninguno pudiera comprar ni vender, sino el que tuviera la marca o el nombre de la bestia o el número de su nombre» (Apocalipsis 13: 17).
6. ¿Hasta qué punto serán perseguidos los que no se identifiquen con la imagen de la bestia?
«Se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablara e hiciera matar a todo el que no la adorara» (Apocalipsis 13: 15).
Solo Dios merece la adoración, nadie más. La prueba final no residirá en que se niegue la adoración de Dios sino a quién se adorará. La adoración a la bestia llegara por vías de persuasión y adherencia a los valores que representa. Solo los que adoren a Dios recibirán coerción.
7. ¿Qué esperanza de liberación dará Dios a su pueblo en este conflicto?
«También vi como un mar de vidrio mezclado con fuego, y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, sobre su marca y el número de su nombre, de pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios» (Apocalipsis 15: 2).
RESUMEN
El texto de Apocalipsis 13 es paralelo en su inicio a Daniel 7 y, de igual manera que Daniel 7 expandía los detalles sobre el final de Daniel 2, expande los detalles finales de ese capítulo. Se describen dos grandes grupos de actores. Por un lado se encuentra Dios y sus hijos. Por el otro el dragón (Satanás) con sus aliados (el monstruo marino o el poder católicorromano y el monstruo terrestre o el poder de EE. UU.) y sus seguidores. Nuevamente se recuerda, con un dato cronológico, el período de opresión y autoridad de estos poderes malignos.
OPORTUNIDADES
1. Al descubrir cuál es la bestia del mar y la bestia terrestre, tenemos una oportunidad de percibir las dimensiones del conflicto cósmico.
2. Al formular una idea clara de cuáles son los propósitos y los métodos de ambos poderes, podemos situarnos en la actitud anhelada por Dios.
3. Al rechazar cualquier adoración que no sea la de Dios, tomamos una posición que nos marca como hijos de Dios.
PROMESA
Los que adoren a Dios en los momentos finales llegarán a la Tierra Nueva donde tendrán el privilegio de seguir adorando a Dios.
«“Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí”, dice Jehová, “así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrán todos a adorar delante de mí”, dice Jehová» (Isaías 66: 22-23).
31. EL SELLO DE DIOS Y LA MARCA DE LA APOSTASÍA
El conflicto final de la historia de este mundo, antes de la venida de Jesús, se desarrollará en torno al reconocimiento de dos soberanías: la de Dios o la de Satanás, reconocimiento manifestado respectivamente, por el sello de Dios y por la marca de la apostasía.
OBJETIVOS
1. Definir cuál es el sello de Dios.
2. Planear, desde ya, encuentros con el Señor en el sábado para que se convierta en nuestra marca de identidad.
3. Disfrutar del sábado.
ESTUDIO
I. OBJETIVO Y CARACTERÍSTICAS DE UN SELLO
1. En tiempos antiguos, ¿cómo se conocía la autenticidad de los documentos de los gobernantes?
«Entonces escribió ella cartas en nombre de Acab, las selló con su anillo y las envió a los ancianos y a los principales que vivían en la ciudad junto a Nabot» (1 Reyes 21: 8).
«Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes primero, al día trece del mismo, para que escribieran, conforme a todo lo que mandó Amán, a los sátrapas del rey, a los capitanes que estaban sobre cada provincia y a los príncipes de cada pueblo, a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo según su lengua. En nombre del rey Asuero fue escrito, y sellado con el anillo del rey» (Ester 3: 12).
2. ¿Cuáles son las tres características esenciales de un sello oficial?
a. El nombre del legislador.
b. Su posición oficial.
c. Su reino o la extensión de su dominio y jurisdicción.
II. EL SELLO DE DIOS
1. ¿Dónde se encuentra el sello de Dios?
«Ata el testimonio, sella la instrucción entre mis discípulos» (Isaías 8: 16).
2. ¿Qué único mandamiento del Decálogo revela al verdadero Dios y autor de la Ley?
«Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó» (Éxodo 20: 8-11).
3. ¿Qué razón presenta Dios para que el sábado sea una señal eterna entre El y su pueblo?
«Para siempre será una señal entre mí y los hijos de Israel, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y descansó» (Éxodo 31: 17).
4. ¿De qué es señal la observancia del sábado?
«Santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová, vuestro Dios» (Ezequiel 20: 20).
5. Además de reconocer a Dios como Creador, ¿de qué es señal el sábado?
«Tú hablarás a los hijos de Israel y les dirás: “En verdad vosotros guardaréis mis sábados, porque es una señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico”» (Éxodo 31: 13).
6. ¿Qué sellamiento especial ocurrirá antes de que los vientos de destrucción soplen sobre la tierra?
«Yo le dije: “Señor, tú lo sabes”. Él me dijo: “Estos son los que han salido de la gran tribulación; han lavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del Cordero» (Apocalipsis 7: 14).
«…llamó Jehová al hombre vestido de lino que tenía a su cintura el tintero de escribano, y le dijo Jehová: “Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella”» (Ezequiel 9: 3b-4).
7. ¿Dónde vio el apóstol poco después al mismo grupo y qué tenían ellos en sus frentes?
«Después miré, y vi que el Cordero estaba de pie sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente» (Apocalipsis 14: 1).
Esta profecía hace referencia a otra anterior registrada en Joel 2: 32. El “monte de Sion” representa la victoria final, el espacio de liberación del pueblo de Dios al final de los tiempos. Los 144000 representan al remanente de los hijos de Dios y, al igual que los seguidores de la bestia tienen marcas en la mano y en la frente, ellos llevan escrito sus nombres y el nombre de Dios en su frente.
8. ¿Qué se dice del carácter de esos sellados?
«En sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios» (Apocalipsis 14: 5).
Destaca la pureza de ese grupo por cuanto no se han contaminado con los valores satánicos sino que se han mantenido fieles en su relación con Jesús.
9. ¿Cómo se describe a la iglesia remanente?
«Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús» (Apocalipsis 14: 12).
III. LA MARCA DE LA APOSTASÍA
1. ¿Contra qué tres cosas advierte el tercer ángel de Apocalipsis 14?
«Y un tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: “Si alguno adora a la bestia y a su imagen y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero”» (Apocalipsis14: 9-10).
2. ¿Qué poder mencionado en Apocalipsis 13 impondrá esta marca?
«Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente…» (Apocalipsis 13: 16).
3. Si el sábado del séptimo día es la señal de la aceptación de Dios como soberano, ¿de qué poder es señal el reconocimiento del domingo?
Del poder del papado.
4. ¿Reconoce el papado que ha cambiado el sábado por el domingo?
«Agradó a la Iglesia de Dios (la Iglesia Católica) cambiar el culto y celebración del día de Sábado por el día de Domingo» (Catecismo del Concilio de Trento, parte III, cap IV, pág. 25).
5. ¿Cuál es la actitud del dragón hacia el pueblo remanente que observa los mandamientos de Dios?
«Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» (Apocalipsis 12: 17).
6. ¿Con qué fuerza será impuesta la marca de la bestia?
«Se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablara e hiciera matar a todo el que no la adorara. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente, y que ninguno pudiera comprar ni vender, sino el que tuviera la marca o el nombre de la bestia o el número de su nombre» (Apocalipsis 13: 15-17).
7. ¿Sobre qué obtendrá finalmente la victoria el fiel pueblo de Dios?
«También vi como un mar de vidrio mezclado con fuego, y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, sobre su marca y el número de su nombre, de pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios» (Apocalipsis 15: 2).
«La guarda del Domingo no es todavía la señal de la bestia, y no lo será hasta que salga el decreto, forzando a los hombres a adorar este ídolo sabático. Vendrá el tiempo en que este día será la prueba, pero ese tiempo no ha llegado todavía» (Comentario Bíblico Adventista, vol 7, pág. 988).
RESUMEN
El sábado es señal de reconocimiento de Dios como Creador, Señor del Universo y Redentor. Observar su día es ratificar que anhelamos adorar a Dios y compartir su presencia. Tal actitud se opone a la marca de la bestia que pretende otras adoraciones: al yo y a lo material.
OPORTUNIDADES
1. Al definir cuál es el sello de Dios, tenemos la posibilidad de escoger el lado correcto en este conflicto cósmico.
2. Al planear, desde ya, encuentros con el Señor en el sábado para que se convierta en nuestra marca de identidad, podemos vivir intensamente y de forma natural la adoración a Dios
3. Al disfrutar del sábado, sentimos que estamos reproduciendo una experiencia que será semanal en la Tierra Nueva.
PROMESA
Si somos fieles a Dios y tomamos su nombre como nuestro, nos promete la Tierra Nueva.
«Después me mostró un río limpio, de agua de vida, resplandeciente como cristal, que fluía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad y a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en ella, sus siervos lo servirán, verán su rostro y su nombre estará en sus frentes. Allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 22: 1-5).
32. LOS 2300 DÍAS (DANIEL 8 Y 9)
Es una visión que sigue paralela con la de Daniel 7 y presenta el período profético más largo de la Biblia, período que llega hasta el inicio de importantes acontecimientos, tanto en el cielo como en la tierra.
OBJETIVOS
1. Descubrir en qué consiste la profecía de los 2300 días.
2. Investigar sobre los detalles de dicha profecía con relación al Día de la Expiación.
3. Respetar la inspiración de la Biblia y el sacrificio expiatorio de Cristo.
ESTUDIO
I. DESCRIPCIÓN SUMARIA DE LA VISIÓN
1. ¿Dónde estaba Daniel en el momento de esta visión?
«Miraba yo la visión, y en ella yo estaba en Susa, que es la capital del reino, en la provincia de Elam. En la visión, pues, me veía junto al río Ulai» (Daniel 8: 2).
El capítulo 8 de Daniel se divide en dos partes. Primero, tiene una visión (3-12). Esa visión se divide en dos visiones (que comienzan por “miré […] y he aquí” (2-4/5-8) y algo que oye (13-14). Después, en la segunda parte, se registra la interpretación (15-26).
2. ¿Qué animal vio el profeta en primer lugar?
«Alcé los ojos y miré, y había un carnero que estaba delante del río, y tenía dos cuernos; y aunque los cuernos eran altos, uno era más alto que el otro, y el más alto creció después. Vi que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte y al sur, y que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapara de su poder. Hacía conforme a su voluntad, y se engrandecía» (Daniel 8: 3-4).
La visión se asocia con el contexto del ‘Día de la Expiación’ (Yom Hakippurim) de Levítico 16 donde el macho cabrío y el carnero eran animales sacrificados en el templo. Si Daniel 2 se enmarca en un contexto geopolítico y Daniel 7 en un entorno políticorreligioso, Daniel 8 se enmarca en un entorno religioso y, relacionado con ello, judicial.
3. ¿Qué otro animal vio después?
«Mientras yo consideraba esto, un macho cabrío venía del lado del poniente sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra; y aquel macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos. Vino hasta el carnero de dos cuernos que yo había visto en la ribera del río, y corrió contra él con la furia de su fuerza. Lo vi llegar junto al carnero; se levantó contra él y lo hirió, y le quebró sus dos cuernos; y el carnero no tenía fuerzas para hacerle frente. Lo derribó, por tanto, a tierra, lo pisoteó y no hubo quien librara de su poder al carnero» (Daniel 8: 5-7).
4. ¿Cómo fue sustituido el gran cuerno del macho cabrío?
«El macho cabrío creció en gran manera; pero cuando estaba en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo» (Daniel 8: 8).
5. ¿Qué surgió de uno de los cuatro vientos?
«De uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho hacia el sur y el oriente, y hacia la tierra gloriosa» (Daniel 8: 9).
6. ¿Qué hizo el poder representado por el cuerno pequeño?
«De uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho hacia el sur y el oriente, y hacia la tierra gloriosa. Creció hasta llegar al ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las pisoteó. Aun se engrandeció frente al príncipe de los ejércitos; por él fue quitado el sacrificio continuo, y el lugar de su santuario fue echado por tierra. A causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el sacrificio continuo; echó por tierra la verdad e hizo cuanto quiso, y prosperó» (Daniel 8: 9-12).
7. ¿Qué pregunta se hizo entonces?
«Entonces oí hablar a un santo; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: “¿Hasta cuándo durará la visión del sacrificio continuo, la prevaricación asoladora y la entrega del santuario y el ejército para ser pisoteados?”» (Daniel 8: 13).
8. Como respuesta, ¿qué período fue mencionado?
«Y él dijo: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”» (Daniel 8: 14).
En Daniel 7 se observaba el esquema: Bestias/reinos-cuerno pequeño-juicio. En Daniel 8 se repite el esquema: Bestias/reinos-cuerno pequeño-purificación del Santuario.
9. ¿Qué acontecimiento ocurriría al final de ese período? Daniel 8: 14.
«Y él dijo: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”» (Daniel 8: 14).
II. INTERPRETACIÓN PARCIAL DE LA VISIÓN
1. ¿Qué orden fue dada al ángel Gabriel?
«Aconteció que mientras yo, Daniel, consideraba la visión y procuraba comprenderla, se puso delante de mí uno con apariencia de hombre. Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: “Gabriel, enseña a este la visión”» (Daniel 8: 15-16).
2. ¿Cuáles fueron las primeras palabras que dijo el ángel al profeta?
«Vino luego cerca de donde yo estaba. Y al venir, me asusté y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: “Entiende, hijo de hombre, que la visión es para el tiempo del fin”» (Daniel 8: 17).
3. ¿Qué significaba el carnero?
Medo-Persia.
«En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos: estos son los reyes de Media y de Persia» (Daniel 8: 20).
4. ¿Qué significaba el macho cabrío y el cuerno grande?
Grecia y Alejandro Magno.
«El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero» (Daniel 8: 21).
5. ¿Qué significaban los cuatro cuernos que salieron de este cuerno grande?
La división del Imperio de Alejandro entre Lisímaco, Casandro, Seleúco y Tolomeo.
«En cuanto al cuerno que fue quebrado y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él» (Daniel 8: 22).
Lisímaco fue gobernador de Tracia y una parte de Asia Menor. Tolomeo recibió Egipto. Seleúco se encargó de Babilonia. Y Casandro de Macedonia y Grecia.
6. ¿Qué características son presentadas del cuerno pequeño?
«Al fin del reinado de estos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. Su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; causará grandes ruinas, prosperará, actuará arbitrariamente y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos. Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; en su corazón se engrandecerá y, sin aviso, destruirá a muchos. Se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana» (Daniel 8: 23-25).
7. ¿Con qué poder, mencionado en otros capítulos de Daniel, puede ser identificado este cuerno pequeño?
«Mientras yo contemplaba los cuernos, otro cuerno pequeño salió entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros. Este cuerno tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran insolencia […] Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes insolencias que hablaba el cuerno; y mientras miraba mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para quemarlo en el fuego […] asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, ante el cual habían caído tres. Este mismo cuerno tenía ojos y una boca que hablaba con gran insolencia, y parecía más grande que sus compañero. Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía […] Los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y derribará a tres reyes. Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará y pensará en cambiar los tiempos y la Ley; y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo» (Daniel 7: 8, 11, 20-21, 24-25).
«El rey hará su voluntad, se ensoberbecerá y se engrandecerá sobre todo dios; contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará hasta que sea consumada la ira, porque lo determinado se cumplirá. Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres, ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá. Pero honrará en su lugar al dios de las fortalezas, un dios que sus padres no conocieron; lo honrará con oro y plata, con piedras preciosas y cosas de gran precio. Con un dios ajeno se hará de las fortalezas más inexpugnables, colmará de honores a los que lo reconozcan, los hará gobernar sobre muchos y repartirá tierras como recompensa» (Daniel 11: 36-39).
«Oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su mano derecha y su mano izquierda al cielo y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas se cumplirán» (Daniel 12: 7).
8. ¿Cómo quedó Daniel a causa de la parte de la visión que no había sido explicada?
«…y que el reino, el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo sean dados al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios lo servirán y obedecerán» (Daniel 7: 27).
III. SE COMPLETA LA INTERPRETACIÓN DE LA VISIÓN
1. ¿Qué período de 70 años terminaría pronto?
«En el primer año de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, en el primer año de su reinado, yo, Daniel, miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, en los que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén: setenta años» (Daniel 9: 1-2).
2. Al ser mencionado el santuario, ¿hacia dónde se dirigen sus pensamientos?
«Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos los que nos rodean. Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración y los ruegos de tu siervo, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. Inclina, Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. ¡Oye, Señor! ¡Señor, perdona! ¡Presta oído, Señor, y hazlo! No tardes, por amor de ti mismo, Dios mío, porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo”» (Daniel 9: 16-19).
3. ¿Qué declaración muestra que el cumplimiento total de la visión no ocurriría tan pronto como deseaba?
«Y dijo: “Yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin. […] La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión, porque es para muchos días» (Daniel 8: 19, 26).
4. Del período de 2300 días de años, ¿cuántas semanas de años estaban determinadas para el pueblo judío y la llegada del Mesías?
«Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, poner fin al pecado y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, sellar la visión y la profecía y ungir al Santo de los santos» (Daniel 9: 24).
El término “determinadas” significa “apartadas”. Dios comunica la profecía de las setenta semanas para que sea mejor comprendida la profecía de los 2300 días. En ella se proclama la llegada histórica del Mesías. Ya que nos hallamos ante un texto profético y recordando el método propuesto por Ezequiel de “día por año” (Ezequiel 4: 6, Números 14: 34) nos hallamos ante 490 días y, por lo tanto, 490 años.
5. ¿Cuándo empezaría la primera semana?
Desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén (Decreto de Artajerjes en el año 457 a. C.).
«Sabe, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas; se volverán a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos» (Daniel 9: 25).
Las siete semanas primeras (49 años) se vuelven a construir los muros de la ciudad, comenzando a tomar forma en el 408 a. C.
6. ¿Qué ocurrió en la 70.ª semana?
«Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, poner fin al pecado y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, sellar la visión y la profecía y ungir al Santo de los santos. […] Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y nada ya le quedará. El pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario, su final llegará como una inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Por otra semana más confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después, con la muchedumbre de las abominaciones, vendrá el desolador, hasta que venga la consumación y lo que está determinado se derrame sobre el desolador» (Daniel 9: 24, 26-27).
El Mesías debía aparecer al final de las 69 semanas o 483 años. En torno a octubre del año 27 de la era cristiana, Jesús es ungido por el Espíritu Santo (Hechos 10: 38). Y hemos de recordar que Mesías significaba literalmente “ungido”. Desciende, en su bautismo, el Espíritu Santo sobre Jesús (Mateo 3: 16) como señal del inicio de su vida pública. El mismo Cristo recuerda que se había cumplido el tiempo (Marcos 1: 15) haciendo referencia a Daniel 8: 9. Este ministerio público se realiza durante tres años y medio hasta su muerte en la cruz. En su muerte “el velo del templo se rompió en dos” (Mateo 27: 51), lo que indicó con claridad que el símbolo del sacrificio continuo debía cesar porque el cordero de Dios se había entregado por nosotros. Los 490 años concluyen con el martirio de Esteban (34 d. C.), instigado por los líderes judíos, que implicaba el rechazo formal del evangelio (Hechos 7: 54-60).
7. Partiendo del mismo comienzo, ¿en qué fecha acabaría el período de 2300 días de años de Daniel 8: 14?
En 1844 d. C.
8. ¿Qué acontecimiento ocurriría entonces?
«Y él dijo: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”» (Daniel 8: 14).
9. ¿Cómo es llamado el tiempo en que ocurriría ese acontecimiento?
«Y dijo: “Yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin» (Daniel 8: 19).
RESUMEN
La profecía de los 2300 días se enmarca en un entorno de juicio y restauración. La profecía cronológica presenta las acciones malignas del cuerno pequeño y, a su vez, el tiempo dedicado a la llegada del Mesías prometido por Dios a su pueblo. La profecía muestra que Jesús es el verdadero Mesías y ratifica la inspiración de la Biblia.
OPORTUNIDADES
1. Al descubrir en qué consiste la profecía de los 2300 días, podemos confirmar la fe en la participación de Jesús en nuestra redención.
2. Al investigar sobre los detalles de dicha profecía con relación al Día de la Expiación, podemos comprender mejor la trascendencia del juicio en el conflicto universal.
3. Al respetar las inspiración de la Biblia y el sacrificio expiatorio de Cristo, sentimos que Dios nos ama intensamente.
PROMESA
Ante un momento de juicio, se nos promete que si confesamos nuestros pecados y nos arrepentimos, serán perdonados.
«Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1: 9).
33. LA PURIFICACIÓN DEL SANTUARIO
Las ceremonias del santuario terrenal simbolizaban las realidades básicas del plan de salvación. Entre las más significativas, estaban las del Día de la Expiación, que apuntaban hacía acontecimientos que están ocurriendo en nuestros días.
OBJETIVOS
1. Descubrir las funciones y propósitos del Santuario celestial.
2. Investigar sobre los detalles de su relación con el Santuario terrenal.
3. Responsabilizarse del extraordinario momento personal que vivimos.
ESTUDIO
I. EL SANTUARIO CELESTIAL
1. ¿Cuándo terminó el servicio simbólico del santuario terrenal?
«Entonces el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo» (Marcos 15: 38).
«Por otra semana más confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después, con la muchedumbre de las abominaciones, vendrá el desolador, hasta que venga la consumación y lo que está determinado se derrame sobre el desolador» (Daniel 9: 27).
2. ¿Cuándo fue destruido el templo de Jerusalén?
El año 70 d. C.
«Jesús salió del Templo y, cuando ya se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del Templo. Respondiendo él, les dijo: —¿Veis todo esto? De cierto os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada» (Mateo 24: 1-2).
3. ¿Dónde vio el apóstol Juan el santuario de Dios?
«El templo de Dios fue abierto en el cielo, y el Arca de su pacto se dejó ver en el templo. Hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y granizo grande» (Apocalipsis 11: 19).
4. Después de su ascensión, ¿en qué santuario pasó a ministrar Cristo?
«Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos. Él es ministro del santuario y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre» (Hebreos 8: 1-2).
«Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención […] porque no entró Cristo en el santuario hecho por los hombres, figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora por nosotros ante Dios» (Hebreos 9: 11-12, 24).
El Santuario terrenal tenía varias funciones. En primer lugar, era un centro de encuentro. Su mismo nombre (“tabernáculo de reunión”) implicaba que era el espacio para encontrarse con Dios. En segundo lugar, era el lugar donde se manifestaba la revelación divina. Allí manifestó su presencia, su autoridad como Juez, y su poder como Rey. En tercer lugar, era un espacio de adoración. Esta función alcanzaba una especial relevancia en las fiestas de Israel. El pueblo se acercaba al Santuario, respetuosamente, para presentar a Dios sus preocupaciones y sus alegrías. Y, por último, el santuario era un lugar de acceso al Santuario celestial. El Santuario terrenal fue construido en relación al modelo del celestial (Éxodo 25: 9). Por lo tanto, hay una correspondencia en funciones. Por supuesto, el Santuario celestial es superior al terrenal, como lo es el original celestial con relación a una copia humana.
5. ¿Qué único santuario podía ser purificado al final del período de los 2300 días de años, es decir, 1844?
El Santuario celestial.
II. PURIFICACIÓN DEL SANTUARIO TERRENAL
1. ¿Qué se celebraba el día 10 del séptimo mes judaico?
«A los diez días de este séptimo mes será el día de expiación; tendréis santa convocación, afligiréis vuestras almas y presentaréis una ofrenda quemada a Jehová» (Levítico 23: 27).
2. ¿Qué sacrificio se ofrecía por la mañana?
«…y un macho cabrío como expiación, además de la ofrenda de las expiaciones por el pecado, del holocausto continuo, de sus ofrendas y sus libaciones» (Números 29: 11).
3. ¿Qué hacía el sumo sacerdote con el incensario?
«Pondrá el perfume sobre el fuego delante de Jehová, y la nube del perfume cubrirá el propiciatorio que está sobre el Testimonio, para que no muera» (Levítico 16: 13).
4. En la expiación por sí mismo y por su casa, ¿qué hacía con la sangre de un becerro?
«Aarón hará traer su becerro de la expiación, y hará la reconciliación por sí y por su casa […]. Tomará luego de la sangre del becerro y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio, y delante del propiciatorio esparcirá con su dedo siete veces de aquella sangre» (Levítico 16: 6, 14).
5. ¿Qué suertes se echaban sobre dos machos cabríos?
«Luego echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos, una suerte por Jehová y otra suerte por Azazel» (Levítico 16: 8).
6. ¿Qué hacía el sumo sacerdote con la sangre del primer macho cabrío?
«Después degollará el macho cabrío como expiación por el pecado del pueblo, llevará la sangre detrás del velo adentro y hará con su sangre como hizo con la sangre del becerro: la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. […] saldrá hacia el altar que está delante de Jehová, y lo expiará: tomará de la sangre del becerro y de la sangre del macho cabrío, y la pondrá sobre los cuernos alrededor del altar. Esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces. Así lo limpiará y lo santificará de las impurezas de los hijos de Israel» (Levítico 16: 15, 18-19).
7. ¿Qué hacía con el segundo macho cabrío?
«Cuando haya acabado de expiar el santuario, el Tabernáculo de reunión y el altar, hará traer el macho cabrío vivo. Pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados. Así los pondrá sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por medio de un hombre destinado para esto. Aquel macho cabrío llevará sobre sí todas sus iniquidades a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto» (Levítico 16: 20-22).
8. Simbolizando completa consagración del pueblo de Dios, ¿qué holocaustos se ofrecían a continuación?
«Lavará luego su cuerpo con agua allí mismo en el santuario y, después de ponerse sus vestidos, saldrá a ofrecer su holocausto y el holocausto del pueblo; hará la expiación por sí mismo y por el pueblo» (Levítico 16: 24).
«El diez de este mes séptimo tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas: ninguna obra haréis. Ofreceréis como holocausto de olor grato a Jehová un becerro de la vacada, un carnero y siete corderos de un año, que serán sin defecto. Sus ofrendas: flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa por el becerro, dos décimas por el carnero y una décima por cada uno de los siete corderos; y un macho cabrío como expiación, además de la ofrenda de las expiaciones por el pecado, del holocausto continuo, de sus ofrendas y sus libaciones» (Números 29: 7-11).
9. ¿Qué ocurría con los que no se hubieran arrepentido en ese día?
«Toda persona que no ayune en este día, será eliminada de su pueblo» (Levítico 23: 29).
10. ¿Qué referencias se hacen a la purificación del pueblo y del santuario en el Día de la Expiación?
«Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados. De la misma manera hará también con el Tabernáculo de reunión, que está entre ellos en medio de sus impurezas […]. Esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces. Así lo limpiará y lo santificará de las impurezas de los hijos de Israel. […] porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová […] y hará la expiación por el santuario santo y el Tabernáculo de reunión; también hará expiación por el altar, por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación» (Levítico 16: 16, 19, 30, 33).
El Día de la Expiación tenía varios propósitos. Era el momento de la purificación final del pueblo, cuando todos y cada uno de los hijos de Dios se ponían en sus manos para expiar cualquier pecado o culpa. También se recordaba que el único que tiene capacidad de juzgar es Dios. Jehová conoce los corazones y las intenciones y, por tanto, era y es el único capacitado para esa función. El objetivo del descanso (era considerado un sábado), la reflexión, el ayuno y la humildad que se manifestaban ese día era mostrar la dependencia de cada persona del Juez supremo. También era un momento de vindicación de Dios y de su santuario. Como tal, era el día en que se dejaba claro que la santidad y el pecado no tenían nada que ver, el día que se proclamaba que Dios es el soberano y que su pureza no es compatible con el mal.
III. PURIFICACIÓN DEL SANTUARIO CELESTIAL
1. Así como los pecados del pueblo eran llevados cada día al santuario tornándose necesaria la purificación del mismo, ¿dónde están registrados los hechos de cada persona?
«Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras» (Apocalipsis 20: 12).
«Entonces los que temían a Jehová hablaron entre sí. Jehová escuchó y oyó, y fue escrito ante él un memorial de los que temen a Jehová y honran su nombre» (Malaquías 3: 16).
2. Al igual que el Santuario terrenal, ¿cómo debía ser purificado el Santuario celestial?
«Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos y se sentó un Anciano de días. Su vestido era blanco como la nieve; el pelo de su cabeza, como lana limpia; su trono, llama de fuego, y fuego ardiente las ruedas del mismo. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; miles de miles lo servían, y millones de millones estaban delante de él. El Juez se sentó y los libros fueron abiertos» (Daniel 7: 9-10).
3. ¿Con qué obra de juicio será purificado el santuario celestial?
«Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos y se sentó un Anciano de días. Su vestido era blanco como la nieve; el pelo de su cabeza, como lana limpia; su trono, llama de fuego, y fuego ardiente las ruedas del mismo. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; miles de miles lo servían, y millones de millones estaban delante de él. El Juez se sentó y los libros fueron abiertos» (Daniel 7: 9-10).
4. ¿Qué sangre purifica o lava el pecado?
«Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado» (1 Juan 1: 7).
5. Así como era separada de su pueblo la persona que no se arrepintiese en aquel día, ¿qué ocurrirá con los que no se arrepientan antes de que termine la purificación del Santuario celestial?
«El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía» (Apocalipsis 22: 11).
El juicio investigador o juicio previo, que se está realizando en el cielo vindica al pueblo de Dios y deja claro que sus pecados han sido cubiertos por la expiación de Cristo. Esa vindicación, por contraste, pone en evidencia a los enemigos de Dios. Además, vindica al mismo Dios.
Queda totalmente clarificado cuál es el carácter de Dios y el de Satanás. La cruz evidencia el compromiso de la Deidad con el hombre y su naturaleza amorosa. El universo al completo comprende la realidad del conflicto cósmico. En ese sentido, el juicio investigador deriva en la purificación del universo. El pecado y los pecadores dejan de existir.
6. Así como el pueblo, cuando el sumo sacerdote volvía del lugar santísimo al atrio, sabía que había sido aceptado, ¿qué sabrán los redimidos cuando Jesús vuelva a esta tierra?
«Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan» (Hebreos 9: 27-28).
7. Al igual que el segundo macho cabrío era conducido al desierto y allí moría, ¿qué ocurrirá con Satanás?
«Lo arrojó al abismo, lo encerró y puso un sello sobre él, para que no engañara más a las naciones hasta que fueran cumplidos mil años. Después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. […] Y el diablo, que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 20: 3, 10).
Para los creyentes, la creencia en el Santuario celestial es vital porque provee el horizonte adecuado desde el que contemplar la historia de la salvación. La finalización del período de los 2300 años en 1844 nos recuerda que no todo concluyó en la cruz y que, aunque queda poco, aún no se ha consumado el proceso de redención. Además, la actividad de Cristo en el Santuario celestial nos incentiva a proclamar el evangelio eterno con mayor intensidad y a recordar a cada persona que Dios y el universo se toman muy en serio a cada uno de nosotros. Y, sobre todo, deja clara la naturaleza de Dios y que el mal no es eterno.
RESUMEN
Hay un Santuario en el cielo, el verdadero Tabernáculo que el Señor erigió y no el ser humano. En él ministra Cristo en favor de nosotros, para poner a disposición de los creyentes los beneficios de su sacrificio expiatorio ofrecido una vez y para siempre en la cruz. Cristo, en su ascensión, llegó a ser nuestro gran Sumo Sacerdote y comenzó su ministerio intercesor, que fue tipificado por la obra del sumo sacerdote en el Lugar Santo del Santuario terrenal. En 1844, al concluir el período profético de los 2.300 días, inició la segunda y última fase de su ministerio expiatorio, que fue tipificado por la obra del sumo sacerdote en el Lugar Santísimo del Santuario terrenal. Esta obra es un juicio investigador, que forma parte de la eliminación definitiva del pecado, prefigurada por la purificación del antiguo Santuario hebreo en el Día de la Expiación. En el servicio simbólico, el Santuario se purificaba mediante la sangre de los sacrificios de animales, pero las cosas celestiales se purifican mediante el perfecto sacrificio de la sangre de Jesús. El juicio investigador revela, a las inteligencias celestiales, quiénes de entre los muertos duermen en Cristo, siendo, por lo tanto, considerados dignos, en él, de participar en la primera resurrección.
También pone de manifiesto quién, de entre los vivos, permanece en Cristo, guardando los Mandamientos de Dios y la fe de Jesús, estando, por lo tanto, en él, preparado para ser trasladado a su Reino eterno. Este Juicio vindica la justicia de Dios al salvar a los que creen en Jesús. Declara que los que permanecieron leales a Dios recibirán el Reino. La conclusión de este ministerio de Cristo señalará el fin del tiempo de prueba otorgado a los seres humanos antes de su segunda venida (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 430).
OPORTUNIDADES
1. Al descubrir las funciones y propósitos del Santuario celestial, tenemos la posibilidad de entender una doctrina que aporta consuelo al pecador arrepentido.
2. Al estudiar los detalles de su relación con el Santuario terrenal, podemos integrar ese conocimiento en nuestra cosmovisión y entender la realidad social.
3. Al responsabilizarnos del extraordinario momento personal que vivimos, sentimos que tenemos alguien que intercede por nosotros más sublime que los cielos.
PROMESA
Aunque pequemos, tenemos al mejor abogado del mundo que nos promete defendernos y nos insta a arrepentirnos y cambiar.
«Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Pero si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo. Él es la propiciación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1 Juan 2: 1-2).
34. EL JUICIO
Una de las verdades bíblicas más evidentes es el juicio. A través de este estudio, comprenderemos que el juicio ya ha empezado y que vivimos en tiempos extremadamente solemnes.
OBJETIVOS
1. Relacionar el juicio con la naturaleza divina.
2. Construir una imagen correcta del juicio final.
3. Compartir la esperanza de la vindicación divina y exhortar al arrepentimiento.
ESTUDIO
I. TODOS SERÁN JUZGADOS
1. ¿Cuántos deben comparecer ante el tribunal?
«…porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo» (2 Corintios 5: 10).
«Y dije en mi corazón: “Al justo y al malvado juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace”» (Eclesiastés 3: 17).
Una de las características esenciales del juicio final es su universalidad. Todas las criaturas del universo se ven involucradas en este evento. Los seres no caídos comprenderán el engaño de Satanás y el resultado de su maldad. Los justos verán vindicadas sus existencias y los impíos constatarán los efectos de su pecado. El mismo Dios, Juez supremo, revelará lo verdadero y hará justicia.
2. ¿Qué obras serán traídas a juicio?
«Pues Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta, sea buena o sea mala» (Eclesiastés 12: 14).
3. ¿Habrá algo oculto que no haya de ser descubierto?
«…porque nada hay encubierto que no haya de descubrirse, ni oculto que no haya de saberse» (Lucas 12: 2).
4. ¿Hasta de qué palabras se dará cuenta en el juicio?
«Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio» (Mateo 12: 36).
5. ¿Cuán justo será el juicio?
«Y oí que el ángel de las aguas decía: “Justo eres tú, Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre, pues se lo merecen”. También oí a otro, que desde el altar decía: “¡Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos!”» (Apocalipsis 16: 5-7).
El tema del juicio es un elemento fundamental en la comprensión del “evangelio eterno” porque está unido íntimamente con la misericordia y la justicia, atributos que definen la naturaleza de Dios. El juicio nos permite comprender las dudas sobre cómo es esa justicia divina en un mundo que es injusto (teodicea), cuáles son los resultados del mal que se ha realizado en este mundo, cómo se compensa el sufrimiento del inocente, cuál es la solución entre el conflicto cósmico y, más que nada, cómo es Dios. Y que Dios, además de Todopoderoso, es verdad y justicia redentora.
II. DESCRIPCIÓN DEL JUICIO
1. En el juicio, ¿quién es el presidente?
«Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos y se sentó un Anciano de días. Su vestido era blanco como la nieve; el pelo de su cabeza, como lana limpia; su trono, llama de fuego, y fuego ardiente las ruedas del mismo. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; miles de miles lo servían, y millones de millones estaban delante de él. El Juez se sentó y los libros fueron abiertos» (Daniel 7: 9-10).
Se debe comprender que, en la mentalidad bíblica, un juez (en hebreo, sofet) era a su vez una persona que ayudaba y liberaba al acusado o al oprimido (Jueces 3: 9, 15; 2 Reyes 13: 5; Isaías 19: 20 y Nehemías 9: 27). En ese sentido, el objetivo de un juez bíblico era aportar, además de justicia, paz y plenitud (por eso se indica el término shalom como objetivo del juicio). El juicio, por tanto, no era algo negativo en sí mismo.
2. ¿Quién es el juez oficiante?
«Miraba yo en la visión de la noche, y vi que con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre; vino hasta el Anciano de días, y lo hicieron acercarse delante de él» (Daniel 7: 13).
«…porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo…» (Juan 5: 22).
«Y nos mandó que predicáramos al pueblo y testificáramos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos» (Hechos 10: 42).
«…por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, acreditándolo ante todos al haberlo levantado de los muertos» (Hechos 17: 31).
«…en el día en que Dios juzgará por medio de Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio» (Romanos 2: 16).
3. ¿Cuál será la norma del juicio?
«Así hablad y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad…» (Santiago 2: 12).
«El fin de todo el discurso que has oído es: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre. Pues Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta, sea buena o sea mala» (Eclesiastés 12: 13-14).
4. ¿Quiénes serán los testigos?
«Un río de fuego procedía y salía de delante de él; miles de miles lo servían, y millones de millones estaban delante de él. El Juez se sentó y los libros fueron abiertos […] hasta que vino el Anciano de días, y se hizo justicia a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino» (Daniel 7: 10, 22).
5. ¿Cuando el juez se sentó qué vio el profeta?
«Un río de fuego procedía y salía de delante de él; miles de miles lo servían, y millones de millones estaban delante de él. El Juez se sentó y los libros fueron abiertos» (Daniel 7: 10).
III. FASES DEL JUICIO
1. ¿Qué dos sentidos tiene la palabra «juicio»?
a. El examen de cada caso, también llamado juicio previo a la segunda venida de Cristo.
b. La ejecución de la respectiva sentencia, también llamado juicio ejecutivo.
2. ¿Cuándo ocurrirá el juicio ejecutivo de los redimidos?
En la segunda venida de Jesús.
«Te suplico encarecidamente delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su Reino […]. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida» (2 Timoteo 4: 1, 8).
3. ¿Cuándo comenzará el juicio investigador de los redimidos?
En 1844. Daniel 8: 14 (ver el estudio anterior).
4. ¿Qué mensaje debía ser proclamado entonces?
«Decía a gran voz: “¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!”» (Apocalipsis 14: 7).
La expresión “temed a Dios” no tiene tanto el sentido de “tener temor” sino de “respetar”, “tomar en serio”. Reconocer cómo es Dios es sentirnos criaturas, seres humildes y dependientes. También nos conduce al arrepentimiento y al compromiso total con él. La palabra aquí usada para «juicio» es, en el griego original, krísis, que implica la acción de juzgar más que el veredicto en sí, o sea, se refiere al juicio previo a la segunda venida de Cristo. Por contraste, el término krima sí que se refiere al juicio con veredicto, o sea, a la sentencia o juicio ejecutivo.
5. ¿Quiénes deben ser juzgados en primer lugar?
«Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan» (Hebreos 9: 27-28).
6. ¿Deberán ser juzgados también los vivos?
«Y nos mandó que predicáramos al pueblo y testificáramos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos» (Hechos 10: 42).
7. Cuando termine el juicio previo a la segunda venida de Cristo de los justos vivos, ¿habrá aún oportunidad para recibir la gracia de la salvación?
«El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía» (Apocalipsis 22: 11).
8. ¿Cuándo ocurrirá el juicio ejecutivo de los perdidos?
Al final del milenio.
«Subieron por la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió. […] El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras. […] El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego» (Apocalipsis 20: 9, 13, 15).
9. ¿Cuándo será el juicio previo a la segunda venida de Cristo de los perdidos?
Durante el milenio.
«Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se halló ya para ellos. Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras» (Apocalipsis 20: 11-12).
10. ¿Quiénes participarán en el juicio investigador de los impíos?
«¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar asuntos tan pequeños? ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?» (1 Corintios 6: 2-3).
«…hasta que vino el Anciano de días, y se hizo justicia a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino» (Daniel 7: 22).
«Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar. Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años» (Apocalipsis 20: 4).
RESUMEN
La creencia del juicio es vital para el cristiano porque le aporta una visión clara de la historia de la redención, de la teodicea, de la retribución de los inocentes, de la solución al mal y de la naturaleza de Dios. «La enseñanza bíblica sobre el juicio no es algo periférico en el pensamiento bíblico. Es una parte integral de la realización del plan de salvación y está conectado de forma inseparable con la redención y la salvación. El juicio garantiza la libertad humana, la libertad de elegir, con una serie de consecuencias. Incluye la dimensión ética de la responsabilidad humana. El juicio también trasmite la idea de que el pecado no puede continuar su curso de forma interminable. Dios tiene el control del pecado aun en la instancia final. El juicio limita al pecado y a su esfera, llevándolo por último a un fin. Su juicio garantiza divina rectitud y justicia» (Gerhard F. Hasel, “Juicio divino” en Raoul Dederen, ed., Tratado de Teología Adventista del Séptimo Día, Buenos Aires: ACES, 2009, págs. 953-954).
OPORTUNIDADES
1. Al relacionar el juicio con la naturaleza divina, tenemos la oportunidad de comprender más sobre su justicia y su misericordia.
2. Al construir una imagen correcta del juicio final, podemos apreciar la magnanimidad de Dios.
3. Al compartir la esperanza de la vindicación divina y exhortar al arrepentimiento, sentimos que somos colaboradores de Jesús.
PROMESA
La Biblia nos promete que Dios juzgará de forma justa.
«Pero Jehová permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio. Él juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con rectitud» (Salmos 9: 7-8).
35. EL PRIMER MENSAJE
Al terminar el gran período profético de Daniel 8: 14, debía surgir un movimiento con la misión de proclamar mensajes específicos en vista de la preparación del mundo para la segunda venida de Jesús. Ese movimiento se encuentra descrito en Apocalipsis 14: 6-12.
OBJETIVOS
1. Comprobar la relevancia del primer mensaje de Apocalipsis 14.
2. Experimentar la adoración verdadera.
3. Mostrar la oportunidad de redención a otras personas.
ESTUDIO
I. EL EVANGELIO ETERNO A TODO EL MUNDO
1. En el texto original y en algunas versiones, ¿cómo es llamado Juan el Bautista, al predicar antes de la primera venida de Jesús?
«“Yo envío mi mensajero para que prepare el camino delante de mí. Y vendrá súbitamente a su Templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros, ya viene”, ha dicho Jehová de los ejércitos» (Malaquías 3: 1).
«…porque este es de quien está escrito: “Yo envío mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino delante de ti”» (Mateo 11: 10).
La palabra “ángel” en la Biblia significa ‘mensajero’.
2. ¿Bajo qué símbolos son presentados los que debían anunciar la segunda venida de Cristo?
«En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. […] Otro ángel lo siguió, diciendo: “Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación”. Y un tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: “Si alguno adora a la bestia y a su imagen y recibe la marca en su frente o en su mano”» (Apocalipsis 14: 6, 8-9).
3. ¿Qué evangelio anunció Juan el Bautista?
«y diciendo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”, […] y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. […] Producid, pues, frutos dignos de arrepentimiento» (Mateo 3: 2, 6, 8).
«Juan les respondió diciendo: —Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. Este es el que viene después de mí, quien es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado. […] Al siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: “¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! […] Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: “¡Este es el Cordero de Dios!”» (Juan 1: 26-27, 29, 36).
4. ¿Qué evangelio deben predicar los anunciadores del primer mensaje?
«En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo» (Apocalipsis 14: 6).
El mensaje de los tres ángeles contiene el llamado final a que se distinga con claridad la falsa adoración de la verdadera. Se propone a Dios como Creador y se requiere la obediencia a los mandatos divinos y fidelidad al testimonio de Jesús. El mensaje del primer ángel se relaciona con Daniel 7: 9-14 y 8: 14 y, por tanto, se asocia con el juicio que comenzó en 1844.
5. ¿A quiénes debía ser predicado el evangelio eterno?
«En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo» (Apocalipsis 14: 6).
6. Según Jesús, ¿cuál sería una de las señales del fin?
«Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin» (Mateo 24: 14).
II. LA HORA DEL JUICIO HA LLEGADO
1. ¿Qué solemnidad del Antiguo Testamento simbolizaba el juicio?
«A los diez días de este séptimo mes será el día de expiación; tendréis santa convocación, afligiréis vuestras almas y presentaréis una ofrenda quemada a Jehová» (Levítico 23: 27).
2. ¿Qué era purificado en esa ocasión?
«Esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces. Así lo limpiará y lo santificará de las impurezas de los hijos de Israel. […] porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová. […] y hará la expiación por el santuario santo y el Tabernáculo de reunión; también hará expiación por el altar, por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación» (Levítico 16: 19, 30, 33).
3. ¿Qué otro santuario debía ser purificado?
«Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fueran purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos…» (Hebreos 9: 23).
4. ¿Al final de qué período sería purificado el Santuario celestial?
«Y él dijo: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”» (Daniel 8: 14).
5. ¿Cuándo comenzó ese período?
En 457 a. C., fecha del decreto de Artajerjes mencionado en Daniel 9: 25.
«Sabe, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas; se volverán a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos» (Daniel 9: 25).
«En el séptimo año del rey Artajerjes, subieron también con él a Jerusalén algunos de los hijos de Israel, sacerdotes, levitas, cantores, porteros y sirvientes del Templo, Este llegó a Jerusalén en el quinto mes del séptimo año del rey. El primer día del primer mes había dispuesto su partida de Babilonia, y el primero del mes quinto llegaba a Jerusalén. ¡La buena mano de Dios estaba con él!» (Esdras 7: 7-9).
6. ¿En qué fecha se iniciaría, pues, la purificación del Santuario celestial, o sea, el juicio?
Al final de los 2300 días o años, en 1844.
7. ¿Cómo es descrito el juicio por Daniel?
«Un río de fuego procedía y salía de delante de él; miles de miles lo servían, y millones de millones estaban delante de él. El Juez se sentó y los libros fueron abiertos. “Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes insolencias que hablaba el cuerno; y mientras miraba mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para quemarlo en el fuego”» (Daniel 7: 10-11).
8. ¿Cuántos deben comparecer ante el tribunal?
«…porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo» (2 Corintios 5: 10).
9. En relación con el juicio, ¿qué ha establecido Dios?
«Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, acreditándolo ante todos al haberlo levantado de los muertos» (Hechos 17: 30-31).
Para la Biblia solo hay dos tipos de personas que serán reconocidas en el momento del juicio: la que viola la Ley de Dios y la que la obedece.
10. Llegada la fecha predicha, ¿qué debía ser proclamado en todo el mundo?
«Decía a gran voz: “¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!”» (Apocalipsis 14: 7).
«Temer a Dios y darle gloria tienen un significado especial en Apocalipsis (cf. 11: 13; 14: 7; 15: 4). Mientras lo primero indica una correcta relación con Dios, lo segundo sugiere obediencia a sus mandamientos. Una persona llega a temer a Dios luego de reconocer el gran poder de Dios y sus obras (Apoc. 11: 13; 15: 4). Temer a Dios lo lleva a uno a arrepentirse (16: 9; cf. 11: 13)» (Ranko Stefanovic, La Revelación de Jesucristo, Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 2013, pág. 451).
III. PROCLAMACIÓN DE LA SOBERANÍA DEL CREADOR
1. Según el apóstol Pablo, ¿hasta qué punto se apartarían los hombres de la verdad?
«y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas» (2 Timoteo 4: 4).
Uno de los métodos empleado por los historiadores de las religiones es el de equiparar el relato bíblico con otros mitos de la creación. Por ejemplo, al comparar Génesis 1 y 2 con el Enuma Elish, con el mito griego de Gaia o con relatos yoruba se llega a una desvalorización del texto inspirado.
2. ¿A quiénes honrarían antes que al Creador?
«ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén» (Romanos 1: 25).
3. Cuando se comenzó a presentar la teoría de la evolución, nuevamente, ¿qué mensaje debía ser proclamado?
«Decía a gran voz: “¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!”» (Apocalipsis 14: 7).
Tanto el creacionismo como el evolucionismo se encuentran ante un hecho de fe: la creación del mundo. El creyente opta por afirmar que dicha creación fue realizada por Dios, afirmación que surge de la Revelación. El evolucionista presenta multitud de teorías sobre dicho origen porque sus argumentos surgen de hipótesis. La ciencia, con relación al conocimiento, es temporal y abierta a modificaciones. La fe, sin embargo, es constante y consciente de certezas.
4. ¿Cómo se relacionan en la Biblia, el temor de Dios, el juicio de Dios y la obediencia a sus mandamientos?
«El fin de todo el discurso que has oído es: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre. Pues Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta, sea buena o sea mala» (Eclesiastés 12: 13-14).
5. De entre los mandamientos, ¿cuál es el que llama la atención del hombre hacia su Creador?
«Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó» (Éxodo 20: 8-11).
Por esta razón, el sábado es uno de los elementos que caracteriza a los que tiene la marca de Dios.
RESUMEN
El mensaje del primer ángel comienza en 1844 y tiene como propósito que las personas se encuentren con Jehová, su Creador y Dios. Al igual que Juan el Bautista preparó la primera venida de Cristo, restaurar un verdadero concepto de Dios como Creador y desarrollar una adoración acorde con este concepto permite preparar su segunda venida.
OPORTUNIDADES
1. Al comprobar la actualidad del primer mensaje de Apocalipsis 14, tenemos la posibilidad de participar de él.
2. Al experimentar la adoración verdadera, podemos vivir la experiencia más común en la Tierra Nueva.
3. Al mostrar la oportunidad de redención a las personas, sentimos que somos iglesia remanente en misión y damos gracias a Dios por ello.
PROMESA
Creer en el evangelio eterno nos proporciona acceso a la salvación y confianza, que implica aceptar una promesa de profundas certezas.
«A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las insondables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea el plan del misterio escondido desde los siglos en Dios, el creador de todas las cosas, para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús, nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él» (Efesios 3: 8-12).
36. EL SEGUNDO MENSAJE
En el lenguaje simbólico, se presenta la condición espiritual de las llamadas iglesias populares de hoy en día en el mensaje de Apocalipsis 14: 8: «Otro ángel le siguió, diciendo: “Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación”».
OBJETIVOS
1. Sintetizar el significado simbólico y teológico de Babilonia en el Antiguo Testamento.
2. Observar las características de Babilonia en Apocalipsis e identificar una tendencia religiosa.
3. Rechazar los valores que corresponden a la Babilonia escatológica.
ESTUDIO
I. LA ANTIGUA BABILONIA
1. ¿Qué fue predicho sobre la caída de la antigua Babilonia?
«Y Babilonia, hermosura de reinos, gloria y orgullo de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios» (Isaías 13: 19).
2. ¿Qué llamamiento fue hecho para salir de Babilonia?
«¡Huid de en medio de Babilonia! ¡Poneos a salvo, para que no perezcáis a causa de su maldad!, porque es el tiempo de la venganza de Jehová: él va a darle su merecido» (Jeremías 51: 6).
3. ¿Qué hizo la antigua Babilonia a todas las naciones?
«Una copa de oro que embriagó a toda la tierra fue Babilonia en la mano de Jehová. De su vino bebieron los pueblos; se aturdieron las naciones» (Jeremías 51: 7).
4. ¿Cuál fue el efecto de esa apostasía?
«¡De repente cayó Babilonia y se hizo pedazos! ¡Gemid por ella! Tomad bálsamo para su dolor: quizá sane» (Jeremías 51: 8).
5. ¿Qué señaló el clímax de la apostasía de Babilonia?
«El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino. Belsasar, con el gusto del vino, mandó que trajeran los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor, su padre, había traído del templo de Jerusalén, para que bebieran de ellos el rey y sus grandes, sus mujeres y sus concubinas. Entonces trajeron los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios, que estaba en Jerusalén, y bebieron de ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas» (Daniel 5: 1-3).
6. Mientras bebían vino, ¿qué dioses honraban?
«Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra» (Daniel 5: 4).
7. ¿Qué siguió inmediatamente a esta completa apostasía?
«La misma noche fue muerto Belsasar, rey de los caldeos. Y Darío, de Media, cuando tenía sesenta y dos años, tomó el reino» (Daniel 5: 30-31).
Babilonia destaca en el Antiguo Testamento por ser la enemiga tanto de Jehová como del pueblo de Israel. Fue un imperio que sojuzgó al pueblo de Dios y los hizo sus cautivos, blasfemó contra el Dios de Israel y profanó el Templo.
II. BABILONIA, UN SÍMBOLO
1. ¿Por quién es representada en la Biblia la ciudad de Babilonia?
«Me llevó en el Espíritu al desierto, y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, adornada de oro, piedras preciosas y perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación. En su frente tenía un nombre escrito, un misterio: “Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”» (Apocalipsis 17: 3-5).
2. ¿Qué significa una mujer en términos proféticos?
«[…] porque os celo con celo de Dios, pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo» (2 Corintios 11: 2).
3. ¿Cómo está simbolizada la esposa de Cristo que es la iglesia?
«[…] porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. […] Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha» (Efesios 5: 23, 25-27).
«Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas» (Apocalipsis 12: 1).
4. ¿Dónde residía la pureza y la fidelidad de la Iglesia?
a. Permanecer en Cristo y en su palabra.
«Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: —Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Juan 8: 31-32).
b. Obedecer.
«Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando» (Juan 15: 14).
5. ¿Por qué ha caído Babilonia?
Por su infidelidad a Dios.
La destrucción de la Babilonia histórica fue la continuación de su caída moral. De igual manera, Apocalipsis muestra la sentencia sobre la moderna Babilonia antes de su destrucción. De ahí el llamado a salir de ella.
III. LA MODERNA BABILONIA, UN CRISTIANISMO APÓSTATA
1. ¿Qué es la infidelidad a la Palabra de Dios y sus principios?
La apostasía.
2. ¿Cómo está simbolizada la iglesia de Cristo en apostasía?
Por una mujer infiel.
«Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas y habló conmigo, diciendo: “Ven acá y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas. Con ella han fornicado los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación”» (Apocalipsis 17: 1-2).
En el Antiguo Testamento la idolatría era identificada con la prostitución y la infidelidad. Además, el pueblo de Dios apóstata es descrito como una esposa infiel (Isaías 1: 21, Jeremías 3: 1-3, 8, 9; Ezequiel 16: 15-34, Oseas 2: 2, 4). Al igual que Jezabel, Apocalipsis 17 describe a la nueva Babilonia como una reina prostituta proclive al asesinato y ebria de sangre.
3. ¿Dónde reside la infidelidad y confusión de Babilonia?
a. En presentar tergiversaciones en sus enseñanzas.
«Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas basadas en las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo» (Colosenses 2: 8).
b. En echar por tierra la verdad.
«A causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el sacrificio continuo; echó por tierra la verdad e hizo cuanto quiso, y prosperó» (Daniel 8: 12).
c. En cambiar los tiempos y la ley.
«Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará y pensará en cambiar los tiempos y la Ley; y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo» (Daniel 7: 25).
4. ¿A quién es dirigido este mensaje de Apocalipsis 14: 8?
Al cristianismo moderno desobediente a la Palabra de Dios.
«Otro ángel lo siguió, diciendo: “Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación”».
RESUMEN
Babilonia representaba en el Antiguo Testamento la ciudad antagónica a Sion. Era el símbolo de los enemigos de Dios y de Israel. En Apocalipsis tiene el mismo sentido. Es la representación de la confusión, de la idolatría, de la adoración contraria a Dios. En el mensaje del segundo ángel se exhorta a los que se encuentran en ese estado a que salgan de él y se arrepientan.
OPORTUNIDADES
1. Al sintetizar el significado simbólico y teológico de Babilonia en el Antiguo Testamento, tenemos la oportunidad de percibir correctamente el mensaje de Apocalipsis 17.
2. Al observar las características de Babilonia en Apocalipsis e identificar una tendencia religiosa, podemos analizar la situación en la que nos encontramos.
3. Rechazar los valores que corresponden a la Babilonia escatológica nos facilita posicionarnos del lado del Señor.
PROMESA
Dios nos promete una vuelta a la pureza y a la adoración correcta.
«En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento» (Sofonías 3: 9).
37. EL TERCER MENSAJE
Un solemne aviso se entrega a los hombres de hoy en el mensaje de Apocalipsis 14: 9-11: «Y un tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: “Si alguno adora a la bestia y a su imagen y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. El humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. No tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre”» .
OBJETIVOS
1. Evaluar la trascendencia de tener el sello de Dios.
2. Diferenciar entre el sello de Dios y el sello de la bestia.
3. Disfrutar del sábado.
ESTUDIO
I. EL SELLO DE DIOS
1. ¿Qué harán los ángeles en un momento determinado de la historia?
«Después de esto vi cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre árbol alguno. Vi también otro ángel, que subía desde donde sale el sol y que tenía el sello del Dios vivo. Clamó a gran voz a los cuatro ángeles a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: “No hagáis daño a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios”» (Apocalipsis 7: 1-3).
2. ¿Para qué se usa un sello?
a. Para reconocer propiedad o cualidad.
b. Para legalizar documentos, leyes, decretos, etc.
3. ¿Qué elementos tiene un sello?
a. Nombre del legislador.
b. Título oficial del mismo.
c. Territorio de su jurisdicción.
4. Según su expresión interna o invisible, ¿cuál es el sello de Dios?
«Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención» (Efesios 4: 30).
5. ¿A quién da Dios su Espíritu Santo?
«Nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que lo obedecen» (Hechos 5: 32).
6. ¿Qué es, por extensión, el sello de Dios?
«Ata el testimonio, sella la instrucción entre mis discípulos» (Isaías 8: 16).
7. ¿Qué mandamiento contiene las características de un sello?
[“Jehová, tu Dios”, “hizo” (Creador), “los cielos y la tierra”.]
«Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó» (Éxodo 20: 8-11).
8. ¿Qué importancia dio Dios a su sello?
a. Señal que identifica a Dios.
«Santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová, vuestro Dios» (Ezequiel 20: 20).
b. Señal de lealtad al Creador.
«Tú hablarás a los hijos de Israel y les dirás: “En verdad vosotros guardaréis mis sábados, porque es una señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Así que guardaréis el sábado, porque santo es para vosotros; el que lo profane, de cierto morirá. Cualquier persona que haga alguna obra en él, será eliminada de su pueblo. Seis días se trabajará, pero el día séptimo es día de descanso consagrado a Jehová. Cualquiera que trabaje en sábado, ciertamente morirá”. Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel, celebrándolo a lo largo de sus generaciones como un pacto perpetuo. Para siempre será una señal entre mí y los hijos de Israel, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y descansó”» (Éxodo 31: 13-17).
c. Señal de santificación.
«Y les di también mis sábados, para que fueran por señal entre yo y ellos, para que supieran que yo soy Jehová que los santifico» (Ezequiel 20: 12).
9. ¿Era señal solamente para los judíos?
Para todos los hombres.
«Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el sábado para no profanarlo, y abracen mi pacto…» (Isaías 56: 6).
«También les dijo: —El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado» (Marcos 2: 27).
El sábado y el mensaje de los tres ángeles son inseparables. Es especialmente importante con relación al tercero de dichos mensajes. Cuando se explican de forma conjunta, son argumentos de gran valor para llegar hasta los incrédulos a fin de que vivan y crezcan en el Señor.
II. LA SEÑAL DE LA BESTIA
1. ¿Quién intentaría falsificar el sello de Dios?
La bestia de Daniel y Apocalipsis.
Leer Apocalipsis 13.
2. ¿Quién está detrás de la bestia?
El gran falsificador.
«Entonces hubo una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón. Luchaban el dragón y sus ángeles, pero no prevalecieron ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él» (Apocalipsis 12: 7-9).
«El cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto, que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel impío, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. El advenimiento de este impío, que es obra de Satanás, irá acompañado de hechos poderosos, señales y falsos milagros…» (2 Tesalonicenses 2: 4-9).
Algunos ejemplos de error y confusión doctrinal se pueden identificar en la unión de la Iglesia con el poder civil para convertirse en perseguidora de los fieles a Dios, en el cambio del sábado al domingo como día de descanso, en la doctrina de la inmortalidad del alma, en la comprensión de la segunda venida de Jesús como algo espiritual, o en el bautismo de los niños.
3. ¿Qué haría la bestia para sustituir el sello de Dios?
Colocaría su propio sello.
«Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente, y que ninguno pudiera comprar ni vender, sino el que tuviera la marca o el nombre de la bestia o el número de su nombre» (Apocalipsis 13: 16-17).
4. ¿Cuál será el sello de la bestia?
El domingo, falso día de reposo de origen pagano.
III. LOS RESULTADOS DE TENER UNA SEÑAL U OTRA
1. ¿Cuáles serán los resultados de los que tengan el sello de la bestia como expresión de fidelidad?
a. Beberán de la ira de Dios.
«Y un tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: “Si alguno adora a la bestia y a su imagen y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero» (Apocalipsis 14: 9-10).
b. Recibirán las siete plagas.
«Entonces oí desde el templo una gran voz que decía a los siete ángeles: “Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios”. Fue el primero y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen» (Apocalipsis 16: 1-2).
2. ¿Hasta dónde alcanzará el castigo?
Hasta la destrucción final.
«Y el diablo, que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se halló ya para ellos. Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras. La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego» (Apocalipsis 20: 10-15).
3. ¿Cuáles serán los resultados de los que tengan el sello de Dios?
a. Serán protegidos de las plagas.
«No temerás al terror nocturno ni a la saeta que vuele de día, ni a la pestilencia que ande en la oscuridad, ni a mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegarán» (Salmos 91: 5-7).
b. Alcanzarán la victoria final.
«Vi en el cielo otra señal grande y admirable: siete ángeles con las siete plagas postreras, porque en ellas se consumaba la ira de Dios. También vi como un mar de vidrio mezclado con fuego, y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, sobre su marca y el número de su nombre, de pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Y cantan el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos» (Apocalipsis 15: 1-3).
Un análisis detallado de las profecías apocalípticas de Daniel y Apocalipsis, sobre todo en el mensaje de los tres ángeles, lleva a algunas conclusiones. Primero, que la venida de Jesús es inminente. Segundo, que el comienzo del ministerio final de Jesús fue en 1844. Tercero, que el sábado es el día de reposo y la señal de Dios como Creador. Cuarto, la misión de una iglesia remanente de proclamar la verdadera adoración a Dios y la evidencia del Espíritu de Profecía en este tiempo.
RESUMEN
El mensaje del tercer ángel proclama el llamado a elegir a Jesús como nuestro redentor y permanecer fiel a él hasta el final de este mundo. El vínculo que genera la observancia sincera del sábado aporta, además, la asociación correcta con Dios y una señal de a quien se pertenece.
OPORTUNIDADES
1. Al evaluar la relevancia de tener el sello de Dios, tenemos la oportunidad de comprometernos con el Señor.
2. Al diferenciar entre el sello de Dios y el sello de la bestia, podemos evitar toda confusión.
3. Al disfrutar del sábado, sentimos que es hermoso llevar el nombre de Dios.
PROMESA
La Biblia promete que perteneceremos a Dios si perseveramos en su verdad.
«Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo» (2 Juan 1: 9).
VIII. DIOS PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO
38. UN DIOS PATERNAL
A Dios le agrada darse a conocer como nuestro Padre. Él, que es el Señor del universo, el Creador y Sustentador del mundo, se preocupa de nosotros porque somos sus hijos. Como un padre amante nos rescata, cuida y consuela.
OBJETIVOS
1. Distinguir las diferentes características de Dios, el Padre.
2. Investigar sobre sus actuaciones.
3. Respetar la inmensidad de su ser.
ESTUDIO
I. CÓMO ES DIOS, EL PADRE
1. Un Dios eterno.
«El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo, que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar ya no la conocerá más. Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que lo temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos» (Salmos 103: 15-17).
«Dios es grande y nosotros no lo conocemos, ni es posible seguir el curso de sus años» (Job 36: 26).
2. Un Dios cuya naturaleza no cambia.
«Porque yo, Jehová, no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos» (Malaquías 3: 6).
«Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación» (Santiago 1: 17).
3. Un Dios de amor.
«El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. […] Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Juan 4: 8,16).
«Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros» (2 Corintios 13: 11).
4. Un Dios creador.
«En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Génesis 1: 1).
«Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para quien nosotros existimos; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual han sido creadas todas las cosas y por quien nosotros también existimos» (1 Corintios 8: 6).
5. Un Dios redentor.
«Te amo, Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio» (Salmos 18: 1-2).
«…para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: “¡Abba, Padre!”» (Gálatas 4: 5-6).
6. Un Dios perdonador.
«…porque, como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que lo temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen, porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo» (Salmos 103: 11-14).
7. Un Dios en quien refugiarse.
«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» (Salmos 46: 1).
«Echa sobre Jehová tu carga y él te sostendrá; no dejará para siempre caído al justo» (Salmos 55: 22).
8. Un Dios justo.
«Dios no nos ha puesto para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo…» (1 Tesalonicenses 5: 9).
«El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 Pedro 3: 9).
9. Un Dios misericordioso.
«Jehová pasó por delante de él y exclamó: —¡Jehová! ¡Jehová! Dios fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira y grande en misericordia y verdad, que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, pero que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que castiga la maldad de los padres en los hijos y en los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación» (Éxodo 34: 6-7).
«Amad, pues, a vuestros enemigos, haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es benigno para con los ingratos y malos. 36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso» (Lucas 6: 35-36).
10. Un Dios que se compromete con el hombre.
«También dijo Dios a Noé y a sus hijos: “Yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; con todo ser viviente que está con vosotros: aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. Estableceré mi pacto con vosotros, y no volveré a exterminar a todos los seres vivos con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra”» (Génesis 9: 8-11).
«Jehová había dicho a Abram: “Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”» (Génesis 12: 1-3).
11. Un Dios de bondad.
«…que hace justicia a los agraviados, que da pan a los hambrientos. Jehová liberta a los cautivos; Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos. Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna» (Salmos 146: 7-9).
12. Un Dios fiel.
«Porque te tomé de los confines de la tierra, de tierras lejanas te llamé y te dije: “Mi siervo eres tú; te escogí y no te deseché. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”» (Isaías 41: 9-10).
13. Un Dios paternal.
«¿Así pagáis a Jehová, pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre, que te creó? Él te hizo y te estableció» (Deuteronomio 32: 6).
«¿Acaso no tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, somos desleales los unos con los otros, profanando el pacto de nuestros padres?» (Malaquías 2: 10).
«Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo» (1 Corintios 1: 3).
II. QUÉ NOS DICEN SUS NOMBRES SOBRE ÉL
1. Señor (’El, ’Elohim o ’Eloha en el Antiguo Testamento).
“La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1: 2).
La palabra “Señor” o “Dios” en las versiones actuales suele hacer referencia al Dios de los cielos, al Señor del Universo.
2. Altísimo (Elyon en el Antiguo Testamento y Hupsistas Theos en el Nuevo Testamento).
«Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos» (Génesis 14: 19-20).
«Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre…» (Lucas 1: 32).
Se le llama así porque tiene autoridad sobre cualquier criatura, quien posee la supremacía sobre los falsos dioses.
3. Mi Señor (Adonai en el Antiguo Testamento, Kýrios en el Nuevo Testamento).
«Abraham replicó y dijo: —Te ruego, mi Señor, que me escuches, aunque soy polvo y ceniza» (Génesis 18: 27).
«Bienaventurado el hombre a quien el Señor no culpa de pecado» (Romanos 4: 8).
En el Antiguo Testamento había dos maneras de llamar a un señor. Cuando el señor se consideraba un dueño o amo y mostraba distancia con su siervo, se llamaba ba’al. Cuando un señor era una persona respetable pero que consideraba bien a sus subordinados, se llamaba ’adón. Dios es, “mi Señor” (Adonai) porque nos aprecia a diferencia de los baales, que simplemente deseaban ser amos.
4. Todopoderoso (Saddai, El-Saddai en el Antiguo Testamento y Pantokrator en el Nuevo Testamento).
«Abram tenía noventa y nueve años de edad cuando se le apareció Jehová y le dijo: —Yo soy el Dios Todopoderoso. Anda delante de mí y sé perfecto» (Génesis 17: 1).
«…y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso» (2 Corintios 6: 18).
La omnipotencia es uno de los atributos que caracterizan a Dios como tal. El mismo Jesús afirma: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios» (Marcos 10: 27).
5. Jehová (Yhwh, el tetragrama).
«Dijo Moisés a Dios: —Si voy a los hijos de Israel y les digo: “Jehová, el Dios de vuestros padres, me ha enviado a vosotros”, me preguntarán: “¿Cuál es su nombre?” Entonces ¿qué les responderé? Respondió Dios a Moisés: —“Yo soy el que soy.” Y añadió: —Así dirás a los hijos de Israel: “’Yo soy’ me envió a vosotros”» (Éxodo 3: 13-14).
6. Padre (’Ab en el Antiguo Testamento y Pater en el Nuevo Testamento).
«Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen…» (Salmos 103: 13).
«…para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para quien nosotros existimos; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual han sido creadas todas las cosas y por quien nosotros también existimos» (1 Corintios 8: 6).
III. CRISTO, LA MAYOR REVELACIÓN
1. Jesús es la imagen de Dios.
«Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación…» (Colosenses 1: 15).
«…esto es, entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios» (2 Corintios 4: 4).
«…Jesús le dijo: —¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: “Muéstranos el Padre”?» (Juan 14: 9).
2. Jesús es el camino al Padre.
«Jesús le dijo: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14: 6).
«A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer» (Juan 1: 18).
3. Gracias a Jesús aprendemos a comunicarnos con el Padre.
«Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público» (Mateo 6: 6).
4. Es el amor encarnado.
«Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor para con la humanidad…» (Tito 3: 4).
«Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5: 8).
IV. CÓMO ACTÚA DIOS
1. Dios crea. Génesis 1-3.
«Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos; y todo el ejército de ellos, por el aliento de su boca» (Salmos 33: 6).
«Decía a gran voz: “¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!”» (Apocalipsis 14: 7).
2. Dios sustenta.
«…ni es honrado por manos de hombres, como si necesitara de algo, pues él es quien da a todos vida, aliento y todas las cosas» (Hechos 17: 25).
«Él, que es el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas…» (Hebreos 1: 3).
3. Dios habita con las personas.
a. En sábado.
«Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos. El séptimo día concluyó Dios la obra que hizo, y reposó el séptimo día de todo cuanto había hecho. Entonces bendijo Dios el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación» (Génesis 2: 1-3).
b. En el Santuario.
«Ahora, por un breve momento, nos ha mostrado su misericordia Jehová, nuestro Dios, y ha hecho que nos quedara un resto libre, y nos ha dado un lugar seguro en su santuario. Así nuestro Dios ha iluminado nuestros ojos y nos ha dado un poco de vida en medio de nuestra servidumbre» (Esdras 9: 8).
c. En Cristo.
«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre» (Juan 1: 14).
4. Dios participa de la Historia.
«Así conocerán que yo soy Jehová, su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para habitar en medio de ellos. Yo, Jehová, su Dios» (Éxodo 29: 46).
Dios muestra en la Biblia que es el Señor de la Historia. «En los anales de la historia humana, el crecimiento de las naciones, el levantamiento y la caída de los imperios, parecen depender de la voluntad y las proezas del hombre. Los sucesos parecen ser determinados, en gran parte, por su poder, su ambición o su capricho. Pero en la Palabra de Dios se descorre el velo, y contemplamos detrás, encima y entre la trama y la urdimbre de los intereses, las pasiones y el poder de los hombres, los agentes del Ser misericordioso, que ejecutan silenciosa y pacientemente los consejos de la voluntad de Dios» (Ellen G. White, La educación, pág. 173).
RESUMEN
Dios el Padre eterno es el Creador, Originador, Sustentador y Soberano de toda la Creación. Es justo y santo, misericordioso y clemente, tardo en airarse, y abundante en amor y fidelidad. Las cualidades y las facultades del Padre se manifiestan también en el Hijo y en el Espíritu Santo (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 41).
OPORTUNIDADES
1. Al distinguir las diferentes características de Dios, el Padre, tenemos la posibilidad de apreciar su cariño por nosotros.
2. Al investigar sobre sus actuaciones, podemos afirmar que participa de nuestras historias.
3. Al respetar la inmensidad de su ser, sentimos la humildad que nos hace auténticos hijos suyos.
PROMESA
Dios nos pide que no temamos porque a Dios le agrada que estemos con él.
«No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino» (Lucas 12: 32).
39. JESÚS, EL SALVADOR DIVINO Y HUMANO
Solo una persona que fuera a la vez divina y humana podría dar satisfacción a la Ley divina como sustituto del hombre pecador. Esa persona es Jesucristo.
OBJETIVOS
1. Analizar la naturaleza divino-humana de Cristo.
2. Exponer una imagen de lo que dicha naturaleza implica.
3. Valorar lo que Jesús hizo por nosotros.
ESTUDIO
I. DIVINIDAD DE JESÚS
1. Jesús fue anunciado como divino por los profetas del Antiguo Testamento.
a. ¿Qué nombres atribuye Isaías al venidero Mesías?
«Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre “Admirable consejero”, “Dios fuerte”, “Padre eterno”, “Príncipe de paz”» (Isaías 9: 6).
b. ¿Qué se dice de la eternidad pretérita del niño que habría de nacer en Belén?
«Pero tú, Belén Efrata, tan pequeña entre las familias de Judá, de ti ha de salir el que será Señor en Israel; sus orígenes se remontan al inicio de los tiempos, a los días de la eternidad» (Miqueas 5: 2).
De forma explícita, la Biblia nos indica que Jesús existía antes de nacer en Belén. El mismo Jesús, indicó con total claridad que antes de que Abrahán fuera, el fue. Este concepto nos ayuda a entender la verdadera naturaleza de Jesús y lo define como mucho más que un buen hombre.
2. En sus actitudes, Jesús se presentó como divino.
a. ¿Qué posición se atribuyó Jesús con relación al sábado?
«Por tanto, el Hijo del hombre es Señor aun del sábado» (Marcos 2: 28).
b. ¿Y con relación al templo?
«Pues os digo que uno mayor que el Templo está aquí» (Mateo 12: 6).
c. ¿Y con relación a Abrahán?
«Jesús les dijo: —De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuera, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas, pero Jesús se escondió y salió del Templo y, atravesando por en medio de ellos, se fue» (Juan 8: 58-59).
d. ¿Y en cuanto al poder de perdonar pecados?
«Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: —Hijo, tus pecados te son perdonados. Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensaban para sí: “¿Por qué habla este de ese modo? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?”» (Marcos 2: 5-7).
e. ¿Y en cuanto al poder de dar la vida?
«Le dijo Jesús: —Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?» (Juan 11: 25-26).
Jesús acepta ser adorado, algo completamente intolerable para la mentalidad bíblica si no fuera Dios (Véase Juan 20: 28-29; Hebreos 1: 6; Filipenses 2: 10). Apocalipsis, además, iguala la adoración que se le concede a Dios Padre (Apocalipsis 4: 11), a Jesús (Apocalipsis 5: 12) y a ambos (Apocalipsis 5: 13).
3. En sus declaraciones, Jesús se presentó como divino.
a. ¿Qué declaró Jesús acerca de su relación con el Padre?
«El Padre y yo uno somos» (Juan 10: 30).
«Felipe le dijo: —Señor, muéstranos el Padre y nos basta. Jesús le dijo: —¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: “Muéstranos el Padre”? ¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que vive en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras… Respondió Jesús y le dijo: —El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él» (Juan 14: 8-11, 23).
b. ¿Cómo contestó Jesús a Pedro cuando éste lo reconoció como el Hijo del Dios viviente?
«Respondiendo Simón Pedro, dijo: —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: —Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos» (Mateo 16: 16-17).
c. ¿Por qué procuraron los judíos matar a Jesús en varias ocasiones?
«Le respondieron los judíos, diciendo: —Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia, porque tú, siendo hombre, te haces Dios» (Juan 10: 33).
«Por esto los judíos aun más intentaban matarlo, porque no solo quebrantaba el sábado, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios» (Juan 5: 18).
d. Al ser juzgado por el Sanedrín y por Pilatos, ¿por qué fue dicho que Jesús había blasfemado y era reo de muerte?
«Los judíos le respondieron: —Nosotros tenemos una ley y, según nuestra ley, debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios» (Juan 19: 7).
«Pero Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: —Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. Jesús le dijo: —Tú lo has dicho. Y además os digo que desde ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder de Dios y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el Sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: —¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? Ahora mismo habéis oído su blasfemia» (Mateo 26: 63-65).
e. Delante de Pilatos, ¿por qué fue acusado Jesús por los judíos, como siendo digno de muerte?
«…porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios» (Juan 19: 7).
Los títulos con los que se llama a Jesús indican que forma parte de la Deidad. En primer lugar, se le llama el Cristo o el Mesías (Jrístos en griego, ‘ungido’ en español). Este título aparece más de 500 veces en el Nuevo Testamento y se identifica con el «Hijo del Dios Viviente». También se le llama «Señor» (kýrios en griego) que correspondía a la traducción de Jehová (Génesis 2: 4) y Adonai (Josué 3: 1, Salmos 8: 1,9) en la Biblia griega, la Septuaginta. En Apocalipsis 17: 14 se va a indicar que es «Señor de señores y Rey de reyes». Otro título es «Hijo de Dios». Se le llama «mi hijo amado» (Mateo 3: 17) mostrando la íntima relación con la Deidad.
4. Prueba de la verdad de sus actitudes y declaraciones.
a. Cuando pidieron a Jesús una señal de la verdad de sus pretensiones, ¿qué sola prueba presentó?
«Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos diciendo: —Maestro, deseamos ver de ti una señal. Él respondió y les dijo: —La generación mala y adúltera demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches» (Mateo 12: 38-40).
b. ¿Qué contestaron los ángeles a las mujeres que buscaron a Jesús en la mañana de la resurrección?
«El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. Hallaron removida la piedra del sepulcro y, entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: —¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló cuando aún estaba en Galilea, diciendo: “Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado y resucite al tercer día”» (Lucas 24: 1-7).
5. La divinidad de Jesús reconocida por los apóstoles.
a. ¿Cómo se dirigió Tomás a Jesús?
«Entonces Tomás respondió y le dijo: —¡Señor mío y Dios mío!» (Juan 20: 28).
b. ¿Cómo se refiere Juan a Jesús?
«En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Este estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres» (Juan 1: 1-4).
«Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna» (1 Juan 5: 20).
c. ¿Y Pedro?
«Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra…» (2 Pedro 1: 1).
d. ¿Y Pablo?
«A ellos también pertenecen los patriarcas, de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén» (Romanos 9: 5).
«Sabéis esto, que ningún fornicario o inmundo o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios» (Efesios 5: 5).
«Así que, hermanos, estad firmes y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra o por carta nuestra. Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones y os confirme en toda buena palabra y obra» (2 Tesalonicenses 2: 15-17).
«…mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo» (Tito 2: 13).
e. Según la epístola a los Hebreos, ¿quién debe ser reconocido y adorado como Dios por los propios ángeles?
«Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: “Adórenlo todos los ángeles de Dios”. Y ciertamente, hablando de los ángeles dice: “El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego”. Pero del Hijo dice: “Tu trono, Dios, por los siglos de los siglos. Cetro de equidad es el cetro de tu Reino» (Hebreos 1: 6-8).
En Hebreos 1: 3 se indica, fortaleciendo la relación divina, que «Él, que es el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas». En este texto, la palabra «imagen» (charákter en el original griego) indica una estampa exacta (la palabra se empleaba para el resultado de los grabados) de Dios Padre.
f. ¿Cuál será la posición de Jesús en la Tierra Nueva, según el libro de Apocalipsis?
«Después me mostró un río limpio, de agua de vida, resplandeciente como cristal, que fluía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad y a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en ella, sus siervos lo servirán, verán su rostro y su nombre estará en sus frentes. Allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 22: 1-5).
II. HUMANIDAD DE JESÚS
1. ¿Cómo manifestó Dios su amor para con los hombres?
«De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3: 16).
2. ¿Qué hizo el hijo de Dios con el fin de emprender nuestra salvación?
«Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres» (Filipenses 2: 6-7).
3. ¿Qué sucedió cuando vino el cumplimiento del tiempo?
«Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos» (Gálatas 4: 4-5).
4. ¿Cómo se refiere Juan a la encarnación de Jesús?
«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre» (Juan 1: 14).
5. ¿En qué consiste el misterio de la piedad?
«Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria» (1 Timoteo 3: 16).
III. JESÚS, DIVINO-HUMANO
1. Como divino, ¿qué nombre recibe Jesús?
«Y yo lo he visto y testifico que este es el Hijo de Dios» (Juan 1: 34).
2. Como humano, ¿qué nombre recibe?
«…como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos» (Mateo 20: 28).
3. Como divino y humano, ¿qué misión desempeñó Jesús?
«…pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre» (1 Timoteo 2: 5).
RESUMEN
Dios el Hijo eterno se encarnó como Jesucristo. Por medio de él se crearon todas las cosas, se reveló el carácter de Dios, se llevó a cabo la salvación de la humanidad y se juzga al mundo. Aunque es verdadero y eternamente Dios, llegó a ser también verdaderamente humano, Jesús el Cristo. Fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María. Vivió y experimentó la tentación como ser humano, pero ejemplificó perfectamente la justicia y el amor de Dios. Mediante sus milagros, manifestó el poder de Dios, y aquellos dieron testimonio de que era el prometido Mesías de Dios. Sufrió y murió voluntariamente en la cruz por nuestros pecados y en nuestro lugar, resucitó de entre los muertos y ascendió al cielo para ministrar en el Santuario celestial en favor de nosotros. Volverá otra vez en gloria, para librar definitivamente a su pueblo y restaurar todas las cosas (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 51).
OPORTUNIDADES
1. Al analizar la naturaleza divino-humana de Cristo, tenemos la oportunidad de comprender la inmensidad y, a la vez, cercanía de Dios.
2. Al exponer una imagen de lo que dicha naturaleza implica, podemos aproximarnos al sentido pleno de la redención.
3. Al valorar lo que Jesús hizo por nosotros, sentimos que somos muy amados.
PROMESA
En Cristo, Dios y salvador nuestro, promete guardarnos sin caída e interceder por nosotros con gozo.
«A aquel que es poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y poder, ahora y por todos los siglos. Amén» (Judas 1: 24-25).
40. LA PERSONALIDAD Y DIVINIDAD DEL ESPÍRITU SANTO
El Espíritu Santo no es una simple fuerza o influencia divina. Es una persona en el más riguroso sentido de la palabra.
OBJETIVOS
1. Distinguir las características de la naturaleza personal del Espíritu Santo.
2. Experimentar las acciones del Espíritu Santo en la vida cotidiana.
3. Respetar la persona y obra del Espíritu Santo.
ESTUDIO
I. EL NOMBRE DEL ESPÍRITU SANTO CITADO EN ESTRECHA RELACIÓN CON OTRAS PERSONAS COMO SI FUESE UNA DE ELLAS
1. ¿A quiénes pareció bien lo que fue decidido en el concilio de Jerusalén?
«…pues ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias…» (Hechos 15: 28).
2. ¿Quién glorificaría a Jesús?
«Él me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber» (Juan 16: 14).
II. LOS HECHOS DEL ESPÍRITU SANTO PERTENECEN A LA ACCIÓN PERSONAL Y CONSCIENTE
1. ¿Qué distingue a una cosa de una persona?
Es la concienciala que hace actuar a una persona con el ejercicio libre de su voluntad.
2. ¿Qué acciones personales se manifiestan en el Espíritu Santo?
a. Enseña.
«… porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debéis decir» (Lucas 12: 12).
b. Reprende.
«Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio» (Juan 16: 8).
c. Habla.
«El Espíritu dijo a Felipe: “Acércate y júntate a ese carro”» (Hechos 8: 29).
d. Da instrucciones.
«Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. Ministrando estos al Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”» (Hechos 13: 1-2).
e. Prohíbe.
«Atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió» (Hechos 16: 6-7).
f. Intercede.
«De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles» (Romanos 8: 26).
El hecho de interceder, al igual que la capacidad de dar testimonio de nosotros implica un conocimiento íntimo de nuestros pensamientos y los de Dios. «El Espíritu Santo tiene una personalidad, de lo contrario no podría dar testimonio a nuestros espíritus y con nuestros espíritus de que somos hijos de Dios. Debe ser una persona divina, además, porque en caso contrario no podría escudriñar los secretos que están ocultos en la mente de Dios» (Ellen G. White, El evangelismo, pág. 447).
g. Reparte dones a quienes quiere.
«Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos» (1 Corintios 12: 7).
«Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre» (Hechos 20: 28).
En la estructura morfológica de Juan 14: 16-17 («Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que él esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad…») detectamos que el Espíritu Santo es una persona y no una fuerza. En primer lugar, indica que es un “Abogado” (parakletos es una palabra griega que implicaba además de aportar consuelo, que defendía), una persona. Segundo, dice “él” no “ello” (es persona, no objeto).
III. EL ESPÍRITU SANTO PUEDE SER AFECTADO POR EL COMPORTAMIENTO HUMANO
1. ¿Puede el Espíritu Santo ser contristado?
«Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención» (Efesios 4: 30).
2. ¿Se puede pecar contra el Espíritu Santo?
«Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada» (Mateo 12: 31).
3. ¿Se puede mentir al Espíritu Santo?
«Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira, su mujer, vendió una heredad, y sustrajo parte del precio, sabiéndolo también su mujer; luego llevó solo el resto y lo puso a los pies de los apóstoles. Pedro le dijo: —Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieras al Espíritu Santo y sustrajeras del producto de la venta de la heredad? Reteniéndola, ¿no te quedaba a ti?, y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios» (Hechos 5: 1-4).
Este texto no tiene lógica y sería sumamente confuso si el Espíritu Santo no fuera Dios. Pedro está expresando con claridad que la dureza del castigo a Ananías y Safira es porque habían mentido a Dios.
IV. PERSONALIDAD DEL ESPÍRITU SANTO
1. ¿Cómo fue ungido Jesús?
«…cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él» (Hechos 10: 38).
2. ¿Cómo podrían los creyentes de Roma abundar en esperanza?
«Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en la fe, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo» (Romanos 15: 13).
3. ¿Cómo era la predicación del apóstol Pablo?
«… y ni mi palabra ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder…» (1 Corintios 2: 4).
V. DIVINIDAD DEL ESPÍRITU SANTO
1. ¿A quién mintió Ananías cuando mintió al Espíritu Santo?
«Pedro le dijo: —Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieras al Espíritu Santo y sustrajeras del producto de la venta de la heredad? Reteniéndola, ¿no te quedaba a ti?, y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios» (Hechos 5: 3-4).
2. ¿Qué atributos de Dios son aplicados al Espíritu Santo?
a. Vida.
«…porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte» (Romanos 8: 2).
b. Verdad.
«Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir» (Juan 16: 13).
c. Santidad.
«…que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos» (Romanos 1: 4).
d. Omnipresencia.
«¿A dónde me iré de tu espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?» (Salmos 139: 7).
e. Omnisciencia.
«Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos. A uno es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere» (1 Corintios 12: 4-11).
En Hebreos 9: 14 se indica que el Espíritu Santo es eterno («¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?») Pero eterno solo puede ser Dios (1 Timoteo 6: 16: «…el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno…»). Por lo tanto. el Espíritu Santo es Dios.
3. ¿Qué obras de Dios son atribuidas al Espíritu Santo?
a. La creación.
«En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas» (Génesis 1: 1-2).
b. Reprende al mundo de pecado, justicia y juicio.
«Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio» (Juan 16: 8).
c. El nuevo nacimiento.
«Respondió Jesús: —De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: “Os es necesario nacer de nuevo” . El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo aquel que nace del Espíritu» (Juan 3: 5-8).
El milagro de cambiar las mentes y los corazones de las personas, el milagro del nuevo nacimiento espiritual es un poder que solo está en manos de Dios.
d. La resurrección.
«Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús está en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que está en vosotros» (Romanos 8: 11).
4. ¿Cómo es el nombre de Dios identificado con el Espíritu Santo?
«¿Acaso no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios está en vosotros?» (1 Corintios 3: 16).
«¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que no sois vuestros?» (1 Corintios 6: 19).
«Vienen días, dice Jehová, en los cuales haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día en que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Pondré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: “Conoce a Jehová”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová. Porque perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado» (Jeremías 31: 31-34).
«El Espíritu Santo nos atestigua lo mismo, porque después de haber dicho: “Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré”, añade: “Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones”» (Hebreos 10: 15-17).
5. ¿Cómo es el nombre del Espíritu Santo citado en pie de igualdad con Dios?
a. Fórmula bautismal.
«Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…» (Mateo 28: 19).
b. Himno de bendición y saludo.
«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén» (2 Corintios 13: 14).
«…elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas» (1 Pedro 1: 2).
RESUMEN
Dios el Espíritu eterno desempeñó una parte activa, con el Padre y el Hijo, en la Creación, en la Encarnación y en la Redención. Es una persona, de la misma manera que lo son el Padre y el Hijo. Inspiró a los autores de las Escrituras. Infundió poder a la vida de Cristo. Atrae y convence a los seres humanos, y renueva a los que responden y los transforma a la imagen de Dios. Enviado por el Padre y por el Hijo para estar siempre con sus hijos, concede dones espirituales a la iglesia, la capacita para dar testimonio en favor de Cristo y, en armonía con las Escrituras, la guía a toda la verdad (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 83).
OPORTUNIDADES
1. Al distinguir las características de la naturaleza del Espíritu Santo, tenemos la oportunidad de considerar adecuadamente su Deidad.
2. Al experimentar las acciones del Espíritu Santo en la vida cotidiana, podemos vivir una existencia plena.
3. Al respetar la persona y obra del Espíritu Santo, sentimos que comprendemos mejor a Dios.
PROMESA
Jesús nos prometió que el Espíritu Santo viviría a nuestro lado.
«Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce; pero vosotros lo conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros» (Juan 14: 16-17).
41. LA DEIDAD
La Escritura muestra a Dios como un ser relacional en el que las tres personas de la Deidad experimentan entre sí un amor recíproco y eterno.
OBJETIVOS
1. Distinguir las personas y relaciones de la Deidad.
2. Formular un concepto sobre la Trinidad.
3. Asumir los límites de comprensión sobre la Deidad.
ESTUDIO
I. CÓMO APROXIMARNOS A LA NATURALEZA DIVINA
1. ¿Qué precisamos para conocer a Dios?
«Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar» (Mateo 11: 27).
«Bienaventurados los de limpio corazón, porque verán a Dios» (Mateo 5: 8).
Para comprender a Dios, la actitud de sinceridad y el anhelo de pureza son imprescindibles, porque dicho entendimiento está más vinculado con el corazón que con la mente.
2. ¿Pueden los incrédulos comprender a Dios?
«Puesto que el mundo, mediante su sabiduría, no reconoció a Dios a través de las obras que manifiestan su sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación» (1 Corintios 1: 21).
3. ¿En cuánto a su naturaleza, ¿cómo nos dice la Biblia que es Dios?
«A ti te fue mostrado, para que supieras que Jehová es Dios y que no hay otro fuera de él» (Deuteronomio 4: 35).
«Oye, Israel: Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es» (Deuteronomio 6: 4).
Este versículo era fundacional para los hebreos porque no solo expresaba la unicidad de Dios sino además su unidad. Hay dos palabras para «uno» en hebreo. Una de ellas es yahid y significa ‘único’ (por ejemplo, cuando se habla de un solo hijo, Génesis 22: 2). La otra es ’ehad y significa ‘unido’ (como cuando se indica a Adán y Eva que se unirán, Génesis 2: 24). Es la unidad en la diversidad. Aquí se menciona ’ehad.
«Yo soy Jehová y no hay ningún otro. No hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me has conocido…» (Isaías 45: 5).
«Jesús le respondió: El primero de todos los mandamiento es: “Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” Éste es el principal mandamiento. El segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay otro mandamiento mayor que estos. Entonces el escriba le dijo: —Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios y no hay otro fuera de él…» (Marcos 12: 29-32).
«Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado» (Juan 17: 3).
II. EVIDENCIAS DEL DIOS TRIUNO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
1. Pluralidad dentro de la Deidad.
«Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra”» (Génesis 1: 26).
«Luego dijo Jehová Dios: “El hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre”» (Génesis 3: 22).
«Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero» (Génesis 11: 7).
2. El ángel del Señor es identificado con el Señor y a la vez distinguido de él.
«La halló el Ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur. Y le dijo: —Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes y a dónde vas? Ella respondió: —Huyo de delante de Sarai, mi señora. Le dijo el Ángel de Jehová:
—Vuélvete a tu señora y ponte sumisa bajo su mano. Le dijo también el Ángel de Jehová: —Multiplicaré tanto tu descendencia, que por ser tanta no podrá ser contada. Y añadió el Ángel de Jehová: —Has concebido y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Ismael porque Jehová ha oído tu aflicción. Será un hombre fiero, su mano se levantará contra todos y la mano de todos contra él; y habitará delante de todos sus hermanos. Entonces dio Agar a Jehová, que hablaba con ella, el nombre de: “Tú eres el Dios que me ve”, porque dijo: “¿Acaso no he visto aquí al que me ve?”» (Génesis 16: 7-13).
Solamente Dios puede multiplicar la descendencia, por eso Agar lo reconoce como Dios.
«…el Ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes. Sea perpetuado en ellos mi nombre y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense y crezcan en medio de la tierra» (Génesis 48: 16).
3. Dios como Padre habla y menciona al Mesías y al Espíritu, o el Mesías está hablando y se refiere al Padre y al Espíritu.
«Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo. Y ahora me envió Jehová el Señor, y su espíritu» (Isaías 48: 16).
«El Espíritu de Jehová, el Señor, está sobre mí, porque me ha ungido Jehová. Me ha enviado a predicar buenas noticias a los pobres, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel…» (Isaías 61: 1).
III. EVIDENCIAS DEL DIOS TRIUNO EN EL NUEVO TESTAMENTO
1. Mientras que el Antiguo Testamento habla de Jehová como Redentor de su pueblo, el Nuevo Testamento indica que el Hijo de Dios tiene esta función.
«¡No temas, gusanito de Jacob; vosotros, los poquitos de Israel! Yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor» (Isaías 41: 14).
«Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mateo 1: 21).
2. En el mismo versículo, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son nombrados en fórmulas que se relacionan con la Trinidad.
«Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…» (Mateo 28: 19).
«Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo» (1 Corintios 12: 4-6).
«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén» (2 Corintios 13: 14).
«…elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas» (1 Pedro 1: 2).
3. Existe relación entre lo tres.
a. El Padre envía al Hijo al mundo.
«De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3: 16).
b. El Padre y el Hijo envían al Espíritu.
«Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho» (Juan 14: 26).
«Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí» (Juan 15: 26).
c. El Padre se dirige al Hijo.
«Y vino una voz de los cielos que decía: “Tú eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia”» (Marcos 1: 11).
d. El Hijo se comunica con el Padre.
«En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó» (Mateo 11: 25-26).
e. El Espíritu Santo ora a Dios intercediendo por los creyentes.
«De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles» (Romanos 8: 26).
El único versículo del Nuevo Testamento en el que se cita explícitamente la trinidad es 1 Juan 5: 7 y se plantean dudas sobre su autenticidad original, ya que no aparece en los manuscritos más antiguos.
IV. EL HIJO EN LA RELACIÓN DE LA TRINIDAD
1. El Hijo como segunda persona de la divinidad.
«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre. Juan testificó de él diciendo: “Éste es de quien yo decía: ‘El que viene después de mí es antes de mí, porque era primero que yo.’” De su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia, porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer» (Juan 1: 14-18).
«Por esto los judíos aun más intentaban matarlo, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. Respondió entonces Jesús y les dijo: —De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente, porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que éstas le mostrará, de modo que vosotros os admiréis. Como el Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida, porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre, que lo envió. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán» (Juan 5: 18-25).
2. El Hijo es distinto al Padre pero está intimamente relacionado con él.
«En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Éste estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron. Hubo un hombre enviado por Dios, el cual se llamaba Juan. Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino un testigo de la luz. La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él; pero el mundo no lo conoció. A lo suyo vino, pero los suyos no lo recibieron. Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Estos no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre» (Juan 1: 1-14).
Muchos autores relacionan este pasaje con Génesis 1. En primer lugar porque ambos comienzan con la expresión “en el principio”. Segundo, porque el nombre de Dios aparece en ambas introducciones. Tercero, ambos pasajes hablan de la creación de todas las cosas. Cuarto, la expresión “el Verbo” nos recuerda a cada momento de la creación del Génesis cuando indica “Y dijo Dios”. Y, por último ambos pasajes registran la idea de venir a la existencia la luz y la oscuridad.
«…esto es, entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios» (2 Corintios 4: 4).
«Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación» (Colosenses 1: 15).
«Él, que es el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas…» (Hebreos 1: 3).
3. Existe desde siempre con el Padre.
a. Es llamado unigénito.
«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre. Juan testificó de él diciendo: «Éste es de quien yo decía: “El que viene después de mí es antes de mí, porque era primero que yo”.
De su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia, porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer» (Juan 1: 14-18).
«De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios» (Juan 3: 16-18).
«En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por él» (1 Juan 4: 9).
b. Tiene vida en sí mismo.
«Como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo…» (Juan 5: 26).
4. Es llamado “Verbo” (logos, palabra). ¿A quién se refiere cuando dice la “Palabra” en muchos textos del Antiguo Testamento?
«Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos; y todo el ejército de ellos, por el aliento de su boca» (Salmos 33: 6).
«Para siempre, Jehová, permanece tu palabra en los cielos» (Salmos 119: 89).
5. Realiza actividades que son solo divinas.
a. Perdona pecados.
«Y a ella le dijo: —Tus pecados te son perdonados» (Lucas 7: 48).
«Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: —Hijo, tus pecados te son perdonados. Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensaban para sí: “¿Por qué habla éste de ese modo? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?” Y conociendo luego Jesús en su espíritu que pensaban de esta manera dentro de sí mismos, les preguntó: —¿Por qué pensáis así? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o decirle: “Levántate, toma tu camilla y anda”? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados —dijo al paralítico—…» (Marcos 2: 5-10).
b. Crea.
«Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho» (Juan 1: 3).
«..porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él» (Colosenses 1: 16).
c. Recibe adoración.
«Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: “Adórenlo todos los ángeles de Dios”» (Hebreos 1: 6).
d. Realiza promesas imposibles para un ser humano.
«Le dijo Jesús: —Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» (Juan 11: 25).
V. EL ESPÍRITU SANTO EN LA RELACIÓN DE LA TRINIDAD
1. Realiza actividades que son solo divinas.
a. Inspira.
«…porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo» (2 Pedro 1: 21).
b. Regenera.
«Respondió Jesús: —De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es» (Juan 3: 5-6).
c. Convence a los hombres.
«Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio» (Juan 16: 8).
d. Intercede delante del Padre.
«De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos» (Romanos 8: 26-27).
e. Crea.
«El espíritu de Dios me hizo y el soplo del Omnipotente me dio vida. Respóndeme, si puedes; ordena tus palabras, ponte en pie. Heme aquí a mí, en presencia de Dios, lo mismo que tú: del barro fui yo también formado» (Job 33: 4-6).
2. Tiene una fuerte conexión con los otros miembros de la Deidad.
«Pedro le dijo: —Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieras al Espíritu Santo y sustrajeras del producto de la venta de la heredad? Reteniéndola, ¿no te quedaba a ti?, y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios» (Hechos 5: 3-4).
«…un solo cuerpo y un solo Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos y en todos» (Efesios 4: 4-6).
«El Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad» (2 Corintios 3: 17).
RESUMEN
Hay un solo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, una unidad de tres personas coeternas. Dios es inmortal, todopoderoso, omnisapiente, superior a todos y omnipresente. Es infinito y escapa a la comprensión humana, aunque se lo puede conocer por medio de su autorrevelación. Dios, que es amor, es digno, para siempre, de reverencia, adoración y servicio por parte de toda la Creación (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 27).
OPORTUNIDADES
1. Al distinguir las personas y relaciones de la Deidad, tenemos la oportunidad de sabernos criaturas.
2. Al formular un concepto sobre la Trinidad, podemos respetar a Dios con mayor claridad.
3. Al asumir los límites de percepción sobre la Deidad, sentimos que nos queda mucho por comprender.
PROMESA
Se nos promete el amor de Dios porque Jesús nos amó.
«Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado» (Juan 17: 20-23).
42. LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO
El guía de nuestra vida espiritual es el Espíritu Santo. Él nos vivifica, nos santifica y nos proporciona consuelo, paz y alegría.
OBJETIVOS
1. Descubrir las actuaciones en las que el Espíritu Santo obra por las personas.
2. Proyectar esos descubrimientos en una relación más intensa con Dios.
3. Colaborar con el Espíritu Santo para avanzar en santidad y misión.
ESTUDIO
I. EL VICARIO DE CRISTO EN LA TIERRA
1. ¿A quién prometió Jesús enviar?
«Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré» (Juan 16: 7).
2. ¿Acerca de quién daría testimonio el Espíritu Santo?
«Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí» (Juan 15: 26).
3. ¿Qué recordaría el Consolador?
«Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho» (Juan 14: 26).
II. EL ESPÍRITU SANTO NOS VIVIFICA
1. ¿Cuál es la situación del hombre natural?
«Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados…» (Efesios 2: 1).
2. ¿Cómo se puede nacer de nuevo?
«Respondió Jesús: —De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: “Os es necesario nacer de nuevo”. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo aquel que nace del Espíritu» (Juan 3: 5-8).
3. ¿Cómo hemos sido salvos?
«…nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo, nuestro Salvador…» (Tito 3: 5-6).
La participación en nuestras vidas del Espíritu Santo lo cambia todo. Éramos indecisos y nos aporta certezas, éramos débiles y nos convierte en esforzados. «Dios toma a los hombres como son, y los educa para su servicio, si ellos quieren entregarse a El. El Espíritu de Dios, recibido en el alma, vivifica todas sus facultades. Bajo la dirección del Espíritu Santo, la mente, consagrada sin reservas a Dios, se desarrolla armoniosamente, y queda fortalecida para comprender y cumplir lo que Dios requiere. El carácter débil y vacilante se vuelve fuerte y firme» (Ellen G. White, Reflejemos a Jesús, pág. 123).
III. EL ESPÍRITU SANTO NOS SANTIFICA
1. ¿Quién debe habitar en nosotros, para que no andemos conforme a la carne?
«Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu… y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él» (Romanos 8: 1, 8-9).
2. ¿Cómo es llamado nuestro cuerpo?
«¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que no sois vuestros?, pues habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios» (1 Corintios 6: 19-20).
«¿Acaso no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios está en vosotros?» (1 Corintios 3: 16).
3. ¿Cómo somos transformados a la imagen de Dios?
«Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor» (2 Corintios 3: 18).
IV. EL ESPÍRITU SANTO Y LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO
1. ¿Quién vendría sobre los creyentes a fin de que fueran testigos de Jesús?
«…pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra» (Hechos 1: 8).
2. ¿Qué ocurrió con los discípulos en el día de Pentecostés?
«Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablaran» (Hechos 2: 4).
V. ¿CÓMO RECIBIR EL ESPÍRITU SANTO?
1. ¿Qué ofreció el mago Simón para recibir el Espíritu Santo y qué le respondió Pedro?
«Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, una vez llegados, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, pues aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: —Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: —Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero» (Hechos 8: 14-20).
2. ¿Será dado el Espíritu Santo a los que aman el pecado?
«Pedro les dijo: —Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hechos 2: 38).
La santidad no tiene cabida junto al pecado, son incompatibles. La santidad del Espíritu Santo implica que está separado del pecado. Por tanto, si vivimos en el pecado no podemos tener la relación adecuada con él.
3. ¿Qué muestra nuestra obediencia de corazón a Dios?
«Nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que lo obedecen» (Hechos 5: 32).
4. ¿Cuál es el papel de la fe?
«… para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzara a los gentiles, a fin de que por la fe recibiéramos la promesa del Espíritu» (Gálatas 3: 14).
5. ¿Vendrá el Espíritu Santo a un corazón dividido?
«¿O pensáis que la Escritura dice en vano: “El Espíritu que él ha hecho habitar en nosotros nos anhela celosamente”?» (Santiago 4: 5).
Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento Dios es un Dios “celoso”. Eso quiere decir que anhela la exclusividad de nuestra relación con él. No hay lugar para otros dioses u obsesiones.
6. ¿En respuesta a qué, será dado el Espíritu Santo?
«Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?» (Lucas 11: 13).
VI. EVIDENCIAS DE LA PRESENCIA DEL ESPÍRITU SANTO
1. ¿Cómo sabemos que Dios permanece en nosotros?
«El que guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado» (1 Juan 3: 24).
2. ¿Qué paz y alegría disfruta el que es dirigido por el Espíritu Santo?
«…porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo» (Romanos 14: 17).
3. ¿Qué fruto se manifiesta en su vida?
«Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe…» (Gálatas 5: 22).
El secreto para tener el fruto del Espíritu Santo es permanecer en contacto con Dios. Jesús tomó como ejemplo los pámpanos y la vid para que se comprendiera esa relación (Juan 15: 1-11). El pámpano llega a producir uvas en conexión con la vid que le proporciona la savia. De igual manera, el buen fruto es el resultado de nuestra relación permanente con Dios.
4. ¿Cómo podemos saber que ya pertenecemos a la familia de Dios?
«Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios, pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios» (Romanos 8: 14-16).
5. ¿Cómo hemos sido sellados?
«En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa…» (Efesios 1: 13).
«Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención» (Efesios 4: 30).
La tristeza es un sentimiento que implica sensibilidad. Dios es sensible con relación a sus criaturas, se preocupa y busca lo mejor para ellas. Cuando éstas se alejan del camino del bien, Dios se entristece.
6. ¿Cuáles son las garantías de nuestra herencia?
«En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria» (Efesios 1: 13-14).
RESUMEN
La presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, las cambia completamente. Nos consuela cuando somos conscientes de nuestros pecados y nos ofrece el perdón divino. Nos santifica al orientarnos sobre lo correcto y el camino que conduce al carácter de Cristo. Nos vivifica con su aliento y nos llena de alegría y paz. Nos permite desarrollar frutos de bondad que saben a amor, benignidad y fidelidad.
OPORTUNIDADES
1. Al descubrir las actuaciones en las que el Espíritu Santo obra por las personas, tenemos la posibilidad de apreciar su Providencia.
2. Al proyectar esos descubrimientos en una relación más intensa con Dios, podemos experimentar su fruto en nuestras vidas.
3. Al colaborar con el Espíritu Santo para avanzar en santidad y misión, sentimos que somos instrumentos útiles.
PROMESA
Vivimos la promesa de ser inocentes y sin culpa gracias al Espíritu Santo.
«Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu» (Romanos 8: 1).
43. EL ESPÍRITU DE PROFECÍA
Antes del pecado Dios hablaba directamente con los hombres.
«Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: “De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”» (Génesis 2: 16-17).
El pecado modificó esta comunicación.
«Luego oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba por el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Pero Jehová Dios llamó al hombre, y le preguntó: —¿Dónde estás? Él respondió: —Oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo; por eso me escondí. Entonces Dios le preguntó: —¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del cual yo te mandé que no comieras?» (Génesis 3: 8-11).
Después del pecado Dios usó otros medios de comunicación, siendo uno de ellos el don de profecía.
OBJETIVOS
1. Recordar las características del Espíritu de Profecía en la Biblia.
2. Analizar las características de ese don en la Iglesia remanente.
3. Respetar el mensaje del Espíritu de Profecía en nuestros días.
ESTUDIO
I. EL DON DE PROFECÍA
1. ¿Por medio de quiénes ha hablado Dios muchas veces?
«Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas…» (Hebreos 1: 1).
2. ¿Hasta qué punto usa Dios a sus profetas?
«Porque no hará nada Jehová, el Señor, sin revelar su secreto a sus siervos los profetas» (Amós 3: 7).
3. ¿Ha usado Dios solamente personas de género masculino como profetas?
«Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot» (Jueces 4: 4).
«Entonces el sacerdote Hilcías, Ahicam, Acbor, Safán y Asaías, fueron a ver a la profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva hijo de Harhas, encargado del vestuario, la cual vivía en Jerusalén, en el barrio nuevo de la ciudad, y hablaron con ella» (2 Reyes 22: 14).
«Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban» (Hechos 21: 9).
4. ¿A qué es comparada la palabra profética?
«Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día amanezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones» (2 Pedro 1: 19).
II. MODOS DE COMUNICACIÓN PROFÉTICA
1. ¿Quién habló directamente a Juan en Patmos?
«Estando yo en el Espíritu en el día del Señor oí detrás de mí una gran voz, como de trompeta, que decía: “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea”» (Apocalipsis 1: 10-11).
2. ¿De qué otras maneras ha hablado Dios a los profetas?
«Y Jehová les dijo: “Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros un profeta de Jehová, me apareceré a él en visión, en sueños le hablaré» (Números 12: 6).
3. ¿Qué visión fue dada a Pedro?
«Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Sintió mucha hambre y quiso comer; pero mientras le preparaban algo le sobrevino un éxtasis: Vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra, en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres, reptiles y aves del cielo» (Hechos 10: 9-12).
4. ¿Qué sueño profético fue dado a José?
«Tuvo José un sueño y lo contó a sus hermanos, y ellos llegaron a aborrecerlo más todavía. Él les dijo: —Oíd ahora este sueño que he tenido: estábamos atando manojos en medio del campo, y mi manojo se levantaba y se quedaba derecho, y vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban ante el mío» (Génesis 37: 5-7).
III. ¿CUÁLES SON LA MISIÓN Y LOS DEBERES DEL PROFETA?
1. Entregar los mandatos de Dios.
«Un día Samuel dijo a Saúl: —Jehová me envió a que te ungiera rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, escucha las palabras de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: “Yo castigaré lo que Amalec hizo a Israel, cortándole el camino cuando subía de Egipto. Ve, pues, hiere a Amalec, destruye todo lo que tiene y no te apiades de él; mata hombres, mujeres y niños, aun los de pecho, y vacas, ovejas, camellos y asnos”» (1 Samuel 15: 1-3).
2. Señalar los pecados.
Leer 1 Samuel 15: 8-19 y 2 Samuel 12: 1-7.
3. Ser atalayas.
Leer Ezequiel 3: 17-21.
4. Pronunciar sentencias.
«Entonces Samuel dijo: —¿Acaso se complace Jehová tanto en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a las palabras de Jehová? Mejor es obedecer que sacrificar; prestar atención mejor es que la grasa de los carneros. Como pecado de adivinación es la rebelión, como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto rechazaste la palabra de Jehová, también él te ha rechazado para que no seas rey» (1 Samuel 15: 22-23).
5. Comunicar el perdón.
«Entonces dijo David a Natán: —Pequé contra Jehová. Natán dijo a David: —También Jehová ha perdonado tu pecado; no morirás. Pero, por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido, ciertamente morirá» (2 Samuel 12: 13-14).
6. Prevenir el peligro.
«En ti, Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás. ¡Líbrame en tu justicia!» (Salmos 31: 1).
«Tu justicia es como los montes de Dios; tus juicios, abismo grande. Tú, Jehová, conservas al hombre y al animal» (Salmos 36: 6).
«Mientras nosotros permanecíamos allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo, quien, viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, se ató los pies y las manos y dijo: —Esto dice el Espíritu Santo: “Así atarán los judíos en Jerusalén al hombre de quien es este cinto, y lo entregarán en manos de los gentiles”» (Hechos 21: 10-11).
7. Revelar los planes del enemigo.
«Estaba el rey de Siria en guerra contra Israel, y en consejo con sus siervos dijo: “En tal y tal lugar estará mi campamento”. Entonces el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: “No pases por tal lugar, porque los sirios van hacia allá”. De manera que el rey de Israel enviaba gente a aquel lugar que el varón de Dios le había dicho. Así lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse. El corazón del rey de Siria se turbó por esto, así que llamó a sus siervos y les dijo: —¿No me descubriréis vosotros quién de los nuestros está de parte del rey de Israel? Uno de los siervos respondió: —No, rey y señor mío; el profeta Eliseo, que está en Israel, es el que hace saber al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu habitación más secreta» (2 Reyes 6: 8-12).
8. Revelar el futuro.
«Pero hay un Dios en los cielos que revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los últimos días. Estos son tu sueño y las visiones que has tenido en tu cama…de la manera que viste que del monte se desprendió una piedra sin que la cortara mano alguna, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación» (Daniel 2: 28, 45).
«En el primer año de Belsasar, rey de Babilonia, tuvo Daniel un sueño y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño y relató lo principal del asunto» (Daniel 7: 1).
9. Guiar.
«Por medio de un profeta, Jehová hizo subir a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado» (Oseas 12: 13).
10. Educar. (Escuelas de profetas).
«Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: —Mira, el lugar en que vivimos contigo es estrecho para nosotros. Vayamos ahora al Jordán, tomemos cada uno una viga y hagamos allí un lugar donde habitar. —Id, pues —respondió Eliseo. —Te rogamos que vengas con tus siervos —dijo uno. —Iré —respondió él» (2 Reyes 6: 1-3).
«… por cuanto no escucharon mis palabras, dice Jehová, que les envié por mis siervos los profetas, desde el principio y sin cesar. No habéis escuchado, dice Jehová» (Jeremías 29: 19).
«Ellos me volvieron la espalda en vez del rostro, y cuando les enseñaba desde el principio y sin cesar, no escucharon para recibir corrección…» (Jeremías 32: 33).
Un verdadero profeta, coherente con la revelación divina, exalta las Escrituras dándoles autoridad suprema. Además, ilumina y clarifica los textos previos, dándoles una mejor comprensión. Por ejemplo, el profeta Isaías dignifica y contextualiza los sacrificios del Pentateuco cuando indica que se deben evitar los formalismos y adorar a Dios con el corazón. En esa clarificación de las Escrituras, aplican los principios del texto bíblico para corregir errores personales o doctrinales, comprender la verdad y exhortar a la mejora.
IV. POSIBILIDAD Y PELIGRO DE UN FALSO DON PROFÉTICO
1. ¿Qué predicción hizo Jesús acerca de falsos profetas?
«…porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes» (Mateo 24: 24-25).
«El advenimiento de este impío, que es obra de Satanás, irá acompañado de hechos poderosos, señales y falsos milagros…» (2 Tesalonicenses 2: 9).
2. ¿Cómo distinguir los verdaderos de los falsos profetas?
a. Su fe en Cristo.
«…y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del Anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo» (1 Juan 4: 3).
b. Cumplimiento de sus predicciones.
«Tal vez digas en tu corazón: “¿Cómo conoceremos que esta no es palabra de Jehová?”. Si el profeta habla en nombre de Jehová, y no se cumple ni acontece lo que dijo, esa palabra no es de Jehová. Por presunción habló el tal profeta; no tengas temor de él» (Deuteronomio 18: 21-22).
c. Amor al Dios verdadero.
«Cuando se levante en medio de ti un profeta o soñador de sueños, y te anuncie una señal o un prodigio, si se cumple la señal o el prodigio que él te anunció, y te dice: “Vayamos tras dioses ajenos —que tú no conoces— y sirvámoslos”, no escucharás las palabras de tal profeta ni de tal soñador de sueños, porque Jehová, vuestro Dios, os está probando para saber si amáis a Jehová, vuestro Dios, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma» (Deuteronomio 13: 1-3).
d. Frutos de su vida y ministerio.
«Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7: 15-20).
V. EL DON DE PROFECÍA EN LA IGLESIA REMANENTE
1. ¿Cuál sería una de las características de la Iglesia remanente?
«Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» (Apocalipsis 12: 17).
2. ¿Qué es el testimonio de Jesús?
«Yo me postré a sus pies para adorarlo, pero él me dijo: “¡Mira, no lo hagas! Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que mantienen el testimonio de Jesús. ¡Adora a Dios!” (El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía)» (Apocalipsis 19: 10).
Juan deja bien claro que la Iglesia remanente, que tiene el testimonio de Jesús, también posee el don profético.
«Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí» (Juan 15: 26).
3. ¿Cómo es realzada la permanencia de este don en la Iglesia?
«Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Así ya no seremos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error…» (Efesios 4: 11-14).
Se debe recordar que estos dones son dados a la iglesia para que se produzca unidad en la fe, un mayor conocimiento de Jesús y una madurez que lleve a la medida de Jesús. Por tanto, todo fenómeno que se denomine “profético” y que genere división, aleje a los creyentes de la fe en Jesús o lleve a irregularidades en comportamiento y doctrina, no es de Dios.
4. ¿Qué consejo de Josafat se aplica al Israel de hoy?
«Cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Mientras ellos salían, Josafat, puesto en pie, dijo: “Oídme, Judá y habitantes de Jerusalén. Creed en Jehová, vuestro Dios y estaréis seguros; creed a sus profetas y seréis prosperados”» (2 Crónicas 20: 20).
Creer en el Espíritu de Profecía ha aportado notables beneficios a la Iglesia. Primero, permitió tener una visión clara de la misión de la Iglesia remanente. Dicha visión permitió un impulso exponencial para llevar el evangelio a cada rincón del mundo. Además, fue el origen y orientación de instituciones que se desarrollaron en el área educativa (escuelas de iglesia, colegios, universidades), de la salud (hospitales, clínicas y escuelas de medicina), y de las comunicaciones (casas editoriales y publicadoras, radios, televisiones). Pero, sobre todo, potenció la esperanza en Cristo, y en su ministerio salvífico e intercesor.
RESUMEN
Las Escrituras dan testimonio de que uno de los dones del Espíritu Santo es el de profecía. Este don es una señal identificadora de la iglesia remanente y creemos que se manifestó en el ministerio de Elena de White. Sus escritos hablan con autoridad profética, y proporcionan consuelo, dirección, instrucción y corrección a la iglesia. También establecen con claridad que la Biblia es la norma por la cual debe ser probada toda enseñanza y toda experiencia (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 303).
OPORTUNIDADES
1. Al recordar las características del Espíritu de Profecía en la Biblia, tenemos la oportunidad de percibir su importancia para nuestra comprensión de Dios y sus mensajes.
2. Al investigar sobre las características de ese don en la Iglesia remanente, podemos identificar su relación con la Iglesia Adventista.
3. Al respetar el mensaje del Espíritu de Profecía en nuestros días, sentimos que hay una luz menor que exalta la Biblia y nos ayuda a entenderla mejor.
PROMESA
Gracias al Espíritu de Profecía, que nos lleva a Cristo, se nos promete que formaremos parte del edificio de la Iglesia, un templo santo en el Señor.
«Por eso, ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu» (Efesios 2: 19-22).
IX. LA IGLESIA
44. El origen y la función DE LA IGLESIA
OBJETIVOS
1. Definir el origen y función de la iglesia.
2. Precisar la misión de la iglesia.
3. Integrarse en esa comunidad.
ESTUDIO
I. DEFINICIÓN Y ORIGEN
1. ¿Cuál es la definición de “iglesia”?
La palabra ekklesía que aparece en el Nuevo Testamento proviene de dos palabras. La primera es ek que significa ‘fuera de’ y la segunda es klésis que significa ‘llamar’. Hacía referencia a un grupo de personas a los que se les convocaba para tratar un asunto. Para el Nuevo Testamento son los llamados por el Señor para salir de lo mundano y ser su pueblo.
La versión griega de la Biblia traduce casi 100 veces la palabra hebrea qahal por ekklesía. Qahal significaba ‘convocatoria’, ‘encuentro’ y se suele emplear para quienes rinden adoración a Dios (2 Crónicas 30: 13).
2. ¿Qué hizo Jesús desde el primer momento?
«Descendió con ellos y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón que había venido para oírlo y para ser sanados de sus enfermedades…» (Lucas 6: 17).
«Designó entonces a doce para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar» (Marcos 3: 14).
3. ¿Cuál es el fundamento de esa comunidad?
«Respondiendo Simón Pedro, dijo: —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente» (Mateo 16: 16).
4. ¿De quién es esa iglesia?
«Saludaos los unos a los otros con beso santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo» (Romanos 16: 16).
«Pero no me conocían personalmente las iglesias de Judea que están en Cristo» (Gálatas 1: 22).
«Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre» (Hechos 20: 28).
II. CARACTERÍSTICAS DE LA IGLESIA
1. Fe.
a. Es una sociedad de creyentes.
«Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los hombres era como cinco mil…La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma. Ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común» (Hechos 4: 4, 32).
«Los que creían en el Señor aumentaban más, gran número de hombres y de mujeres…» (Hechos 5: 14).
«Cuando él quiso pasar a Acaya, los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos que lo recibieran. Al llegar allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído…» (Hechos 18: 27).
«De esta manera habéis sido ejemplo a todos los creyentes de Macedonia y de Acaya…» (1 Tesalonicenses 1: 7).
«Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza» (1 Timoteo 4: 12).
b. A la Iglesia se llega por una experiencia de fe.
«Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas…» (Hechos 2: 44).
«Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres» (Hechos 8: 12).
«Ellos dijeron: —Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas, y en seguida se bautizó con todos los suyos» (Hechos 16: 31-33).
2. Comunión.
Por una íntima relación con Cristo y el Espíritu Santo.
«Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor» (1 Corintios 1: 9).
«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén» (2 Corintios 13: 14).
3. Una relación que convierte a los miembros de iglesia en hermanos.
«Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones» (Hechos 2: 42).
4. Unidad.
a. Un cuerpo cuya cabeza es Cristo.
«…un solo cuerpo y un solo Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos y en todos» (Efesios 4: 4-6).
La Biblia presenta varias imágenes con relación a la iglesia. Además de ser cuerpo de Cristo (1 Corintios 12: 27), se la compara con una novia (Efesios 5: 25), con un templo (Efesios 2: 21; 1 Corintios 3: 16-17; 1 Pedro 2: 5) o como un pueblo (1 Pedro 2: 9; 2 Corintios 6: 14-16).
b. Una comunidad que supera divisiones por raza, estatus o género.
«Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: “En ti serán benditas todas las naciones”» (Gálatas 3: 8).
c. Una comunidad que encuentra su sentido en la Palabra de Dios donde reside la verdad.
«Cuando terminaron de orar, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con valentía la palabra de Dios» (Hechos 4: 31).
«Al llegar a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante» (Hechos 13: 5).
«Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba» (Hechos 12: 24).
5. Santidad. Una comunidad que se separa de lo mundano.
«Él nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos…» (2 Timoteo 1: 9).
6. Universalidad. Una comunidad que debe abarcar a todas las naciones.
«Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…» (Mateo 28: 19).
«En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo» (Apocalipsis 14: 6).
7. Apostolicidad. Una comunidad que enseña las verdades predicadas por los apóstoles.
«Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones» (Hechos 2: 42).
Se debe destacar, como indica Pablo en Efesios 2: 20, que aunque la Iglesia está construida sobre el fundamento de apóstoles y profetas, la base misma es Jesús. La Iglesia también es apostólica porque es enviada al mundo (apostello significa ‘enviar’ para servir o con una misión) para predicar las buenas nuevas.
8. Remanente fiel.
a. Al final de los tiempos, guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús.
«Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» (Apocalipsis 12: 17).
b. Predican el mensaje de los tres ángeles.
«En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Decía a gran voz: “¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!” Otro ángel lo siguió, diciendo: “Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.” Y un tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: “Si alguno adora a la bestia y a su imagen y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. El humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. No tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.” Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús» (Apocalipsis 14: 6-12).
III. MISIÓN DE LA IGLESIA
1. Hacer discípulos.
«Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…» (Mateo 28: 19).
La expresión en el original es muy interesante porque implica que mientras se va debemos hacer discípulos. Ese matiz implica que el proceso de instrucción es constante, desde el primer momento.
«…pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra» (Hechos 1: 8).
2. Enseñar a los creyentes.
«Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Así ya no seremos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error; sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo…» (Efesios 4: 11-15).
3. Cuidar de los necesitados.
«La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo» (Santiago 1: 27).
«Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: «Siéntate tú aquí, en buen lugar», y decís al pobre: «Quédate tú allí de pie», o «Siéntate aquí en el suelo», ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos y venís a ser jueces con malos pensamientos? Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que lo aman? Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?» (Santiago 2: 1-7).
«Todo aquel que odia a su hermano es homicida y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?» (1 Juan 3: 15-17).
4. Glorificar a Dios.
«…para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado» (Efesios 1: 6).
«…a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén» (Efesios 3: 21).
5. Manifestar el Espíritu Santo.
«Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros…» (Hechos 15: 8).
RESUMEN
La iglesia es la comunidad de creyentes que confiesan que Jesucristo es Señor y Salvador. Como continuadores del pueblo de Dios del Antiguo Testamento, se nos invita a salir del mundo; y nos reunimos para adorar, para estar en comunión unos con otros, para recibir instrucción en la Palabra, para la celebración de la Cena del Señor, para servir a toda la humanidad y para proclamar el evangelio en todo el mundo. La iglesia recibe su autoridad de Cristo, que es la Palabra encarnada revelada en las Escrituras. La iglesia es la familia de Dios; adoptados por él como hijos, vivimos sobre la base del Nuevo Pacto. La iglesia es el cuerpo de Cristo, es una comunidad de fe, de la cual Cristo mismo es la cabeza. La iglesia es la esposa por la cual Cristo murió para poder santificarla y purificarla. Cuando regrese en triunfo, él presentará a sí mismo una iglesia gloriosa, los fieles de todas las edades, adquiridos por su sangre, una iglesia sin mancha, ni arruga, sino santa y sin defecto (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 200).
OPORTUNIDADES
1. Al definir el origen y función de la Iglesia, tenemos la oportunidad de situarla en su espacio correcto sin desmerecerla ni sobrevalorarla.
2. Al examinar sobre la misión de la Iglesia, podemos detectar nuestra integración en dicha misión.
3. Al integrarnos en esa comunidad, sentimos que nos hallamos en fraternidad y participación.
PROMESA
Cristo promete estar con nosotros aunque apenas seamos dos o tres.
«…porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mateo 18: 20).
45. EL FUNDAMENTO DE LA IGLESIA
Cuando Pedro confesó la divinidad de Jesús, reconoció la verdad fundamental del reino de los cielos, o sea, la piedra o roca sobre la cual estaría edificada la propia iglesia cristiana.
OBJETIVOS
1. Describir los diferentes sentidos de la roca en la Biblia.
2. Investigar sobre el verdadero significado de la expresión “sobre esta roca edificaré mi iglesia”.
3. Integrar a Jesús en la vida como alguien fundamental.
ESTUDIO
I. EXAMEN DEL CONTEXTO
1. ¿Acerca de qué reino predicaba Jesús?
«Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: «¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!» (Mateo 4: 17).
«Pero él les dijo: —Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado» (Lucas 4: 43).
2. ¿Dónde se encuentran resumidos los principios éticos de ese reino?
En el Sermón del Monte. Mateo 5-7.
3. ¿Cómo ilustraba Jesús las verdades concernientes a ese reino?
Por medio de parábolas.
«Él, respondiendo, les dijo: —Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no les es dado, pues a cualquiera que tiene, se le dará y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden… Cuando alguno oye la palabra del Reino y no la entiende, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Éste es el que fue sembrado junto al camino» (Mateo 13: 10-13, 19).
«El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo una fiesta de bodas a su hijo» (Mateo 22: 2).
«Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio» (Mateo 25: 1).
4. Después de la primera multiplicación de los panes, ¿qué quiso el pueblo hacer con Jesús?
«Entonces aquellos hombres, al ver la señal que Jesús había hecho, dijeron: “Verdaderamente éste es el Profeta que había de venir al mundo.” Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerlo rey, volvió a retirarse al monte él solo» (Juan 6: 14-15).
5. Al día siguiente, ¿cómo presentó Jesús la verdadera naturaleza de su persona y de su reino?
«Y Jesús les dijo: —De cierto, de cierto os digo: Moisés no os dio el pan del cielo, pero mi Padre os da el verdadero pan del cielo […]. Jesús les respondió: —Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás. […] Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: “Yo soy el pan que descendió del cielo” […] Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no lo atrae; y yo lo resucitaré en el día final. […] Así como me envió el Padre viviente y yo vivo por el Padre, también el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres, que comieron el maná y murieron; el que come este pan vivirá eternamente» (Juan 6: 32, 35, 41, 44, 57-58).
6. Al oír estas palabras, ¿qué hicieron muchos de sus discípulos?
«Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él» (Juan 6: 66).
7. ¿Qué preguntó entonces Jesús a los doce?
«Dijo entonces Jesús a los doce: —¿Queréis acaso iros también vosotros?» (Juan 6: 67).
8. ¿Qué contestó Pedro?
«Le respondió Simón Pedro: —Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente» (Juan. 6: 68-69).
9. Después de estas cosas, ¿qué procuraban hacer los judíos?
«Después de esto andaba Jesús en Galilea, pues no quería andar en Judea, porque los judíos intentaban matarlo» (Juan 7: 1).
10. En confidencia más íntima con los doce, ¿qué pregunta les hizo en Cesárea de Filipo?
«Al llegar Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: —¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» (Mateo 16: 13).
11. ¿Qué dijeron ellos?
«Ellos dijeron: —Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas» (Mateo 16: 14).
12. ¿Qué pregunta más directa les hizo Jesús?
«Él les preguntó: —Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (Mateo 16: 15).
13. ¿Qué respondió Pedro?
«Respondiendo Simón Pedro, dijo: —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente» (Mateo 16: 16).
14. Por haber reconocido su divinidad, ¿qué dijo Jesús a Pedro?
«Entonces le respondió Jesús: —Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos» (Mateo 16: 17).
15. A partir de entonces, ¿qué comenzó Jesús a declarar a sus discípulos?
«Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día» (Mateo 16: 21).
16. Más tarde, al ser juzgado por el Sanedrín, ¿por qué dijeron que Jesús había blasfemado y era reo de muerte.
«Pero Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: —Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. Jesús le dijo: —Tú lo has dicho. Y además os digo que desde ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder de Dios y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: —¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? Ahora mismo habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: —¡Es reo de muerte!» (Mateo 26: 63-65).
17. ¿Qué implicaba el reconocimiento de la divinidad de Jesús?
El carácter espiritual, no temporal, del Reino de los Cielos.
18. Contestando a Pilato, ¿cómo realzó Jesús esa verdad?
«Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: —¿Eres tú el Rey de los judíos? […] Respondió Jesús: —Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: —Luego, ¿eres tú rey? Respondió Jesús: —Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz» (Juan 18: 33, 36-37).
19. ¿Cómo llama Jesús a la agrupación de los que le siguen?
Iglesia (gr. ekklesía, ‘reunión de los fieles’).
«Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán» (Mateo 16: 18).
«Preguntado por los fariseos cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: —El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: “Helo aquí”, o “Helo allí”, porque el reino de Dios está entre vosotros» (Lucas 17: 20-21).
20. ¿En que sólida roca estaría basada la Iglesia Cristiana?
En Jesucristo, el Hijo del Dios viviente.
II. LA ROCA O PIEDRA INAMOVIBLE EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
1. ¿Cómo se refiere Moisés a Dios?
«Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectos. Es un Dios de verdad y no hay maldad en él; es justo y recto… Pero engordó Jesurún, y tiró coces (engordaste, te cubriste de grasa); entonces abandonó al Dios que lo hizo y menospreció la Roca de su salvación. […] De la Roca que te creó te olvidaste; te has olvidado de Dios, tu creador […]. ¿Cómo podría perseguir uno a mil, y dos hacer huir a diez mil, si su Roca no los hubiera vendido y Jehová no los hubiera entregado?» (Deuteronomio 32: 4, 15, 18, 30).
2. ¿Y David?
«Jehová, roca mía y castillo mío, mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. […] ¿Quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? […] ¡Viva Jehová y bendita sea mi roca! Y enaltecido sea el Dios de mi salvación…» (Salmos 18: 2, 31, 46).
«A ti clamaré, Jehová. ¡Roca mía, no te desentiendas de mí, no sea que, dejándome tú, llegue a ser semejante a los que descienden al sepulcro!» (Salmos 28: 1).
En la Septuaginta, la primera traducción del Antiguo Testamento al griego, en 19 ocasiones se traduce la palabra «roca» como ‘Dios’ (Deuteronomio 32: 4, 15, 18, 30-31; Salmos 18: 31, 46; 28: 1; 31: 2; 62: 2, 6-7; 71: 3; 73: 26; 92: 15; 95: 1; 144: 1; Isaías 30: 29). Identifica, por tanto, la roca con el Señor.
3. ¿Qué referencia se hace en los Salmos a la piedra que los edificadores desecharon?
«La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la cabeza del ángulo» (Salmos 118: 22).
El salmo hace referencia a una historia relacionada con la construcción del Templo de Salomón. Los constructores hallaron una roca de excelente calidad y grandes dimensiones que apartaron para ser empleada con posterioridad. Esa roca paso desapercibida durante mucho tiempo hasta que se necesitó una piedra para la base angular de la construcción. Entonces se acordaron de esta piedra y la colocaron en un lugar especial. Se hizo de tal fama que los peregrinos, cuando subían a Jerusalén, buscaban esta roca mientras cantaban el salmo 118.
4. ¿Cómo se refiere Isaías a Dios?
«Porque te olvidaste del Dios de tu salvación y no te acordaste de la roca de tu refugio. Por eso, tu plantarás plantas hermosas, plantarás sarmiento extraño» (Isaías 17: 10).
5. ¿Qué referencia se hace a la piedra angular?
«Por eso, Jehová, el Señor, dice así: “He aquí que yo he puesto en Sión por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable. El que crea, no se apresure”» (Isaías 28: 16).
6. ¿Cómo llama Habacuc a Dios?
«¿No eres tú desde el principio, Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, Roca, lo estableciste para castigar» (Habacuc 1: 12).
III. LA ROCA O PIEDRA INAMOVIBLE EN EL NUEVO TESTAMENTO
1. ¿Qué se dice de aquel que basa su fe en las palabras de Jesús?
«A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca» (Mateo 7: 24-25).
2. ¿Cómo se aplicó Jesús a sí mismo las palabras de David e Isaías referentes a la piedra que los edificadores desecharon?
«Jesús les preguntó: —¿Nunca leísteis en las Escrituras: “La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?”» (Mateo 21: 42).
«Pero él, mirándolos, dijo: —¿Qué, pues, es lo que está escrito?: “La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.” Todo el que caiga sobre aquella piedra, será quebrantado; pero sobre quien ella caiga, lo desmenuzará» (Lucas 20: 17-18).
3. ¿Cómo procura Pablo mostrar que Cristo acompañaba a Israel en la travesía del desierto?
«…y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la roca espiritual que los seguía. Esa roca era Cristo» (1 Corintios 10: 4).
En la época de Jesús, las leyendas rabínicas (por ejemplo, Números Rabbah 1: 2) contaban que la roca del desierto que manó agua, acompañaba al pueblo hebreo en su periplo por el desierto. Esa roca representaba a Jehová.
4. Según el apóstol Pablo, en el edificio de la iglesia, ¿quién es la principal piedra del ángulo?
«…edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo» (Efesios 2: 20).
5. Por esa razón, ¿Puede alguien poner otro fundamento?
«Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo» (1 Corintios 3: 11).
IV. INTERPRETACIÓN DEL APÓSTOL PEDRO
1. ¿Cómo se refiere Pedro a Cristo?
«Este Jesús es la piedra rechazada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (Hechos 4: 11-12).
2. ¿Qué otra referencia prueba que, lejos de pensar en sí mismo, Pedro miraba a Cristo como la única piedra sobre la que está edificada la iglesia?
«Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, pero para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también dice la Escritura: “He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; el que crea en él, no será avergonzado.” Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso. En cambio para los que no creen: “La piedra que los edificadores desecharon ha venido a ser la cabeza del ángulo” y: “Piedra de tropiezo y roca que hace caer.” Ellos, por su desobediencia, tropiezan en la palabra. ¡Ése es su destino!» (1 Pedro 2: 4-8).
V. RELACIÓN ENTRE PEDRO Y PIEDRA
1. En el texto original, ¿Pedro y piedra son la misma palabra?
No existe hoy ningún original arameo del evangelio de Mateo; el único texto existente es el griego, donde las palabras son distintas: petra (roca o piedra inamovible) y petros (piedra pequeña).
En su libro de Etimologías, Isidoro de Sevilla aclara esta cuestión. «Pedro recibió su nombre de Piedra, esto es, de Cristo sobre quien la iglesia ha sido fundada. La Piedra no recibe el nombre de Pedro, así como Cristo no recibe el nombre de Cristiano, más el cristiano de Cristo. Por eso dice el Señor: ‘Tú eres Pedro, y sobre esta Piedra, etc., porque Pedro dijera: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente’. Y así el Señor le dice: ‘Sobre esta piedra’, que confesaste, ‘edificaré mi iglesia’. La piedra era pues Cristo, y sobre ese fundamento fue edificado el propio Pedro» (Isidoro de Sevilla, Etymologiarum Libri XX, lib. VII, cap. XI, 2, Patrología Latina, Migne, tomo 82, col. 287).
RESUMEN
El único fundamento de la Iglesia es Cristo. Al igual que la roca en el Antiguo Testamento recordaba la seguridad que implica aferrarse a Dios, en el Nuevo Testamento se relaciona a Jesús con la certeza en la verdad. Tal condición fue reconocida por sus discípulos y por la Iglesia naciente, testigos de primera mano de dicha certeza.
OPORTUNIDADES
1. Al describir los diferentes sentidos de la roca en la Biblia, tenemos la oportunidad de percibir mejor a Dios.
2. Al investigar sobre el verdadero significado de la expresión “sobre esta roca edificaré mi iglesia”, podemos identificarla con Jesús.
3. Al integrar a Jesús en la vida como alguien fundamental, sentimos que tenemos la mejor base para una vida de fe.
PROMESA
La Biblia afirma que, si nos basamos en Dios, él nos mostrará el camino correcto.
«Tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás» (Salmos 31: 3).
46. LA IGLESIA REMANENTE
Después de los tres mensajes de Apocalipsis 14: 6-11, la Palabra de Dios presenta la siguiente descripción de la Iglesia remanente: «Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús» (Apocalipsis 14: 12). Examinemos las características de esta iglesia.
OBJETIVOS
1. Identificar las características de la Iglesia remanente.
2. Aplicar dichas características a una comunidad de fe.
3. Reconocer la existencia y misión del remanente al final de los tiempos.
ESTUDIO
I. SANTOS
1. ¿Qué nombre reciben los creyentes de la Iglesia remanente?
«Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús» (Apocalipsis 14: 12).
2. ¿Cuántas veces son llamados «santos» los creyentes en el Nuevo Testamento?
Cerca de 60 veces.
3. ¿Cómo desea Cristo que sea su Iglesia?
«…a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha» (Efesios 5: 27).
4. ¿Quién solo es santo?
«¿Quién no te temerá, Señor, y glorificará tu nombre?, pues solo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado» (Apocalipsis 15: 4).
5. Si solo Dios es santo por naturaleza, ¿cómo puede el creyente ser llamado «santo»?
«Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad» (Hebreos 12: 10).
6. Siendo santos por participación, ¿cómo deberíamos ser llamados más correctamente?
«…a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro» (1 Corintios 1: 2).
7. ¿Qué pidió Jesús en favor de sus discípulos?
«Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad» (Juan 17: 17).
8. ¿Cómo debe ser la manera de vivir del creyente?
«…sino, así como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir…» (1 Pedro 1: 15).
«Yo soy Jehová, vuestro Dios. Vosotros por tanto os santificaréis y seréis santos, porque yo soy santo. Así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra» (Levítico 11: 44).
El concepto de remanente tiene tres significados en la Biblia. El primero se refiere a un grupo de personas que sobreviven a una catástrofe y se le puede denominar “remanente histórico”. El segundo, un grupo de personas que mantienen el vínculo del pacto con Dios y son receptores de sus promesas. Sería el “remanente fiel”. Y el tercero, aquellos creyentes que son fieles a Dios al final de los tiempos y, finalmente, vence. Sería el “remanente escatológico”.
II. TIENEN LA FE DE JESÚS
1. ¿Deberá la Iglesia remanente creer y predicar las verdades básicas del Evangelio?
«En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo» (Apocalipsis 14: 6).
2. ¿Deben las iglesias cristianas profesar alguna verdad que no esté fundamentada en la Palabra de Dios?
No.
3. ¿Cuál debe ser la experiencia espiritual de los miembros de la Iglesia remanente?
«…que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor…» (Efesios 3: 17).
4. ¿Cómo se manifiesta su piedad práctica?
«La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad, y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Él se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tito 2: 11-14).
III. GUARDAN LOS MANDAMIENTOS DE DIOS
1. ¿Será la obediencia a la Ley de Dios invalidada por la fe de Jesús?
«Luego, ¿por la fe invalidamos la Ley? ¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la Ley» (Romanos 3: 31).
2. ¿Cómo llama la Biblia al que diciendo conocer a Dios no guarda sus mandamientos?
«El que dice: “Yo lo conozco”, pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él» (1 Juan 2: 4).
3. ¿Cómo se manifiesta el amor hacia Dios?
«Pues este es el amor a Dios: que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos» (1 Juan 5: 3).
4. ¿En qué otro texto es mencionada la observancia de los mandamientos de Dios por la Iglesia remanente?
«Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» (Apocalipsis 12: 17).
5. ¿Qué mandamiento será particularmente realzado por la Iglesia remanente?
«Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó» (Éxodo 20: 8-11).
IV. PACIENCIA
1. ¿Cómo traducen algunas versiones la palabra «paciencia» de Apocalipsis 14: 12?
«Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús» (Apocalipsis 14: 12).
Firmeza, perseverancia, poder de resistencia.
2. ¿Qué padecerán todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús?
«Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución…» (2 Timoteo 3: 12).
3. ¿Qué persecuciones aguardan al pueblo de Dios, para las cuales es necesaria firmeza y perseverancia?
«Se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablara e hiciera matar a todo el que no la adorara. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente, y que ninguno pudiera comprar ni vender, sino el que tuviera la marca o el nombre de la bestia o el número de su nombre» (Apocalipsis 13: 15-17).
4. ¿De dónde salieron los que estarán delante del trono de Dios vestidos de ropas blancas?
«Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: “Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?”. Yo le dije: “Señor, tú lo sabes”. Él me dijo: “Estos son los que han salido de la gran tribulación; han lavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del Cordero» (Apocalipsis 7: 13-14).
En este sentido la Iglesia remanente del final de los tiempos será un remanente histórico porque sobrevive a las persecuciones. También será un remanente fiel puesto que mantiene su lealtad a Dios.
5. ¿Qué pasará con los cobardes?
«Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda» (Apocalipsis 21: 8).
6. ¿Qué consejo se da a los redimidos?
«Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres» (1 Corintios 7: 23).
La auténtica iglesia de Dios se detecta por las siguientes características: fe, comunión, unidad, universalidad, santidad y fidelidad con lo que indica el mensaje apostólico.
V. LA IGLESIA DE CRISTO
1. ¿Cómo hacía referencia Jesús a la Iglesia universal?
«Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; a ésas también debo atraer y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor» (Juan 10: 16).
La Iglesia de Cristo se compone del pueblo remanente del final de los tiempos y la Iglesia universal. El pueblo remanente es una entidad visible y tiene ciertas características concretas: Guarda los mandamientos de Dios, tiene la fe de Jesús y tiene la paciencia de los santos. Tiene como misión el llamado a Babilonia y el mensaje de los tres ángeles. La Iglesia universal es una entidad invisible que carece de marcas específicas. Está en Babilonia y es llamada a salir de ella.
RESUMEN
La Iglesia universal está compuesta de todos los que creen verdaderamente en Cristo; pero en los últimos días, una época de apostasía generalizada, se llamó a un remanente para que guarde los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Este remanente anuncia la llegada de la hora del juicio, proclama la salvación por medio de Cristo y pregona la proximidad de su segunda venida. Esta proclamación está simbolizada por los tres ángeles de Apocalipsis 14; coincide con la hora del juicio en los cielos y, como resultado, se produce una obra de arrepentimiento y reforma en la tierra. Se invita a todos los creyentes a participar personalmente en este testimonio mundial (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 223).
OPORTUNIDADES
1. Al identificar las características de la Iglesia remanente, tenemos la oportunidad de integrar sus valores.
2. Al aplicar dichas características a una comunidad de fe, podemos identificarnos con el movimiento adventista.
3. Al respetar la existencia y misión del remanente del final de los tiempos, sentimos que debemos abordar nuestras responsabilidades para fortalecer nuestra identidad y compartir la fe.
PROMESA
Se promete a los fieles estar junto a Dios.
«Al vencedor le concederé que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono» (Apocalipsis 3: 21).
47. EL MOVIMIENTO ADVENTISTA
El movimiento adventista no es un grupo religioso que haya surgido como resultado de interpretaciones peculiares de la Biblia. Es un pueblo que surgió en respuesta a una predicción profética.
OBJETIVOS
1. Conocer el propósito y origen de la Iglesia Adventista.
2. Investigar sobre las características del remanente y sus coincidencias con el movimiento adventista.
3. Cooperar para que el mundo esté preparado para la segunda venida de Jesús.
ESTUDIO
I. PROPÓSITO DE LA IGLESIA ADVENTISTA
1. ¿Cuál es el origen de la palabra «adventista»?
Viene del latín adventus, que significa ‘venida’, ‘llegada’.
2. ¿Cuál es el mensaje central de la Iglesia Adventista?
«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis» (Juan 14: 1-3).
3. ¿Qué anuncia el primer ángel?
«En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Decía a gran voz: “¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!”» (Apocalipsis 14: 6-7).
«Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin» (Mateo 24: 14).
4. ¿Qué invitación nos hace el ángel?
«Decía a gran voz: “¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!”» (Apocalipsis 14: 7).
5. ¿Qué mandamiento hace alusión al Creador?
«Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó» (Éxodo 20: 8-11).
6. ¿Qué características tiene el pueblo de Dios?
«Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús» (Apocalipsis 14: 12).
«Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» (Apocalipsis 12: 17).
II. ORIGEN DE LA IGLESIA ADVENTISTA
1. ¿Cuál es el origen de la Iglesia Adventista?
Históricamente aparece en 1844.
2. ¿Cuáles fueron las circunstancias de su aparición?
a. La Biblia escondida durante la Edad Media.
b. La Reforma descubre la Biblia.
c. Vuelta a las doctrinas bíblicas.
d. Grandes verdades descubiertas.
3. ¿Cuál fue la gran verdad descubierta?
El regreso de Cristo.
4. ¿Cómo tuvo lugar?
a. Estudiando las profecías bíblicas.
b. Lacunza, en Chile.
c. Joseph Wolf, en Alemania.
d. Irving, en Inglaterra.
e. William Miller, en Estados Unidos.
5. ¿Quién fue el que más llamó la atención sobre estas cuestiones?
William Miller.
6. ¿En que se basaba Miller?
a. En «Y él dijo: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”» (Daniel 8: 14).
Purificación del Santuario, que él interpretaba como que sería la purificación de la tierra.
b. Los 2.300 días llegarían hasta 1844.
c. En ese año, según Miller, vendría Jesús.
7. ¿Qué ocurrió cuando Jesús no vino en esa fecha?
Un gran chasco.
8. ¿En qué consistió el error de Miller?
En fijar una fecha para la segunda venida.
«Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre» (Mateo 24: 36).
Según las Creencias Fundamentales de los adventistas (artículo 13), el remanente que proclama la llegada de la hora del juicio, predica la redención por medio de Jesús y anuncia la cercanía de la segunda venida, es la Iglesia Adventista.
III. UN MOVIMIENTO PROFÉTICO
1. ¿Cuándo serían abiertas las profecías de Daniel?
«Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia aumentará» (Daniel 12: 4).
2. ¿Cómo es simbolizada la apertura del libro de Daniel?
Un ángel con un librito abierto.
«Vi descender del cielo otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza. Su rostro era como el sol y sus pies como columnas de fuego. Tenía en su mano un librito abierto; puso su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces» (Apocalipsis 10: 1-3).
3. ¿Por qué sabemos que es el libro de Daniel?
“El tiempo no será más”.
«El ángel que vi de pie sobre el mar y sobre la tierra levantó su mano hacia el cielo y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más…» (Apocalipsis 10: 5-6).
«Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia aumentará… Él respondió: “Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin» (Daniel 12: 4, 9).
De ningún otro libro salvo del de Daniel se dice que fue cerrado y sellado, y en ningún lugar se nos dice que fue abierto, a menos que sea aquí en Apocalipsis 10. El libro que Daniel debía sellar se refería a plazos de tiempo, pues la orden de sellado le fue dada en relación con la pregunta: «¿Cuándo será el fin de estas maravillas?» (Daniel 12: 6.) Cuando el ángel de Apocalipsis 10 desciende con el librito abierto en la mano sobre el que basa su proclamación, da un mensaje relacionado con el tiempo. Y ha sido ahora cuando hemos comprendido plenamente las profecías de tiempo del libro de Daniel.
4. ¿Qué orden le fue dada a Juan?
«La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: “Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra”. Fui donde el ángel, diciéndole que me diera el librito. Y él me dijo: “Toma y cómelo; te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel”» (Apocalipsis 10: 8-9).
5. ¿Qué efectos le produjo el haber comido el librito y qué mandato recibió de nuevo?
«Entonces tomé el librito de la mano del ángel y lo comí. En mi boca era dulce como la miel, pero cuando lo hube comido amargó mi vientre. Él me dijo: “Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”» (Apocalipsis 10: 10-11).
6. ¿Cómo se identifican estos símbolos?
a. El mensaje de la venida de Jesús era dulce.
b. Cuando Cristo no vino se convirtió en amargura y chasco.
7. ¿Qué mensaje recibieron los creyentes?
a. Es necesario que otra vez profetices.
b. A partir de esos momentos apareció el actual movimiento adventista.
8. ¿Qué podemos deducir de todo esto?
La Iglesia Adventista es un movimiento profético.
RESUMEN
La iglesia es un cuerpo constituido por muchos miembros, llamados de entre todas las naciones, razas, lenguas y pueblos. En Cristo somos una nueva creación; las diferencias de raza, cultura, educación y nacionalidad, y las diferencias entre encumbrados y humildes, ricos y pobres, hombres y mujeres, no deben causar divisiones entre nosotros. Todos somos iguales en Cristo, quien por un mismo Espíritu nos unió en comunión con él y los unos con los otros; debemos servir y ser servidos sin parcialidad ni reservas.
Por medio de la revelación de Jesucristo en las Escrituras, participamos de la misma fe y la misma esperanza, y damos a todos un mismo testimonio. Esta unidad tiene sus orígenes en la unicidad del Dios triuno, que nos adoptó como hijos suyos (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 246).
OPORTUNIDADES
1. Al conocer el propósito y origen de la Iglesia Adventista, tenemos la posibilidad de reconocerle una misión.
2. Al investigar sobre las características del remanente y sus coincidencias con el movimiento adventista, podemos sumarnos a los valores del pueblo de Dios.
3. Al cooperar para que el mundo esté preparado para la segunda venida de Jesús, sentimos que somos parte de la Iglesia de Cristo.
PROMESA
Debemos esperar a que Jesús regrese, porque él ha prometido regresar.
«Porque aún un poco y el que ha de venir vendrá, y no tardará» (Hebreos 10: 37).
48. LA ORGANIZACIÓN DE LA IGLESIA
Jesús instituyó una Iglesia, a la cual ama, y en la que desea que todo sea hecho con orden, bajo una organización eficiente.
OBJETIVOS
1. Describir la Iglesia de Cristo.
2. Mostrar la imagen adecuada de la Iglesia verdadera.
3. Participar de los valores de la Iglesia de Cristo.
ESTUDIO
I. LA IGLESIA DE CRISTO
1. ¿Qué es la Iglesia en relación a Cristo?
«Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia» (Colosenses 1: 24).
«…porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador» (Efesios 5: 23).
En la Biblia se presentan varias imágenes que identifican la Iglesia. La más común, muy empleada en los escritos de Pablo, es la de la Iglesia como cuerpo. Específicamente, el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12: 27). Su objetivo es asociar la comunidad de creyentes con la unidad en la diversidad, la unidad como dependencia mutua (de ahí la idea de comunión, koinonía, donde todos se respetan a todos y aportan a todos), y la unidad frente a las divisiones. También se presenta la imagen de Iglesia como Templo. Es una casa espiritual donde los creyentes son piedras vivientes (1 Pedro 2: 5), un espacio de crecimiento espiritual. Insistiendo en el concepto de unidad y de fidelidad, se compara, también, a la Iglesia con una novia (Efesios 5: 25-27).
2. ¿Cómo es llamada también la Iglesia?
«…para que, si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y defensa de la verdad» (1 Timoteo 3: 15).
3. ¿Cómo ama Cristo a la Iglesia?
«Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha» (Efesios 5: 25-27).
4. ¿A quiénes añadía el Señor cada día a su Iglesia?
«…alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos» (Hechos 2: 47).
Aunque de las 115 ocasiones en que aparece la palabra ekklesía, solo dos se dan en Mateo (16: 18 y 18: 17), Jesús establece una comunidad de creyentes a los que imparte sus enseñanzas y a los que envía a una misión. Tales enseñanzas y misión las enmarca en sus mensajes sobre el reino de Dios o reino de los cielos. En Mateo 16: 16 deja bien claro que el fundamento de la Iglesia es él. Así se transmitiría posteriormente. Para aquella comunidad de creyentes, Cristo es la base de la “casa de Dios” (1 Corintios 3: 11) y la “piedra angular” que rememoraba los fundamentos del Templo (Efesios 2: 20-22; 1 Pedro 2: 4-8).
II. ORDEN EN LA IGLESIA
1. ¿Qué no debe haber en la Iglesia?
«…pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos…» (1 Corintios 14: 33).
«Con todo, si alguno quiere discutir, sepa que ni nosotros ni las iglesias de Dios tenemos tal costumbre» (1 Corintios 11: 16).
2. En la Iglesia, ¿cómo debe hacerse todo?
«…pero hágase todo decentemente y con orden» (1 Corintios 14: 40).
Existen algunos principios básicos que presenta la Biblia con relación el gobierno de la Iglesia. En primer lugar, queda bien claro que la cabeza de la Iglesia es Cristo. Su victoria sobre Satanás le permite recibir toda la potestad y ejercer su obra mediadora. Por tanto, toda autoridad de la Iglesia deriva de Cristo y su voluntad se comprende en el estudio de su Palabra. Los oficiales de la Iglesia tienen autoridad solo por el llamado que recibieron de Cristo y deben buscar su consejo que dará orden y decencia a su servicio.
III. NECESIDAD DE UNA ORGANIZACIÓN
1. Para que la responsabilidad de dirigir al pueblo de Israel no recayese enteramente sobre Moisés, ¿qué consejo le dio su suegro Jetro?
«Además escoge tú de entre todo el pueblo a hombres virtuosos, temerosos de Dios, hombres veraces, que aborrezcan la avaricia, y ponlos sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así se aliviará tu carga, pues ellos la llevarán contigo» (Éxodo 18: 21-22).
2. ¿Cuántos apóstoles ordenó primeramente Cristo para que predicasen el Evangelio?
«Designó entonces a doce para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar…» (Marcos 3: 14).
3. ¿A cuántos discípulos nombró más tarde para el trabajo?
«Después de estas cosas, el Señor designó también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir» (Lucas 10: 1).
4. Cuando el número de los discípulos se multiplicó, ¿qué instrucción se dio a los apóstoles para que nadie fuera omitido en la administración de las necesidades temporales?
«Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete hombres de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo» (Hechos 6: 3).
5. ¿Qué palabra vino mediante el Espíritu Santo a los profetas y maestros que ministraban en Antioquía?
«Ministrando estos al Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron» (Hechos 13: 2-3).
6. ¿Qué distintos dones ha puesto Dios en la iglesia?
«Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas» (1 Corintios 12: 28).
La estructura de la Iglesia fue respondiendo a las necesidades que surgían. En primer lugar hallamos la figura de los apóstoles porque la misión era objetivo principal de la comunidad cristiana. Por necesidades logísticas se nombraron los diáconos. Como los creyentes se incorporaban de forma exponencial, se precisaba de pastores que acompañaran las actividades espirituales de las iglesias y se vio la necesidad de nombrar personas responsables de dichas funciones.
IV. MINISTROS DEL EVANGELIO
1. ¿Cómo se consideraba Pablo a sí mismo?
«…porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios» (1 Corintios 3: 9).
2. ¿Cómo llama Pablo a Timoteo?
«Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido» (1 Timoteo 4: 6).
«Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios» (2 Corintios 5: 20).
3. ¿De qué se consideraba Pablo como ministro?
«…que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la acción de su poder» (Efesios 3: 6-7).
«Si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme, porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciara el evangelio!» (1 Corintios 9: 16).
«…tal como nos las enseñaron los que desde el principio las vieron con sus ojos y fueron ministros de la palabra…» (Lucas 1: 2).
4. ¿De qué se consideraba también Pablo ministro?
«Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia. De ella fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios…» (Colosenses 1: 24-25).
5. ¿Qué otro nombre se da a los que ministran en la iglesia?
«Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo» (Hechos 13: 1).
V. LOS ANCIANOS DE LAS IGLESIAS
1. ¿Qué personas eran elegidas para dirigir las iglesias?
«Constituyeron ancianos en cada iglesia y, después de orar y de ayunar, los encomendaron al Señor en quien habían creído» (Hechos 14: 23).
«Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar» (1 Timoteo 5: 17).
Un anciano es un dirigente espiritual que es elegido, siguiendo la comparación de Jesús del pastor y las ovejas, para «apacentar a la Iglesia del Señor» (Hechos 20: 28). Eso implica que debe aconsejar y animar a los miembros más débiles de la comunidad, exhortar a los que realizan actividades irregulares a que vuelvan a Cristo (1 Tesalonicenses 5: 12), y procurar que la comunidad se mantenga en la verdad evitando falsas doctrinas (Hechos 20: 29-35).
2. ¿Qué otro nombre se da a los ancianos?
Obispos.
«Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia… Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre» (Hechos 20: 17, 28).
3. ¿Cómo se consideraba a sí mismo el apóstol Pedro?
«Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo, anciano también con ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada…» (1 Pedro 5: 1).
4. ¿Cuál será la recompensa para el fiel ministro del Evangelio?
«…apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria» (1 Pedro 5: 2-4).
RESUMEN
La Iglesia como cuerpo de Cristo es una comunidad de creyentes que se desarrolla en unidad en un contexto de diversidad. Se caracteriza por tener una fe viva que supera el conocimiento teórico y que se proyecta en las acciones diarias. Tal fe se exterioriza públicamente por el bautismo. Derivada de esta fe, se manifiesta en relaciones de comunión, de ahí que los miembros de la Iglesia se llamen entre sí “hermanos”. La práctica de la Cena del Señor fortalece dicha relación. Otra característica es la santidad y como “santos” se denomina a los creyentes en el Nuevo Testamento. La Iglesia vive en el mundo pero se aparta de los valores del mundo que se oponen al mensaje de Cristo. Por último, la Iglesia es el remanente fiel, aquel que guarda los mandamientos de Dios y tiene el testimonio de Jesús.
OPORTUNIDADES
1. Al describir la Iglesia de Cristo, tenemos la oportunidad de imaginar lo que podría llegar a ser nuestra comunidad.
2. Al mostrar la imagen adecuada de la iglesia verdadera, podemos apreciar su misión y sumarnos a ella.
3. Al participar de los valores de la Iglesia de Cristo, sentimos que somos un cuerpo unido y fiel en Cristo.
PROMESA
Jesús promete a la Iglesia de los últimos tiempos que si le dejamos entrar en nuestro corazón y le aceptamos, vivirá con nosotros.
«Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo» (Apocalipsis 3: 20).
X. LA VIDA CRISTIANA
49. EL BAUTISMO
Aunque el bautismo fue usado antes de Jesucristo, él lo instituyó formalmente como testimonio público de discipulado cristiano.
OBJETIVOS
1. Reconocer la importancia del bautismo en la vida del cristiano.
2. Adaptar las decisiones de la vida a este acto de compromiso.
3. Disfrutar del gozo de ser parte de la Iglesia de Cristo.
ESTUDIO
I. INSTITUCIÓN DEL BAUTISMO
1. Antes de su ascensión, ¿qué gran comisión dio Jesús a sus discípulos?
«Jesús se acercó y les habló diciendo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…» (Mateo 28: 18-19).
2. ¿Qué relación estableció Jesús entre bautismo y salvación?
«Y les dijo: —Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado» (Marcos 16: 15-16).
II. FORMA DEL BAUTISMO
1. ¿Qué significa la palabra bautismo?
Inmersión.
El término “bautismo” proviene de la palabra griega baptizo que significa ‘sumergir’. En el Nuevo Testamento, además, indica la inmersión total. Por eso, Juan el Bautista, bautizaba en un lugar de muchas aguas. Tal imagen se aplicará al “bautismo del Espíritu Santo” que implica una inmersión total en la relación con Dios que conduce a la santificación.
2. ¿Dónde eran sumergidos aquellos a quienes Juan bautizaba?
«…y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados» (Mateo 3: 6).
3. ¿Cómo fue bautizado Jesús?
«Entonces Jesús vino de Galilea al Jordán, donde estaba Juan, para ser bautizado por él… Y Jesús, después que fue bautizado, subió enseguida del agua, y en ese momento los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y se posaba sobre él» (Mateo 3: 13, 16).
Jesús no se bautizó como manifestación pública de sus pecados sino que se asemejó con aquellos que respondían al llamado de Juan. «Jesús no recibió el bautismo como confesión de culpabilidad propia. Se identificó con los pecadores, dando los pasos que debemos dar, y haciendo la obra que debemos hacer. Su vida de sufrimiento y paciente tolerancia después de su bautismo, fue también un ejemplo para nosotros» (Ellen G. White, El Deseado de todas las gentes, pág. 85).
4. ¿Por qué bautizaba Juan en Enón?
«También Juan bautizaba en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas. Y la gente llegaba y se bautizaba» (Juan 3: 23).
5. ¿Cómo fue bautizado el funcionario de la reina de Candace?
«Yendo por el camino llegaron a un lugar donde había agua, y dijo el eunuco: —Aquí hay agua, ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: —Si crees de todo corazón, bien puedes. Él respondiendo, dijo: —Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y el eunuco no lo vio más; y siguió gozoso su camino» (Hechos 8: 36-39).
6. ¿Hasta cuándo se usó en la Iglesia Católica el bautismo por inmersión?
En el occidente hasta el siglo XII; en el oriente hasta hoy.
III. ¿QUÉ CONDICIONES SON MENCIONADAS PARA LA RECEPCIÓN DEL BAUTISMO?
1. Arrepentimiento.
«Pedro les dijo: —Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo…» (Hechos 2: 38).
2. Conocer las doctrinas.
«Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…» (Mateo 28: 19).
3. Creer.
«El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado» (Marcos 16: 16).
«Yendo por el camino llegaron a un lugar donde había agua, y dijo el eunuco: —Aquí hay agua, ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: —Si crees de todo corazón, bien puedes. Él respondiendo, dijo: —Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios» (Hechos 8: 36-37).
4. Fidelidad.
«…y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén» (Mateo 28: 20).
IV. SIGNIFICADO DEL BAUTISMO
1. ¿A qué ceremonia substituye el bautismo?
«…y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha por mano de hombre, sino por la circuncisión de Cristo, en la cual sois despojados de vuestra naturaleza pecaminosa. Con él fuisteis sepultados en el bautismo, y en él fuisteis también resucitados por la fe en el poder de Dios que lo levantó de los muertos» (Colosenses 2: 10-12).
2. Antes que alguien pueda ver el reino de Dios, ¿qué le es necesario?
«Le respondió Jesús: —De cierto, de cierto te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios» (Juan 3: 3).
3. ¿Qué simboliza, pues, el bautismo?
«Respondió Jesús: —De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios» (Juan 3: 5).
«…nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo» (Tito 3: 5).
4. ¿Cómo es simbolizada nuestra muerte para el pecado y resurrección para una nueva vida?
«¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?, porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva» (Romanos 6: 1-4).
5. ¿Cómo es comparada la entrada en el arca de Noé con la entrada en la Iglesia?
«…los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias del cuerpo, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) mediante la resurrección de Jesucristo» (1 Pedro 3: 20-21).
6. ¿A qué cuerpo pasa a pertenecer el que ha sido bautizado?
«…porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu» (1 Corintios 12: 13).
La entrada a la Iglesia por medio del bautismo no es la entrada a un club social, sino la bendición de pertenecer al cuerpo de Cristo. Conlleva, por tanto, arrepentimiento, cambio de vida y compromiso con la misión evangélica.
7. ¿De quién son revestidos los que han sido bautizados?
«…pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos» (Gálatas 3: 27).
RESUMEN
Por medio del bautismo confesamos nuestra fe en la muerte y resurrección de Jesucristo, y damos testimonio de nuestra muerte al pecado y de nuestro propósito de andar en novedad de vida. De este modo reconocemos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, llegamos a ser su pueblo y somos recibidos como miembros de su iglesia. El bautismo es un símbolo de nuestra unión con Cristo, del perdón de nuestros pecados y de la recepción del Espíritu Santo. Se realiza por inmersión en agua, y depende de una afirmación de fe en Jesús y de la evidencia de arrepentimiento del pecado. Sigue a la instrucción en las Santas Escrituras y a la aceptación de sus enseñanzas.
OPORTUNIDADES
1. Al reconocer la importancia del bautismo en la vida del cristiano, tenemos la oportunidad de aceptar este llamado a entregarnos a Cristo.
2. Al adaptar las decisiones de la vida a este acto de compromiso, podemos hacer realidad los anhelos de Dios para nuestras vidas.
3. Al disfrutar del gozo de ser parte de la Iglesia de Cristo, sentimos un adelanto de la atmósfera de la Tierra Nueva.
PROMESA
Se nos promete ser nuevas personas si estamos en Cristo.
«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5: 17).
50. LA CENA DEL SEÑOR
La Cena del Señor no es solamente una ceremonia simbólica. En ella se produce un encuentro con Jesús por medio del Espíritu Santo. Esa comunión es una necesidad permanente de la vida cristiana.
OBJETIVOS
1. Comprender el hermoso significado de la Cena del Señor.
2. Experimentar la renovación que proporciona en el creyente.
3. Participar de la ceremonia con consciencia y anhelo.
ESTUDIO
I. INSTITUCIÓN
1. ¿Por quién y cuándo fue instituida?
«Yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan…» (1 Corintios 11: 23).
II. CELEBRACIÓN
1. ¿Qué sucedió antes de la celebración?
«Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasara de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote hijo de Simón que lo entregara, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios y a Dios iba, se levantó de la cena, se quitó su manto y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en una vasija y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla con que estaba ceñido» (Juan 13: 1-5).
2. ¿Qué orden da Jesús acerca del lavamiento de pies?
«Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis» (Juan 13: 14-15).
Este acto es la mejor preparación para la Cena del Señor. Al lavar los pies de los hermanos se manifiesta humildad y generosa disposición de compañerismo. Es un instrumento útil y poderoso para potenciar la comunión en la Iglesia, para limpiar el corazón de celos y orgullo.
3. ¿Qué sucederá si le obedecemos?
«Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois si las hacéis» (Juan 13: 17).
4. ¿Cuál es el primer elemento con que se celebra?
«Mientras comían, tomó Jesús el pan, lo bendijo, lo partió y dio a sus discípulos, diciendo: —Tomad, comed; esto es mi cuerpo» (Mateo 26: 26).
5. ¿Cuál es el segundo?
«Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: —Bebed de ella todos, porque esto es mi sangre del nuevo pacto que por muchos es derramada para perdón de los pecados» (Mateo 26: 27-28).
Jesús da un nuevo significado a la cena de la pascua. Toma los símbolos que recordaban al éxodo y les aporta trascendencia. El pan será el cuerpo de Cristo y la copa es su sangre. Jesús propone un nuevo pacto que no estará escrito sobre tablas sino en los corazones y todo gracias a su expiación. Pocas horas después de esta cena, Cristo fue sacrificado por todos los seres humanos y su sangre redimió a la humanidad.
6. En la celebración de la Pascua simbólica ¿era usado algún fermento?
«Durante siete días no se hallará levadura en vuestras casas, porque cualquiera que coma algo leudado, tanto extranjero como natural del país, será eliminado de la congregación de Israel» (Éxodo 12: 19).
Ni en los evangelios ni en los escritos de Pablo se registra la palabra vino para la Cena del Señor. Las expresiones son “copa” y “fruto de la vid” con el objetivo de dejar claro que es una bebida sin fermentar. Por tanto, es inadecuado el uso de vino con alcohol en tal celebración.
7. ¿Cómo llama el apóstol Pablo a Cristo?
«No es buena vuestra jactancia. ¿Acaso no sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, como sois, sin levadura, porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad» (1 Corintios 5: 6-8).
8. ¿Cómo es llamado el vino usado en la Cena del Señor?
«Os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre» (Mateo 26: 29).
III. SIGNIFICADO ESPIRITUAL
1. ¿Qué persona es recordada en la Santa Cena?
«También tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: —Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí» (Lucas 22: 19).
2. ¿Qué muerte expiatoria es conmemorada y proclamada?
«Así pues, todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga» (1 Corintios 11: 26).
3. ¿Cómo es simbolizado el pacto de la salvación por gracia por medio de la fe?
«…porque esto es mi sangre del nuevo pacto que por muchos es derramada para perdón de los pecados» (Mateo 26: 28).
4. ¿Cómo nos coloca la Santa Cena en comunión con Cristo?
«La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?» (1 Corintios 10: 16).
5. ¿Cómo constituye la Santa Cena un vínculo de amor fraternal entre los creyentes?
«Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de aquel mismo pan» (1 Corintios 10: 17).
6. Anticipándose a la cena de bodas del Cordero, ¿en qué sentido podemos llamar a la Cena del Señor la ‘Eucaristía’, es decir, una ceremonia de acción de gracias?
«…y decían a gran voz: “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.”» (Apocalipsis 5: 12).
7. ¿A qué glorioso día son transportados nuestros pensamientos cuando celebramos la Santa Cena?
«Así pues, todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga» (1 Corintios 11: 26).
8. ¿Cuándo celebraremos la Santa Cena con Jesús?
«Os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre» (Mateo 26: 29).
9. ¿Con qué disposiciones espirituales debemos acercarnos a la Cena del Señor?
«De manera que cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa. El que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí» (1 Corintios 11: 27-29).
La Cena del Señor no es un sacramento pero merece, por los símbolos que implica, el máximo respeto. Tampoco es un rito formalista o superficial. Todo lo contrario, es un momento de reencuentro personal con nuestro Señor y una aproximación al espíritu de unidad y comunión que debiera caracterizar la Iglesia de Cristo.
RESUMEN
La Cena del Señor es una participación en los emblemas del cuerpo y la sangre de Jesús como expresión de fe en él, nuestro Señor y Salvador. Cristo está presente en esta experiencia de comunión para encontrarse con su pueblo y fortalecerlo. Al participar de la Cena, proclamamos gozosamente la muerte del Señor hasta que venga.
La preparación para la Cena incluye un examen de conciencia, el arrepentimiento y la confesión. El Maestro ordenó el servicio del lavamiento de los pies para denotar una renovada purificación, para expresar la disposición a servirnos mutuamente en humildad cristiana, y para unir nuestros corazones en amor. El servicio de comunión está abierto a todos los creyentes cristianos (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 277).
OPORTUNIDADES
1. Al comprender el hermoso significado de la Cena del Señor, tenemos la oportunidad de hacerlo propio.
2. Al experimentar la renovación que proporciona en el creyente, podemos compartirla con los demás.
3. Al participar de la ceremonia con consciencia y anhelo, sentimos que somos realmente cuerpo de Cristo.
PROMESA
Se nos promete que un día seremos bienaventurados por cenar con Jesús como redimidos.
«El ángel me dijo: “Escribe: ‘Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.’ Y me dijo: ‘Éstas son palabras verdaderas de Dios.”’» (Apocalipsis 19: 9).
51. LA FAMILIA
El vínculo de la familia es el más estrecho, el más tierno y el más importante de la tierra. El cristianismo no es solamente una experiencia individual. Tiene también aplicaciones sociales, ya que se ve inmerso de la vida humana en su totalidad y conjuga todas sus manifestaciones, especialmente las de la familia.
OBJETIVOS
1. Comprender la necesidad de Dios en la familia.
2. Modelar nuestras relaciones familiares para que se asemejen al ideal que Dios desea.
3. Cooperar en el desarrollo de nuestros amados hacia el carácter de Cristo.
ESTUDIO
I. LOS CONSTRUCTORES DEL HOGAR
1. ¿Dónde fue instituido el matrimonio?
«Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne» (Génesis 2: 24).
El relato del Génesis presenta algunos principios que definen el matrimonio deseado por el Señor. En primer lugar, Dios se incluye en el matrimonio. La pareja encuentra su séntido y seguridad junto al Señor.
Segundo, el concepto de igualdad y complementariedad. Dios crea a la pareja como iguales (“pareja” deriva de “par”) y siendo ayuda idónea el uno del otro. Toda semejanza a dominación, discriminación o menosprecio es rechazada por las Escrituras.
Tercero, el principio de fidelidad que implica exclusividad de la pareja. La Biblia aparta al matrimonio de frivolidades o caprichos. Y, finalmente, el principio de unidad, pues ya no son dos personas sino una en crecimiento, proyectos y responsabilidades.
2. ¿Qué dice el apóstol Pablo al respecto?
«Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios» (Hebreos 13: 4).
3. ¿Con quién no debiera casarse el creyente?
«No emparentarás con ellas, no darás tu hija a su hijo ni tomarás a su hija para tu hijo. Porque apartará de mí a tu hijo, que serviría a dioses ajenos. Entonces el furor de Jehová se encenderá contra vosotros y os destruirá bien pronto» (Deuteronomio 7: 3-4).
«No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión, la luz con las tinieblas?» (2 Corintios 6: 14).
4. Si cuando aceptó la fe ya era casado, ¿qué debe hacer el creyente?
«A los demás yo digo, no el Señor, que si algún hermano tiene una mujer que no es creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no es creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone, porque el marido no creyente es santificado por la mujer; y la mujer no creyente, por el marido. De otra manera vuestros hijos serían impuros, mientras que ahora son santos» (1 Corintios 7: 12-14).
5. ¿Qué dijo Jesús acerca de la indisolubilidad del matrimonio?
«Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre… Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera» (Mateo 19: 6, 9).
II. LA RELIGIÓN EN EL HOGAR
1. ¿Hasta qué punto debemos permitir que el Señor presida el hogar?
«Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guarda la ciudad, en vano vela la guardia» (Salmos 127: 1).
2. ¿Qué se dice del hogar de Abrahán?
«…pues yo sé que mandará a sus hijos, y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él…» (Génesis 18: 19).
3. ¿Cuál fue la decisión tomada por Josué?
«Si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová» (Josué 24: 15).
4. ¿Qué lugar debe ocupar la Palabra de Dios en el hogar?
«Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes» (Deuteronomio 6: 6-7).
«Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús» (2 Timoteo 3: 14-15).
5. ¿Cómo debe ser observado el sábado en familia?
«…pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas» (Éxodo 20: 10).
«Si retraes del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamas “delicia”, “santo”, “glorioso de Jehová”, y lo veneras, no andando en tus propios caminos ni buscando tu voluntad ni hablando tus propias palabras» (Isaías 58: 13).
6. ¿Cuál será la aspiración suprema en cada hogar cristiano?
«Y otra vez dice: “Yo confiaré en él”. Y de nuevo: “Aquí estoy yo con los hijos que Dios me dio”» (Hebreos 2: 13).
III. DEBERES CONYUGALES
1. ¿Qué consejo se da a los maridos?
«Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis ásperos con ellas» (Colosenses 3: 19).
«Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo» (1 Pedro 3: 7).
2. ¿Cómo es descrito el marido ideal?
«Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama, pues nadie odió jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como también Cristo a la iglesia…» (Efesios 5: 25-29).
En la cultura helénica, el amor verdadero se daba entre hombres y la relación con las esposas se restringía a la procreación. Pablo rompe esa dinámica irregular y, de forma revolucionaria para aquel momento, pide a los esposos que amen a sus esposas. Retorna, con ello, a los principios del Edén.
3. ¿Qué consejo se da a las esposas?
«Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo» (Efesios 5: 22-24).
«Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, para que también los que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, al considerar vuestra conducta casta y respetuosa…para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarchitable, reservada en los cielos para vosotros…» (1 Pedro 3: 1-2; 1: 4).
4. ¿Cómo describe la Biblia la mujer ideal?
Leer Proverbios 31: 10-31.
Algunas de las claves para un hogar feliz derivan de buscar la voluntad de Dios y de procurar valores de calidad en el matrimonio como el amor, la fidelidad o la generosidad (véase Deuteronomio 7: 3-5, Esdras 10: 10-14, Romanos 7: 2-3, 1 Corintios 7: 1-39 y 1 Pedro 3: 1-7).
IV. PADRES E HIJOS
1. ¿Qué son los hijos?
«Herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre» (Salmos 127: 3).
2. ¿Cómo deben los padres tratar a sus hijos?
«Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor» (Efesios 6: 4).
«Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten» (Colosenses 3: 21).
«Corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará alegría a tu alma» (Proverbios 29: 17).
3. ¿Cómo deben disciplinarlos?
«El que no aplica el castigo aborrece a su hijo; el que lo ama, lo corrige a tiempo» (Proverbios 13: 24).
«Instruye al niño en su camino, y ni aun de viejo se apartará de él… La necedad está ligada al corazón del muchacho, pero la vara de la corrección la alejará de él» (Proverbios 22: 6, 15).
«No rehúses corregir al muchacho, porque si lo castigas con vara, no morirá» (Proverbios 23: 13).
«La vara y la corrección dan sabiduría, pero el muchacho consentido avergüenza a su madre» (Proverbios 29: 15).
Se debe clarificar el empleo de la vara en el período bíblico. La vara de un pastor tenía dos finalidades. La primera era la de golpear al animal que procedía inadecuadamente. La segunda era la de dirigir al ganado por el camino correcto. El buen pastor la empleaba sin violencia e, incluso, se la identifica como un instrumento de ánimo y estímulo (Salmos 23: 4: «…tu vara y tu cayado me infundirán aliento»). Debiera, por tanto, evitarse la violencia física como medio de corrección, pero también aplicar la disciplina.
4. ¿Qué ordena el quinto mandamiento?
«Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da» (Éxodo 20: 12).
5. ¿Qué referencia se hace a la obediencia?
«Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. “Honra a tu padre y a tu madre” —que es el primer mandamiento con promesa-, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra» (Efesios 6: 1-3).
«Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor» (Colosenses 3: 20).
6. ¿Qué amonestación se hace a los hijos?
«Escucha a tu padre, que te engendró; y cuando tu madre envejezca, no la menosprecies» (Proverbios 23: 22).
7. ¿Qué respeto se debe prestar a los ancianos?
«Delante de las canas te levantarás y honrarás el rostro del anciano. De tu Dios tendrás temor. Yo, Jehová» (Levítico 19: 32).
8. ¿Qué compañerismo debe existir entre padres e hijos?
«Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y castigue la tierra con maldición» (Malaquías 4: 6).
La familia en Cristo aporta instrucción, identidad, ejemplo, diálogo, perdón, aceptación y amor. Una familia tal crea una atmósfera saludable y comprometida.
RESUMEN
El matrimonio fue establecido por Dios en el Edén y confirmado por Jesús, para que fuera una unión para toda la vida entre un hombre y una mujer, en amante compañerismo. Para el cristiano, el matrimonio es un compromiso con Dios y con el cónyuge, y debería celebrarse solamente entre un hombre y una mujer que participan de la misma fe. El amor mutuo, el honor, el respeto y la responsabilidad constituyen la estructura de esa relación, que debe reflejar el amor, la santidad, la intimidad y la perdurabilidad de la relación que existe entre Cristo y su iglesia. Con respecto al divorcio, Jesús enseñó que la persona que se divorcia, a menos que sea por causa de relaciones sexuales ilícitas, y se casa con otra persona comete adulterio. Aunque algunas relaciones familiares estén lejos de ser ideales, el hombre y la mujer que se dedican plenamente el uno al otro en matrimonio pueden, en Cristo, lograr una amorosa unidad gracias a la dirección del Espíritu y a la instrucción de la iglesia. Dios bendice a la familia y quiere que sus miembros se ayuden mutuamente hasta alcanzar la plena madurez. Una creciente intimidad familiar es uno de los rasgos característicos del último mensaje evangélico. Los padres deben criar a sus hijos para que amen y obedezcan al Señor. Deben enseñarles, mediante el precepto y el ejemplo, que Cristo es un guía amante, tierno y que se preocupa por sus criaturas, y que quiere que lleguen a ser miembros de su cuerpo, la familia de Dios, que engloba tanto a personas solteras como casadas (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 408).
OPORTUNIDADES
1. Al comprender la necesidad de Dios en la familia, tenemos la posibilidad de darle el lugar que le corresponde.
2. Al modelar nuestras relaciones familiares para que se asemejen al ideal que Dios desea, podemos experimentar relaciones más sanas y redentoras.
3. Al cooperar en el desarrollo de nuestros amados hacia el carácter de Cristo, sentimos que también mejoramos como personas.
PROMESA
La Biblia promete que con Dios se resiste cualquier dificultad.
«A uno que prevalece contra otro, dos lo resisten, pues cordón de tres dobleces no se rompe pronto» (Eclesiastés 4: 12).
52. DONES, TALENTOS Y MISIÓN
La iglesia es el lugar donde se manifiesta la gracia de Dios y lo hace por medio de dones y talentos que deben ser empleados en llevar el mensaje de esperanza al mundo que nos rodea.
OBJETIVOS
1. Conocer la relación de los dones y los talentos con la misión de la Iglesia.
2. Planear cómo desarrollar los dones personales.
3. Cooperar con el mandato misionero de Cristo.
ESTUDIO
I. TALENTOS Y DONES
1. ¿Qué ha otorgado Dios a los seres humanos?
Multitud de capacidades o talentos.
«…y lo he llenado del espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, para labrar piedras y engastarlas, tallar madera y trabajar en toda clase de labor» (Éxodo 31: 3-5).
2. ¿Qué parábola contó Jesús sobre estas capacidades?
«El reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. El que recibió cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que recibió dos, ganó también otros dos. Pero el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor» (Mateo 25: 14-18).
Un talento no es poca cosa; correspondía al salario que recibía un jornalero por más de 16 años de trabajo (un talento eran 6000 denarios y el salario de un hombre por día era de 1 denario). Con esta comparación indica que se nos han dado muchísimas capacidades a todos.
3. Además, a la iglesia se le han concedido diversos dones para la edificación del cuerpo de Cristo. ¿Cuáles son algunos de esos dones?
a. Palabra de sabiduría y palabra de conocimiento.
«A uno es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu» (1 Corintios 12: 8).
b. Fe y sanidad.
«…a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu…» (1 Corintios 12: 9).
c. Hacer milagros, don de profecía, discernimiento de espíritus, hablar e interpretar lenguas.
«A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas» (1 Corintios 12: 10).
d. Servicio y enseñanza.
«… el de servicio, en servir; el que enseña, en la enseñanza…» (Romanos 12: 7).
e. Exhortar, repartir, presidir y hacer misericordia.
«…el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con generosidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría» (Romanos 12: 8).
El propósito de los talentos y dones en la Iglesia es para cumplir la misión para la que ha sido llamada que consiste en llevar el Evangelio a nuevos lugares (Hechos 1: 8), potenciar el compañerismo y las relaciones de la comunidad (Hechos 2: 44-47; 4: 32-37), enfrentar con la verdad los errores (Hechos 6: 10) y predicar a Jesús con entusiasmo (Hechos 4: 31).
II. EL MANDAMIENTO MISIONERO
1. ¿Qué palabras dijo Jesús cuando apareció a los discípulos en el día de su resurrección?
«Entonces Jesús les dijo otra vez: —¡Paz a vosotros! Como me envió el Padre, así también yo os envío» (Juan 20: 21).
2. ¿Qué mandamiento les dio antes de subir al cielo?
«Jesús se acercó y les habló diciendo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Amén» (Mateo 28: 18-20).
«Y les dijo: —Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado» (Marcos 16: 15-16).
3. ¿Con qué distintas palabras expresó Jesús el mismo mandamiento?
«…pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra» (Hechos 1: 8).
4. ¿Qué debía ser predicado en todas las naciones?
«…y que se predicara en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén» (Lucas 24: 47).
5. Si los creyentes predicasen el Evangelio, ¿qué pasaría con los pecados de muchos?
«A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados, y a quienes se los retengáis, les serán retenidos» (Juan 20: 23).
«Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Romanos 10: 17).
6. Si, por su indiferencia, no anunciasen el Evangelio a los pecadores, ¿qué ocurrirá con los pecados de estos?
«A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados, y a quienes se los retengáis, les serán retenidos» (Juan 20: 23).
«¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?» (Romanos 10: 14).
7. ¿Cómo es descrita la actividad en la Iglesia remanente?
«En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo» (Apocalipsis 14: 6).
8. ¿Cuál es nuestra misión hasta la segunda venida de Jesús?
«Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin» (Mateo 24: 14).
III. REQUISITOS DEL TRABAJO MISIONERO
1. ¿Por qué experiencia espiritual debe haber pasado el que desea que otros se conviertan?
«¡Crea en mí, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí! No me eches de delante de ti y no quites de mí tu santo espíritu. Devuélveme el gozo de tu salvación y espíritu noble me sustente» (Salmos 51: 10-12).
2. ¿Qué hará la persona que ha experimentado la conversión?
«Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: —Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo y cómo ha tenido misericordia de ti» (Marcos 5: 19).
3. ¿Para qué ha sido el creyente escogido por Dios?
«Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pedro 2: 9).
4. ¿Qué hará la persona que cree?
«Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: “Creí, por lo cual hablé”, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos» (2 Corintios 4: 13).
La creencia en la verdad se desborda y anhela comunicar a los demás esa fe. «Como seguidores de Cristo hemos de hacer que nuestras palabras sean motivo de ayuda y ánimo mutuos en la vida cristiana. Necesitamos hablar mucho más de lo que solemos de los capítulos preciosos de nuestra experiencia. Debiéramos hablar de la misericordia y la amante bondad de Dios, de la incomparable profundidad del amor del Salvador. Nuestras palabras debieran ser palabras de alabanza y agradecimiento. Si la mente y el corazón están llenos del amor de Dios, éste se revelará en la conversación. No será un asunto difícil impartir aquello que forma parte de nuestra vida espiritual» (Ellen G. White, Palabras de vida del gran Maestro, pág. 273).
5. ¿Cómo experimentará la urgencia de su trabajo?
«Me es necesario hacer las obras del que me envió, mientras dura el día; la noche viene, cuando nadie puede trabajar» (Juan 9: 4).
6. ¿Cómo se expresará el que siente el peso de su responsabilidad misionera?
«Si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme, porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciara el evangelio!» (1 Corintios 9: 16).
7. Si se cumplen estos y otros requisitos, ¿cuál será el resultado?
«Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos y los pecadores se convertirán a ti» (Salmos 51: 13).
«…sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma y cubrirá multitud de pecados» (Santiago 5: 20).
IV. LEYES DEL TRABAJO MISIONERO
1. Si se desean buenos frutos, ¿cómo debe ser el árbol?
«Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7: 15-20).
2. Si se desea gran cosecha, ¿cómo debe ser la siembra?
«Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará» (2 Corintios 9: 6).
«Echa tu pan sobre las aguas; después de muchos días lo hallarás» (Eclesiastés 11: 1).
«Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla, pero al volver vendrá con regocijo trayendo sus gavillas» (Salmos 126: 5-6).
«No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos» (Gálatas 6: 9).
3. Si se desean resultados espirituales, ¿qué métodos deben ser empleados?
«Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es» (Juan 3: 6).
RESUMEN
Dios concede a todos los miembros de su Iglesia, en todas las épocas, dones espirituales para que cada miembro los emplee en amante ministerio por el bien común de la Iglesia y de la humanidad. Concedidos mediante la operación del Espíritu Santo, quien los distribuye entre cada miembro según su voluntad, los dones proveen todos los ministerios y habilidades que la Iglesia necesita para cumplir sus funciones divinamente ordenadas. De acuerdo con las Escrituras, estos dones incluyen ministerios —tales como fe, sanidad, profecía, predicación, enseñanza, administración, reconciliación, compasión, servicio abnegado y caridad—, para ayudar y animar a nuestros semejantes.
Algunos miembros son llamados por Dios y dotados por el Espíritu para ejercer funciones reconocidas por la Iglesia en los ministerios pastorales, de evangelización, apostólicos y de enseñanza, particularmente necesarios con el fin de equipar a los miembros para el servicio, edificar a la Iglesia con el objeto de que alcance la madurez espiritual, y promover la unidad de la fe y el conocimiento de Dios. Cuando los miembros emplean estos dones espirituales como fieles mayordomos de la multiforme gracia de Dios, la Iglesia queda protegida de la influencia destructora de las falsas doctrinas, crece gracias a un desarrollo que procede de Dios, y se edifica en la fe y el amor (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 292).
OPORTUNIDADES
1. Al conocer la relación de los dones y los talentos con la misión de la Iglesia, tenemos la posibilidad de emplearlos como Dios espera.
2. Al planear cómo desarrollar los dones personales, podemos sentir el Espíritu Santo modificando nuestras vidas.
3. Al cooperar con el mandato misionero de Cristo, sentimos la satisfacción de ser instrumentos del Señor.
PROMESA
La Escritura promete que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo pero si no hay mensajeros que les anuncien esta promesa, ¿cómo la conocerán? Podemos ser colaboradores de esta promesa.
«Como está escrito: “¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”» (Romanos 10: 15).
53. LA ECONOMÍA CRISTIANA
Mayordomo es el que administra los bienes de un propietario. El propietario de todo cuanto existe es Dios. Nosotros somos solamente sus administradores o mayordomos.
OBJETIVOS
1. Descubrir cómo el concepto de fidelidad a los regalos recibidos por Dios se registra en toda la Biblia.
2. Identificar algunos de los elementos de los que debemos ser mayordomos.
3. Disfrutar de lo recibido con alegría y agradecimiento.
ESTUDIO
I. MAYORDOMOS DEL TIEMPO
1. ¿A qué compara Santiago los días de nuestra vida?
«…cuando no sabéis lo que será mañana. Pues ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece» (Santiago 4: 14).
2. ¿Cómo ilustra Jesús el hecho de que la vida no está en nuestras manos?
«Y dijo: “Esto haré: derribaré mis graneros y los edificaré más grandes, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: ‘Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y regocíjate’”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma, y lo que has guardado, ¿de quién será?”» (Lucas 12: 18-20).
3. ¿Qué dijo el hombre noble a sus siervos en la parábola de las diez minas?
«Llamó antes a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: “Negociad entre tanto que regreso”» (Lucas 19: 13).
4. ¿Cómo debemos emplear el tiempo?
«Todo lo que te venga a mano para hacer, hazlo según tus fuerzas, porque en el seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo ni ciencia ni sabiduría» (Eclesiastés 9: 10).
«En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor…» (Romanos 12: 11).
«Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres…» (Colosenses 3: 23).
5. ¿Qué ejemplo nos ha dejado Jesús?
«Me es necesario hacer las obras del que me envió, mientras dura el día; la noche viene, cuando nadie puede trabajar» (Juan 9: 4).
6. ¿Qué debemos hacer?
«Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos» (Efesios 5: 15-16).
El tiempo es uno de los regalos más valiosos de Dios. El empleo que hacemos del tiempo dice mucho de cuáles son nuestros intereses y cuál es la relación que tenemos con Dios. La Biblia habla de la brevedad de la vida y la necesidad de que la aprovechemos correctamente.
II. MAYORDOMOS DE LOS TALENTOS
1. ¿Cómo debemos usar nuestras facultades intelectuales y afectivas?
«Jesús le dijo: —“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”» (Mateo 22: 37).
2. ¿Cómo usar el talento de la palabra?
«Los guardias respondieron: —¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!» (Juan 7: 46).
«Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno» (Colosenses 4: 6).
«Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes» (Efesios 4: 29).
«…palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence y no tenga nada malo que decir de vosotros» (Tito 2: 8).
3. ¿Cómo usar el talento de la salud?
«¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que no sois vuestros?, pues habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios» (1 Corintios 6: 19-20).
4. ¿Cómo usar todos nuestros talentos?
«Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10: 31).
«Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén» (1 Pedro 4: 11).
Cuando Pablo habla acerca de los dones (jarísmata) menciona que son dados para que el Espíritu Santo los utilice. Nuestras capacidades naturales pasan, por tanto, a ser dones cuando los empleamos para la edificación y mejora de la Iglesia, para cooperar con el mensaje evangélico.
III. MAYORDOMOS DE LOS BIENES MATERIALES
1. ¿Con qué parábola ilustró Jesús la mayordomía de los bienes materiales?
Leer Lucas 16: 1-13.
El mayordomo era el siervo que gestionaba los bienes de una casa; además de ser un gestor eficiente, debía ser fiel a su señor. «Un mayordomo se identifica con su Señor. Acepta las responsabilidades del mayordomo y debe obrar en el lugar de su Señor haciendo lo que éste haría si estuviera presente. Los intereses de su Señor se convierten en los suyos. La posición de mayordomo implica dignidad, porque su Señor confía en él. Si obra con egoísmo en algún sentido, y se aprovecha de los beneficios obtenidos al negociar con los bienes de su Señor, ha falseado la confianza depositada en él» (Ellen G. White, Consejos sobre mayordomía cristiana, pág. 119).
2. ¿Quién es el propietario de todos los bienes materiales?
«De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan» (Salmos 24: 1).
«Porque mía es toda bestia del bosque y los millares de animales en los collados. Conozco todas las aves de los montes, y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti, porque mío es el mundo y su plenitud. ¿He de comer yo carne de toros o beber sangre de machos cabríos? Sacrifica a Dios alabanza y paga tus votos al Altísimo» (Salmos 50: 10-14).
«Mía es la plata y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos» (Hageo 2: 8).
3. ¿Cuál debe ser nuestra actitud hacia los bienes de que disponemos?
«Cuídate de no olvidarte de Jehová, tu Dios, para cumplir los mandamientos, decretos y estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, edifiques buenas casas y las habites, cuando tus vacas y tus ovejas aumenten, la plata y el oro se te multipliquen y todo lo que tengas se acreciente, se ensoberbezca tu corazón y te olvides de Jehová, tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre…y digas en tu corazón: “Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza”; sino acuérdate de Jehová, tu Dios, porque él es quien te da el poder para adquirir las riquezas, a fin de confirmar el pacto que juró a tus padres, como lo hace hoy» (Deuteronomio 8: 11-14, 17-18).
«No confiéis en la violencia ni en la rapiña os envanezcáis. Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas» (Salmos 62: 10).
4. ¿Qué hacemos cuando entregamos algo a Dios?
«Porque ¿quién soy yo y quién es mi pueblo, para que pudiéramos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos» (1 Crónicas 29: 14).
5. ¿Qué parte de nuestros ingresos pertenecen a Dios?
«El diezmo de la tierra, tanto de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, es de Jehová: es cosa dedicada a Jehová. …Todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová» (Levítico 27: 30, 32).
«¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y aún preguntáis: “¿En qué te hemos robado?” En vuestros diezmos y ofrendas» (Malaquías 3: 8).
6. ¿Entregaban los patriarcas el diezmo?
«Cuando volvía de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el valle del Rey.Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y lo bendijo, diciendo: “Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos.” Y le dio Abram los diezmos de todo» (Génesis 14: 17-20).
«Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos…» (Hebreos 7: 8-9).
«Y esta piedra que he puesto por señal será casa de Dios; y de todo lo que me des, el diezmo apartaré para ti» (Génesis 28: 22).
7. Aunque mantenidos por el diezmo, ¿entregaban los levitas a su vez el diezmo de sus ingresos?
«Hablarás a los levitas y les dirás: Cuando toméis los diezmos de los hijos de Israel que os he dado como vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos, como ofrenda mecida a Jehová, el diezmo de los diezmos» (Números 18: 26).
8. ¿Abolió Jesús el diezmo?
«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque diezmáis la menta, el anís y el comino, y dejáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello» (Mateo 23: 23).
9. Además del diezmo, ¿con qué debe el hombre honrar a Dios?
«Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos» (Proverbios 3: 9).
«…cada uno presentará su ofrenda conforme a la bendición que Jehová, tu Dios, te haya dado» (Deuteronomio 16: 17).
10. ¿Qué ocurre cuando el hombre no entrega a Dios lo que es debido?
«Sembráis mucho, pero recogéis poco; coméis, pero no os saciáis; bebéis, pero no quedáis satisfechos; os vestís, pero no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su salario en saco roto» (Hageo 1: 6).
«Hay quienes reparten y les es añadido más, y hay quienes retienen más de lo justo y acaban en la miseria» (Proverbios 11: 24).
11. ¿Qué bendiciones son prometidas al que es fiel en sus diezmos y liberal en sus ofrendas?
«Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa: Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos» (Malaquías 3: 10-11).
«Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir» (Lucas 6: 38).
12. ¿Qué gran argumento nos ayudará a manifestar nuestra gratitud hacia Dios?
«Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos» (2 Corintios 8: 9).
13. ¿Con qué actitud de espíritu debemos entregar todo a Dios?
«Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre» (2 Corintios 9: 7).
IV. MAYORDOMOS DEL CONOCIMIENTO DEL EVANGELIO
1. Al recibir nosotros el conocimiento del Evangelio, ¿qué mandamiento nos es dado?
«Y les dijo: —Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura» (Marcos 16: 15).
El mandato de Jesús permite sembrar en el mundo el conocimiento de la Gracia divina. El agradecimiento que genera ser redimidos se proyecta en comunicar esa experiencia a los demás, sea cual sea su condición. «Por todo lo que hemos conocido del amor de Dios y recibido de los ricos dones de su gracia, por encima del alma más entenebrecida y degradada del mundo, estamos en deuda con ella para comunicarle esos dones» (Ellen G. White, El evangelismo, pag. 189).
2. ¿Cómo debemos ministrar la gracia de Dios a los demás?
«Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios» (1 Pedro 4: 10).
3. ¿Cómo debemos ser hallados en nuestra mayordomía del conocimiento del Evangelio?
«Por tanto, que los hombres nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado fiel» (1 Corintios 4: 1-2).
RESUMEN
Somos mayordomos de Dios, a quienes se nos ha confiado tiempo y oportunidades, capacidades y posesiones, y las bendiciones de la tierra y sus recursos. Y somos responsables ante él por el empleo adecuado de todas esas dádivas. Reconocemos el derecho de propiedad por parte de Dios mediante nuestro servicio fiel a él y a nuestros semejantes, y mediante la devolución de los diezmos y las ofrendas que damos para la proclamación de su Evangelio y para el sostén y desarrollo de su Iglesia. La mayordomía es un privilegio que Dios nos ha concedido para que crezcamos en amor y para que logremos la victoria sobre el egoísmo y la codicia. El mayordomo fiel se regocija por las bendiciones que reciben los demás como fruto de su Los mayordomos se regocijan por las bendiciones que reciben los demás como fruto de su fidelidad (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 371).
OPORTUNIDADES
1. Al descubrir cómo el concepto de fidelidad a los regalos recibidos por Dios se registra en toda la Biblia, tenemos la posibilidad de practicar dicha fidelidad.
2. Al identificar algunos de los elementos de los que debemos ser mayordomos, podemos gestionarlos con mayor eficiencia.
3. Al disfrutar de lo recibido con alegría y agradecimiento, sentimos que, lo que Dios nos da, nos llena.
PROMESA
Dios promete su mirada atenta hacia nosotros si somos fieles.
«Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me servirá» (Salmos 101: 6).
54. LA SALUD
Salud es el funcionamiento equilibrado de todos los aspectos que constituyen el ser humano: cuerpo, alma y espíritu. Temperancia es el uso moderado de todo cuanto sea bueno y la abstención completa de todo cuanto sea perjudicial, sobre todo de bebidas alcohólicas, tabaco y drogas.
OBJETIVOS
1. Comprender la importancia de la salud física, social y espiritual.
2. Desarrollar un modelo de conducta que lleve a una vida más saludable.
3. Integrar los consejos de salud en el cotidiano vivir.
ESTUDIO
I. PRINCIPIOS GENERALES
1. ¿Cuál es el deseo de Dios para cada uno de nosotros?
«Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma» (3 Juan 1: 2).
2. ¿Cómo debemos considerar nuestro cuerpo?
«¿Acaso no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios está en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es» (1 Corintios 3: 16-17).
3. ¿Qué consejo se da a los que esperan la segunda venida de Jesús?
«Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser —espíritu, alma y cuerpo— sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo» (1 Tesalonicenses 5: 23).
Los consejos sobre la salud se pueden sintetizar en cinco principios. Primero, el “principio de la preservación”. Como indica Éxodo 20: 13, el dueño de la vida es Dios y el ser humano es el responsable de preservarla.
Segundo, el “principio de libertad temperante” (1 Corintios 6: 12). Evitar toda práctica que esclavice nuestra voluntad (gula, bebidas alcohólicas, tabaco, cierta música o espectáculos, drogas, etc.).
Tercero, el “principio de la gloria de Dios”. Implica enfocar la vida hacia lo excelente. Busca los mejores pensamientos, acciones y expresiones con el objetivo de que los demás honren a Dios al contemplar un comportamiento cristiano (1 Corintios 10: 31).
Cuarto, el “principio de la plena santificación”. De la misma manera que crecemos físicamente, debemos crecer en semejanza a Cristo (1 Tesalonicenses 5: 23).
Y, por último, el “principio del cuerpo como templo del Espíritu Santo”. Genera un respeto total por el ser humano y un anhelo de relación constante y consciente con Dios (1 Corintios 6: 19-20).
II. FACTORES PARA UNA BUENA SALUD
1. ¿Cuáles son los grandes factores para una buena salud?
«El aire puro, el sol, la abstinencia, el descanso, el ejercicio, un régimen alimenticio conveniente, el uso del agua, la confianza en el poder divino» (Ellen G. White, Ministerio de curación, pág. 118).
A esta lista de factores se la conoce como “los ocho remedios naturales” y son esenciales para una vida saludable.
2. ¿Cómo era el régimen alimenticio primitivo?
«Después dijo Dios: “Mirad, os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, así como todo árbol en que hay fruto y da semilla. De todo esto podréis comer» (Génesis 1: 29).
3. ¿Cuándo fue permitido al hombre comer carne?
«Todo lo que se mueve y vive os servirá de alimento, lo mismo que las legumbres y las plantas verdes. Os lo he dado todo» (Génesis 9: 3).
4. ¿Qué distinción se hace entre carne limpia e inmunda?
Leer Levítico 11.
5. Con las carnes limpias, ¿qué dos substancias no debían ser consumidas?
La grasa y la sangre.
«Di a los hijos de Israel: Ninguna grasa de buey ni de cordero ni de cabra comeréis» (Levítico 7: 23).
«Además, no comeréis nada de sangre en ningún lugar donde habitéis, ni de aves ni de bestias» (Levítico 7: 26).
6. ¿Qué ejemplo de volver al régimen original dieron Daniel y sus compañeros?
«Y les señaló el rey una porción diaria de la comida del rey y del vino que él bebía; y que los educara durante tres años, para que al fin de ellos se presentaran delante del rey… Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligara a contaminarse… —Te ruego que hagas la prueba con tus siervos durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber» (Daniel 1: 5, 8, 12).
7. ¿Cuál fue el resultado de su actuación?
«Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos durante diez días. Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey» (Daniel 1: 14-15).
8. ¿Qué actividad fue encomendada a Adán en el Edén?
«Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara» (Génesis 2: 15).
9. ¿Qué se dice del sueño del trabajador?
«Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho o coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia» (Eclesiastés 5: 12).
10. ¿Cuál es uno de los fines del sábado?
«Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas…» (Éxodo 20: 9-10).
11. ¿Qué invitación dirigió Jesús a sus discípulos después de un período de intensa labor?
«Él les dijo: —Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, y descansad un poco. (Eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer)» (Marcos 6: 31).
12. ¿Qué influencia ejerce el estado de espíritu sobre la salud?
«El corazón alegre es una buena medicina, pero el espíritu triste seca los huesos» (Proverbios 17: 22).
«El corazón apacible es vida para la carne; la envidia es carcoma de los huesos» (Proverbios 14: 30).
III. BEBIDAS ALCOHÓLICAS
1. ¿Qué se dice del vino y de las bebidas fermentadas?
«¡No mires el vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa! Se entra suavemente, pero al fin muerde como una serpiente, causa dolor como un áspid» (Proverbios 23: 31-32).
Hay cuatro argumentos que emplean los escritores del Antiguo Testamento contra las bebidas alcohólicas. Primero, se reconoce que hay efectos físicos adversos de inmediato. Segundo, se detectan, a largo plazo, efectos morales (por ejemplo, Proverbios indica que produce pobreza, 21: 17, y violencia, 4: 17). Tercero, la Biblia presenta gran cantidad de ejemplos negativos en los que la embriaguez afecta a la moralidad (Noé, Génesis 9: 21; Lot, Génesis 19: 32-35; Nabal, 1 Samuel 25: 36-37; Amnon, 2 Samuel 13: 28; Belsasar, Daniel 5: 1-3 y Asuero, Ester 1: 1-10). Cuarto, debido a estos efectos se prohíbe beber vino a las personas que deban ejercer alguna responsabilidad moral o religiosa.
2. Aunque el vino es suave al principio, ¿cómo será al final?
«¡No mires el vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa! Se entra suavemente, pero al fin muerde como una serpiente, causa dolor como un áspid» (Proverbios 23: 31-32).
3. ¿Cómo afecta el alcohol a la personalidad?
«¿Para quién serán los ayes? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas sin razón? ¿Para quién los ojos enrojecidos? Para los que no dejan el vino, para los que van probando mixturas. ¡No mires el vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa! Se entra suavemente, pero al fin muerde como una serpiente, causa dolor como un áspid. Tus ojos verán cosas extrañas y tu corazón dirá cosas perversas. Será como si yacieras en medio del mar o como si yacieras en la punta de un mástil. Y dirás: “Me hirieron, mas no me dolió; me azotaron, pero no lo sentí; cuando despierte, volveré en busca de más”» (Proverbios 23: 29-35).
4. ¿Cómo empobrecerá el que ama el vino?
«Caerá en la pobreza el hombre que ama los placeres; y el que ama el vino y los perfumes no se enriquecerá» (Proverbios 21: 17).
«…porque el bebedor y el comilón se empobrecerán, y el mucho dormir los hará vestir de harapos» (Proverbios 23: 21).
5. ¿Cómo es afectado el carácter por el alcohol?
«Fornicación, vino y mosto quitan el juicio» (Oseas 4: 11).
«Además, el que es dado al vino es traicionero, hombre orgulloso, que no prosperará; ensancha como el seol su garganta y es insaciable como la muerte, aunque reúna para sí todas las naciones y acapare para sí todos los pueblos» (Habacuc 2: 5).
6. ¿Cuál es su influencia sobre los que gobiernan?
«No es digno de reyes, Lemuel, no es digno de reyes beber vino, ni de príncipes darse a la sidra; pues quizá bebiendo olviden la Ley y perviertan el derecho de todos los afligidos» (Proverbios 31: 4-5).
«¡Bienaventurada tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles y tus príncipes comen a su hora para reponer sus fuerzas y no para beber!» (Eclesiastés 10: 17).
7. ¿Cómo impide el alcohol el discernimiento entre lo santo y lo profano?
«Ni tú ni tus hijos debéis beber vino ni sidra cuando entréis en el Tabernáculo de reunión, para que no muráis. Estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio…» (Levítico 10: 9-10).
8. ¿Qué se dice del que da de beber a su prójimo?
«¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel y lo embriagas para mirar su desnudez!» (Habacuc 2: 15).
9. En vez de vino, ¿de qué debemos estar llenos?
«No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu…» (Efesios 5: 18).
10. ¿Quiénes se hallarán entre los que no heredarán el Reino de Dios?
«…ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios» (1 Corintios 6: 10).
11. ¿Qué principios se pueden aplicar tanto a las bebidas alcohólicas como al tabaco y a las drogas?
«Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es» (1 Corintios 3: 17).
«¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que no sois vuestros?, pues habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios» (1 Corintios 6: 19-20).
«Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10: 31).
«Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Romanos 12: 1-2).
IV. RESULTADOS DE LA OBSERVANCIA
1. ¿Qué promesas son hechas a los que obedecen las leyes de la salud?
«Les dijo: “Si escuchas atentamente la voz de Jehová, tu Dios, y haces lo recto delante de sus ojos, das oído a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti, porque yo soy Jehová, tu sanador”» (Éxodo 15: 26).
«Pero serviréis a Jehová, vuestro Dios, y él bendecirá tu pan y tus aguas. Yo apartaré de ti toda enfermedad» (Éxodo 23: 25).
«Por haber oído estos decretos, haberlos guardado y puesto por obra, Jehová, tu Dios, guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres. Te amará, te bendecirá y te multiplicará, bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría. Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti hombre ni mujer estéril, ni en tus ganados. Apartará Jehová de ti toda enfermedad, y ninguna de las malas plagas de Egipto que tú conoces hará caer sobre ti, sino que las hará caer sobre todos los que te aborrezcan» (Deuteronomio 7: 12-15).
2. ¿Cuáles serán algunos de los resultados de la observancia de la Palabra de Dios?
«Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. Que no se aparten de tus ojos; guárdalas en lo profundo de tu corazón, porque son vida para los que las hallan y medicina para todo su cuerpo» (Proverbios 4: 20-22).
La Palabra de Dios nos estimula a hacer el bien y hacernos el bien, evitando cualquier tipo de mal. Una actitud benevolente (Gálatas 6: 9) es una reacción activa contra la enfermedad. Además, el cuidado tierno y compasivo por los demás (Hechos 10: 38) potencia la salud y abre oportunidades a la salvación.
RESUMEN
Hay ocho propuestas que se nos hacen para que tengamos mejor salud. a) Aire puro. La contaminación atmosférica produce, entre otras cosas, alergias, cansancio, irritabilidad e insomnio. Vivir en entornos de aire puro y en espacios ventilados es básico para una buena salud. b) Luz solar. La depresión estacional es generada por largos períodos sin sol. La luz solar estimula la vitamina D que ayuda al organismo a funcionar mejor. c) Temperancia. El equilibrio en nuestros hábitos y la abstinencia de drogas es, sin lugar a dudas, uno de los factores que permite una mejor salud física y mental. d) Reposo adecuado. Diabetes, hipertensión arterial y dolencias cardiovasculares son algunas de las consecuencias de la falta de sueño. Un uso adecuado de los ritmos de trabajo y descanso fortalecen la calidad de vida tanto corporal como socialmente. e) Ejercicio. Uno de los mejores antídotos contra la depresión es el ejercicio físico. Hay una relación directa entre el ejercicio físico y las endorfinas, neurotransmisores que generan bienestar. f) Nutrición adecuada. Las investigaciones científicas demuestran la importancia de no tomar alimentos dañinos y de ser moderados con los alimentos beneficiosos. g) Agua por dentro y por fuera. Somos agua en un 60%, y necesitamos agua pura para que nuestro cuerpo funcione bien. h) Confianza en Dios. Una religión sana tiene un poderoso impacto positivo en la salud. Tener una relación con Dios no solo nos aproxima a la vida eterna sino que nos ofrece calidad de vida.
OPORTUNIDADES
1. Al comprender la relevancia de la salud física, social y espiritual, tenemos la oportunidad de crecer armónicamente.
2. Al desarrollar un modelo de conducta que lleve a una vida más saludable, podemos concretar esos conocimientos en la práctica.
3. Al integrar los consejos de salud en el cotidiano vivir, sentimos que tenemos una existencia más plena.
PROMESA
Promete que disfrutaremos por la eternidad del árbol de la vida que proporciona salud para siempre.
«En medio de la calle de la ciudad y a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones» (Apocalipsis 22: 2).
55. EL ESTILO DE VIDA CRISTIANO
Al aceptar el Evangelio, el creyente no abandona nada de lo que era de valor auténtico. Simplemente, deshecha lo que es espurio para cultivar lo que es verdadero, útil y constructivo. Su apariencia y su ocio reflejan un carácter mejorado por la gracia de Jesús.
OBJETIVOS
1. Discernir los valores del estilo de vida cristiano.
2. Modelar una apariencia que proporcione un mensaje de equilibrio y una mayor calidad humana.
3. Disfrutar sanamente de la vida.
ESTUDIO
I. PRINCIPIOS GENERALES
1. ¿Qué cosa no debe amar el cristiano y por qué?
«No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque nada de lo que hay en el mundo —los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Juan 2: 15-17).
2. ¿Con qué no debe conformarse el cristiano?
«Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Romanos 12: 1-2).
«¡Adúlteros!, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios» (Santiago 4: 4).
«Por lo cual, “Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo impuro; y yo os recibiré y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”» (2 Corintios 6: 17-18).
3. ¿Cómo purifica la vida la esperanza de la segunda venida de Jesús?
«La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad, y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Él se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tito 2: 11-14).
«Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro» (1 Juan 3: 2-3).
4. ¿Qué principio debe orientar toda nuestra conducta?
«Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10: 31).
Dios creó el mundo hermoso. La belleza forma parte de su actividad creadora tanto como la verdad o la bondad. El ser humano está diseñado para amar lo bello (Génesis 2: 9) pero el pecado tiende a desorientarlo desequilibrando los matices de esa belleza. Por ello, el principio de hacerlo todo para gloria de Dios centra nuestro enfoque sobre lo estético y lo devuelve a su sentido original.
II. APARIENCIA
1. ¿Con qué traje indecoroso se exhibe la mujer simbólica de Apocalipsis que representa a la iglesia caída?
«Me llevó en el Espíritu al desierto, y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, adornada de oro, piedras preciosas y perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación. En su frente tenía un nombre escrito, un misterio: “Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”. Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos y de la sangre de los mártires de Jesús. Cuando la vi quedé asombrado con gran asombro» (Apocalipsis 17: 3-6).
Vestirse es mucho más que cubrir el cuerpo, es comunicar. En cada momento de la historia o en cada cultura las maneras de vestir han proporcionado mensajes diferentes. Es mejor, por tanto, analizar personalmente y con honestidad qué mensaje se está proporcionando que realizar una lista de normas de vestuario. Los principios a considerar siempre (y como principios son atemporales, o sea que valen para todo momento o circunstancia) son el de la modestia (1 Timoteo 2: 9) y el de la belleza interior (1 Pedro 3: 3-4). Ser modesto implica no pretender crear una impresión de opulencia, de desagrado o de excitación. Tener belleza interior es afirmar que hay mucho más que piel, ropa o adornos; es afirmar que el carácter embellece mucho más porque lo superficial es mutable. Un cristiano halla el origen de su autoestima en la profundidad del equilibrio y los valores de Cristo antes que en los atributos exteriores.
2. ¿Qué uso hacían los gentiles de las joyas?
«Y añadió: —Quiero haceros una petición: que cada uno me dé los zarcillos de su botín (pues traían zarcillos de oro, porque eran ismaelitas)» (Jueces 8: 24).
«Dijo Dios a Jacob: “Levántate, sube a Bet-el y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú”. Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: —Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, limpiaos y mudad vuestros vestidos. Levantémonos y subamos a Bet-el, pues y allí haré un altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia y que ha estado conmigo en el camino que he andado. Ellos entregaron a Jacob todos los dioses ajenos que tenían en su poder y los zarcillos que llevaban en sus orejas, y Jacob los escondió debajo de una encina que había junto a Siquem» (Génesis 35: 1-4).
La Biblia siempre instruye de la misma manera con relación a los objetos: son cosas. Lo realmente valioso son las personas y no los objetos. Un adorno ostentoso, un automóvil caro, una casa exclusiva, una comida sibarita, son solo cosas, simplemente cosas. No debieran, por tanto, modificar nuestras existencias haciéndonos pensar que somos más respetables o valiosos. Somos de valor porque somos personas y, por ello, Cristo entregó su vida por nosotros.
3. ¿Cómo hermoseaban los ojos algunas mujeres?
«Además, enviaron en busca de hombres que vinieran de lejos, a los cuales había sido enviado un mensajero, y vinieron. Por amor de ellos te lavaste, te pintaste los ojos y te ataviaste con adornos…» (Ezequiel 23: 40).
Hemos de recordar que la imagen que se presenta en el texto representa la imagen con la que se asociaba a las prostitutas. El texto rechaza que un hijo de Dios presente un aspecto que le haga tener similitudes con modelos estéticos impíos.
4. ¿Hasta qué punto llegaron las propias hijas de Sión en cuanto a sus atavíos?
«Aquel día quitará el Señor el adorno del calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y los brazaletes, los turbantes, los adornos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, los anillos y los joyeles de las narices, las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos, el lino fino, los turbantes y los tocados. En lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez, soga en lugar de cinturón, y cabeza rapada en lugar de rizos del cabello; en lugar de vestidos de gala, ceñimiento de ropas ásperas, y cicatriz de fuego en vez de hermosura» (Isaías 3: 18-24).
5. ¿Qué principio general debe presidir la indumentaria?
La modestia.
«Asimismo, que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia: no con peinado ostentoso, ni oro ni perlas ni vestidos costosos… Pero se salvará engendrando hijos, si permanece en fe, amor y santificación, con modestia» (1 Timoteo 2: 9, 15).
6. ¿Qué otro principio es mencionado?
La belleza natural.
«Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos» (Mateo 6: 28-29).
7. ¿Cómo es realzada la durabilidad y buena calidad de la indumentaria?
«No teme por su familia cuando nieva, porque toda su familia va vestida de ropas abrigadas… Fuerza y honor son su vestidura, y se ríe de lo por venir» (Proverbios 31: 21, 25).
8. ¿Qué consejo da el apóstol Pablo a la mujer cristiana?
«Asimismo, que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia: no con peinado ostentoso, ni oro ni perlas ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que practican la piedad» (1 Timoteo 2: 9-10).
9. ¿Cómo repite el apóstol Pedro estos consejos?
«Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible adorno de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios…» (1 Pedro 3: 3-4).
Estos textos fueron escritos en un período en el que la belleza se concentraba en el género femenino pero el principio que los orienta también sirve para los hombres. Los objetos pueden ser distintos pero la tendencia a magnificarlos tiende a ser la misma. El anhelo de una manera de ser amable y pacificadora es para el cristiano el adorno genuino, una joya que sustituye las joyas materiales.
III. OCIO
1. ¿En qué obras no debemos participar?
«Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas…» (Efesios 5: 11).
2. ¿De qué debemos abstenernos?
«Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma» (1 Pedro 2: 11).
3. ¿Por qué se perdió la mujer de Lot?
«Entonces Jehová hizo llover desde los cielos azufre y fuego sobre Sodoma y sobre Gomorra; y destruyó las ciudades y toda aquella llanura, con todos los habitantes de aquellas ciudades y el fruto de la tierra. Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal» (Génesis 19: 24-26).
4. Algunos pecados característicos de los últimos días que no deben existir entre el pueblo de Dios:
«Pero fornicación y toda impureza o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos. Tampoco digáis palabras deshonestas, ni necedades, ni groserías que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Sabéis esto, que ningún fornicario o inmundo o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios» (Efesios 5: 3-5).
5. ¿Qué hicieron los creyentes de Éfeso con ciertos libros?
«Muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su valor, hallaron que era de cincuenta mil piezas de plata» (Hechos 19: 18-19).
6. ¿En qué puede recrearse el cristiano?
a. En la naturaleza y sus obras.
«Por cuanto me has alegrado, Jehová, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo» (Salmos 92: 4).
b. En el ejercicio físico.
«Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara» (Génesis 2: 15).
c. En la buena lectura.
«Fueron halladas tus palabras, y yo las comí. Tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, Jehová, Dios de los ejércitos» (Jeremías 15: 16).
«Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza» (1 Timoteo 4: 13).
d. En los coloquios que edifiquen.
«…hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones…» (Efesios 5: 19).
e. En la buena música.
«¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas» (Santiago 5: 13).
f. En obras de caridad.
«…si das tu pan al hambriento y sacias al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz y tu oscuridad será como el mediodía”. Jehová te pastoreará siempre, en las sequías saciará tu alma y dará vigor a tus huesos. Serás como un huerto de riego, como un manantial de aguas, cuyas aguas nunca se agotan» (Isaías 58: 10-11).
g. En la predicación del Evangelio.
«Regresaron los setenta con gozo, diciendo: —¡Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre!» (Lucas 10: 17).
h. En la correcta observancia del sábado.
«Si retraes del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamas “delicia”, “santo”, “glorioso de Jehová”, y lo veneras, no andando en tus propios caminos ni buscando tu voluntad ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová. Yo te haré subir sobre las alturas de la tierra y te daré a comer la heredad de tu padre Jacob. La boca de Jehová lo ha hablado”» (Isaías 58: 13-14).
Para un cristiano el concepto de ocio debiera relacionarse con la recreación, con disfrutar de la vida de tal manera que nos haga mejores personas. «Es privilegio y deber de los cristianos tratar de refrescar sus espíritus y vigorizar sus cuerpos mediante la recreación inocente, con el fin de usar sus facultades físicas y mentales para la gloria de Dios. Nuestras recreaciones no debieran ser escenas de alegría insensata que caigan en lo absurdo. Podemos dirigirlas de modo tal que beneficien y eleven a aquellos con quienes nos relacionamos y nos habiliten mejor, lo mismo que a ellos, para cumplir con más éxito los deberes que nos corresponden como cristianos» (Ellen G. White, Mensajes para los jóvenes, pág. 362).
RESUMEN
Somos llamados a ser un pueblo piadoso, que piense, sienta y actúe en armonía con los principios bíblicos en todos los aspectos de la vida personal y social. Para que el Espíritu recree en nosotros el carácter de nuestro Señor, nos involucramos solo en aquellas cosas que producirán en nuestra vida pureza, salud y gozo cristiano. Esto significa que nuestras recreaciones y nuestros entretenimientos estarán en armonía con las más elevadas normas de gusto y belleza cristianos. Si bien reconocemos las diferencias culturales, nuestra vestimenta debe ser sencilla, modesta y de buen gusto, como corresponde a aquellos cuya verdadera belleza no consiste en el adorno exterior, sino en el inmarcesible ornamento de un espíritu apacible y tranquilo. Significa también que, siendo que nuestros cuerpos son el templo del Espíritu Santo, debemos cuidarlos inteligentemente. Junto con la práctica adecuada del ejercicio y el descanso, debemos adoptar un régimen alimentario lo más saludable posible, y abstenernos de los alimentos inmundos, identificados como tales en las Escrituras. Como las bebidas alcohólicas, el tabaco, y el uso irresponsable de drogas y narcóticos son dañinos para nuestros cuerpos, debemos también abstenernos de ellos. En cambio, debemos empeñarnos en todo lo que ponga nuestros pensamientos y nuestros cuerpos en armonía con la disciplina de Cristo, quien quiere que gocemos de salud, de alegría y de todo lo bueno (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 385).
OPORTUNIDADES
1. Al discernir los valores del estilo de vida cristiano, tenemos la posibilidad de superar la esclavitud de la moda.
2. Al modelar una apariencia que proporcione un mensaje de equilibrio y una mayor calidad humana, podemos evitar disonancias entre nuestro interior y nuestro exterior.
3. Al disfrutar sanamente de la vida, sentimos que ya estamos más cerca de la Tierra Nueva.
PROMESA
La Biblia promete que Dios guardará a los sencillos.
«Clemente es Jehová, y justo; sí, misericordioso es nuestro Dios. Jehová guarda a los sencillos; estaba yo postrado, y me salvó» (Salmos 116: 5-6).
56. EL CRISTIANO Y EL MEDIO AMBIENTE
Vivimos tiempos difíciles para el planeta y es imperativo que los cristianos defendamos la vida en todos sus sentidos. El impacto que ejerce la humanidad sobre la tierra es enorme y el hijo de Dios debe manifestarse con respecto a ello, salvaguardando la creación.
OBJETIVOS
1. Evaluar las condiciones en las que se encuentra nuestro planeta.
2. Orientarse sobre el uso que el ser humano debe realizar de los recursos del mundo.
3. Cooperar por un mundo mejor.
ESTUDIO
I. EL SEÑOR DE ESTE MUNDO Y SUS ADMINISTRADORES
1. ¿De quién es este mundo?
«…porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes que todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten» (Colosenses 1: 16-17).
«De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan, porque él la fundó sobre los mares y la afirmó sobre los ríos» (Salmos 24: 1-2).
«Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado» (Salmos 100: 3).
2. ¿Qué responsabilidad se le asignó al ser humano?
«Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra.”… Los bendijo Dios y les dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra”» (Génesis 1: 26,28).
La expresión que se emplea en el original para «tenga potestad» (el verbo radah en hebreo) significaría hoy día ‘estar a cargo de’ o ‘ser el responsable de’. Este significado, y de forma más evidente, lo podemos observar en 1 Reyes 5: 16; 9: 23. La Biblia advierte a las personas que tienen autoridad sobre alguien o algo que sean respetuosas (Levítico 25: 43, 46 y 53) y se las enjuicia cuando hacen un uso indebido de dicha responsabilidad (Ezequiel 34: 4). La palabra «sometedla» (kabas en el original) está relacionada con la palabra «oveja» (kébes) y, por lo tanto, estaría más relacionada con el acto de cuidar atentamente la tierra que con el hecho de explotarla.
3. ¿Qué implicaba esa responsabilidad?
«Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara» (Génesis 2: 15).
La palabra para «labrara» (del verbo abad en hebreo) es muy interesante porque significa ‘trabajar’ y, a la vez ‘servir’. El hombre debía trabajar la tierra y, con su eficiente gestión, servir de mejora. El término «cuidará» (del verbo samar) va más allá de proteger, implica defensa y custodia.
II. UNA VIDA DE RELACIÓN
1. Con las otras criaturas.
a. Tanto las personas como los animales fueron creados como “seres vivientes”.
«Dijo Dios: “Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en el firmamento de los cielos.”… Luego dijo Dios: “Produzca la tierra seres vivientes según su especie: bestias, serpientes y animales de la tierra según su especie”» (Génesis 1: 20, 24).
«Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente… Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viera cómo las había de llamar; y el nombre que Adán dio a los seres vivientes, ése es su nombre» (Génesis 2: 7, 19).
b. Tanto las personas como los animales tienen sangre en sus venas que simboliza la vida.
«Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis, porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de manos de todo animal la demandaré, y de manos del hombre. A cada hombre demandaré la vida de su prójimo» (Génesis 9: 4-5).
c. Tanto a las personas como a los animales se les asignó una dieta vegetariana.
«Después dijo Dios: “Mirad, os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, así como todo árbol en que hay fruto y da semilla. De todo esto podréis comer. Pero a toda bestia de la tierra, a todas las aves de los cielos y a todo lo que tiene vida y se arrastra sobre la tierra, les doy toda planta verde para comer.” Y fue así» (Génesis 1: 29-30).
d. Tanto las personas como los animales deben vivir juntos y en paz.
«En aquel tiempo haré en favor de ellos un pacto con las bestias del campo, con las aves del cielo y las serpientes de la tierra. Quitaré de la tierra el arco, la espada y la guerra, y te haré dormir segura» (Oseas 2: 18).
2. Son objeto del cuidado de Dios.
a. Tanto las personas como los animales recibieron la bendición de Dios.
«Y los bendijo Dios, diciendo: “Fructificad y multiplicaos, llenad las aguas en los mares y multiplíquense las aves en la tierra.” Y fue la tarde y la mañana del quinto día… Los bendijo Dios y les dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra”» (Génesis 1: 22, 28).
b. Participan del pacto divino.
«Yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; con todo ser viviente que está con vosotros: aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra» (Génesis 9: 9-10).
c. Son preocupación divina.
«Dijo luego Jehová a Noé: «Entra tú y toda tu familia en el arca, porque sólo a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio tomarás siete parejas, cada macho con su hembra; pero de los animales que no son limpios, una pareja, un macho con su hembra. También de las aves de los cielos siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra» (Génesis 7: 1-3).
«…¿y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?» (Jonás 4: 11).
«¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el permiso de vuestro Padre» (Mateo 10: 29).
Jesús empleó muy a menudo las imágenes de la naturaleza para enseñar verdades. Por ejemplo, las criaturas más comunes como los gorriones o los lirios son objeto del tierno cuidado de Dios. Muestra cómo la naturaleza revela tanto el bien como el mal.
III. LA SITUACIÓN ACTUAL
1. ¿En qué situación se encuentra el planeta?
«Sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora» (Romanos 8: 22).
IV. RAZONES PARA RESPONSABILIZARSE
1. Necesitamos cuidar la naturaleza porque es un libro donde descubrimos y comprendemos a Dios.
«Pregunta ahora a las bestias y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; o habla a la tierra y ella te enseñará; y los peces del mar te lo declararán también» (Job 12: 7-8).
El libro de Job, desde los capítulos 38 al 41, son un manifiesto clarísimo de la figura de Dios como Creador. La sabiduría divina se concreta en la creación y es una evidencia de su poder y compromiso.
2. Debemos tomar conciencia de que somos administradores de los bienes divinos y a Dios eso le importa mucho.
a. Dejando descansar la tierra.
«Seis años sembrarás tu tierra y recogerás su cosecha, pero el séptimo año la dejarás libre, para que coman los pobres de tu pueblo, y de lo que quede comerán las bestias del campo. Así harás con tu viña y con tu olivar» (Éxodo 23: 10-11).
Leer Levítico 25: 2-7.
b. Tratando a los animales con compasión.
«No pondrás bozal al buey cuando trille» (Deuteronomio 25: 4).
Así permitía que el animal comiera mientras laboraba.
«El ángel de Jehová le dijo: —¿Por qué has azotado a tu asna estas tres veces? Yo soy el que ha salido a resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí. El asna me ha visto y se ha apartado de mí estas tres veces. Y si de mí no se hubiera apartado, ya te hubiera matado a ti, y a ella la habría dejado viva» (Números 22: 32-33).
3. Porque los cristianos anhelamos ser nuevas criaturas, seres respetuosos con la obra de Dios.
«…y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (Efesios 4: 24).
V. UN MUNDO NUEVO
1. ¿Cómo será la relación del mundo animal con el ser humano en la Tierra Nueva.
«Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro, el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca pacerá junto a la osa, sus crías se recostarán juntas; y el león, como el buey, comerá paja. El niño de pecho jugará sobre la cueva de la cobra; el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar» (Isaías 11: 6-9).
RESUMEN
«Los adventistas creen que la humanidad fue creada a la imagen de Dios, y así representan a Dios como administradores, para gobernar el ambiente en forma fiel y fructífera. Desafortunadamente, la corrupción y la explotación han entrado en las responsabilidades de la administración del dominio humano. En forma creciente, los hombres y las mujeres han estado involucrados en una destrucción megalomaníaca de los recursos de la tierra, lo que resulta en sufrimientos extendidos, desarreglos ambientales y la amenaza de cambios en el clima… Los adventistas abogan por un estilo de vida sencillo y saludable, en el que la gente no participa de la rutina del consumismo ilimitado, la búsqueda incesante de bienes y la producción de basura. Llamamos a respetar la creación, a restringir el uso de los recursos del mundo, a evaluar de nuevo las necesidades personales y a reafirmar la dignidad de la vida creada» (Declaración oficial de la Iglesia Adventista sobre el Medio Ambiente).
OPORTUNIDADES
1. Al evaluar las condiciones en las que se encuentra nuestro planeta, tenemos la oportunidad de encontrar alternativas para su mejora.
2. Al orientarnos sobre el uso que el ser humano debe realizar de los recursos del mundo, podemos ser mucho más activos y responsables.
3. Al cooperar por un mundo mejor, sentimos que fortalecemos los valores de la eternidad.
PROMESA
Se nos promete que, en la Tierra Nueva, no habrá más temor por los animales.
«El lobo y el cordero serán apacentados juntos; el león comerá paja como el buey y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán ni harán mal en todo mi santo monte. Jehová lo ha dicho» (Isaías 65: 25).
XI. LOS ÚLTIMOS ACONTECIMIENTOS
57. EL MILENIO
La palabra «milenio» no aparece en la Biblia. Viene de las raíces latinas: mille (mil) y annus (año). La palabra milenio corresponde, pues, a la expresión “mil años”, que se encuentra en Apocalipsis 20.
OBJETIVOS
1. Descubrir la creencia del milenio y sus implicaciones.
2. Investigar sobre lo que acontece en este período y porqué.
3. Apreciar el sorprendente hecho de que a Dios le importa cómo percibimos su justicia divina.
ESTUDIO
I. EVENTOS QUE MARCAN EL COMIENZO DEL MILENIO
1. Cuando Cristo venga por segunda vez, ¿qué sucederá con los justos que hayan muerto?
«El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero» (1 Tesalonicenses 4: 16).
«…pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida» (1 Corintios 15: 21-23).
El milenio es un período de tiempo que se circunscribe entre dos resurrecciones. Comienza con la resurrección de los justos en el momento de la segunda venida y concluye con la resurrección de los malvados. En este período, Satanás y sus ángeles quedan “atados” puesto que no pueden continuar con su actividad maligna mientras que los justos resucitados son llevados al cielo para estar al lado de Jesús. Los impíos mueren en la segunda venida.
2. ¿Qué les sucederá a los redimidos vivos?
«Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor» (1 Tesalonicenses 4: 17).
3. ¿Qué transformación ocurrirá con todos los justos?
«Os digo un misterio: No todos moriremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados, pues es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción y que esto mortal se vista de inmortalidad» (1 Corintios 15: 51-53).
4. ¿Dónde irán los redimidos con Jesús?
«Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor» (1 Tesalonicenses 4: 17).
«En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis» (Juan 14: 2-3).
5. ¿Qué ocurrirá con los perdidos?
Morirán con el resplandor de su venida.
«Los reyes de la tierra, los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, todo esclavo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes… porque el gran día de su ira ha llegado y ¿quién podrá sostenerse en pie?» (Apocalipsis 6: 15, 17).
«Y entonces se manifestará aquel impío, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida» (2 Tesalonicenses 2: 8).
«…mientras que a vosotros, los que sois atribulados, daros reposo junto con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo» (2 Tesalonicenses 1: 7-8).
6. ¿Qué ocurrirá con Satanás?
Será atado.
«Vi un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años» (Apocalipsis 20: 1-2).
II. EVENTOS DURANTE EL MILENIO
1. ¿Cuánto tiempo estarán los redimidos en el cielo?
Mil años.
«Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años» (Apocalipsis 20: 6).
2. ¿Qué acontecimiento tendrá lugar en el cielo durante este período?
«Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se halló ya para ellos. Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras» (Apocalipsis 20: 11-13).
3. ¿Qué harán los salvados?
Ayudarán en el juicio de los perdidos.
«Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar. Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años» (Apocalipsis 20: 4).
«Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien lamentarlo y haber quitado de en medio de vosotros al que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo pero presente en espíritu, como si estuviera presente he juzgado ya al que tal cosa ha hecho» (1 Corintios 5: 2-3).
Esta etapa del juicio es de mucho valor, sobre todo para los justos, porque permitirá comprender las razones por las que algunos seres queridos no se encuentren entre los justos. Podrán entender la desgracia del pecado desde la visión de Dios y apreciar su carácter misericordioso.
4. Mientras tanto, ¿dónde están los injustos?
Muertos sobre la tierra.
«“Llega el estruendo hasta el fin de la tierra, porque Jehová está en pleito contra las naciones; él es el Juez de todo mortal y entregará a los impíos a la espada, dice Jehová”. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: “Ciertamente el mal irá de nación en nación, y una gran tempestad se levantará desde los extremos de la tierra”. Yacerán los muertos de Jehová en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el otro; no se hará lamentación, ni se recogerán ni serán enterrados, sino que como estiércol quedarán sobre la faz de la tierra» (Jeremías 25: 31-33).
5. ¿Cuál será la condición de la tierra?
Desolada y vacía.
«Miré a la tierra, y vi que estaba desordenada y vacía; y a los cielos, y no había luz en ellos. Miré a los montes, y vi que temblaban, y todos los collados fueron destruidos. Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido. Miré, y vi que el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades estaban asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira. Así dijo Jehová: “Toda la tierra será asolada, pero no la destruiré del todo» (Jeremías 4: 23-27).
A diferencia de la imagen de la tierra en el momento previo de la creación, en que el Espíritu de Dios lo preparaba todo para la existencia, en el milenio la tierra aparece desolada y sin posibilidad de vida. Es el resultado del gobierno de Satanás y dichos resultados serán una muestra clara de que su proyecto solo conduce a la muerte y al caos. Tal contraste permite vindicar la imagen de Dios, Dios de orden y vida.
6. ¿Qué no podrá hacer el diablo durante el milenio y por qué?
Engañar, porque estará atado por la cadena de las circunstancias. No habrá nadie a quien tentar.
«Lo arrojó al abismo, lo encerró y puso un sello sobre él, para que no engañara más a las naciones hasta que fueran cumplidos mil años. Después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo» (Apocalipsis 20: 3).
III. EVENTOS AL FINAL DEL MILENIO
1. ¿Qué acontecimiento marca el fin del milenio?
La tercera venida de Jesús con todos los santos.
«En aquel día se afirmarán sus pies sobre el Monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén, al oriente. El Monte de los Olivos se partirá por la mitad, de este a oeste, formando un valle muy grande; la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal. Huiréis de la manera que huisteis a causa del terremoto en los días de Uzías, rey de Judá. Y vendrá Jehová, mi Dios, y con él todos los santos» (Zacarías 14: 4-5).
2. ¿Qué desciende también del cielo?
«Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de parte de Dios, ataviada como una esposa hermoseada para su esposo» (Apocalipsis 21: 2).
«Subieron por la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió» (Apocalipsis 20: 9).
3. ¿Quiénes resucitarán?
«Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años…» (Apocalipsis 20: 5).
4. ¿Qué sucederá por un poco de tiempo con el diablo?
«Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión» (Apocalipsis 20: 7).
5. ¿Cuál será la obra de Satanás?
Engañar a las naciones y reunirlas para la batalla.
«…y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla. Su número es como la arena del mar» (Apocalipsis 20: 8).
6. ¿Contra quiénes inician la guerra y qué ocurre entonces?
«Subieron por la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió» (Apocalipsis 20: 9).
«La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego» (Apocalipsis 20: 14-15).
7. ¿Cómo se completará el plan del Evangelio de Dios?
«El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Entonces los cielos pasarán con gran estruendo, los elementos ardiendo serán deshechos y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia» (2 Pedro 3: 9-13).
«Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado y el mar ya no existía más. Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de parte de Dios, ataviada como una esposa hermoseada para su esposo. Y oí una gran voz del cielo, que decía: “El tabernáculo de Dios está ahora con los hombres. Él morará con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron”. El que estaba sentado en el trono dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas”. Me dijo: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas”. Y me dijo: “Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tiene sed, le daré gratuitamente de la fuente del agua de vida. El vencedor heredará todas las cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo» (Apocalipsis 21: 1-7).
RESUMEN
El milenio es el reino de mil años de Cristo con sus santos en el cielo, que se extiende entre la primera y la segunda resurrección. Durante ese tiempo serán juzgados los impíos; la tierra estará completamente desolada, sin habitantes humanos con vida, pero sí ocupada por Satanás y sus ángeles. Al terminar ese período, Cristo y sus santos y la Santa Ciudad, descenderán del cielo a la tierra. Los impíos muertos resucitarán entonces y, junto con Satanás y sus ángeles, rodearán la ciudad; pero el fuego de Dios los consumirá y purificará la tierra. De ese modo el universo será librado del pecado y de los pecadores para siempre (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 498).
OPORTUNIDADES
1. Al descubrir la creencia del milenio y sus implicaciones, tenemos la oportunidad de volvernos a Dios pidiendo su Gracia.
2. Al investigar sobre lo que acontece en este período y porqué, podemos afirmar que Dios es sumamente justo.
3. Apreciar el sorprendente hecho de que a Dios le importa cómo percibimos su justicia divina.
PROMESA
Dios nos promete un nuevo mundo sin penas ni lamentos.
«Destruirá a la muerte para siempre, y enjugará Jehová el Señor las lágrimas de todos los rostros y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho» (Isaías 25: 8).
58. EL DESTINO DE LOS PERDIDOS
Un Dios justo no permitirá que el pecado quede sin castigo. ¿Será este castigo un eterno sufrimiento? ¿Cuál es la respuesta de la Biblia?
OBJETIVOS
1. Conocer que Dios no solo es misericordioso, también es justo.
2. Iniciar una vida de relación intensa con Jesús.
3. Mostrar las oportunidades de cambio a los que están perdidos.
ESTUDIO
I. LA MUERTE DE LOS PERDIDOS
1. Después de juzgarlos, ¿qué se hará con los injustos?
«El Señor sabe librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio…» (2 Pedro 2: 9).
2. ¿Habrá una gradación de castigo?
«Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Pero el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco, porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará, y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá» (Lucas 12: 47-48).
3. ¿Con qué terminará el juicio de los perdidos?
«…porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Romanos 6: 23).
4. ¿Cómo es dado ese castigo?
«Él nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos…» (2 Timoteo 1: 9).
«Pero los cielos y la tierra que existen ahora están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos» (2 Pedro 3: 7).
5. ¿De qué será precedida la muerte eterna de los perdidos?
«…y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Juan 5: 29).
6. ¿Cuándo ocurrirá la resurrección para condenación?
«Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años» (Apocalipsis 20: 5).
7. ¿Cómo es llamada la muerte eterna de los impíos?
«Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años…. La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda» (Apocalipsis 20: 6, 14).
II. LA MUERTE DE LOS PERDIDOS SIGNIFICA DESTRUCCIÓN DEFINITIVA
1. ¿Cuál será el medio empleado para el castigo de los perdidos?
«Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles» (Mateo 25: 41).
2. ¿Qué se lee acerca del destino eterno de los injustos?
«…sino una horrenda expectación de juicio y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios» (Hebreos 10: 27).
a. No existirán más.
«…pues dentro de poco no existirá el malo; observarás su lugar, y ya no estará allí… Vi yo al impío sumamente enaltecido y que se extendía como laurel verde. Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; lo busqué, y no lo hallé» (Salmos 37: 10, 35-36).
b. Perecerán para siempre.
«…como su estiércol, perecerá para siempre; y los que lo hayan visto dirán: “¿Qué es de él?”» (Job 20: 7).
c. Serán consumidos.
«Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira; Jehová los deshará en su ira y el fuego los consumirá» (Salmos 21: 9).
«¿Qué pensáis contra Jehová? ¡Él extermina por completo; no tomará venganza dos veces de sus enemigos!» (Nahúm 1: 9).
d. Serán destruidos.
«Pero los rebeldes y pecadores serán a una quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos» (Isaías 1: 28).
«…porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová heredarán la tierra…Los benditos de él heredarán la tierra y los malditos de él serán destruidos….Espera en Jehová, guarda su camino, y él te exaltará para heredar la tierra; cuando sean destruidos los pecadores, lo verás… Mas los transgresores serán todos a una destruidos; la posteridad de los impíos será extinguida» (Salmos 37: 9, 22, 34, 38).
«Cuando brotan los impíos como la hierba y florecen todos los que hacen maldad, es para ser destruidos eternamente» (Salmos 92: 7).
«Jehová guarda a todos los que lo aman, pero destruirá a todos los impíos» (Salmos 145: 20).
3. ¿Qué símbolos son empleados para ilustrar la completa destrucción de los perdidos?
a. Como el humo que se disipa.
«Mas los impíos perecerán, los enemigos de Jehová serán consumidos; como la grasa de los carneros, se disiparán como el humo» (Salmos 37: 20).
«Como es lanzado el humo, los disiparás; como se derrite la cera ante el fuego, así perecerán los impíos delante de Dios» (Salmos 68: 2).
b. Como ceniza.
«Pisotearéis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies en el día en que yo actúe, dice Jehová de los ejércitos» (Malaquías 4: 3).
c. Como paja en el fuego.
«Su aventador está en su mano para limpiar su era. Recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en fuego que nunca se apagará» (Mateo 3: 12).
d. Como cizaña quemada.
«De manera que, así como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será en el fin de este mundo» (Mateo 13: 40).
e. Desarraigados de la tierra.
«En cambio, los malvados serán eliminados de la tierra, y de ella serán arrancados los prevaricadores» (Proverbios 2: 22).
f. Como estopa, no quedará ni raíz ni rama.
«Ciertamente viene el día, ardiente como un horno, y serán estopa todos los soberbios y todos los que hacen maldad. Aquel día que vendrá, los abrasará, dice Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama» (Malaquías 4: 1).
g. Como cera que se derrite.
«Como es lanzado el humo, los disiparás; como se derrite la cera ante el fuego, así perecerán los impíos delante de Dios» (Salmos 68: 2).
h. Como la grasa de los carneros.
«Mas los impíos perecerán, los enemigos de Jehová serán consumidos; como la grasa de los carneros, se disiparán como el humo» (Salmos 37: 20).
i. Como sueño nocturno que se disipa.
«Como un sueño volará y no será hallado; se disipará como una visión nocturna» (Job 20: 8).
j. Borrado su nombre para siempre.
«Reprendiste a las naciones, destruiste al malo; ¡borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre!» (Salmos 9: 5).
III. EL INFIERNO Y LAS PENAS ETERNAS
1. ¿Cuál es el significado etimológico de la palabra latina infernum, de la que deriva la palabra castellana ‘infierno’?
Que está debajo, en una región inferior.
Según Corominas: «“Infierno”, derivado de inferus, ‘inferior’, ‘subterráneo’”» (Joan Corominas y Jos. A. Pascual, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, Madrid: Gredos, 1983, vol. III, pág. 450).
2. ¿De qué palabras originales es traducida en la versión castellana de la Biblia la palabra infierno?
a. De Seol (AT) o Hades (NT).
b. De Tártaro.
c. De Gehena.
3. ¿Qué significa Seol o Hades?
Sepulcro o morada de los muertos, a donde van tanto justos como injustos y donde estuvo el propio Cristo antes de su resurrección.
«“…porque no dejarás mi alma en el Hades ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Me hiciste conocer los caminos de la vida; me llenarás de gozo con tu presencia”. Hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia en cuanto a la carne levantaría al Cristo para que se sentara en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades ni su carne vio corrupción» (Hechos 2: 27-31).
4. ¿Qué significa Tártaro?
Esta palabra, que aparece una sola vez en 2 Pedro 2: 4, era usada en la mitología griega para significar un lugar semejante al Hades, pero situado en una región más profunda de la tierra.
«Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a prisiones de oscuridad, donde están reservados para el juicio» (2 Pedro 2: 4).
Pedro, como cristiano, no recurre al concepto pagano sino que indica, sencillamente, que tanto los ángeles como Satanás fueron arrojados a esta tierra. A la luz del texto paralelo de Judas 6, se puede afirmar que los agentes malignos se encuentran esclavizados por las tinieblas.
5. ¿Qué significa Gehena?
Es la forma helenizada de «Valle de Hinnom».
Era un lugar cerca de Jerusalén, antiguamente manchado por sacrificios humanos de niños quemados a Moloc y execrado a partir del rey Josías. Se convirtió en símbolo de castigo de los perdidos, con su fuego y sus gusanos. Los cuerpos de los condenados y la basura de la ciudad que allí quedaban, serían consumidos hasta el fin. No serían dejados ni por el fuego ni por los gusanos, mientras hubiera algo por consumir.
6. ¿Qué se dice del fuego que consumió a Sodoma y Gomorra, aunque ese fuego no sigue ardiendo?
«También Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra la naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno» (Judas 1: 7).
7. ¿Qué se dice del fuego que consumiría los palacios de Jerusalén?
«Pero si no me obedecéis para santificar el sábado, para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalén en sábado, yo haré descender fuego en sus puertas, que consumirá los palacios de Jerusalén y no se apagará» (Jeremías 17: 27).
8. En estos ejemplos, ¿en qué sentido se habla de fuego eterno que no se apaga y de gusano que no muere?
En el sentido de que nada resistirá a su acción y consumirá mientras haya algo que consumir.
IV. LA DESAPARICIÓN DE SATANÁS Y DEL PECADO
1. ¿Para quiénes fue preparado el fuego que destruirá a los perdidos?
«Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles» (Mateo 25: 41).
2. ¿De dónde vendrá ese fuego?
«Subieron por la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió» (Apocalipsis 20: 9).
3. ¿Cuál será el resultado de ese fuego sobre los elementos?
«Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Entonces los cielos pasarán con gran estruendo, los elementos ardiendo serán deshechos y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas… esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!» (2 Pedro 3: 10, 12).
4. ¿Cómo quedará la tierra después de esa purificación?
«Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia» (2 Pedro 3: 13).
RESUMEN
En el día del juicio, aquellos que se opusieron a Dios serán castigados. Así concluirá finalmente el problema del mal. «La segunda muerte es el castigo final para los pecadores que no se arrepienten: todos los que no tienen sus nombres escritos en el libro de la vida. Sucede al final de los mil años. De esta muerte no hay resurrección. Con la destrucción de Satanás y los injustos, el pecado es erradicado y la muerte misma será destruida (1 Corintios 15: 26; Apocalipsis 20: 14; 21: 8). Cristo nos ha dado la seguridad de que “el que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte” (Apocalipsis 2: 11)» (Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 488).
OPORTUNIDADES
1. Al conocer que Dios no solo es misericordioso, también es justo, tenemos la oportunidad de aferrarnos a su Gracia y confiar en su justicia.
2. Al proyectar una vida de relación intensa con Jesús, podemos tener la seguridad de su amparo.
3. Al mostrar las oportunidades de cambio a los que están perdidos, sentimos que cumplimos la misión que se nos ha asignado.
PROMESA
Dios promete que, aquellos que le sigan con sinceridad, serán ciudadanos de la Tierra Nueva y que no verán castigo sino bendiciones.
«Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo mortal en un cuerpo glorioso semejante al suyo, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas» (Filipenses 3: 20-21).
59. LA TIERRA NUEVA
Resuelto el problema del pecado y de la muerte, los redimidos serán glorificados. ¿Dónde vivirán para siempre? ¿En el cielo? ¿En la tierra?
OBJETIVOS
1. Recordar hacia dónde vamos.
2. Adaptar todo pensamiento y acción a la esperanza de una Tierra Nueva.
3. Disfrutar ya de lo que será la Eternidad.
ESTUDIO
I. NOCIÓN BÍBLICA DEL CIELO
1. ¿Hasta qué cielo fue arrebatado el apóstol Pablo?
«Conozco a un hombre en Cristo que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo» (2 Corintios 12: 2).
En la Biblia se distinguen tres cielos:
a. El cielo atmosférico, con las nubes.
b. El cielo de los astros o firmamento.
c. El cielo propiamente dicho o morada de los seres celestiales.
2. ¿Dónde estarán los salvos reunidos durante el milenio?
«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis» (Juan 14: 1-3).
«El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor» (1 Tesalonicenses 4: 16-17).
«Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar. Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años» (Apocalipsis 20: 4-6).
II. LA TIERRA RESTAURADA
1. Después del milenio, ¿qué le ocurre a la tierra?
«A este, ciertamente, es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo» (Hechos 3: 21).
El mundo restaurado será un mundo santo porque en él vivirá un Rey Santo (Isaías 12: 6) con habitantes santos (Isaías 4: 3-4; 33: 24) en una ciudad santa (Zacarías 2: 12). También será un mundo de alegría donde no habrá más lamento ni clamor (Isaías 65: 17-19) porque el Señor estará presente entre su pueblo. Y un mundo de paz donde los animales vivirán en armonía y un bebé de pecho jugará con ellos (Isaías 11: 6-9). Un mundo de felicidad y creatividad que durará para siempre (Isaías 65: 23).
2. ¿Cómo será restaurado nuestro planeta?
«Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Entonces los cielos pasarán con gran estruendo, los elementos ardiendo serán deshechos y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!» (2 Pedro 3: 10-12).
3. ¿Cómo es llamada la tierra restaurada?
«Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado y el mar ya no existía más» (Apocalipsis 21: 1).
«Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra. De lo pasado no habrá memoria ni vendrá al pensamiento» (Isaías 65: 17).
4. ¿Qué promesa hecha a Abrahán se cumplirá entonces?
«La promesa de que sería heredero del mundo, fue dada a Abraham o a su descendencia no por la Ley sino por la justicia de la fe» (Romanos 4: 13).
5. ¿Qué herencia será dada a los redimidos?
«…porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová heredarán la tierra… Pero los mansos heredarán la tierra y se recrearán con abundancia de paz… Los justos heredarán la tierra y vivirán para siempre en ella» (Salmos 37: 9, 11, 29).
«Bienaventurados los mansos, porque recibirán la tierra por heredad» (Mateo 5: 5).
III. LA NUEVA JERUSALÉN
1. ¿Qué descripción se hace de la capital de la Tierra Nueva?
«Tenía la gloria de Dios y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal» (Apocalipsis 21: 11).
La palabra “jaspe” se emplea para hacer referencia a algo que brilla muchísimo, como un ópalo o incluso un diamante.
2. ¿Qué materiales se pueden admirar en su construcción?
«El material de su muro era de jaspe, pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio. Los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda clase de piedras preciosas. El primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda, el quinto de ónice, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisopraso, el undécimo de jacinto y el duodécimo de amatista» (Apocalipsis 21: 18-20).
Siete de los nombres de estas piedras corresponden a las piedras preciosas que se usaban en el pectoral del sumo sacerdote.
3. ¿Cómo son sus puertas?
«Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, como vidrio transparente» (Apocalipsis 21: 21).
4. ¿Cuán abundante será el oro?
«El material de su muro era de jaspe, pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio… Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, como vidrio transparente» (Apocalipsis 21: 18, 21).
5. ¿Habrá allí algún templo? ¿Por qué?
«En ella no vi templo, porque el Señor Dios Todopoderoso es su templo, y el Cordero» (Apocalipsis 21: 22).
6. ¿Qué gloria oscurecerá el brillo del sol y de la luna?
«La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera» (Apocalipsis 21: 23).
7. ¿Qué río embellecerá la ciudad?
«Después me mostró un río limpio, de agua de vida, resplandeciente como cristal, que fluía del trono de Dios y del Cordero» (Apocalipsis 22: 1).
8. ¿Qué árbol, retirado en el Edén, ofrecerá sus frutos a los redimidos?
«En medio de la calle de la ciudad y a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones» (Apocalipsis 22: 2).
Al igual que el árbol del Edén, «Sus doce frutos contienen el elemento vital del cual la raza humana ha carecido desde que Adán y Eva tuvieron que salir del Edén: el antídoto para la vejez, el deterioro y el simple cansancio (Apoc. 22:2; Gén. 3:22)» (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 516).
IV. BIENAVENTURANZA ETERNA
1. ¿Qué no habrá más en la Tierra Nueva?
«Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron» (Apocalipsis 21: 4).
2. ¿Qué no volverán a sufrir los redimidos?
«Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno…» (Apocalipsis 7: 16).
3. ¿Qué paz y perfecto entendimiento habrá entre todos sus moradores?
«Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras y en lugares de reposo» (Isaías 32: 18).
4. ¿Cómo se seguirá observando el sábado?
«“Y de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrán todos a adorar delante de mí”, dice Jehová» (Isaías 66: 23).
5. ¿Cuál será el privilegio supremo de los redimidos?
«Tus ojos verán al Rey en su hermosura, verán la tierra que está lejos» (Isaías 33: 17).
«…verán su rostro y su nombre estará en sus frentes» (Apocalipsis 22: 4).
6. ¿Qué palabras del apóstol Pablo tienen entonces su plena aplicación?
«Antes bien, como está escrito: “Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman”» (1 Corintios 2: 9).
7. ¿Qué son las cosas del tiempo presente en comparación con la gloria venidera que ha de manifestarse en el eterno hogar de los redimidos?
«Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse» (Romanos 8: 18).
La Tierra Nueva será el lugar de las oportunidades sin límites. Cada una de nuestras capacidades serán desarrolladas y se cumplirán las expectativas más sublimes. Aferrarse a esta creencia, sin lugar a dudas, nos incentiva a resistir y anhelar un mundo mejor.
RESUMEN
En la Tierra Nueva, en que habita la justicia, Dios proporcionará un hogar eterno para los redimidos y un ambiente perfecto para la vida, el amor, el gozo y el aprendizaje eternos en su presencia. Porque allí Dios mismo morará con su pueblo, y el sufrimiento y la muerte terminarán para siempre. El gran conflicto habrá terminado y el pecado no existirá más. Todas las cosas, animadas e inanimadas, declararán que Dios es amor; y él reinará para siempre jamás. Amén (Creencias de los Adventistas del séptimo día, Buenos Aires: ACES, 2018, pág. 513).
OPORTUNIDADES
1. Al recordar hacia dónde vamos, tenemos la oportunidad de dar sentido a nuestras vidas.
2. Al adaptar todo pensamiento y acción a la esperanza de una Tierra Nueva, podemos abrazar cualquier dificultad sin temor.
3. Al disfrutar ya de lo que será aquello, sentimos que el Reino de los Cielos ya está en nuestros corazones.
PROMESA
Dios ha prometido cielos nuevos y tierra nueva y nosotros los esperamos con anhelo.
«Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia» (2 Pedro 3: 13).
60. EL MOMENTO DE LAS DECISIONES
Todo estudio debiera resultar en conocimientos y en vivencias. La suma de dichos factores nos lleva a tomar decisiones acertadas. Y no hay mayor decisión en la vida que entregarse a Jesús.
OBJETIVO
1. Comprender la trascendencia de una decisión de vida eterna.
ESTUDIO
I. REVISIÓN DE CONOCIMIENTOS
1. Comprendo que la Biblia es la Palabra inspirada por Dios, una comunicación divina que me permite crecer en fe y consecuencia.
2. Comprendo que existe un solo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, que es una unidad de tres personas coeternas que se relacionan en el amor. Tal amor define el universo y a mí mismo.
3. Comprendo que Jesucristo es mi salvador personal. También que Cristo perdona mis pecados y me otorga un corazón nuevo.
4. Comprendo que la muerte de Jesús fue un sacrificio expiatorio sustitutivo por todos y cada uno de mis pecados. Comprendo, además, que, teniendo plena confianza en la sangre que derramó, soy salvo del pecado y de su penalidad.
5. Comprendo la justicia de Cristo como mi mediador en el Santuario celestial.
6. Comprendo los Diez Mandamientos como expresión clara del carácter de Dios y una manifestación de lo que a él le agrada.
7. Comprendo que falta poco para la venida de Jesús y todo lo que implicará tal evento.
8. Comprendo la enseñanza bíblica de los dones espirituales y, además, constato que el don de profecía es una característica de la Iglesia remanente.
9. Comprendo la organización de la iglesia y que debo sostenerla con mis talentos, mi esfuerzo personal, mi influencia y mis aportes económicos.
10. Comprendo que mi cuerpo es templo del Espíritu Santo y que debo vivir una vida sana.
11. Comprendo la enseñanza del Nuevo Testamento acerca del bautismo por inmersión.
12. Comprendo que todo anhelo de cambio y deseo de encuentro con Jesús viene dado por el Espíritu Santo.
II. REVISIÓN DE VIVENCIAS
1. Dedico de forma regular un tiempo para la oración y el estudio de la Biblia.
2. Respeto la inmensidad divina y agradezco su cercanía.
3. Renuncié, tras comprender la Gracia, a las propuestas inmorales del mundo. Y tengo la actitud de llevar una existencia centrada en Jesús.
4. Gracias a la presencia de Jesús en mi vida, intento guardar la Ley de Dios. Disfruto del cuarto mandamiento, y hago del sábado un tiempo de encuentro recordando la creación e imaginando el nuevo mundo.
5. Anhelo encontrarme con el Señor. Por ello, hablo de su amorosa salvación con otras persona.
6. Empleo mis talentos en el bien de los demás, siendo humilde y confiando en la dirección del Espíritu Santo.
7. Adoro al Señor y sostengo a la Iglesia con los recursos que él me ha proporcionado.
8. Honro a Dios cuidando mi cuerpo y evitando lo que es perjudicial. Me abstengo de alimentos dañinos, de bebidas alcohólicas y tabaco y del abuso o mal uso y del tráfico de drogas. Disfruto practicando los ocho remedios naturales.
9. Anhelo ser bautizado como expresión pública de mi fe en Cristo y deseo que mis pecados sean perdonados.
10. Sé que este momento de decisión es una oportunidad del Espíritu Santo y anhelo aprovecharla.
III. DECISIÓN
Comprendo y acepto que la Iglesia Adventista del Séptimo Día es la Iglesia remanente que forma parte de la Iglesia de Cristo. Es una Iglesia que recibe a personas de todas las naciones, razas y lenguas. Por ello, comprendiendo y viviendo sus creencias, deseo ser aceptado como miembro de dicha comunidad.
OPORTUNIDADES
Al comprender la trascendencia de una decisión de vida eterna, tengo la oportunidad de comenzar y continuar una vida con Jesús.
PROMESA
Dios recompensará con creces nuestra decisión de seguirle y viviremos con él por la eternidad.
«Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (Mateo 19: 29).